Para Franklin Williams, presidente de la Cámara que nuclea a los fondos Comunes de Inversión, el mercado bursátil consolidará este año los logros alcanzados en 1991. Este fenómeno, sostuvo, será más evidente a partir del segundo semestre, en cuyo transcurso los negocios podrían situarse en un
nivel mínimo de US$ 50 millones diarios.
La actividad de los FCI también debería registrar en ese lapso un auge significativo, especialmente por las favorables alternativas que ofrece la modificación de la ley que nuclea a estas entidades. Las nuevas normas previstas modifican sustancialmente la estructura actual de todo el sistema,
especialmente en lo referente al tema impositivo, tanto en lo que respecta a los inversores residentes como a los no residentes.
Para Williams, estas modificaciones posibilitarán que nuevos inversores institucionales y privados se acerquen al mercado argentino, afianzando un proceso que ya se insinuó el año pasado, cuando fue evidente el interés de inversores de diversos países. Las compras de este origen -agrega- tienen la particularidad de que la mayoría se concreta a plazos mínimos de un año, circunstancia que otorga una importante red de seguridad al sistema, aunque este fenómeno también comenzó a visualizarse entre los inversores locales, que muestran una predisposición mayor a dejar el dinero por un tiempo más prolongado.
Según Williams, la participación de los inversores extranjeros en el patrimonio de los FCI puede estimarse actualmente en 30%, lo que supone que oscila alrededor de US$ 70 millones, teniendo en cuenta que a fines de octubre el patrimonio conjunto de estas entidades orillaba US$ 270 millones.
Si se mantiene el actual clima macroeconómico y con la nueva Ley de FCI en vigencia, los pronósticos de Williams para 1992 son muy optimistas, a tal punto que considera que podría triplicarse el patrimonio actual de estas entidades hasta superar los US$ 700 millones, aunque no todo este importe será canalizado hacia el mercado de las acciones. En el futuro habrá también FCI destinados exclusivamente a títulos públicos o de renta fija, incluso podrán operar entidades mixtas, que canalizarían parte de su patrimonio a las acciones y el resto a otras formas de inversión.
Williams asegura que, si bien sólo una parte de los nuevos fondos podrán destinarse a las acciones, “no tengo dudas de que el mercado accionario recibirá un aporte significativo de estos nuevos capitales, lo que requerirá la incorporación de nuevas empresas al sistema bursátil, que realicen oferta pública no solamente de acciones negociables, commercial papers y cualquier nuevo instrumento financiero que pueda adoptarse en el futuro.
La mayor gravitación de los capitales foráneos en el desenvolvimiento del mercado de capitales contribuirá a que la plaza local se encuentre cada vez más influida por la economía mundial y las oscilaciones de los principales mercados internacionales.
