DOSSIER |
Por Mauro Maciel

Gabriel Casella
“Pensamos que el proceso de convergencia seguirá avanzando y se completará tarde o temprano, ya que es lo más lógico desde el punto de vista de la eficiencia en términos de costos para las empresas (tanto las multinacionales como las que obtienen capital en diferentes países al de origen) y de reducción de su tasa de riesgo, en tanto mayor cantidad de inversores, acreedores y otras terceras partes podrán interpretar la información financiera de empresas no localizadas en sus respectivos países”, considera el director de Práctica Profesional de Ernst & Young Argentina, Gabriel Casella.
–¿Cuál es el plazo que se estima de finalización de convergencia?
–Es difícil predecir el momento en el que los IFRS estarán totalmente alineados con los US GAAP, pero entendemos que sigue siendo altamente probable que este proceso se complete, ya que los beneficios asociados superan los respectivos costos, como consecuencia de la reducción de los costos de operación y el funcionamiento de los mercados de capitales.
En el plano local, la Comisión Nacional de Valores (CNV) determinó el carácter obligatorio de la presentación los estados financieros, de acuerdo a las normas internacionales de información financiera, por parte de las empresas emisoras de acciones a partir de 2012. En una segunda instancia, pensada para enero de 2013, será el tiempo de las Normas Internacionales de Auditoría.
–¿También en este caso es una asignatura pendiente el desarrollo hacia su implementación?
–El proceso de convergencia de las normas contables y de auditoría argentinas hacia los estándares internacionales (IFRS y NIA) avanza a paso firme. Las empresas que están bajo el control de la Comisión Nacional de Valores, por tener autorización de oferta pública de acciones o deuda, comenzarán a reportar su información contable bajo IFRS en 2012, es decir, a partir de las trimestrales de marzo 2012, y está bajo estudio la norma profesional que requerirá que los auditores ejecuten las auditorías de esas entidades bajo NIA a partir de 2013.
Estos dos pilares constituyen las primeras manifestaciones concretas del proceso de convergencia local, que pensamos que seguirá adelante en todos las empresas y en los ámbitos donde generen un beneficio.
–¿Hay algo que permanece en el concepto de lo esencial para la auditoría?
–Los principios fundamentales conservan su esencia en el tiempo y se mantienen. Esto es así dado que permiten que terceros ajenos a una entidad puedan depositar confianza en la información financiera que le provee dicha entidad, en tanto dicha información llegue acompañada de una opinión profesional, por parte de un auditor independiente, acerca de la presentación razonable de esa información financiera. Y la generación de semejante confianza es el fundamento de la contribución de esta actividad tanto en el pasado como en el presente, de modo tal que la opinión independiente y objetiva es la pieza clave de la confianza que el mundo de los negocios necesita para operar razonablemente.
–¿Y algo que haya cambiado?
–Lo que ha ido cambiando en las auditorías ha sido consecuencia de la necesaria adaptación de esta actividad a la complejidad creciente del mundo de los negocios. Esto incluye la incorporación de mayor tecnología, pero también una mayor complejidad en las regulaciones y en el ambiente en que se desenvuelven los negocios y las transacciones.
Asimismo, y yendo más al desarrollo del proceso, no solo ha aumentado el protagonismo de las herramientas tecnológicas en los procesos de las empresas auditadas, lo cual requiere incluir esas aplicaciones tecnológicas dentro del alcance de la auditoría, sino también se han incrementado sustancialmente las herramientas tecnológicas utilizadas para el desarrollo del trabajo de auditoría.

