miércoles, 17 de junio de 2026

    Camino hacia la mejora constante

    INFORME |


    Por Leandro Africano


    Gastón Arrieta
    Foto: Gabriel Reig

    Para muchos especialistas en normatización y estandarización de procesos, el grado de maduración de los empresarios argentinos por promover certificados de calidad es aún bajo. Ni la necesidad imperiosa de exportar bienes y servicios los ha volcado a buscar indicadores que les permiten hacer valer mejor su trabajo en el exterior.
    Pero más allá de este diagnóstico existe, desde la mirada de Gastón Arrieta, gerente general de SN Argentina, uno de los grupos iberoamericanos más importantes en el sector, una "concientización corporativa que es incipiente. En los últimos cinco años el crecimiento ha sido realmente importante. A medida que las empresas implementan un sistema bajo procesos, perciben la mejora en su competitividad y así se produce la interacción dentro del mercado".
    En este contexto, una de las primeras cuestiones que surge es la evolución y el monitoreo del impacto económico que genera la obtención de una certificación. Para Arrieta, "el factor económico en un proceso de certificación dependerá del grado de implicancia o distancia con que cuente la empresa u organización al momento de comenzar con ello. En aquellas organizaciones donde el objetivo se oriente a certificar normas específicas como por ejemplo Medio Ambiente ISO 14001, es posible que a los efectos de cumplimentar aspectos de orden legal de la normativa deban acogerse a otro tipo de inversión".
    "Entiendo de todos modos –dice– que el factor económico no resulta un ponderador negativo a la hora de que una empresa decide emprender este camino, por cuanto el beneficio que obtiene en mejora interna y posicionamiento dentro de su mercado es muy beneficioso para decidir favorablemente por la certificación".

    –¿De qué manera ustedes, como asesores, sugieren caminos para capitalizar el proceso de certificación?
    –La implementación de calidad logra un camino hacia la mejora continua. Ello impulsa e induce a que tanto los proveedores como los clientes de una organización vean en su cliente / proveedor estratégico un referente.
    Así la empresa se lanza a nuevos mercados tanto locales como externos, y a su vez fideliza su operatoria actual. La comunicación y difusión dentro de su mercado es importante en tal sentido.

    Uno por uno
    Dentro de la categoría industrias, la metalúrgica es la más preponderante dentro de los sectores que más han iniciado proceso de certificación. Con relación a servicios, las empresas de seguridad privada y servicio de limpieza pueden destacarse como los que tomaron la delantera. "También es importante el interés de las empresas ligadas a la industria del software", aporta Arrieta.

    –¿De qué manera se puede dimensionar el tiempo que lleva a cabo el proceso de certificación?
    –En nuestro caso, Grupo SN trabaja bajo una metodología a escala mundial. La diferencia está en la permeabilidad que tengan las organizaciones de poder orientarse a procesos. Dentro de la región, Chile se muestra más adepto y consolidado en este sentido en materia corporativa. Y en cuanto a las certificaciones más demandadas, el referente nacional sigue siendo la ISO 9001 en calidad, para luego tomar ISO 14001 en medio ambiente.
    Ello toma 85% del mercado local. En el plano mundial es similar, solo que puede vislumbrarse una clara orientación en diversificación normativa hacia la seguridad alimentaria HACCP, ISO 22000 y recursos energéticos. Este último apartado logra 8% del mercado.

    –Uno de los temas a debatir en calidad sigue siendo la participación del Estado. ¿Existe algún proyecto para que los proveedores del Estado tengan certificación de calidad?
    –Como proyecto específico y nacional no existe aún. Sí sucede que determinados ministerios u organizaciones gubernamentales que han logrado certificar calidad orienten tanto sus licitaciones como concursos de precios a que, quienes se presenten, cuenten con un sistema de calidad certificado o en proceso.
    Así determinadas entidades, como Acumar (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo) bajo la Resolución 609/ 2001 publicada en Boletín Oficial, exigen a las empresas de la cuenca del Riachuelo el cumplimiento de la misma mediante la certificación de un sistema de gestión ambiental implementado, que deberá ser realizado por un organismo de certificación acreditado por el OAA (Organismo Argentino de Acreditación).
    SN a su vez, como entidad de consultoría e implementación es socio promotor del OAA. Pero aún el consciente colectivo que impulsa a las organizaciones sigue residiendo en el sector privado, en función de lograr y consolidar competitividad.