PORTADA |

Por esa razón, Mercado se propuso esta investigación inédita. El objetivo de la investigación planteada es precisar cuán extendida está la práctica del informe anual sobre RSE, cuáles son sus alcances y contenidos, y si es una práctica que será imitada en el futuro próximo. El objetivo es repetir esta investigación todos los años, a partir de ahora, para ir registrando los avances (o retrocesos).
Dos veces al año, en noviembre y en abril, enfocamos en profundidad el tema de la RSE. En noviembre, con “El Libro Blanco de la RSE” que resume el estado del debate en el mundo y en el país; la agenda de temas que ocupan a los responsables del área y las mejores prácticas en este campo. En abril, diferentes enfoques sobre las herramientas que se utilizan, y a partir de ahora, un análisis a fondo de los informes anuales de RSE o de sustentabilidad, como se los llama en algunos casos.
Una aclaración cuya necesidad es imperiosa: definitivamente no se trata de confeccionar un ranking. La tarea, acometida mediante la colaboración de un “comité de evaluación”, fue leer y analizar los informes anuales en poder de Mercado.
El resultado es la selección de 10 casos, distinguidos sin orden de prelación o jerarquía, que satisfacen simples parámetros elegidos por los evaluadores para ser destacados. Cada uno de esos 10 casos tiene, además, presencia periodística en esta misma edición, además del artículo introductorio donde se explica la metodología y la labor del comité de evaluación, los parámetros tenidos en cuenta y los rasgos más singulares que se encontraron en cada uno de los 10 informes anuales elegidos.
La investigación que hemos llevado adelante en esta edición versa sobre estos puntos:
1. ¿Cuántas son las empresas, con prácticas de RSE o similares, que tienen un reporte anual, integrado con los estados contables y financieros, o independientes? Los temas que incluyen.
2. Seleccionar una decena de casos emblemáticos para que los responsables de área expliquen los criterios con los que formulan el reporte anual sobre estas materias.
3. Confiar a un comité de profesionales y ejecutivos independientes la lectura de todos los informes disponibles, fijar criterios de evaluación y señalar únicamente los 10 reportes que han merecido especial valoración y detallar por qué y en base a qué parámetros.
4. Testimonios. 10 responsables de área RSE explican por qué creen en el potencial del informe anual en la materia.
El punto de partida
Tanto los Gobiernos, ciudadanos y organizaciones, como también los medios, responsabilizan a las empresas por las consecuencias sociales de sus actividades. La RSE se ha convertido en una insoslayable prioridad para los directivos de empresas. Son muchas las compañías que están haciendo ingentes esfuerzos en este campo. Los resultados son desparejos. ¿Qué es lo que hay que tener en cuenta?
Michael Porter (escuela de negocios de Harvard), autor de una larga bibliografía sobre management, admite que “muchas compañías han ido mejorando sus perfiles en materia de Responsabilidad Social Empresaria. Pero en general sus esfuerzos se han desperdiciado o no han resultado como debieran”.
En este caso, median dos razones. “Primera: suele privilegiarse el negocio sobre la sociedad, cuando ambos términos se ven paulatinamente más interconexos. Segunda: los propios ejecutivos presionan a las empresas para concebir la responsabilidad social en forma genérica, no en la apropiada a la estrategia o las operaciones de cada compañía”.
Existe un problema básico al respecto: los planteos habituales de RSE suelen ser en extremo fragmentarios y desconectados del negocio o su estrategia. Por ende, traban las mayores oportunidades para que el sector privado beneficie a la sociedad.
“Si las empresas encarasen sus perspectivas en RSE ajustándose a los mismos marcos que guían sus operaciones básicas, advertirían que la responsabilidad no se limita a la beneficencia y sus costos. Por el contrario –sostiene Porter–, bien aplicada fomenta oportunidades, innovaciones y ventajas competitivas”.
Historias previsibles
En el plano histórico, el surgimiento del interés en RSE no ha sido un fenómeno enteramente repentino ni del todo voluntario. Era más bien previsible en la evolución “social” del sector privado en economías avanzadas.
Muchos ejecutivos, es cierto, recién la descubrieron al hallarse de pronto ante reacciones del público o los clientes a temas que, hasta entonces, no suponían parte de sus obligaciones y negocios. Para algunos no fue buena noticia.
Por eso, el debate global pasa por indagar sobre la naturaleza transformadora de la RSE que se ha convertido en agenda central de los directivos. Se debate en los comités de gerencia y hasta en las reuniones de directorio. Así como la estrategia, como el branding, como la política de recursos humanos, RSE se ha convertido en tema central de la conducción de la empresa.
El enfoque dominante hoy en material de Responsabilidad Social Empresaria es considerarla una oportunidad creativa para fortalecer la marcha de los negocios y contribuir, simultáneamente, con la sociedad. Con lo que se convierte la RSE en central para desarrollar la estrategia general.
Hay un nuevo concepto: transparencia radical. Básicamente, quiere decir poner al descubierto la cadena que vincula productos o servicios, exponiendo desde rastros de carbono hasta insumos químicos y tratamiento de la mano de obra en todo el proceso. De ese modo, usuarios y consumidores pueden adoptar decisiones sobre lo que compran.
Revisar los temas de la RSE a lo largo de toda la cadena del negocio no es la única novedad en el debate teórico que se repite en todas las economías, maduras y emergentes, con distinto grado de énfasis en ciertos enfoques.
Otro buen ejemplo. La RSE admite esta definición: es el balance que hace la empresa entre la gente, el ambiente y las utilidades. Las tres patas de la RSE entonces, la sociedad, el planeta y las ganancias para los accionistas. Hay quien dice que esos tres criterios responden al modelo de desarrollo sustentable. Con lo que se introduce una nueva polémica: ¿El desarrollo sustentable es parte de la RSE, o por el contrario la RSE es un mero capítulo (relaciones con la sociedad) del desarrollo sustentable?
Nadie se anima a repetir la frase atribuida a Milton Friedman: “La única responsabilidad social de la empresa es aumentar sus ganancias”. No es políticamente correcto, pero todavía muchos piensan de esa manera. Prefieren evitar definiciones sobre esa “doctrina fundamentalmente subversiva”. Pero los campeones de la RSE, que abogan también por tener utilidades y repartir dividendos a los accionistas, sostienen que con programas y actitudes socialmente responsables se obtiene más en ambos casos. El debate se ha vuelto más elaborado.
Las grandes compañías multinacionales perciben que en los próximos años, el crecimiento económico provendrá, en muy alta proporción, de los llamados mercados emergentes. Ayudar entonces al desarrollo de esas sociedades es también una oportunidad de aumentar el número de clientes que pueden acceder a los productos o servicios que prestan. Pero a la vez, la innovación y la frescura teórica en materia de RSE puede que provenga también de los países emergentes.
La decisión del comité evaluador
Los 10 sobresalientes
La versión 2011 de los casos más valiosos a destacar en materia de informes periódicos sobre RSE y sustentabilidad, tras ardua tarea del comité evaluador, dio como resultado un pelotón de empresas de primera línea que se destacan con perfiles nítidos. La decisión no fue nada fácil: al menos otras seis empresas quedaron cerca antes de resignar aspiraciones a figurar.
Según el registro de Mercado, a finales de 2010 había 286 empresas que decían tener programa de RSE en operación, y que participaban de las ideas y las prácticas de la responsabilidad social de las empresas.
A todas ellas se les preguntó si hacían un informe anual sobre RSE o sustentabilidad, de cualquier característica. Se solicitó, además, en caso de que la respuesta fuera positiva, que se nos enviara el último informe disponible para que fuera considerado por el comité de evaluación.
Hubo 47 empresas que enviaron copia en soporte papel o digital de su última versión del informe anual. Algunos de ellos no fueron considerados por los evaluadores porque se trataba de informes sobre la compañía a escala global, pero no en particular sobre sus actividades en la Argentina.
Otros fueron desestimados por demasiado antiguos. Se tomaron en cuenta hasta los informes de 2008 que se referían a las actividades desarrolladas durante 2007. Como consecuencia, fueron 38 los informes anuales –de diferente estructura y alcance– analizados en profundidad por el comité de evaluación.
Los integrantes del comité en el que no figuró ningún representante de Mercado, decidieron que el curso de acción más conveniente era publicar los 10 casos que resultaran distinguidos, pero no la nómina completa de los evaluados.
A los que no ingresaron este año en el cuadro de honor, se les enviará a lo largo de las próximas semanas, una sintética reflexión sobre el análisis del informe enviado.
|
El cuadro de honor Arcor |
La discusión inicial
El punto de partida para el comité evaluador fue consensuar parámetros de valuación aplicables a los informes anuales de RSE, y que sirvieran de benchmark para la tarea de los evaluadores.
Estos son algunos de los criterios debatidos:
1. El informe anual debe reflejar que las actividades de RSE de la empresa deben estar alineadas –poner foco– con el negocio que es central para la firma. O dicho de otro modo, la RSE no debería estar desconectada de la estrategia de la empresa. O también: dado que management, tiempo y recursos son limitados, por ende las mejores oportunidades en RSE provendrán de áreas donde el negocio interactúa significativamente con la comunidad y puede tener el mayor efecto posible.
2. Si la esencia de la RSE es que satisfaga dos objetivos a la vez: que beneficie a la empresa y a la sociedad en la que esta está inmersa, entonces la ejecución de los programas es clave. ¿Hay en el informe manera de evaluar y medir esta ejecución?
3. Se considera valiosa la aplicación del modelo GRI, utilizado por muchas firmas multinacionales como matriz global para reportar la creación de valor en RSE. Y también la incorporación de la nueva norma ISO 26.000, sobre responsabilidad social, aun no siendo obligatoria.
4. Recolectar los datos necesarios para justificar o evaluar inversiones estratégicas en esta categoría de programas puede ser dificultoso pero, sin información clara, ejecutivos y accionistas a menudo ven esas iniciativas como separadas del negocio central o sin relación con las ganancias. El informe anual, ¿revela si genera utilidades la RSE? ¿Hay métodos o sistemas para medirlas?
5. Los informes anuales empresarios más avanzados en materia de RSE tienen cuatro grandes capítulos: estados financieros; evaluación del management; los temas de gobernanza (procesos que inciden sobre cómo se dirige la empresa) y el informe sobre Responsabilidad Social Empresaria. ¿Mejora el puntaje si los informes que evaluamos tienen, además del de RSE, alguno más de estos capítulos?
6. Hay empresas que hacen informe anual (o bianual) desde hace dos o tres años y otras que lo formulan desde hace 10 años. ¿Es la antigüedad un mérito a tener en cuenta?
Integración del comité evaluador
La iniciativa de Mercado era contar con un equipo evaluador independiente, de sólida formación en el tema, y especialmente con experiencia de manejo de estos temas en sus experiencias laborales. No se recurrió a la academia en forma especial (aunque algunos de los evaluadores tienen desempeño docente).
Era fundamental que los profesionales elegidos fueran claramente profesionales independientes, libres de todo compromiso y sin conflictos de interés. (Este punto mereció especial discusión en cuanto a su alcance. El único efecto práctico fue que uno de los evaluadores, que hace años se desempeñara en un cargo directivo en Banco Galicia, se abstuvo cuando se trató el caso de esta institución financiera, que finalmente figuró –con el voto de los restantes evaluadores– en el grupo seleccionado).
Para garantizar la libertad de acción de este comité, nadie de Mercado lo integró, ni participó en sus deliberaciones. A Mercado se le transmitió la decisión final del comité.
Finalmente, el comité de evaluación quedó integrado de esta forma:
1. Coordinador y presidente del comité, Hugo Cucarese, ex directivo de Nestlé.
2. Inés Castro, directora de Cippec.
3. Héctor Bonavita, ex directivo de Procter & Gamble.
4. Rodolfo Ceretti, ex directivo de Ford.
5. Luis Ibarra García, ex directivo de Banco Galicia.
La decisión de Mercado fue mantener reserva sobre los nombres de los designados, hasta este momento de la publicación de la revista. No hubo, por las dudas, ninguna posibilidad de contacto previo por parte de las empresas evaluadas o de sus agencias de comunicación.
Alcances y responsabilidades
La principal responsabilidad de los integrantes del Comité de Evaluación fue la lectura y análisis de todos los informes que fueron enviados por las empresas y aprobados previamente para su consideración.
Esta tarea se desarrolló en armonía con los criterios de evaluación centrales en una primera etapa, y de las circunstancias singulares, propias, que hacían distintivos a algunos de esos informes.
Cada jurado revisó personalmente un listado de seis a ocho empresas, participó de sus impresiones al resto del equipo, que sometió a revisión posterior la tarea individual de cada evaluador.
Finalmente, tras larga discusión –fue un final reñido porque media docena de informes competían además por acompañar a los 10 designados– se decidió el nombre de las 10 empresas que merecen el reconocimiento este año.
Criterios debatidos
La etapa final, de la elección de los 10 informes destacados se favoreció de un rico debate entre los evaluadores, los que formulaban este tipo de preguntas:
1- ¿Es una práctica extendida la realización del informe anual sobre RSE de la empresa?
2- Las acciones de RSE y el informe, ¿obedecen a una estrategia global o local?
3- ¿Cuáles son sus alcances y contenidos?
4- El informe es una práctica anual / bianual de la empresa?
5- ¿Se le dará continuidad a la práctica o solo se trata de un informe aislado?
6- ¿El accionar en materia de RSE debe estar alineado con el negocio de la empresa, es decir que logre beneficios mutuos, tanto para la empresa, como para la sociedad? ¿El informe permite reflejar que las actividades de RSE de la empresa están alineadas con el “core” del negocio de la empresa?
7- Las acciones en materia de RSE interactúan significativamente con la comunidad y se considera que pueden tener un efecto positivo sobre la comunidad. ¿El informe permite evaluar y medir esta ejecución? ¿Es sustentable?
8- ¿Las acciones se limitan al contexto comunitario o también se incluyen acciones en el orden interno de la empresa? (beneficios, voluntariado, etc.).
9- Se considera valiosa la aplicación del modelo GRI, utilizado por muchas firmas multinacionales como matriz global para reportar la creación de valor en materia de RSE, como así también la incorporación de la nueva norma ISO 26000, sobre responsabilidad social, aun no siendo obligatoria?
10- Recabar los datos necesarios para justificar o evaluar inversiones estratégicas en estos programas suele ser dificultoso pero, sin esta información, ejecutivos y accionistas a menudo ven esas iniciativas como separadas del negocio central o sin ninguna relación con las ganancias. ¿El informe anual desarrollado, revela si genera utilidades la RSE? ¿Posee métodos o sistemas para medirlas?
11- Muchos informes de grandes corporaciones muy avanzadas en materia de RSE, por lo general tienen cuatro grandes capítulos: los estados financieros; la evaluación del management; los temas de gobierno corporativo (procesos que inciden sobre cómo se dirige la empresa), y el informe sobre RSE. ¿Mejora la evaluación si los informes presentados poseen, además del de RSE, alguno de estos capítulos?
12- Hay empresas que desarrollan un informe anual o bianual, y lo hacen desde hace dos o tres años. Sin embargo hay otras empresas que lo vienen desarrollando desde hace 10 años. ¿Es este un hecho significativo a tener en cuenta en la evaluación?
13- Las acciones de RSE, ¿incluyen la preservación y cuidado del medio ambiente?
14- Para llevar adelante las acciones, la empresa ¿cuenta con el apoyo y conocimiento de alguna ONG y/o con organismos oficiales, ya sean nacionales, provinciales o municipales?
15- ¿Cómo se evalúan los programas de RSE? ¿Están claros los objetivos y los beneficios de corto y largo plazo? ¿Hay beneficios tangibles e intangibles?
16- La fuerza laboral puede constituir uno de los mayores activos en lo tocante a acciones de RSE. Cada vez más, los empleados en las economías centrales optan por trabajar en organizaciones cuyos valores se aproximen a los propios. ¿Le parece una tendencia que se confirma, conoce casos de empresas que sigan esta práctica?
Todo este intercambio de ideas cristalizó en una planilla (ver el recuadro Criterios evaluados), donde se concentraron las preguntas básicas a hacer y los requisitos a cumplir. Tras ese paso, vino el “hilado fino”, buscando las singularidades de cada caso.
|
Criterios de evaluación 1. ¿Cubre las tres dimensiones? |
|
Un debate con dos dimensiones Hay un debate más de forma que de fondo en círculos académicos sobre la responsabilidad empresaria. Lo que plantea esta discusión relatada por Alberto Andreau (*) en este artículo es, en realidad, otro tema: la disconformidad sobre el concepto RSE y las dificultades para medirlo. ¿Cuál es el problema? Problemas asociados con el concepto RSE: Entonces, ¿cómo avanzar? *Alberto Andreau es gerente de Reputación y Sustentabilidad de Telefónica. |
|
¿Moda o práctica bien establecida? Por Rodolfo Agustín Ceretti (*)
En los últimos tiempos ha sido una práctica empresaria creciente producir informes periódicos de RSE sobre las actividades de cada empresa. Tienden a realizarse en forma cada vez más de acuerdo con las normas GRI (Global Reporting Initiative). Del análisis de estos informes, surge que hay una parte inicial que describe el perfil de la organización, qué productos elabora o qué servicios presta, dónde están localizadas sus plantas de producción, si opera solo en los mercados locales o si también exporta. (*) Rodolfo Agustín Ceretti es contador público y licenciado en Administración por la UBA. Trabajó en Ford durante 40 años en las áreas de Finanzas, Operaciones Internacionales y Ventas. En los últimos 16 años de carrera fue director de Relaciones Gubernamentales hasta su retiro en 2005. |
|
Triple creación de valor Cuando una empresa decide trabajar desde la responsabilidad social, debe poner foco en la triple creación de valor: en la esfera social, medioambiental y económica, afirma Julio Bresso, director Recursos Humanos y de Responsabilidad Social de Mapfre, la compañía de seguros. |
|
No es patrimonio de algunos, pero es obligación de todos Por Héctor Bonavita (*)
La RSE sintetiza principios, valores y acciones que rigen la gestión empresaria, enfocados en las dimensiones económica, social y medioambiental del negocio. Las organizaciones están profundamente comprometidas con esos principios y publican transparentemente los resultados de su gestión comunicándose abiertamente y en cercanía con quienes interactúan. ¿Por qué hacerlo? ¿Qué hacer y cómo hacerlo? La planificación Del plan a la acción (*) Héctor Bonavita es licenciado en Administración, actualmente consultor independiente para Alta Dirección. Se desempeñó en Procter & Gamble como director de Relaciones Externas y Asuntos Corporativos para el Cono Sur de Latinoamérica y Brasil. |
Banco Galicia
Gestión estratégica de la RSE
El primer informe de Responsabilidad Social Empresaria de Banco Galicia se lanzó al mismo tiempo que el área y Gerencia de RSE. Así, el informe funciona como un elemento estratégico para trabajar sobre la gestión e integrar la RSE al core de la actividad.
Por Andrea Miranda y Leticia Pautasio

Constanza Gorleri
“En 2005, cuando se publicó el primer informe, la idea era mostrar la seriedad del abordaje del banco en torno a la RSE. El propósito era presentar al banco como una entidad comprometida”, indica Constanza Gorleri, gerente de Responsabilidad Social Corporativa de Banco Galicia.
La entidad ya ha publicado seis informes de sustentabilidad, basados en los indicadores
de la Guía G3 de la Iniciativa de Reporte Global (GRI), con la versión final del suplemento para el sector financiero para el nivel de aplicación B+, así como el balance social de IBASE y los indicadores y elementos recomendados por el Pacto Global de Naciones Unidas.
El informe da a conocer el desempeño económico, social y ambiental del banco con clientes, empleados, proveedores y la comunidad en general.
Para la ejecutiva, la realización de estos informes ha abierto nuevas oportunidades de mejora en la gestión y ha posibilitado la medición y la rendición de cuentas. Además, enfatiza que el contar con un informe de RSE verificado internacionalmente garantiza la rigurosidad en cuanto al cumplimiento de los procesos y otorga seriedad al informe. “El informe constituye una herramienta clave para comunicar nuestras políticas, prácticas y programas, además de las mejoras que se producen año tras año, lo cual aumenta el diálogo con nuestros grupos de interés”, explica.
Banco Galicia utiliza el modelo G3 del GRI, y le suma el modelo COP de Naciones Unidas y el IBASE o toda la información cuantitativa de la sociedad, tanto en cuanto a indicadores internos como externos. En este sentido, la ejecutiva resaltó la relevancia de la creación de la norma ISO 26000 para Responsabilidad Social Empresaria, aunque reconoció que todavía queda mucho camino por recorrer.
El reporte de Responsabilidad Social Empresaria y Sustentabilidad está organizado en capítulos según los grupos de interés: gobierno corporativo, empleados, clientes, comunidad y medio ambiente. Su elaboración cumple seis rigurosos pasos. El primero tiene que ver con identificar los temas claves. Para ello, se realiza una encuesta a 500 contactos en la que se releva cuáles son los contenidos de mayor interés para el público relevante.
El segundo paso es la reunión del grupo operativo, conformado por 30 personas de distintas áreas de la empresa. A esto, le siguen la definición de planes estratégicos para ser cumplidos durante el año, la elección del modelo de reporte y la recopilación de datos.
“Uno de los principales desafíos en la elaboración del reporte es la definición de cuáles son las cuestiones que realmente importa comunicar. Pero, en esa definición, se debe considerar no solo las acciones de éxito, sino compartir también aquellos puntos en los que se debe mejorar”, puntualiza.
Con su sistema de gestión ambiental certificado bajo la norma ISO 14001:2004, Banco Galicia asegura que ser socialmente responsable corresponde al rol social que cada empresa ocupa. “El sector financiero cumple una función vital para el desarrollo de la sociedad, ya que es el eje central de las actividades vinculadas al ahorro, la inversión y el crédito, prestando servicios no solo a las personas, sino también a las empresas, Gobiernos y distintas organizaciones”, señala Gorleri. A partir de ahí, la entidad se compromete con una gestión sustentable que “nace de la convicción de que un desarrollo económico sólido solo puede alcanzarse si se consideran el ambiente y el entorno social”. A escala global, “el debate sobre RSC ha aumentado mucho en los últimos años ya que cada vez hay más empresas que dimensionan el alcance de una gestión sustentable”.
Según Gorleri, realizar programas de RSC tiene como beneficio tangible “la generación de valor para los grupos de interés, principalmente para los beneficiarios directos de nuestra inversión social”. En tanto los beneficios intangibles de realizar una gestión sustentable se vinculan a las exigencias cada vez mayores de los públicos “que analizan estas iniciativas y las contemplan a la hora de tomar sus decisiones”.
La ejecutiva considera que la crisis mundial de 2008 mostró la necesidad de vincular la ética con la economía. “La crisis dejó una necesidad de cambiar el foco porque ya no alcanzaba con la regulación. Es necesario gestionar desde una óptica moralmente valiosa”. “Hoy la empresa tiene un valor que va más allá de los aspectos financieros y que contempla, además, otros aspectos como la reputación, retención de talento y fidelidad”.
Manpower Argentina
Herramienta para mejorar la gestión
En el año 2011, Manpower presentará su quinto reporte de Responsabilidad Social Empresaria y Sustentabilidad, que rendirá cuentas de lo que fue la gestión 2010. La empresa realiza sus informes desde 2006 y siempre siguió los estándares internacionales sobre la guía GRI.
Por Leticia Pautasio

María Amelia Videla
“El año pasado, Manpower calificó para pasar al nivel B del GRI, lo que demuestra el grado de involucramiento y compromiso alcanzado”, subrayó María Amelia Videla, gerente de Responsabilidad Social y Asuntos Públicos de Manpower Argentina. La elaboración del informe anual de RSE acompañó el crecimiento del área que evolucionó a medida que se fueron presentando los reportes y que desde 2008 forma parte del cuerpo directivo de la compañía.
La ejecutiva aseguró que la experiencia en la elaboración de un reporte anual sobre RSE le permitió a la empresa establecer un canal de comunicación con los grupos de interés y detectar oportunidades de mejora para la gestión. “El reporte de RSE debe ser una herramienta útil para nuestros grupos relevantes, y por eso el desafío está en ser sintéticos (un reporte no debería tener más de 70 páginas) y a su vez incorporar todos los temas que interesan a nuestro público relevante”, señaló Videla.
Desde el primer informe realizado en 2006, la compañía efectúa un análisis de materialidad en permanente consulta con sus grupos de interés para detectar qué es lo que estos grupos esperan del informe de RSE. “Cada año adaptamos los contenidos según lo que nuestros grupos de interés esperan del reporte”, indicó la gerente de RSE.
Gestión transversal
Como parte de este cambio, los informes de responsabilidad social de Manpower dejaron de ser herramientas de comunicación sobre programas y acciones con la comunidad, para estar más orientados hacia los temas de gestión y gobierno corporativo. “La esencia de la RSE es tener una gestión estratégica y transversal a toda la organización”, reveló María Amelia Videla. La ejecutiva indicó, además, que cada vez más se esperan contenidos relacionados a la gestión de Recursos Humanos como son los temas de diversidad, capacitación, trabajo infantil o gobierno corporativo –aunque, advirtió–, todos los años los temas de interés pueden ser distintos”.
La elaboración del informe anual de RSE requiere de la colaboración con otras áreas de la empresa, y, por este motivo, se creó un Comité Operativo que reúne a empleados de distintas áreas de la organización, y que mide la gestión de manera transversal. “Este grupo se ha consolidado con los años y tiene año a año nuevos desafíos”, señaló Videla.
Añadió que “es necesario crear una cultura colaborativa dentro de la organización que estimule a sus miembros a reportar qué es lo que se hace en cada área y entender que se trata de un instrumento para mejorar la gestión.” La gerente de Responsabilidad Social y Asuntos Públicos planteó que el reporte de RSE debe presentar nuevos desafíos cada año para cumplir durante el siguiente y remarcó que, “a la hora de confrontar el trabajo con un indicador, existe una oportunidad única para mejorar la gestión”.
María Amelia Videla comentó que, además de los contenidos sobre responsabilidad social y sustentabilidad, el informe incorpora datos duros sobre los resultados financieros, para que los lectores puedan tener un perfil general de la compañía. “El público que no necesita profundizar en el aspecto financiero puede tener con el reporte de RSE una herramienta más llana para conocer a la empresa”, concluyó.
|
El desafío de rendir cuentas Por Hugo Cucarese (*)
Sobre Responsabilidad Social Empresaria todavía hay mucha teoría y una creciente experiencia. Sin embargo, algunas recientes encuestas y rankings han permitido conocer algunos aspectos reveladores sobre la materia. (*) Hugo Cucarese cursó estudios especializados en Publicidad y de posgrado en Comunicación Institucional y Corporativa. Se desempeñó en Nestlé Argentina en diversas posiciones por más de 48 años. Su última posición fue como gerente de Comunicaciones Corporativas. |
|
RSE alineada al negocio Como empresa tabacalera, Nobleza Piccardo centra sus acciones de RSE en temáticas referidas a la prevención en el consumo del cigarrillo y la erradicación del trabajo infantil en las zonas de cultivo. |
La óptica de la comunicación y la publicidad
La responsabilidad social bien entendida
Son dignos de mención los muchos programas de enseñanza, capacitación y desarrollo para la inclusión social de los colaboradores y sus familias y de las comunidades respectivas, lo que es sin duda una contribución importantísima para paliar el preocupante déficit educativo que aqueja a nuestro país.
Por Luis Ibarra García (*)

Cuando recibí la invitación de Mercado para colaborar en la evaluación de los balances sociales de las empresas en nuestro país, recordé la nota de tapa de su edición de noviembre de 2005, “RSE: Maquillaje para empresarios”, ilustrada con las dos máscaras del drama y la comedia del teatro griego.
Me sentí entonces en la obligación de aclarar que lo mío es la comunicación y publicidad responsables, es decir tan solo dos de los múltiples aspectos de la dimensión social de la RSE bien entendida y manifestar mi preocupación por el uso y abuso que se hace en algunos casos de este concepto fundamental y su sigla confundiéndolos con el “marketing social” o la filantropía, prácticas que pueden ser engañosas y no siempre sostenibles. Para mi tranquilidad, se me dijo que íbamos a tener un espacio a nuestra disposición para expresar nuestras opiniones, lo que me alentó para sumarme al proyecto.
Debo decir que la tarea fue muy interesante e ilustrativa, siendo de destacar la calidad y paridad de los informes que me tocaron en suerte en esta primera instancia, casi todos de entidades de origen extranjero y multinacional y solo uno de una empresa argentina, lo que es una clara muestra de la composición del grupo de las grandes empresas en nuestro país, producto del fenómeno de la globalización.
En algunos de los casos, los reportes incluyen información de los balances sociales globales o regionales de las organizaciones centrales que reflejan la visión y la transferencia del know how de sus casas matrices, con una vasta experiencia anterior al demorado “descubrimiento” de la RSE en nuestro medio. En todos los casos, las políticas y programas están alineados con el core business de esas empresas, concebidos como medios necesarios para las relaciones con los respectivos grupos de interés y orientados como contribuciones significativas para con la comunidad que agregan valor a la propia gestión, lo que pone de manifiesto su razonabilidad.
En particular, son dignos de mención los muchos programas de enseñanza, capacitación y desarrollo para la inclusión social de los colaboradores y sus familias y de las comunidades respectivas, lo que es sin duda una contribución importantísima para paliar el preocupante déficit educativo que aqueja a nuestro país.
Adhesión al Pacto Global
Otro rasgo común es la mayoritaria adhesión al Pacto Global, la adopción de los indicadores de la Global Reporting Initiative (GRI) como guía para el desagregado de la información y su evaluación, y la existencia de verificaciones externas, factores significativos que hacen a la objetividad y transparencia de los reportes, su homologación y la posibilidad de su comparación. En cambio, llama la atención la diversidad de los títulos: “Balance social”; “Reporte de sustentabilidad”; “Informe de sostenibilidad”; “Reporte social”, “Informe de Creación de Valor Compartido” y “Responsabilidad social”, genérico que abarca todas las dimensiones, categorías y aspectos de la misma. Como en el caso de las múltiples denominaciones dadas a la comunicación global de las organizaciones (corporativa, institucional, empresarial, organizacional o como se la quiera llamar), creo que esa variedad de rótulos, en vez de aportar una diferenciación relevante, complica la identidad del tema y puede confundir al lego.
Entre otros puntos destacables, cabe mencionar los casos de Monsanto y Mapfre Argentina que cuentan con la colaboración de sus respectivas fundaciones, en el primer caso en EE.UU. y en el segundo aquí en el país, encargadas de las donaciones y programas no lucrativos de interés comunitario, lo que permite un más claro deslinde de responsabilidades y una mayor transparencia de las actividades.
A este respecto, son de destacar las reiteradas referencias a la transparencia y a la observancia de la ética en cuanto se refiere a la dirección y gestión de las organizaciones y sus códigos de ética, conditio sine qua non del buen gobierno de las empresas en todos sus aspectos.
Por último, desde mi punto de vista, sesgado por la “deformación profesional”, me tranquiliz&




