miércoles, 27 de mayo de 2026

    El problema en la región es la baja productividad

    Opinión |

    El crecimiento que experimentó el subcontinente en el período previo a la actual crisis hizo descuidar la necesidad de introducir los cambios estructurales que hacen falta para aumentar productividad y crecimiento. Eso hubiera requerido reformas de fondo en trabajo y educación.
    El boom de crecimiento latinoamericano anterior a la crisis (2003-08) fue la expansión más sostenida que tuvo la región desde los 70. Sin embargo, durante ese período, la tasa de crecimiento fue inferior a la de otras regiones en desarrollo, especialmente Asia. Esta situación podría continuar en el próximo período, aunque la región haya escapado a la crisis sin aparentes repercusiones de largo plazo.
    Una de las razones que explica el insuficiente desempeño es la baja productividad, una obstáculo clave para el crecimiento. Muchos estudios explican este hecho citando baja inversión o insuficiencia de capital humano. No obstante, son los cuellos de botella políticos o la falta de voluntad para reformar lo que hace improbable otra ronda de cambios estructurales para aumentar productividad.
    La importancia de la productividad en el crecimiento ha sido reconocida ampliamente en la teoría del crecimiento:
    • El “factor de productividad total” (TFP según siglas inglesas) definido exógenamente, que implícitamente representa cambio tecnológico, explica el crecimiento más que ningún otro factor de producción, incluyendo inversión.
    • La teoría del crecimiento endógeno de finales de los 80 va más allá y dice que políticas específicas pueden determinar cambio tecnológico.
    • En un nivel empírico, los estudios demuestran que América latina se ha retrasado en el achicamiento de la brecha de productividad con las economías avanzadas.
    • Productividad e inversión generalmente explican las diferencias de crecimiento entre las regiones. Por ejemplo, la inversión (acumulación de capital físico) ha sido la principal fuente de crecimiento en productividad laboral en Asia desde los 70, aunque la educación también fue importante. Por el contrario, el TFP ha sido un factor de contribución negativa en el crecimiento latinoamericano.
    • En el plano sectorial, la productividad latinoamericana mostró sólo ganancias modestas en agricultura. El crecimiento de la productividad en industria y servicios estuvo muy por debajo de los niveles de Asia y las economías avanzadas.

    Desempeño insuficiente
    Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establece explícitamente que el estancamiento latinoamericano con relación a otras regiones en vías de desarrollo no se ha debido a bajos niveles del factor acumulación, lo que significa que las políticas para mejorar el ingreso y el crecimiento necesitan concentrarse más en las verdaderas causas de la baja productividad que en aumentar la inversión. Esto tiene varias conclusiones importantes:
    • El lento crecimiento en América latina se debe a bajo crecimiento de la productividad. Los resultados empíricos del estudio de países muestran que son las brechas en TFP las que explican diferencias en ingreso per cápita entre regiones, dado que el factor acumulación es similar a los promedios globales (excluyendo las economías del sudeste asiático). Se estima que los actuales ingresos en América latina habrían sido 55% más altos si el crecimiento del TFP hubiese sido similar al del resto del mundo. En general, el TFP explica 90% de la brecha en crecimiento acumulado con el resto del mundo.
    • La productividad en América latina no se está recuperando. Esto contrasta con el desempeño de otras regiones que se están acercando, en este caso, a Estados Unidos; sólo Chile ha mostrado algunas señales de recuperación mientras Brasil se ha mantenido estable. El resto muestra retrocesos.
    Las crisis anteriores, como la de la deuda de los 80 y los brotes de hiperinflación en 89-90 en Sudamérica, crearon la necesidad de reforma, que llevó a la liberalización de las economías regionales. No obstante, el ímpetu reformista se detuvo ante la insatisfacción popular con el pobre crecimiento durante los 90.
    La crisis actual también podría ser una oportunidad perdida para atender el tema de la baja productividad en América latina.