jueves, 30 de abril de 2026

    El futuro de la industria farmacéutica

    INFORME |

    Es decir, cada vez hay más personas y son más longevas que antes. Esta es una buena noticia para la industria farmacéutica. Siempre hará falta cuidar la salud y más recursos se volcarán a estos fines, especialmente en las economías desarrolladas para asistir al creciente número de ancianos. También en las economías emergentes donde mejora la situación económica y la salud se convierte en prioridad.
    Pero no hay muchas más buenas noticias. De otra parte, el tradicional sistema de patentes, que protegía la propiedad intelectual de las grandes marcas y de sus inversiones en investigación y desarrollo, está herido de muerte. Se calcula que la mitad de los US$ 340.000 millones que suma la venta anual de medicamentos, quedará por fuera del sistema de patentes en los próximos cinco años debido a la expiración de los plazos de protección.
    Además, escasean las nuevas patentes. El desarrollo de una droga puede representar un costo superior a US$ 1.000 millones. Las cifras son enormes, y ni siquiera el fuerte proceso de concentración (ventas, fusiones y alianzas) en la industria durante los últimos años, logra acercar una solución. Quedan menos protagonistas centrales, pero las altísimas inversiones necesarias no bajan.
    A lo que debe sumarse la flamante competencia de la biotecnología. Los biofármacos no son necesariamente controlados por los actores tradicionales. Lo que aumenta la presión en este sector.

    Marcas y genéricos
    Lo cierto es que en todas partes del planeta, los Gobiernos preocupados por bajar costos están atacando de frente los costosos medicamentos patentados mientras dan luz verde a los genéricos baratos. En los últimos meses los organismos reguladores en Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron sendas ofensivas a prácticas anticompetitivas, que incluyen los acuerdos llamados “pay-for-delay” (pago por demora), mediante los cuales los grandes fabricantes de medicamentos pagan a las firmas de genéricos por demorar el lanzamiento de productos que compiten con drogas cuya licencia está a punto de expirar. De Japón a Alemania, los Gobiernos están liberalizando los mercados de fármacos eliminando obstáculos a los genéricos.
    Un número sin precedentes de patentes expira en los próximos años, lo cual debería generar fuerte competencia por parte de los genéricos y un colapso de los precios. Solamente en 2010 la industria verá peligrar casi 15% de sus ingresos por patentes. Allí donde la competencia de genéricos sin marca es más feroz, por ejemplo en Estados Unidos, el precio de un remedio determinado cae más de 85% a menos de un año de la expiración de la patente.
    Los grandes laboratorios miraban sobre el hombro a los fabricantes de genéricos, pero la constante erosión de sus ganancias los ha hecho reconsiderar. Los grandes actores reaccionaron con el diseño de una eficiente estrategia: en muchos países –ricos y pobres– logran contener la disminución de utilidades autorizando versiones de medicamentos originales que llevan sus marcas, pero no patentadas, a precios algo más altos que los equivalentes genéricos sin marca. El poder de la marca es de tal magnitud, que aún sin protección de patente el medicamento es preferido sobre productos genéricos.
    Pero la movida más exitosa fue seguir el viejo axioma: “si no puedes contra ellos, únete a ellos”. Las grandes empresas farmacéuticas han dedicado singular empeño en adquirir a los principales fabricantes de genéricos, con lo cual simultáneamente, mejoraron su penetración en los mercados emergentes, ahora en auge. Según estimaciones de las consultoras especializadas, más de la mitad del crecimiento en las ventas totales del sector provendrá de los siete mayores mercados emergentes. En tres años más se aguarda que la mitad de las principales economías del globo sean precisamente economías emergentes. Lo que asigna especial valor a esta estrategia. Una variante de esta nueva dirección es la aparición de “genéricos de marca”, producto de estas asociaciones entre ambos grupos de firmas, con notable impacto sobre el público en términos de preferencia. (GlaxoSmithKline, el laboratorio británico venderá una cartera de medicamentos baratos en muchos países donde tiene oficinas comerciales, aunque la fabricación correrá por cuenta de un laboratorio indio).
    La mayoría de las grandes marcas está repitiendo esta jugada con distintos interlocutores, pero todos fabricantes de genéricos.

    Consolidación de la industria

    Tal como se anunció en marzo pasado, un gigante farmacéutico como Merck pagará US$ 41.000 millones por Schering-Plough (otro gran jugador), con una combinación de acciones, US$ 9.800 millones con reservas en efectivo y otros US$ 8.900 millones que logró obtener de un banco, JPMorgan.
    Un mes antes, Pfizer, otro gigante farmacéutico estadounidense, logró contar con préstamos bancarios para asistirla en su compra de Wyeth por US$ 68.000 millones. Lipitor, un medicamento para bajar el colesterol que significó a Pfizer unos US$ 12.000 millones el año pasado, pierde la protección de su patente en Estados Unidos en 2011; para 2013 productos que representan 38% de las ventas actuales quedarán expuestos a la competencia de precios con los genéricos.
    Y también en marzo la suiza Roche anunció que había llegado a un acuerdo para pagar US$ 46.800 millones por 44% de Genentech, una firma estadounidense de biotecnología, que todavía no posee. Sanofi-Aventis de Francia también dijo estar en tren de adquisiciones.

    Los “biosimilares”
    Merck también anunció otra nueva estrategia a finales del año pasado, que involucra drogas biológicas de bajo costo. Del mismo modo que sus directivos asumieron una actitud más flexible que el resto de la industria hacia las reformas en el sistema de salud, que hasta ese momento rechazaban.
    Pero la principal novedad fue un ambicioso plan de US$ 1.500 millones para entrar al naciente mercado de los “biosimilares”, que son equivalentes biotecnológicos de los genéricos. Eso pondrá a Merck en competencia directa con firmas de genéricos, como Teva de Israel, y con gigantes de biotecnología, como Amgen, que hacen productos caros que los “biosimilares” esperan reemplazar.
    Las grandes empresas farmacológicas creen que la consolidación resolverá sus diversos problemas: sus laboratorios de investigación no están generando suficientes nuevas drogas revolucionarias, en cuanto expiren sus patentes sobrevendrá el peligro de la competencia de drogas genéricas, la crisis económica global y la dependencia excesiva de las ventas en Estados Unidos, donde las reformas en el sistema de salud reducirán sus márgenes, entre otros muchos. Lamentablemente, la evidencia sugiere que muchos de los supuestos beneficios de las megafusiones farmacéuticas no logran materializarse: las firmas más grandes no son mejores en cuanto a innovación y a menudo son peores. Pero los jefes arremeten hacia adelante de todas formas.

    El mercado chino
    No son estas las únicas estrategias posibles. Otro peso pesado, el laboratorio británico AstraZeneca, no se suma a la fiebre de fusiones. Los resultados avalan este rumbo. Los ingresos anuales de la firma correspondientes a 2008 aumentaron 7% a US$ 31.600 millones. Además, registró un aumento de 9% en sus ganancias (US$ 6.100 millones ) con respecto a 2007.
    A diferencia de otros laboratorios, esta estrategia tiene tres patas, cada una de las cuales se beneficia de la creciente presencia de la firma en los grandes mercados emergentes: reducir costos en casa, aumentar ventas en países en desarrollo y aumentar la innovación.
    Como parte de esta política está trasladando la manufactura a países en desarrollo, algo que los gigantes farmacéuticos occidentales se han resistido a hacer, dadas las preocupaciones sobre calidad y protección de propiedad intelectual. El segundo aspecto del plan es buscar crecimiento en los grandes mercados emergentes, especialmente China, donde AstraZeneca está funcionando bien.

    Tras las biotecnológicas
    En su afán de expandirse, de crecer, y de consolidar el negocio las grandes marcas farmoquímicas no dejan de imaginar movimientos en esa dirección. El nuevo horizonte es el de la biotecnología.
    Hace pocos meses, Eli Lilly, una farmacéutica estadounidense de tamaño mediano, le ganó la pulseada a Briston-Myers Squibb (BMS), otra rival estadounidense de similar porte, para quedarse con ImClone, una firma de biotecnología muy codiciada. Carl Icalm, un inversionista multimillonario que tiene una participación en Imclone, había rechazado, por inadecuada, una oferta anterior de BMS al precio de US$ 62 la acción. Luego dijo que un postor misterioso había aparecido ofreciendo US$ 70 la acción –51% por encima del precio de la acción al 30 de julio, antes de que BMS hiciera su oferta. Cuando Lilly confirmó que su ofrecimiento iba en serio y pagaba –todo en efectivo– US$ 6.500 millones, a US$ 70 la acción, BMS se retiró de la puja.
    ¿Por qué Lilly hizo una oferta superior a la de BMS? La mejor respuesta es: por desesperación. Gran parte de la industria farmacéutica afronta una contracción en los próximos años porque los medicamentos de mayor venta en la actualidad perderán la protección de sus patentes y sus laboratorios de investigación no han encontrado suficientes reemplazos. El problema es particularmente agudo en Lilly. Según un cálculo, casi 60% de sus US$ 19.000 millones en ventas podría secarse a medida que las versiones genéricas de sus drogas salgan al mercado entre 2010 y 2013. La producción de medicamentos para el cáncer que tiene ImClone en las primeras etapas de desarrollo promete llenar la cartera de Lilly, calculan sus jefes, y convertirla en una usina oncológica.

    Los principales mercados
    Durante muchos años Estados Unidos fue el corazón del negocio farmacéutico. En Europa –donde nació la industria– los controles de precios y los sistemas sanitarios estatales llevaron a muchas firmas farmacéuticas a trasladar el peso de sus negocios del otro lado del Atlántico.
    Hasta hace poco, Washington permitió a las farmoquímicas fijar los precios de sus productos sin mayores problemas o restricciones. Como resultado, más de la mitad de las ganancias de las firmas proviene de Estados Unidos solamente.
    En otras latitudes, el envejecimiento de la población japonesa está presentando a las empresas del país una cantidad de desafíos, pero para la industria farmacéutica doméstica los dilemas son particularmente agudos.
    Las crecientes necesidades médicas de los ancianos deberían brindar oportunidades a las empresas que atienden el mercado farmacológico japonés (valuado en US$ 76.600 millones), el segundo del mundo.
    Pero los fabricantes compiten en un mercado donde el Gobierno los obliga a bajar precios, y las empresas de genéricos están comenzando a avanzar con fuerza.
    La política del Gobierno exige que los precios de los medicamentos bajen una vez cada dos años, una medida que integra el esfuerzo de Tokio por combatir los crecientes costos médicos asociados al envejecimiento de la población. En 2006 y 2008, el recorte promedio de precios fue de 6,7% y 5,2%, respectivamente.
    Entonces ya no parece extraño sugerir que el futuro de la industria ahora radique en el mundo en desarrollo. Ciertamente, durante años las firmas farmacéuticas resistieron la tendencia, de moda en otras industrias, a destinar miles de millones de dólares hacia los mercados emergentes. Justificaban su posición señalando la débil protección de patentes y los bajos ingresos en esos mercados. Pero ahora han cambiado de parecer.

    El escenario del mercado nacional

    Las marcas lideran la oferta con amplia combinación de productos

    Pese a que el sector se exhibe como uno de los que más creció en lo que va del año, lo cierto es que son dos las razones que moderan su comportamiento: el nivel de precios y la baja elasticidad de las ventas ante cambios en la actividad. Entonces, quizá resulte más apropiado en este caso apelar al viejo refrán que aconseja no confundir a la gordura con la hinchazón.

    Por Mauro Maciel

    Entretanto, el peso de los medicamentos genéricos, en el plato opuesto de la balanza al de los productos de marca, permanece insignificante frente la elección del cliente, como agente demandante y perteneciente a un mercado en el que se consolidan las bandas terapéuticas del sistema nervioso central, el digestivo y el cardiovascular.
    Gracias a los $5.529 millones facturados, la suba de 24,6% de las ventas realizadas por los laboratorios farmacéuticos durante el semestre pasado y respecto del mismo período del año anterior refleja un crecimiento del sector. Sin embargo, es correcto tener en cuenta que se trata de un mercado prácticamente insensible a los cambios en los niveles de actividad y precios para concluir que lo que se observa es una desaceleración.
    De cualquier modo, ante este panorama del negocio, el alza de los precios durante el período diciembre 2002-julio 2009 ha sido inferior al índice de precios al consumidor (IPC), donde el aumento registrado fue de 63% contra 45,7%, correspondiente al IPC de los productos medicinales.
    Con un margen menor, y de acuerdo a los datos aportados por la consultora económica abeceb.com, la misma tendencia aparece en las ventas al exterior, donde los US$ 386,9 millones registrados durante los primeros siete meses significan 14,2% mayor a las exportaciones de 2008, en igual período. La expectativa al término del presente año es que las ventas alcancen los US$ 660 millones. Es decir, algo más de 5% de lo obtenido el pasado año.
    En cuanto a las importaciones, también en los siete primeros meses de 2009, sumaron US$ 744,12 millones, con un aumento de 11,8% respecto del mismo plazo del anterior año, que totalizó al término de los 12 meses unos US$ 1.140 millones por compras al exterior. Así, se registra una tendencia creciente en los últimos años
    Hablamos de un sector donde el déficit comercial es crónico con un saldo negativo en 2008 de US$ 515 millones. Un resultado no alcanzado desde 2001 y que se estima llegará a los US$ 540 millones, al término del año actual.

    Tendencias
    En la Argentina se dictó en el año 2002 la Ley 25.649, de especialidades medicinales, que garantiza las libertades de prescripción y dispensa a través de la elección del principio activo (sustancia química o mezcla de sustancias relacionadas) y no sobre especialidades de referencia o de marca. Es decir, que toda receta o prescripción médica deberá efectuarse en forma obligatoria expresando el nombre genérico del medicamento o denominación común internacional. A su vez, al no existir regulación sobre mecanismos que avalen que las copias posean los mismos efectos que el producto original, tanto los consumidores (pacientes) como los prescriptores (médicos), acaban por inclinarse por las marcas, dado que ofrecen un mayor nivel de confianza.
    Esto mismo se refleja de modo abrumador al observar los números en el segmento ético (de venta bajo receta) para el año 2008, en el que la participación de las marcas fue de $8.260 millones (66,7%), contra los $475 millones (3,8%) que registró la línea de genéricos.
    Además, el segmento ético se completa con las de especialidades, dominado por los laboratorios multinacionales, cuyas ventas alcanzaron los $1.650 millones, que representa 13,3% del mercado; y la comercialización por el canal institucional, que cubrió 6,1% gracias a los $750 millones.
    En el otro gran segmento del mercado, el de venta libre, se observó la presencia de 7,9% para farmacias ($980 millones) y de 2,2% para no farmacias ($275 millones).
    En conclusión, se observa una dicotomía del mercado en el que los laboratorios de marcas lideran la oferta con una amplia combinación de productos y los laboratorios de genéricos dirigen su estrategia hacia segmentos que aquellos aún no han cubierto.

    Rasgos del mercado
    La presencia de actores muy fuertes en la industria local ha contribuido a conformar un mercado de alta concentración, donde Roemmers, Abbott, Bayer, Roche y Bagó representan una cuarta parte de los $14.185 millones de facturación alcanzados durante 2008. De esta manera, la tasa de crecimiento durante el período 2003-2008 resultó en una suba de 18%.
    En términos generales, existe cierto equilibrio en el nivel de ventas entre los laboratorios nacionales y multinacionales con una leve ventaja a favor de las empresas locales, de 53% versus 47%, a pesar de que las extranjeras contabilizan solo 17 plantas industriales de las 110 que totalizan el mercado.
    De acuerdo al origen de los productos, son las firmas nacionales las que se destacan con 68% de las ventas de medicamentos de producción local. Sin embargo, las marcas extranjeras dominan 86% de la comercialización de los productos importados.
    Hacia el exterior fue dirigido 13% de las ventas, que significó $1.795 millones, mientras que el restante 87% se comercializó en el mercado doméstico. Es decir, $12.390 millones, de los cuales cerca de una décima parte, $1.255 millones, se registró por el canal de venta libre y los $11.135 millones restantes correspondieron al segmento ético o de venta bajo receta.
    Las líneas terapéuticas líderes del mercado son aquellas dirigidas hacia el sistema nervioso, el sistema digestivo y metabolismo y el sistema cardiovascular, cuya importancia en el negocio representó el último año 16%, 16% y 12%, respectivamente. El laboratorio Gador es el actor principal en el área terapéutica sistema nervioso, con 8% de las ventas; seguido de cerca por Ivax Argentina, con 7%; y Roche, con 6%. En el área del sistema digestivo y metabolismo, hacen lo propio Roemmers (10%), Novo Nordisk (8%) y Boehringer Ingelheim (6%). Por último, Roemmers (18%), Bagó (7%) e Ivax Argentina (7%) protagonizan la línea destinada al sistema cardiovascular.
    El ranking de facturación está calculado desde la salida del laboratorio y se conforma, en el siguiente orden, por Roemmers, Abbott, Bayer, Roche, Bagó, Glaxo Smith Kline, Gador, Pfizer, Novartis y Elea, según la IMS (International Market Survey).

    Canales de distribución
    La relación de fuerzas entre los laboratorios locales y los multinacionales se expresa en cierto modo de manera equilibrada debido a que unos y otros se contrarrestan las ventajas competitivas. Tanto es así, que las firmas de origen extranjero no han logrado prevalecer en los canales de distribución de productos masivos en el mercado local y, en cambio, gozan del prestigio de la elaboración de nuevas moléculas. A su vez, las debilidades de las empresas nacionales se manifiestan en la necesidad de incorporar moléculas bajo licencia, aunque por el contrario se destacan por el control de los canales de distribución y de la fuerza de ventas, a través de las redes de APM (agentes de promoción médica) y APF (agentes de promoción farmacéutica).
    El proceso de la distribución posee una alta sensibilidad en el negocio debido a que comprende la actividad de conservación de la calidad de los productos desde la recepción, en el laboratorio, hasta su punto de entrega. También implica la preservación de los riesgos de contaminación o alteración de los medicamentos, de manera segura y eficaz durante el almacenamiento, la distribución y el transporte, de acuerdo a la Disposición N° 7439/99 de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).
    Los principales distribuidores de la industria local son Disprofarma, que cuenta entre sus clientes a los laboratorios Bagó, Pfizer y Sanofi-Aventis; Farmanet, cuyos clientes destacados son Boehringer Ingelheim, Dador, Andrómaco y Novartis; Refina, responsable de la logística de Roemmers, Roche y Novo Nordisk; y Global Farm, distribuidora de Glaxo Smith Kline, Bristol-Myers Squibb, Merk Sharp & Dohme y Schering Plough.

    Fuente

    Este artículo ha sido elaborado con base en una investigación realizada por Key Market, quien colabora con Mercado compartiendo los highlights de sus estudios sectoriales sobre diversos negocios de la economía argentina. Key Market es una empresa de investigación de mercado dirigida por Adriana de Bossi y Mariano Gier. Para mayor información sobre este u otros informes, contactarse al teléfono 5238-9834 /
    e-mail: [email protected] /
    www.keymarket.com.ar

     

    Concentración y especialización

    Temas que inquietan a las tres cámaras

    En la agenda de las organizaciones que representan a los laboratorios figuran temas regulatorios y financieros. Hay que continuar las inversiones en estudios clínicos que se realizan en el país, donde en la última década se han destinado US$ 540 millones.

    “Aunque parezca ridículo, fabricar un medicamento de forma ilegal no tiene una pena en la Argentina y este es un tema al que no le ha prestado atención el Congreso”, manifiesta Clara Suárez, directora ejecutiva de Cooperala, la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos. El tema regulatorio es uno de los reclamos principales que marcan las preocupaciones del sector farmacéutico y en el que también coinciden Rubén Abete, presidente de Cilfa (Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos) y Ernesto Felicio, director ejecutivo de CAEMe (Cámara Argentina de Especialidades Medicinales).
    No obstante, no es el único punto de los temas a tratar que figuran en la agenda de las entidades. Sus autoridades señalan que la necesidad de financiamiento es otro de los aspectos relevantes. Abete considera que “el nivel de crecimiento y expansión de la capacidad instalada y producción podrían incrementarse si existieran medidas de incentivo, fundamentalmente de carácter financiero”. También el aumento del reintegro de exportación (de 2,5% actual a 5,9%) podría ser un importante incentivo a un reclamo que no es nuevo y se suma a la situación de muchos laboratorios, cuyo nivel de actividad se encuentra en la frontera productiva, con exportaciones que superaron los US$ 600 millones el año pasado. “Creemos que ante la aparición de mercados antes impensados (como Rusia, Corea, Pakistán, Vietnam, Filipinas o Indonesia) el apoyo del Estado en el acceso al crédito es muy necesario”, opina Juan Carlos López, subdirector ejecutivo de Cooperala.
    En cuanto a las perspectivas futuras de la industria, existen expectativas favorables aunque moderadas, en virtud del leve crecimiento observado en lo que va del año, respecto del mismo período de 2008. “En los primeros siete meses de este año las exportaciones fueron 14% superiores que las registradas en igual período del año pasado”, precisa Abete.
    Por su parte, Felicio supone que “en tanto se mantenga el nivel de actividad y de empleo, la industria podrá seguir creciendo”, al tiempo que resalta la importancia de continuar las inversiones en estudios clínicos que se realizan en el país, donde en la última década se han destinado US$ 540 millones.
    En los últimos años se han identificado en el mercado algunos cambios de importancia, que vale la pena destacar. En el plano general, se hace evidente la mayor concentración de empresas que representan a los actores más importantes de la industria. “Las grandes compañías se están quedando sin líneas de investigación y tal situación decanta en un proceso de fusiones”, señala López. A su vez, Suárez analiza la aparición de un cambio de tendencia respecto de las concentraciones que se producían en los años 80. “En aquel entonces se orientaban hacia líneas de medicamentos para algunas patologías. En cambio, ahora la propensión se dirige a abarcar la totalidad de las líneas”.
    El titular de CAEMe hace hincapié en los cada vez más altos costos en investigación y desarrollo “principalmente por las crecientes exigencias de las autoridades sanitarias”, debido a la obligación de realizar mayor cantidad de pruebas y en grupos más grandes, previo al lanzamiento de un producto al mercado. “Actualmente, la I+D de un producto supone una inversión de entre US$ 800 a US$ 1.200 millones en un lapso de 10 a 15 años”, grafica. Además subraya “la tendencia en dirección hacia la especialización de medicamentos individualizados, productos dirigidos a grupos de patologías de nicho”.
    El campo biotecnológico es, de acuerdo a las palabras de López, un terreno en el que la Argentina tiene mucho por ganar no solo en materia de medicamentos sino en la industria en general. “Solo seis países han desarrollado la biotecnología y uno de ellos es la Argentina, que tiene 20 años de experiencia y actualmente se encuentra discutiendo un marco regulatorio”.

    La estrategia de Roche

    Énfasis en estudios clínicos y en alternativas innovadoras

    “Gracias a recientes lanzamientos y nuevas aprobaciones para tratamientos ya existentes, este año hemos consolidado nuestra posición como laboratorio multinacional número uno de la Argentina”, expresa con optimismo, pese al contexto de la actual crisis mundial, Osvaldo de la Fuente, director general de Roche Argentina.


    Osvaldo de la Fuente
    Foto: Gabriel Reig

    Luego, asegura que la compañía “ha experimentado en los últimos años un crecimiento sostenido, por encima del promedio del mercado, a partir de su modelo de negocios, que prioriza brindar servicios y medicamentos en todo el espectro de la salud: diagnóstico, monitoreo y tratamiento de las enfermedades”.
    La estrategia del grupo ha sido reafirmada en la especialización sobre áreas que reclaman un intenso trabajo en investigación y desarrollo para ofrecer alternativas innovadoras en las áreas de oncología, artritis reumatoidea, enfermedades metabólicas y virología.

    –¿Qué tipo de desafíos se presentan en el negocio de los laboratorios farmacéuticos?
    –El desafío actual para los sistemas de salud es lograr una administración eficiente y racional que garantice el acceso de los pacientes a los servicios de salud. Los avances médicos del último siglo han alargado la expectativa de vida y generado fenómenos de envejecimiento en la población, provocando necesidades mayores de acceso y cobertura a los sistemas de salud.
    Además existen amenazas, como las dadas por un contexto de crisis mundial o por no estar ajenos a la presión en los presupuestos de salud que afectan la accesibilidad a los tratamientos.

    –¿Hacia dónde se dirigen las políticas de inversión de la compañía?
    –La Argentina ha crecido de manera significativa en materia de estudios clínicos, debido al elevado grado de calidad de los recursos humanos y a una legislación vigente que asegura estándares de calidad muy altos. En tal sentido, desde 2005, Roche multiplicó sus inversiones en estudios clínicos hasta llegar a los US$ 9 millones destinados para el año 2009 y está previsto continuar con esta apuesta en los próximos años. En 2010, el aumento de las inversión local en I+D será de 20%.

    –¿Cuáles son las claves estratégicas en distribución y marketing desarrolladas por Roche?
    –La empresa posee dos socios estratégicos que garantizan una eficiente distribución de los medicamentos en todo el país a droguerías, farmacias e instituciones de salud. Se trata de un aspecto de suma importancia debido a que la mayoría de nuestros productos requiere un extremo cuidado en su manipulación y conservación de la cadena de frío. Entonces, la distribución es clave para nosotros y posee elevados estándares de calidad.
    Por otra parte, contamos con una estrategia de marketing que se basa en el pilar de la educación médica. La comunicación con los profesionales de la salud permite mantenerlos actualizados sobre las novedades terapéuticas de nuestros medicamentos, que en muchos casos han pasado a ser parte del tratamiento estándar por los beneficios que brindan a los pacientes. Las actividades se completan con campañas que lanzamos junto a asociaciones médicas y de pacientes, para generar conciencia sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz de las enfermedades.

    –¿Cuáles son los destinos hacia los que se enfocan los proyectos en investigación y desarrollo?
    –La estrategia de Roche, en el plano mundial, es desarrollar medicinas diferenciadas y cada vez más personalizadas, entendiendo este concepto como la posibilidad de determinar qué subgrupo de pacientes se verá beneficiado por tal o cual tratamiento. Esto permite, además de tratamientos más eficaces, una mejor administración de los recursos destinados a garantizar el acceso a las terapias.
    En tal sentido, nuestros dos pilares, que son la divisiones farma y diagnóstica, y representan una clara ventaja competitiva en el desarrollo de pruebas, nos permiten contar con una fuerte presencia en el desarrollo de tratamiento pero también en el de pruebas diagnósticas, que ayudan a conocer mejor las características de las enfermedades.

    –Se estima que la mitad de las ventas mundiales que se generan a través de los medicamentos de patentes expirarán en los próximos cinco años. ¿Qué opinión tiene su compañía al respecto y cuál sería la situación de Roche en particular?
    –Son las reglas del juego y es bueno que así sea. Es decir, que cuando la protección de la patente caduca ingresen al mercado nuevas opciones que copian a las ya existentes. Un buen sistema de patentes es fundamental para garantizar la innovación y la llegada de nuevos productos, no solo en la industria farmacéutica sino en todos los sectores de la sociedad.
    En Roche, tendremos en el futuro la expiración de algunas patentes pero también tenemos un interesante pipeline (línea de investigación) que nos permitirá ir reforzando nuestro porfolio con nuevos lanzamientos. Hoy contamos con 16 moléculas en fases avanzadas de desarrollo y 120 proyectos de investigación clínica.

    –¿Los biosimilares representan una amenaza o una oportunidad para el futuro del negocio?
    –Los biosimilares representarán otra alternativa para los pacientes, siempre y cuando sean seguros y eficaces y que tal seguridad haya sido establecida a través de estudios clínicos y no solo pre-clínicos. Entonces, debido a la complejidad de estos medicamentos, desarrollados en base a la ingeniería genética, no resulta suficiente realizar pruebas de bioequivalencia y biodisponibilidad, como lo son para los medicamentos sintéticos. Es importante que la legislación vigente se actualice al contemplar estos puntos en pos de garantizar la seguridad de los pacientes.
    Un medicamento biotecnológico requiere muchos años de investigación, desde la investigación básica hasta las diversas fases de los estudios clínicos y cualquier medicamento que intente ser similar al mecanismo del producto original debe ser probado correctamente.

    –¿Existen incentivos por parte del Estado para fomentar iniciativas innovadoras?
    –Durante 2009 hemos lanzado una iniciativa junto al ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, denominada “Programa MINCyT-Roche de Residencia Científica”, por el plazo de tres años. La misma permitirá a un científico argentino, seleccionado anualmente, realizar una práctica profesional de seis meses en alguno de los centros de excelencia I+D de Roche en Europa o Estados Unidos. En ese aspecto, creo profundamente en el valor de las alianzas público-privadas que apunten a fortalecer el desarrollo de la investigación en nuestro país.

    –¿Qué impacto produce en la industria la existencia de falsificación de medicamentos?
    –Es una problemática nos preocupa porque está en riesgo la salud de los pacientes. Hace más de 10 años que Roche trabaja en la prevención como en la detección de casos y su correspondiente denuncia. Apoyamos todas las iniciativas de las autoridades para combatir este delito y hemos realizado campañas públicas para alertar sobre la falsificación de medicamentos y difundir las medidas de seguridad implementadas en nuestros productos oncológicos y para tratamientos especiales. En los próximos meses lanzaremos un innovador sistema para la trazabilidad de estos productos, lo que permitirá a profesionales y pacientes verificar la legitimidad de cada unidad individual.

    Un camino cada vez más largo y costoso

    Con 51 años de presencia en el país, Boehringer Ingelheim Argentina es la cabeza regional sudamericana y es, además, uno de los principales centros de investigación y desarrollo del grupo en el mundo.
    “La cantidad de nuevos fármacos que se registran es cada vez menor, y el camino de la innovación, cada vez más largo y costoso”, dice Fabio Capano, gerente general del laboratorio, en relación a los desafíos actuales de la industria farmacéutica, además de reclamar fuertes incentivos como “la protección de patentes, para continuar transitando por un camino firme y seguro”.
    “En volumen, la industria local creció cerca de cinco puntos durante los últimos años, a lo que se sumó una leve recuperación de los precios. Sin embargo, no es esperable mantener este ritmo de crecimiento”, admite Capano.
    El financiamiento es uno de los mayores obstáculos con que tropieza la industria y se debe a los reembolsos por descuentos que se les brinda a los afiliados a las obras sociales y que corren a cargo de la industria como parte de la financiación al sistema de salud. “Por otra parte –agrega Capano–, el tema de costos es una variable importante dentro de las dificultades, dado que los mismos acompañan la tendencia a la suba, en el plano internacional, mientras que no sucede lo mismo con los precios”.
    Pese a ser extensos en tiempo y costosos en dinero, la mayoría de las veces los procesos de investigación no consiguen alcanzar el objetivo final. “En promedio, solo una entre más de un millón de moléculas exploradas llega al paciente. Por eso, los costos de un descubrimiento se incrementan a partir de la tasa de fracasos”.
    En la actualidad, la compañía enfoca sus líneas de investigación sobre diversas áreas terapéuticas. En 2009, Boehringer Ingelheim introdujo en el mercado un anticoagulante que “representa una innovación en el campo de la anticoagulación como hace cinco décadas no se veía”, mientras que anuncia los lanzamientos “de productos para la oncología, la diabetes y la sexualidad femenina”, para los próximos años.

    Sidus y Biosidus

    Mantenimiento constante y además, nuevos productos

    Con una reciente inversión destinada a mejoras de equipamiento e infraestructura de la planta instalada en el parque industrial Pilar, el laboratorio Sidus, de origen y capitales nacionales, aspira ampliar su participación en aquellos mercados donde hoy posee una fuerte presencia.


    Matías Bóscolo

    “Los mercados objetivos de Sidus son la Argentina, Uruguay y Paraguay, donde actualmente está establecido en forma directa”, cuenta Matías Bóscolo, gerente de Marketing de la compañía, quien además destaca a “los procesos de mejora permanente en aseguramiento y control de la calidad” como parte de sus políticas de inversión.

    –¿Cómo se encuentra Sidus en un contexto económico como el actual?
    –El mercado de los medicamentos es bastante estable y con escasa sensibilidad a los grandes cambios, ya sea en épocas de crisis como de bonanza. Particularmente, Sidus es una empresa con gran trayectoria en el mercado local, con un portafolio de productos bien atomizados y con un amplio espectro de productos orientados a mercados populares y a segmentos de mercado. Eso representa una fortaleza dentro del escenario argentino y latinoamericano, en cuanto a su posicionamiento.

    –¿Cuáles son las ventajas competitivas de Sidus?
    –Nuestras políticas se centralizan en la calidad. Así que decidimos atender en forma directa a un número de farmacias clientes, que elegimos no solo por su volumen de compra sino por otras variables que forman parte de la estrategia de la compañía, para brindar un servicio más personalizado y con el seguimiento adecuado.
    Nuestra estructura de marketing está abocada al trabajo constante de relacionamiento con los médicos, al producir materiales y actividades para acercar al profesional novedades científicas y de productos. Decadrón, Flexicamin, Magnus, Tafirol son algunos de nuestros productos estrella, que requieren estrategias de mantenimiento constante, pero además estamos lanzando nuevos productos en forma regular.

    –Como parte de las estrategias, ¿qué proyectos de inversión o de expansión se visualizan?
    –Sidus es una empresa familiar argentina, creada hace 70 años y creció con recursos propios hasta conformar el grupo de empresas que hoy trabaja no solo en el ámbito farmacéutico sino que también es líder en biotecnología con Bio Sidus S.A. y tiene una importante participación en el negocio del cultivo de arándanos con la empresa Berries de Argentina S.A. El grupo ha invertido a lo largo de su historia para crecer y desarrollarse.

    –¿Qué significado tiene para el negocio la presencia cada vez mayor de los biofármacos, a través de la biotecnología?
    –Nosotros estamos muy bien posicionados al respecto, ya que contamos con Bio Sidus como una compañía desarrolladora de biofármacos, que goza de un importante liderazgo en la región. Es decir, que esta situación la consideramos una oportunidad para Sidus, que es el laboratorio responsable de comercializar tales productos en la Argentina, Uruguay y Paraguay.

    –¿Cuál es la visión de Sidus respecto de la supuesta expiración de un importante volumen de patentes medicinales para los próximos años?
    –Sin dudas, la caída de patentes a escala mundial es otra oportunidad para Bio Sidus, que desarrolla materias primas biotecnológicas y tiene patentes aprobadas y concedidas en Estados Unidos y México.
    En Rusia, la compañía tiene patentado el proceso mediante el cual se lograron los animales transgénicos para Hormona de Crecimiento Humano (hGH), que es un desarrollo llamado Tambo Farmacéutico y que se trata básicamente de un método para la producción de una proteína de interés (r-hu-hGH), en la leche de los mamíferos transgénicos.

    –¿Qué proporción de productos genéricos y de patentes conforma hoy la estructura de la oferta del laboratorio?
    –El medicamento en la Argentina no está relacionado estrictamente con la relación patente-no patente, sino que intervienen otros factores que hacen que se pueda ingresar a esta categoría de productos con marca. De esta forma, estratégicamente Sidus no apunta al mercado de los genéricos como objetivo. No obstante, algunos productos del portafolio compiten con productos denominados genéricos.

    El futuro como oportunidad

    Pfizer, primera empresa biofarmacéutica mundial

    La estrategia de modificar la estructura organizacional de unidades de negocio fue uno de los desafíos asumidos por la firma, algunos años atrás. “Esto nos permitió ser la compañía Nº1 del mundo, al aprovechar la agilidad y el foco de las empresas más pequeñas, sumadas a las ventajas de la gran escala”, afirma Jesús Loreto, gerente general en la Argentina.


    Jesús Loreto

    Ser uno de los actores más fuertes del mercado mundial es un factor de suma importancia por estos años, en que las fusiones y adquisiciones de empresas farmacéuticas están a la orden del día. Recientemente la empresa hizo una propuesta, a escala mundial, para comprar al laboratorio Wyeth, que también opera en la Argentina. “Cuando la operación se concrete –señala Loreto– nuestras perspectivas a escala global y local serán muy promisorias, ya que se formará la primera compañía biofarmacéutica del mundo. También escalaremos algunos puestos en el mercado local”.
    El escenario planeado permitirá a Pfizer llegar a áreas terapéuticas en las que nunca había explorado y visualizar el futuro como una oportunidad. “Al combinar los portafolios de ambas compañías, vamos a estar en condiciones de abarcar más patologías y llevaremos bienestar a más personas en las distintas etapas de la vida”.
    La oferta de productos en el mercado local no se refleja de igual manera que en el resto del mundo, donde solo hay dos categorías de medicamentos: los patentados y los genéricos. En la Argentina, en cambio, se venden medicamentos de patente, copias o similares (que se llaman “genéricos de marca”) y los genéricos (una vez que la patente venció).
    “La Ley de Patentes, en nuestro país, es nueva y existen pocos productos patentados, de los cuales muchos son copias o similares, que en un país con una ley de patentes fuerte no podrían existir”, expresa el director de Asuntos Corporativos y Legales, Carlos McReddie. La ley fue sancionada en el año 2005, cuando en la Argentina comenzaron a otorgarse las patentes de productos, una década más tarde de que la legislación fuera firmada y cinco años después de que entrara en vigencia.
    “Nuestra cantidad de productos patentados es muy baja y los genéricos no forman parte de nuestro portafolio, aunque sí tenemos algunos genéricos de marca, como Ibupirac. Lo ideal sería contar con estándares de propiedad intelectual del primer mundo y poseer más productos patentados”, sugiere McReddie.

    Genéricos de marca
    La existencia de medicamentos genéricos se explica dado que favorecen a crear un marco de competencia por precios en el mercado. Se entiende que a medida que nuevos medicamentos formen parte de la oferta, debería surgir una competencia en la que los precios tenderían a homogeneizarse con valores más cercanos a los costos de producción y, en consecuencia, facilitarían el acceso un mayor público. “En la Argentina, la afirmación no es cierta”, expresa McReddie. “En primer lugar, porque existe la categoría de productos “similares”, que muchas veces se lanzan a precios superiores que los de productos que deberían tener patentes, aún sin haber realizado la inversión en I+D. Por otra parte, el universo de productos patentados es muy bajo en el país, donde los genéricos verdaderos no llegan a 5% y lo que hay son “genéricos de marca” que, si se comercializan a precios menores, se debe a razones de estrategias de competencia de mercado”.
    La falsificación de medicamentos es un aspecto que preocupa de manera constante a la industria farmacéutica, pues se trata de un perjuicio económico y es acción que atenta contra la salud de una población. “Pfizer trabaja en forma activa en el tema, mediante campañas de difusión a los consumidores. En agosto, Pfizer Argentina desarrolló su quinto seminario de actualización en periodismo científico, donde la temática giró en torno a la falsificación y adulteración de medicamentos y contó con la presencia de la coordinadora de pesquisa de la ANMAT y de dos asociaciones de pacientes que aportaron sus respectivas visiones”, concluye Loreto.

    Un software a medida

    El CRM o sistema de gestión Elvis es un desarrollo de la empresa Idealsur, pensado para laboratorios médicos y veterinarios. Se trata de una aplicación accesible desde Internet o cualquier dispositivo móvil (celular, palm) y ofrece módulos de consulta y administración ficheros médicos, generación de reportes y organización de actividades mediante agendas. Además posee la particularidad de permitir generar vínculos y contactos, estilo red social virtual, y la geolocalización para la visita médica, por medio de sistemas de información geográfica (GIS).
    Con foco en la experiencia humana y en un servicio personalizado de atención al cliente, la herramienta es utilizada, entre otros clientes, por Nutricia Bagó, Pierre-Fabre, Beta, Richmond y Konig.