jueves, 2 de abril de 2026

    “La mejor inversión es comprar arte argentino”

    ESTRATEGIA | Portada

    Por Florencia Álvarez


    Ignacio Gutiérrez Zaldívar

    Este escenario se debe a que hay mucha compra por parte de extranjeros. Durante este año, exportaron más de 100 obras y fue récord de ventas al exterior. Esto significa mucho dinero ya que el volumen del mercado se sitúa entre US$ 100 y 200 millones anuales, una estimación amplia pues las operaciones privadas dificultan arriesgar un número más exacto.
    “El mercado argentino es chico. Los que compran son solamente 10.000 personas –destaca Ignacio Gutiérrez Zaldívar–. En cambio, en Estados Unidos, por ejemplo, son 7 millones de personas”, señala.
    Nadie conoce el mercado mejor que él, quien compró su primer cuadro a los 13 años, en el equivalente a $1.200 pesos y lo pagó en cómodas cuotas. Hoy atesora una colección enorme, lleva escritos 31 libros; realizó más de 780 exposiciones, 14 en Estados Unidos; y dirige varias galerías.
    En medio de la crisis financiera mundial, Gutiérrez Zaldívar asegura que la mejor inversión es comprar arte argentino. Así lo explica: “Los precios en dólares del 99 son prácticamente los mismos que los actuales, pero en el mundo se triplicaron. Por lo que creo que el precio del arte argentino, como mínimo, se tiene que triplicar también de acá a tres años. Por lo tanto ¿cuál es la mejor inversión? Comprar arte argentino porque está baratísimo”. Pero además, el especialista tiene un segundo argumento que dice que la demanda en la Argentina es muy baja y que lo único que puede ocurrir es que suba reflejándose de esa manera en los precios.

    Garantía de reembolso
    Pero si esto es así, entonces ¿por qué hay sólo 10.000 personas que compran arte en el mercado local? “Porque la gente lo considera un gasto. No es porque no tenga plata, porque yo puedo dar facilidades para que cualquiera se pueda comprar un cuadro por US$ 100 al mes. Tengo un piso con 1.000 obras que se llama Primera Colección, justamente para esa gente que quiere comprar pero no tiene dinero disponible”.
    Sumado a esta posibilidad de comprar cuadros en cuotas, Zurbarán otorga una garantía de reembolso. Quiere decir que ante cualquier circunstancia, le devuelven al comprador la misma cantidad de divisas que pagó.
    “Si alguien hace 20 años me pagó un cuadro US$ 5.000, mi obligación es devolverle US$ 5.000. Si ese cuadro ahora vale US$ 25.000, calculamos cuál fue la ganancia, que en este caso sería de US$ 20.000, y se reparten 10.000 para cada uno. Es decir que lo compro por US$ 15.000 dólares. La persona, además de haber disfrutado del cuadro por años, triplicó sus dólares. Y quizás hasta lo adquirió en cuotas y yo le pongo el reembolso cash”.
    Dice Gutiérrez Zaldívar que si esa persona hubiera puesto el dinero en bonos del tesoro percibiría una ganancia económica pero nunca hubiera disfrutado del placer de poseer el cuadro.
    Sin embargo, “mi mejor negocio no es vender cuadros sino alquilarlos”. Zurbarán posee un sistema único en el mundo: el alquiler y leasing de obras de arte. “Alquilamos 10 cuadros que valen US$ 50.000, el cliente paga US$ 3.000 al año y pasado ese tiempo tiene la posibilidad de comprar uno en US$ 6.000, y le descontamos los US$ 3.000 del alquiler”.
    La ventaja del sistema es que la persona tuvo 10 cuadros sin tener el capital para adquirirlos. Al cabo del año, sabe cuál le gusta más para comprar. Impositivamente deduce un gasto de US$ 3.000 y pone en marcha un activo de otros US$ 3.000 con un bien que, al cabo de ese año, quizá ya no valga 6.000 sino 8.000.
    “Mi beneficio más grande es que esos cuadros en alquiler y leasing hacen que esos artistas se den a conocer y se valoricen en la pared de los demás. Un artista desconocido y que produzca poco no vale nada porque nadie va a invertir en promocionar aquello que no tiene para vender o que no se conoce”.