Por Graciela Cañete
El pasado 20 de agosto, en el acto por el Día de la Exportación organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), el ministro de Economía Carlos Fernández estimó que en 2008 las ventas al exterior superarán los US$ 72.000 millones. Así se alcanzaría un nuevo récord en exportaciones, que entre 2002 y 2007 se duplicaron al pasar de US$ 25.650 millones a US$ 55.780 millones.
Hubo crecimiento, sin embargo, no se advierten grandes cambios en el perfil exportador: “La Argentina es una gran exportadora de commodities, en especial de origen agropecuario. En estos años hay una mayor diversificación, también surgen productos que incorporaron diseño, innovación, tecnología, como indumentaria, software, maquinaria y aparatos, pero su peso no cambia la tradicional estructura exportadora”, explica Dante Sica, director de abeceb.com.
Los productos primarios y las manufacturas agropecuarias concentraban 57% de las ventas al exterior en 2007, y en 1998 –el de mayores exportaciones de la década pasada–, llegaban a 58%. Mientras las manufacturas industriales representaban 31% del total en 2007, en 1998 eran 33%. El principal crecimiento de 2003 a 2007 se registró en cereales y oleaginosas, mineral de cobre y sus concentrados, aceites, productos de molinería, carnes, frutas, hortalizas y legumbres, bebidas, vehículos, productos químicos, metales comunes y sus manufacturas, máquinas y aparatos, caucho y sus manufacturas, entre otros.
En el primer semestre de 2008 las exportaciones alcanzaron a US$ 33.200 millones: productos primarios, US$ 8.400 millones; manufacturas agropecuarias, US$ 11.200 millones; manufacturas industriales, US$ 9.800 millones; combustibles y energía US$ 3.800 millones. El incremento respecto del semestre anterior fue de 34%, del cual 32% corresponde a mayores precios y el resto a cantidades.
Es que un contexto internacional favorable y de precios altos para los productos argentinos explica en buena medida el aumento de las exportaciones de los últimos años. En ese sentido, Roberto Bouzas, director académico de la Maestría en Relaciones y Negociaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés-Flacso, señala: “En el crecimiento entre 2001 y 2007 se observa el efecto del aumento en los precios, pero en volumen el incremento fue levemente inferior al que se registró entre 1986 y 2001. No hay una modificación sustancial en la composición de las exportaciones, que continúa fuertemente concentrada en productos intensivos en recursos naturales. Este rasgo se agudizó con el alza de los precios internacionales de los commodities agrícolas”.
En combustibles y energía, los altos precios disimularon la caída en el volumen exportado, que había aumentado durante los 90 y llegó a representar 18,6% del total de las exportaciones en 2000. El año pasado, las ventas de combustible y energía alcanzaron a US$ 6.900 millones, 12,4% del total de las exportaciones, y en relación con 2006 las cantidades disminuyeron 20%. A la vez que se reducen los envíos, aumentan las importaciones de fuel oil, gas natural licuado y gasoil.
Manufacturas
Elvio Baldinelli, vicepresidente de la CERA y especialista en comercio exterior de Fundación Standard Bank, señala que “la Argentina tiene un bajo nivel de exportaciones por habitante, unos US$ 1.000, mientras en algunos países desarrollados se exporta más de US$ 7.000. Las ventas al exterior deberían aumentar para mejorar el nivel de vida de la población, y sobre todo incrementar el envío de manufacturas. La principal exportación de los países desarrollados son manufacturas”.
Baldinelli también subraya la importancia de la participación de las Pyme: “Hoy, de las 120.000 Pyme que hay en el país, llegan a los mercados externos cerca de 6.000; es poco en relación a países como Italia y España que cuentan con un mayor número de empresas pequeñas y medianas activas en el comercio internacional”.
Los envíos de manufacturas de origen industrial aumentaron US$ 9.700 millones entre 2002 y 2007 y, a diferencia de los bienes del sector agrícola o de los combustibles, en el desempeño pesan más las cantidades que los precios: en el crecimiento del primer semestre de este año, 18% corresponde a mayores volúmenes y 8% a precios. El sector automotriz encabeza las ventas al exterior, seguido por productos farmacéuticos y químicos, metales comunes y sus manufacturas, máquinas, aparatos y material eléctrico. Para Jorge Schvarzer, profesor de la Universidad de Buenos Aires y director del Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina (CESPA), “la exportación de bienes industriales creció en forma sistemática, más por volúmenes que por variación en los precios. Es un avance importante del sector industrial argentino, que coloca en el exterior entre 20 y 25% de la producción. Si este proceso continúa, se consolidaría un nuevo modelo de producción”.
Schvarzer sostiene que “la industria se recupera luego del colapso de la década pasada, una destrucción que comenzó en 1976 con Martínez de Hoz. Ahora el crecimiento exportador está basado en nuevas empresas y en las que quedaron en pie después de las crisis. Los empresarios están aprendiendo a operar en un mercado ampliado, por eso lo importante es asegurar la continuidad del crecimiento”. Para Schvarzer, “la expansión comienza a partir de un tipo de cambio elevado, sin financiamiento para las inversiones empresarias ni para las exportaciones, mientras que en Brasil se apoya a los exportadores”.
En cuanto a la incidencia de la devaluación en los primeros años del crecimiento, Baldinelli indica que “un tipo de cambio alto no basta para exportar. Lo que se necesita es un tipo de cambio razonable y estable, y para eso no tiene que haber inflación. Con inflación no hay manera de exportar manufacturas, por ejemplo, un empresario no puede firmar un contrato a dos o tres años para vender calzado porque no sabe cuáles serán sus costos en pocos meses”.
La diversificación de los destinos de los productos industriales es uno de los cambios que destaca un documento del CESPA: “El Mercosur, en especial Brasil, era un mercado privilegiado para las ventas argentinas y fue una base apreciable para el comercio entre 1994 y 1998 cuando los tipos de cambio de ambos países estaban alineados. La participación del Mercosur en las ventas de manufacturas industriales llegó a 62% en 1997 pero cayó tras la devaluación del real”. Schvarzer señala que “el crecimiento actual de las exportaciones industriales se realiza con menor dependencia de Brasil, los productos se dirigen a nuevos mercados, en particular a América latina, y allí Chile es el segundo destino para los bienes industriales argentinos (el primer mercado es Brasil, con US$ 6.000 millones en 2007). En principio, la Argentina debería avanzar con acuerdos comerciales en la región que permitan aumentar las exportaciones, después hay que llegar a destinos mas sofisticados”.
Balanza comercial
También en el Día de la Exportación, la CERA pronosticó para 2008 ventas al exterior por más de US$ 70.000 millones, en tanto las importaciones treparían de US$ 44.700 del año pasado a US$ 62.000 millones. Así volvería a disminuir el superávit que rondaría los US$ 10.000 millones. Por lo pronto, el alza en las importaciones del primer semestre de este año fue de 45%, mientras las exportaciones aumentaron 34%. Con respecto a la reducción del superávit, Baldinelli afirma que “hay una combinación de importaciones crecientes y una caída en los precios internacionales de los commodities”.
Los movimientos de los fondos de inversión explican en parte las recientes oscilaciones en la cotización de las materias primas, sin embargo Sica sostiene que “los precios de los productos básicos no van a regresar a los de una década atrás. La demanda es alta, el stock mundial de alimentos que en 1999 era de 120 días se ha reducido a la mitad, y además aumenta la producción de biocombustibles. Todo esto ejerce presión sobre los precios de los bienes del sector agrícola. Más allá de los movimientos de los fondos de inversión, la demanda real es la que determina los valores a mediano plazo”.
El conflicto con el campo y los controles que se aplican desde el Gobierno tienen sus efectos en el comercio exterior. Uno de ellos es la disminución de los envíos de carne y lácteos. Un estudio de la consultora abeceb.com estima que “en los últimos tres años las ventas al exterior de carne cayeron 50% y las de lácteos cerca de 45%. Mientras en los cinco primeros meses de 2005 se colocaron en el exterior 161.000 toneladas de carne, en el mismo período de 2008 llegaron a 81.000”. Para los economistas, “hasta ahora lo que se observa es más soja y menos carne y lácteos”.
Calidad, innovación, precios competitivos son algunos de los requisitos para acceder a los mercados externos, y en ese sentido Baldinelli señala que “aún falta una mentalidad exportadora generalizada”.




