ANÁLISIS | Entrevista
Por Javier Rodríguez Petersen

Enrique Iglesias
Foto: Gabriel Reig
Por un lado, el sostenido proteccionismo agrícola de la Unión Europea (UE). Por otro, la necesidad de Europa de aprovechar el dinamismo, el potencial económico y el mercado latinoamericano. En el medio, la creciente participación de China en el comercio global y la forzada convergencia de intereses en las dos orillas del Atlántico sobre cómo se integra el gigante asiático en la globalización.
Esos tres puntos resumen parte del contexto actual tal como lo analiza el titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Enrique Iglesias, que, además, cree que la crisis económica que hoy sigue golpeando a Europa puede terminar convirtiéndose en nueva oportunidad para América latina y hasta impulsar la integración del Mercosur con la UE, incluso con algunos cambios en el sentido de los flujos de inversión.
Sin embargo, Iglesias no se muestra totalmente optimista: cree que “esta crisis va a durar, va a tener repercusiones y podría afectar el nivel de inversiones españolas” en América latina. Pero también prevé que podría abrir “España a las empresas latinoamericanas” y que “las aventuras conjuntas podrían ganar terreno”. En esa línea, elogia la postura del brasileño Lula da Silva en la última cumbre entre la región y la UE, en Madrid. “El discurso –dice– fue brillante: elogió a las empresas españolas y las invitó a invertir más en Brasil, pero también a ser socias para que las empresas brasileñas desembarquen en España”.
Por el lugar que ocupa –es el encargado de coordinar todas las cumbres presidenciales y ministeriales iberoamericanas, entre otras cosas– y también por sus antecedentes, Iglesias es tanto un analista privilegiado de la relación entre América latina y la UE como un protagonista de ese proceso de integración. Desde el vamos, busca resaltar la importancia que tiene esta región en la posición relativa de Portugal y, sobre todo, de España en Europa: “En la UE, una cosa es España con América latina y otra, España sin América latina. Y eso los españoles lo saben bien”.
Interlocutores válidos
También dice que los latinoamericanos prefieren ver a España y Portugal más como “interlocutores válidos” que como un “puente” con el resto de Europa. “Nosotros (los latinoamericanos) queremos que España y Portugal interpreten las posiciones de América latina frente a la comunidad (europea) y la sensibilicen frente al problema”, explica.
–Ahora, el creciente protagonismo internacional de Brasil, ¿no le genera cierta competencia a España en esa función de interlocutor?
–Brasil es sin dudas la gran potencia económica de América latina y está jugando en los grandes campos mundiales. En algunos casos con España y en otros sin España. Y se convierte en un interlocutor de peso que tiene que entender su rol: España tiene su presencia, Brasil tiene la suya, pero hay áreas de complementariedad muy grandes; son competidores, pero también son complementarios. España es un socio interesante para Brasil, y eso lo saben España y Brasil.
–La crisis golpeó menos a Latinoamérica que a Europa. ¿Puede ayudar eso al vínculo entre ambos bloques?
–Mucho. Ha habido un cambio estructural fundamental en los vínculos que pueden unir a Europa con América latina e incluso con Estados Unidos. Estamos frente a una gran oportunidad en la historia económica de la región. De Panamá al sur, hay una subregión vinculada al ciclo asiático; y de Panamá al norte, una subregión vinculada al ciclo de Estados Unidos.
Los ritmos de crecimiento están muy vinculados a los ritmos del ciclo. Mientras sigamos vinculados al ciclo asiático vamos a tener ritmos de crecimiento muy importantes por los precios de las materias primas, que nos dan un punto de apoyo importante, pero también porque hemos aprendido a manejar la macroeconomía. Pero, además, hoy sabemos que no alcanza con tener materias primas bien pagas para desarrollarse, que hay que hacer otras cosas, como dedicar un gran esfuerzo a educación, tecnología e innovación. Si somos capaces de hacer eso y reforzar las instituciones que requiere el proceso, diría que las posibilidades de América latina son promisorias.
En ese contexto, Europa tiene que imaginar que tiene un mercado (potencial) de 600 millones de personas a corto plazo y que los siete países más importantes de América latina son hoy 65% del producto chino pero en 2020 van a ser el equivalente a 100% del producto chino de hoy. Es una masa muy importante, vendedora y compradora y que tiene además un gran apetito por inversiones en infraestructura, energía, transportes. Es un socio muy interesante y con el que Europa tiene una presencia asentada en muchos años de integración que debería aprovechar.
–La crisis que golpea a Europa, ¿no va a profundizar los recelos que sigue manteniendo la UE en las rondas de la OMC?
–Creo que va a haber dos movimientos contradictorios. El proteccionismo agrícola va a seguir siendo el gran cuello de botella con todos los países del Mercosur; eso sigue estando ahí y va a aparecer en las negociaciones del año que viene entre Europa y el Mercosur.
Pero también está el problema de que hay países que están muy interesados en usar el motor de América latina, como España. Las grandes empresas españolas están haciendo sus balances en América latina; el Banco Santander tiene sólo 28% de sus activos en España, el resto está afuera y fundamentalmente en esta región, y como ellos, otras grandes empresas como Telefónica, Repsol o Iberdrola.
–Pero en las relaciones comerciales, aunque son fundamentales las pretensiones de las empresas, los Gobiernos suelen actuar según lo que interpretan que pretenden los votantes. Y en las crisis, suelen pedir proteccionismo. ¿Eso no va a jugar contra la integración?
–Yo extrañé, bien sorprendido, que el proteccionismo no haya mordido más en los últimos dos años. Creo que se han aprendido las duras lecciones de los años 30 y los países entienden que levantar el proteccionismo es escupir al cielo. Ciertamente, en el campo agrícola el tema (el proteccionismo) sigue siendo importante y eso traba las relaciones con el Mercosur.
Pero los españoles se dan cuenta de que han sembrado en América latina, que tienen un campo muy fértil y que tienen que apoyarse en ese campo y hacer de él un instrumento para salir de la profunda crisis en la que están envueltos.
–¿Cree que se va a avanzar, entonces, en profundizar los acuerdos comerciales Europa y América latina?
–Ya se mejoró mucho en Centroamérica, en el Grupo Andino, con México… Hay ya una presencia europea importante y compleja, no sólo económica, porque la relación es integral. Falta avanzar en la relación con el Mercosur, y eso es muy importante. Vamos a ver qué pasa en estos meses.
Tiene que haber mucha lucidez europea y latinoamericana, sobre todo por un hecho nuevo, importante y subyacente: China compra, pero también vende, y China se va a hacer presente en forma cada vez mayor en los mercados de importación de América latina. Eso desafía a los países, de Europa y Latinoamérica, a abrir espacios para mejorar su competitividad. Y es un factor de impulso a la convicción de que hay que tener acuerdos comerciales para generar espacios preferenciales para poder competir frente a la gran fuerza que tiene y va a seguir teniendo China.
–Justamente iba a preguntarle si el crecimiento de China implica cambios en las relaciones.
–Yo creo que no. Pero en la medida en que China siga creciendo como importador pero también como exportador, van a aparecer en América latina algunas de las preocupaciones que hoy tienen Estados Unidos y Europa. Por ejemplo, la de si China está jugando realmente la carta de la globalización en materia de tipo de cambio.
–¿Cuál es el gran objetivo que se plantea en la secretaría?
–Lo que más me preocupa, en este momento y dado que somos Iberoamérica y estamos en las dos orillas del Atlántico, es ver cómo se encara la salida a la crisis mundial y europea. Noto cierta confusión en la forma en la que se está enfrentando la crisis en Europa: se toman medidas muy importantes pero en forma muchas veces aislada y descoordinada. Y el hecho de que Europa no pueda dominar las expectativas negativas que hay en los mercados es un hecho que debería preocuparnos a todos.
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Perfil Enrique Iglesias nació en Asturias en 1930, pero se mudó a Uruguay a los cuatro años y tiene la ciudadanía de ese país, al que además considera el suyo (dice: “No me hice uruguayo, me hicieron uruguayo”). |
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El rol de la Secretaría La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) es la institución encargada del apoyo institucional y técnico a la Conferencia Iberoamericana y a las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno que realizan 22 países iberoamericanos cada año y que en 2010 se hará en Mar del Plata. |

