ESTRATEGIA | En foco
Por Mauro Maciel

En todo el planeta hay una revolución. Las industrias que se caracterizan por su baja emisión de carbono y por tanto son poco contaminantes, han aumentado su facturación en 75% en los últimos dos años, y las ventas conjuntas suman ya US$ 534.000 millones. Generadores de energía renovables, energía nuclear y eólica, extracción, distribución y tratamiento de aguas, y también procesadoras de residuos se encuentran en esta categoría. El crecimiento parece indetenible: se estima que en 2020 la facturación total del sector será de US$ 2 billones, cuatro veces más que hoy.
En nuestro país el fenómeno es menos visible ya que las energías alternativas, por ejemplo, avanzan a ritmo dispar.
Pero lo que sí está creciendo en forma constante y sostenida es todo el negocio vinculado a los servicios ambientales y a la gestión de residuos industriales.
El crecimiento de la basura en los últimos años puede representar, en cierto aspecto, un síntoma tanto bueno como malo, por partes iguales. En primer lugar, un volumen elevado significa que la tendencia del consumo y, por lo tanto, de producción, se ha comportado en idéntica dirección. Por otra parte, la abundancia de residuos, siempre que no reciban tratamientos de reducción o eliminación adecuados, actúa en contra del medio ambiente. De un extremo al otro, un conjunto de empresas forman parte activa del circuito de gestión integral de residuos.
Se trata de un negocio cuyo volumen de 1.500 toneladas, en el rubro de los desechos industriales, alcanzó los $470 millones durante 2008, mientras que en 2009 las 1.350 toneladas representaron un monto de $558 millones. El incremento correspondió a una caída de 1%, en toneladas, acompañada de una suba de 20% en el precio. Aun pese al crecimiento registrado, se trata de un desarrollo inferior al correspondiente al período 2008 respecto de 2007, donde el alza representó 41%.
Todos estos datos surgen de una reciente investigación realizada por Key Market, una empresa especializada en investigación de mercados y en inteligencia competitiva.
En el Área Metropolitana
Cerca de dos terceras partes de las 1.350 toneladas de los residuos industriales generados en 2009, es decir, 810 toneladas, ha sido sometidas a tratamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), considerada ésta como la región geográfica comprendida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, mientras que 540 toneladas (el restante 40%) fueron tratadas en el interior del país. A su vez, 27% del mismo volumen de residuos generados corresponde a la categoría de peligrosos y/o especiales. En cambio, 73% es considerado como no peligroso.
Sobre un total de 750 empresas de servicios ambientales relevadas, casi un tercio de ellas (31%) están ocupadas en las tareas de recolección, transporte, disposición final y tratamiento de residuos, y representan una de las categorías que en los últimos años registró las mayores tasas de crecimiento en el entorno. Detrás de ellas, aparecen las firmas dedicadas a venta de equipos (24%), consultoría (18%), servicios de ingeniería (14%) y otros (13%).
El sector de residuos industriales está conformado por dos grandes grupos de servicios que participan de la facturación del negocio en mitades casi idénticas: la recolección y transporte, por un lado, donde participan alrededor de 300 empresas en todo el país; y el tratamiento y la disposición final, por el otro, que cuenta con la presencia de 70 plantas empleadas en la actividad.
En el rubro tratamiento y disposición final existe un surtido variado de actividades, donde el relleno sanitario ocupa poco más de 70% del total, ya sea en términos de volumen como de facturación. El resto de los servicios son landfarming (con 10%), blending (9%), landfill (7%), incineración (3%) y destilación de solventes (menor a 1%).
A separar la basura
Al referirse a la gestión integral de residuos, el trabajo de Key Market puntualiza que son tres los grados o niveles que completan la totalidad de la oferta de servicios.
Dentro de la categoría de primer grado, son tres las tareas prestadas por las empresas del sector: roll-off, compactación estacionaria y cisterna. El segmento está compuesto de empresas que sólo ofrecen el servicio de recolección y transporte de residuos industriales.
La siguiente categoría, o de segundo grado, comprende los servicios antes mencionados e integra, además, las actividades de tratamiento, tales como estabilización, incineración, blending y recuperación de diluyentes. Entre sus oferentes se encuentran las empresas que se especializan en una actividad central, que representa la entrada principal de los ingresos de la firma.
Por último, los servicios de disposición final, llamados de tercer grado, completan la gestión integral al brindar soluciones de landfill, landfarming y relleno sanitario. Las firmas que componen esta categoría, en ocasiones, suelen tercerizar ciertos servicios.
Los desechos de origen industrial se clasifican también por el nivel de riesgo que representan para la sociedad o el medio ambiente. Es así que es posible distinguir entre peligrosos o especiales y no peligrosos. Se hallan entre los primeros aquellos cuya composición posee sustancias o materiales nocivos sobre el ambiente o las personas, tales como el tratamiento de landfill.
En cuanto a los residuos no peligrosos, que son llevados a disposición final por el landfarming o el relleno sanitario y no implican un riesgo considerable para el ecosistema, aparece una nueva separación entre desechos orgánicos, compuestos por desechos biodegradables que tienen la propiedad de desintegrarse en forma veloz para transformarse nuevamente en materia orgánica, y desechos inorgánicos, cuya descomposición se produce de modo lento y gradual, en función de sus atributos químicos.
Basurero mundial
La gestión integral de residuos también ofrece un panorama ascendente cuando observamos lo que sucede en el plano internacional: una tendencia en sentido positiva y de modo sostenido se ha manifestado en los últimos 13 años. Tal es así que en dicho período la gestión de residuos sólidos ha registrado un pasaje de U$S 100.000 millones, en 1996, a poco más de U$S 130.000 millones en 2009. A su vez, y dentro del mismo período, también los residuos sólidos han experimentado un alza aproximada de U$S 3.000 millones para alcanzar en 2009 los U$S 20.000 millones.
Dentro del panorama global, es posible apreciar de qué manera participan los países o regiones en el negocio de la basura. Con algo más de un tercio del total (34%), Estados Unidos y Canadá lideran el mercado mundial de los residuos sólidos. Detrás, y casi en una proporción cercana, aparece el conglomerado Japón-Australia-Nueva Zelanda, con 30%, y la región occidental de Europa, con 29%. Mucho más lejos, completa el trinomio Asia-África-América latina (6%) y Europa del Este (1%). Las razones de este comportamiento se explican, fundamentalmente, por el nivel de inversiones que las empresas líderes del sector destinan en los países del mundo que gozan de un mayor desarrollo.
Tomando en consideración a los mismos actores, vemos que los porcentajes de participación se modifican al dirigir la atención sobre el mercado internacional de los residuos peligrosos. Al respecto, Estados Unidos y Europa occidental cuentan con una legislación más estricta en términos de gestión de la basura. Es decir, que existen en sus países servicios de mayor valor agregado, altas tarifas y elevado volumen de mercado, que se suman al nivel de tecnología exclusiva y superior para el tratamiento de residuos electrónicos. Al igual que en el caso de los sólidos, Estados Unidos y Canadá se sitúan al tope, con 38%, aunque aquí Europa occidental ocupa la segunda ubicación, con 31% del mercado, y relega a Japón-Australia-Nueva Zelanda (24%) al tercer lugar. Asia-África-América latina (5%) y Europa oriental (2%) casi no presentan alteraciones.
Gestión ambiental pública y privada
Por parte del Estado nacional, el gasto público dirigido al cuidado del medio ambiente se concentra en “protección de la biodiversidad”, que recibe 48% de la partida presupuestaria, y en “investigación y desarrollo”, con 23%, como sus principales destinos. La categoría “otras actividades ambientales” percibe un lote de 14% del gasto total y en proporciones aún menores acompañan “gestión de residuos” (6%), “protección de suelos” (3%), “gestión de desechos líquidos” (3%), “protección contra la radiación” (2%) y “protección del aire, clima y ambiente” (1%).
En el ámbito privado, son varias las medidas que pueden adoptar las compañías para llevar a cabo un proceso de evaluación de gestión ambiental, que supone al conjunto de actividades técnicas y organizativas que las empresas desarrollan para atenuar el impacto negativo que pueden generar sobre el medio ambiente sus operaciones. Es así que resulta posible percibir con mayor frecuencia organizaciones de índole privada, que en forma proactiva reencauzan sus acciones hacia métodos y valores consistentes con el cuidado ambiental.
Entre las medidas aplicables a una gestión ambiental, prevalecen sobre el conjunto las “mejoras en eficiencia de procesos”. Entre ellas se puede observar que 74% de las empresas de capital extranjero hacen uso de la práctica, mientras que hace lo propio 67% de las compañías de capital local. Otras medidas son el “tratamiento al final del proceso” (que practica 66% de empresas de capital extranjero y 50% de capital nacional) y el “reciclado interno o externo” (65% y 40%, respectivamente). En menor proporción, se encuentran la “modificación de procesos o tecnologías limpias” (40% y 33%), la “sustitución de materias primas o insumos contaminantes” (36% y 31%), la “certificación de gestión ambiental” (25% y 8%) y la “reformulación de productos” (23% y 18%). En todos los casos, son las empresas de capital externo las que destinan, en mayor medida, esfuerzos amigables con el medio ambiente.
Resulta interesante conocer cuáles son los argumentos que motivan a las empresas argentinas al momento de adoptar acciones focalizadas con la gestión ambiental. Al respecto, surge como primera respuesta, y en una proporción de 37%, las “exigencias de los mercados externos”, seguida de “regulaciones ambientales locales” (con 22%) y “estándares intra-corporación” (con 15%). Sólo 10% de los casos responde a la obtención de “certificaciones ambientales”, mientras que 7% lo hace por cuestiones de “reducción de costos” y el restante 9% por “otros motivos”.
Comparaciones finales
En general, son las grandes firmas las principales demandantes de los servicios que forman parte de la gestión de residuos industriales. La mayoría de ellas conformadas por capitales de origen extranjero y presencia en los países desarrollados, y tal vez esa sea la explicación por la que el cumplimiento del régimen ambiental, basado en legislación extranjera, incluso exceda la normativa impuesta en la Argentina.
Otro aspecto diferencial surge de comparar las empresas de capitales nacionales versus las de capitales extranjeros. Mientras las firmas del exterior se destacan por brindar servicios de gestión integral, de acuerdo a la tendencia mundial, que incluye el reciclado y la reutilización de los desechos en el proceso productivo, las compañías locales demuestran preferencias por la especialización en un solo servicio, que suele ser la recolección y el transporte.
Finalmente, en términos de estructura, es esperable que en adelante se observe una maduración mayor en el mercado de los residuos, sobre todo en el interior del país, donde aún resta mucho por desarrollar, a lo que se suman la exigencia de las empresas que forman parte de la demanda, leyes cada vez más estrictas y rigurosos controles estatales.
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Características de los servicios Roll-off: sistema que acelera y simplifica el acopio de los desechos y destinado principalmente para industrias que generan gran cantidad de residuos. |
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Más información Este artículo ha sido elaborado con base en una investigación realizada por Key Market, quien colabora con Mercado compartiendo los highlights de sus estudios sectoriales sobre diversos negocios de la economía argentina. Key Market es una empresa de investigación de mercado dirigida por Adriana de Bossi y Mariano Gier. Para mayor información sobre éste u otros informes, contactarse al teléfono 5238-9834 / |

