martes, 21 de abril de 2026

    RSE – Capítulo IV -Compromisos transferidos mediante la cadena de valor

    LIBRO BLANCO | Capítulo IV

    Por Mauro Maciel


    Enrique Morad

    “Sí, hacemos RSE pero la enfocamos con una mirada que creemos superadora, que tiene que ver con una mirada empresaria, mucho más comprometida con el medio ambiente y lo social, y que se articula con la actividad económica”, contesta el director de Asuntos Públicos de Loma Negra, Enrique Morad, cuando se le pregunta si la firma es una empresa socialmente responsable.
    “En los últimos años, con la incorporación del nuevo accionista, Camargo Correa, la compañía participó de un intenso proceso de reflexión y se mudó desde una visión de la Responsabilidad Social Empresaria a una visión un poco más comprensiva, que hoy en el mundo se llama sustentabilidad empresaria. Esta sustentabilidad supone en la práctica una visión de los negocios distinta. Loma Negra concibe hoy el negocio de producción de cemento como un todo, donde la rentabilidad o el beneficio económico se compensan o articulan con una rentabilidad o beneficio social y con una rentabilidad o beneficio ambiental.
    Idealmente, en los próximos cinco años debería desaparecer la gerencia de sustentabilidad, porque sería como tener una gerencia de hacer bien las cosas. Eso es algo que va de suyo, que es redundante. Es decir, que todo tiene que ser hecho con una visión sustentable”.

    –Son varias las empresas que han decidido adoptar una terminología diferente para referirse a las acciones de RSE, de manera que parecieran situarse en una posición que las diferencie del resto. Algunos de los términos son corporate responsability, ciudadanía empresaria o desarrollo sustentable.
    –Estas cosas son dinámicas. Está claro que, a medida que avanza el tiempo, hay una revalorización o una reidentificación de un cierto rol de las empresas como actores sociales. Hay un mundo de las ONG que apareció después de los 90, que se convierte en un actor social que toma responsabilidades.
    En una mirada de estos actores, la empresa pasó de ser una productora de bienes o servicios, o de un dueño para el cual iba la renta o pérdida de la actividad, a ser un actor social que tiene responsabilidades ciudadanas, que paga impuestos, que tiene obligaciones cívicas de transparencia, de modos de gestión. Hoy hay cosas que son reclamadas, y son posibles de ser reclamadas y ofrecidas, que antes no se conocían o no teníamos idea.

    –Esos reclamos por parte de la sociedad civil, ¿son necesarios?
    –En esta nueva visión hay un equilibrio que se da entre las posibilidades que yo tengo de dar, de mirar al futuro, de mantener a la empresa en funcionamiento. Ahora, si se extreman los argumentos y se reclama no tocar la naturaleza, no impactar al medio ambiente, entonces se paraliza la industria. ¿Existen métodos alternativos que no tengan impacto en la naturaleza? Es decir, no se trata de no desarrollar las actividades industriales, sino de desarrollarlas amortiguando el impacto ambiental.

    Nueva visión
    Además, ¿puedo yo reparar algún daño que involuntariamente produje antes? Y, podría en algo de lo que fui consciente, pero no me pidan que lo haga sobre algo que pasó hace 60 años. De cualquier manera, sí podría decir que a partir de ahora todo lo que yo hago lo voy a compensar. Por todo lo que yo quito a la naturaleza, organizo para que de algún otro modo lo reciba.
    Entonces dispongo cómo se realiza el embalaje de los productos, cuál es la disposición final de los desechos industriales, cómo trato los desechos que se generan durante el proceso. Primero se trata de lo que yo hago y después les pido a mis proveedores que hagan el esfuerzo por alinearse. Es una nueva visión de la industria.

    –¿De qué manera se exige a los proveedores ese esfuerzo adicional?
    –Loma Negra es una de las primeras empresas que adhirió a un programa que se llama “Valor”, del BID junto con la AMIA, a través del cual se selecciona a los proveedores estratégicos de la compañía, por el término de dos años, para poner en práctica un programa intensivo. Estos proveedores cuentan con una persona que los instruye y los acompaña en el análisis y la instrumentación de los cambios en sus procesos de RSE, ya sea en términos de impacto económico, social o ambiental.
    Esto es una manera de acompañar a la cadena de valores de la compañía para alinearla en nuestra política de sustentabilidad. Implicó crear conciencia en los proveedores acerca de la importancia que representa.

    –Transparencia radical es otro concepto de la literatura de RSE que, básicamente, pretende poner al descubierto la cadena que vincula productos o servicios, exponiendo desde rastros de carbono hasta insumos químicos y tratamiento de la mano de obra en todo el proceso. ¿Había oído hablar de esta idea?
    –Hoy en día no hay ninguna manera de que se haga algo adentro de Loma Negra que provoque un daño ambiental y que no sea equilibrado, o que produzca un daño social.
    La compañía está por cumplir 75 años y durante los primeros tiempos no contábamos con chimeneas con filtro. Hoy tenemos filtros en todas las chimeneas. Todas las fábricas modernas, desde hace 10 años, cuentan con chimeneas sin humo, pero como en todas las industrias, también ésta ha generado humo durante un tiempo.
    También hay que tener cuenta una visión de equilibrio. Hay algunas cosas que podemos hacerlas ya mismo y otras cosas sobre las que podemos decir que vamos a mejoralas pero a través de un proceso que demorará unos cinco años.

    –¿En qué grado se involucra el CEO de la compañía en los temas de RSE?
    –El grado de involucramiento es total, pero no sólo del CEO. La compañía tiene tres accionistas que son las dueñas del conjunto de empresas. Estos tres accionistas están fuertemente involucrados en los temas de sustentabilidad. Existen dos reuniones anuales sobre este asunto, pero además contamos con indicadores destinados a documentar todo esto. Al presidente de la empresa reportan cuatro Direcciones y una de ellas es la de Sustentabilidad, que tiene una serie de alrededor de 60 indicadores aspiracionales y una serie de indicadores concretos que son 12 puntos que poseen metas relativas a las emisiones de CO2, consumo de agua, consumos energéticos, reempleo de desechos industriales.

    Reciclado integral
    El grupo cuenta con una planta que se dedica al reciclado de combustibles y que está preparada para reciclar desechos industriales y convertirlo en combustible alternativo. Además hay otras plantas que trabajan quemando desechos neumáticos, caucho o residuos patológicos.
    Es decir, que todo va rápidamente en esa línea. Vamos mucho más allá de lo que va la legislación. En la Argentina todavía hay legislación que no permite mover los residuos patológicos fuera de la jurisdicción.

    –¿De qué manera es posible compatibilizar los valores sociales y ambientales del entorno con los intereses de los stakeholders?
    –Ambas situaciones están alineadas naturalmente. No hay una confrontación ni va en contra de las ganancias. El accionista no quiere recibir más renta o más ganancias, si se está afectando o produciendo algún impacto ambiental estable.
    Si uno emplea una mirada integral, de sustentabilidad, los inversores se ven atraídos porque saben que se genera un mundo mejor. Ahora, si se lo hace desde una visión más antigua, en el sentido de interpretar que los costos reducen la rentabilidad, entonces significa que a uno no le interesa mucho el crecimiento del otro. Es preciso tener una mirada generosa, y tenerla es preferible a ser un conservador que pretende que no le toquen nada.

    –¿Considera que las presiones de los públicos y ONG actúan como un buen impulso que ayuda a las empresas a profundizar sus esfuerzos en sustentabilidad?
    –Por supuesto que se trata de impulsos positivos. Además, hoy en día uno está informado, como público global, de lo que sucede afuera. Es imposible aislarse. Por la Web, los diarios, la televisión, todo el mundo toma o ha tomado conciencia de una visión más sustentable. Uno debe darse cuenta que puede hacer muchas cosas en esa dirección. Por ejemplo, el cemento se está haciendo con aditivos y algunos de estos aditivos son desechos industriales que mejoran incluso la plasticidad del propio cemento. Hay un montón de datos que generan un producto de más calidad, más amigable con el medio ambiente, que mejoran el impacto ambiental.
    Otro tema muy importante en esta visión es el de la seguridad. Nosotros, en ese sentido, somos muy estrictos en la planta porque este tipo de industrias tienen riesgos muy importantes, donde se trabaja con hornos a 1.600 grados de temperatura, con materiales complejos, sustancias químicas. Entonces, existe una creciente visión cuidadosa de que nadie sufra ningún tipo de siniestro.