jueves, 28 de mayo de 2026

    Soja, ruedas, ladrillos y bytes

    Agro

    La gran productora de alimentos

    Granos, carne y leche, en ese orden de importancia, definen el perfil productivo
    agropecuario de la provincia de Córdoba. En rigor, y a tono con lo que
    pasa en otras jurisdicciones, hay una especialización hacia la agricultura.
    Desde el ciclo 1998/99 la producción agrícola cordobesa aumentó
    137%, al pasar de 10,2 millones de toneladas a 24,2 millones.

    Las arcas nacionales pueden declararse agradecidas porque con el esquema de
    retenciones que desató el conflicto con el campo, Córdoba pasa
    a tributar US$ 2.542 millones anuales. Esta suma deriva de los derechos de exportación
    sobre los granos y sus derivados (soja, maíz, sorgo, trigo, girasol,
    aceite de girasol, aceite de soja, harina de girasol y harina de soja), según
    un informe del Ieral de Fundación Mediterránea.
    Cada cordobés, en promedio, le tributa al Estado Nacional US$ 761 en
    materia de retenciones, pero un habitante del departamento Marcos Juárez,
    uno de los más destacados en el rubro agrícola, aporta US$ 4.227.
    Por cierto, también la propia provincia le “debe” mucho al
    agro. En términos macroeconómicos, Córdoba no cayó
    tanto como la Nación entre 1998 y 2002 gracias a la producción
    agropecuaria.
    De los 47 millones de toneladas de soja que genera la Argentina, 13,07 millones
    (27,4%) surgen de los campos cordobeses. Es verdad que la ganadería cedió
    terreno, pero también la frontera agrícola cordobesa se expandió
    hacia el norte, favorecida por una modificación en el régimen
    pluvial hacia veranos con más lluvias. En esa región, los cultivos
    fueron ocupando una buena parte de las 900.000 hectáreas de mejor calidad
    en los departamentos Colón, Totoral, Ischilín, Tulumba, Río
    Seco y parte de Río Primero.
    Así, Córdoba se ha consolidado como una de las tres grandes provincias
    productoras de granos en la Argentina, país ubicado en los cinco primeros
    puestos del ranking mundial de exportaciones agrícolas.
    La superficie promedio de siembra de soja en los años 90 se incrementó
    70% en relación a los años 80 y aumentó otro 90% desde
    2002 hasta el presente. Se resintieron cultivos como el girasol y el sorgo,
    otrora principales actores de la agricultura provincial.

    Dos caras
    Además de soja, Córdoba es la principal provincia productora de
    maíz y también dice lo suyo en trigo, girasol y sorgo. Las tierras
    del sudeste, donde una hectárea cotiza ya cerca de US$ 11.000, demostraron
    sus bondades en la campaña 2007/08 para que los volúmenes trigueros
    pudieran mantenerse en torno a 15 millones de toneladas, compensando las pérdidas
    por heladas en otras regiones del país.
    La otra cara de la moneda es que, por su condición de provincia mediterránea,
    Córdoba paga el precio de ser una usina generadora de granos que, en
    una gran proporción, se terminan procesando en Rosario.
    La industria aceitera, que tiene algunas bases en el ámbito cordobés,
    ha concentrado la molienda de oleaginosas para exportar harina y aceites en
    las costas del río Paraná. El mismo enclave ha resultado estratégico
    a la hora de instalar plantas destinadas a biocombustibles.
    La consecuencia es que Córdoba, al carecer de una salida a ultramar,
    cede terreno en cuanto a valor agregado. Por ejemplo, la provincia produce 28,2%
    más de maíz y 19,2% más de soja que Buenos Aires. Pero
    según Juan Manuel Garzón, investigador del Ieral de Fundación
    Mediterránea, Córdoba sólo genera 20% de la carne vacuna,
    14% de los cortes de cerdo y 2% de los pollos que produce Buenos Aires. En proporciones
    similares “pierde” ante Santa Fe.
    Una iniciativa que apunta a remontar ese proceso es la encarada por Avex. Con
    base en la ciudad de Río Cuarto, el plan armado por varios inversionistas
    para exportar carnes aviares ha diseminado emprendimientos de cría y
    terminación de pollos en una amplia zona del sur cordobés.
    Como contrapartida a la falta de agregado de valor, existe un liderazgo cordobés
    en maní dentro de la Argentina, hoy convertida en el segundo exportador
    mundial. Se siembran alrededor de 200.000 hectáreas y van al exterior
    unas 400.000 toneladas, valuadas en US$ 400 millones.
    Entre los 60 destinos a los que se exporta el maní cordobés se
    cuentan Estados Unidos, Rusia, Sudáfrica, Arabia Saudita, Líbano,
    Israel y Europa. También hay embarques a Brasil, Venezuela, México,
    Chile y República Dominicana.

    A resistir
    La lechería y la ganadería de carne se han acomodado como pudieron
    a los tiempos de signos sojeros y a las medidas oficiales de los últimos
    dos años y medio.
    En 1994 había en la provincia un total de 7.011 establecimientos lecheros
    que producían 2.145 millones de litros anuales. Seis años después
    quedaban 4.527 tambos, cuya producción superaba los 2.790 millones de
    litros.
    Desde entonces, la reducción de unidades se mantuvo, con la consiguiente
    intensificación, dando como resultado que hoy 3.700 tambos generan más
    volúmenes lácteos, en comparación, con los que había
    a principios de este siglo. Córdoba se ufanó durante varios años,
    especialmente en el decenio pasado, de ser la principal provincia productora
    de leche en la Argentina. Ese primer puesto lo ha dejado en manos de Santa Fe,
    con visos de ser una situación permanente.
    Pero Córdoba no se ha privado de vivir la paradoja que alcanza a otras
    provincias con tradición láctea: mientras la producción
    primaria sufre, la industria es objeto de codicia por parte de grupos inversores.
    Así, la compañía de matriz francesa Louis Dreyfus compró
    23 hectáreas en la ciudad de San Francisco para construir su primera
    planta de leche en polvo en la Argentina. Invertirá, en total, US$ 25
    millones. Además, no descartó la apertura de una planta quesera.
    Adecoagro, el holding agropecuario vinculado a George Soros, compró
    La Lácteo y se asoció con Agropur (Canadá) para invertir
    en una planta láctea.
    La historia se repite en la industria frigorífica. Un talón de
    Aquiles del sector dentro de Córdoba fue la baja participación
    durante la década pasada de frigoríficos con habilitación
    para exportar a la Unión Europea. Como resultado, muchos novillos engordados
    en los campos de Córdoba terminaban faenados en instalaciones frigoríficas
    de otras provincias, en especial de Santa Fe. Esa carencia se revirtió
    parcialmente y las plantas mediterráneas entraron en la mira de los grupos
    brasileños.
    La voracidad de los empresarios del vecino país engulló a Estancias
    del Sur, comprado por el grupo Marfrig por US$ 39,3 millones junto a Best Beef.
    A su vez, la compañía brasileña JBS Friboi (también
    dueña de Swift) se quedó con el frigorífico Col-Car, pagando
    US$ 20,2 millones.
    Desde otra escala, y ya con un toque regional y, si se quiere, pintoresco, Córdoba
    busca darle competitividad a los alimentos surgidos de sitios con tradición.
    Por ejemplo, los productores de Colonia Caroya introducen anualmente en el mercado
    650.000 kilos de salame. Un grupo de chacinadores lanzó el proyecto de
    lograr la certificación de origen para diferenciar sus productos de otros
    elaborados también en Córdoba (por caso, Oncativo) y en otros
    lugares del país.

    Sector fabril

    Perfil industrial profundo

    El territorio cordobés es asiento de varias ramas industriales, entre
    ellas las de maquinarias agrícolas, agropartes, alimentos y productos
    metalmecánicos varios.
    Hasta 2003 había seis parques industriales en la provincia. Entre 2003
    y 2007 surgieron zonas y predios para la instalación de industrias en
    el interior provincial.

    En la capital cordobesa, en tanto, se preparan dos nuevos parques industriales.
    Hasta ahora sólo cuenta con el parque industrial de Ferreyra, en los
    suburbios de la capital. El proyecto es hacer un emplazamiento de fábricas
    en el norte y otro en el sur de la ciudad. Uno de ellos le permitirá
    al parque de Ferreyra expandir su capacidad, conectándose a un parque
    “hermano” de 50 hectáreas.
    Estos datos son de relevancia porque, junto con la producción primaria
    agrícola, las ramas metalúrgicas dan vida a la economía
    provincial.
    Córdoba se ubica en el tercer puesto dentro del ranking de provincias
    exportadoras, detrás de Buenos Aires y Santa Fe. Es la misma posición
    que ocupaba 10 años atrás, y también las exportaciones
    del campo y las manufacturas metalmecánicas conforman los dos grandes
    bloques del comercio exterior cordobés, como ocurría 10 años
    atrás. Brasil y China siguen como los principales compradores.
    Si de actividades metalmecánicas se trata, en la provincia hay cinco
    proyectos para fabricación de motos. Córdoba participa con 16%
    en las ventas anuales de motocicletas que, en todo el país, superan las
    500.000 unidades. En sólo un año se vendieron en la provincia
    60.000 motos, superando en 10.000 vehículos a los autos 0 km.
    Por su parte, la industria alimentaria es uno de los puntales de la economía
    mediterránea. Los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario
    explican siete de cada 10 dólares que ingresan por exportaciones.

    El símbolo
    El caso emblemático dentro de los alimentos es Arcor, la multinacional
    cordobesa nacida en Arroyito que ha logrado objetivos como exportar desde hace
    40 años a Estados Unidos. De hecho, la empresa representa 40% del total
    de las ventas cordobesas a la primera potencia mundial. Dentro de los números
    de Arcor, Estados Unidos reporta 16% de los US$ 310 millones que le ingresan
    por exportaciones (desde la Argentina) a más de 120 destinos.
    Por otra parte, el maní es la base de una agroindustria extendida territorialmente
    y con inserción internacional. Se estima que el complejo manisero, considerando
    producción y procesamiento, representa 10.000 puestos de trabajo.
    Los buenos tiempos del maní han impulsado el crecimiento de las empresas
    vinculadas. Cotagro, una empresa de raíz cooperativa con base en la localidad
    de General Cabrera, está terminando una inversión de US$ 500.000
    para ampliar sus instalaciones destinadas a maní. Se trata de una nave
    de depósito de 2.400 metros cuadrados que se importó desde España.
    Permite preparar el maní para exportación y mantenerlo en temperaturas
    adecuadas. Esta inversión se suma a otra de US$ 800.000 realizada el
    año pasado en una planta de blancheado que procesa cinco toneladas
    por hora.
    Por fuera de los nombres más conocidos de Dreyfus y Adecoagro, hay firmas
    relacionadas con los lácteos que procuran afirmarse. La Cooperativa Agrícola
    Ganadera de Arroyo Cabral, en el centro de la provincia, se convirtió
    en la primera entidad de su tipo en la Argentina que obtuvo financiamiento en
    el mercado de capitales.
    Lanzó un programa global de emisión de obligaciones negociables
    (ON) por $5 millones, para mejorar su performance productiva.
    La Cooperativa de Arroyo Cabral exporta unos 30.000 kilos de queso reggianito
    a Estados Unidos cada 45 días y tiene como meta aumentar la producción
    de su planta de lácteos de 130.000 a 200.000 litros. Además, como
    también está en el negocio del maní, procura llevar su
    capacidad exportadora a 12.000 toneladas por año.
    En Brinkmann, un pueblo del este cordobés, La Piamontesa es un emblema
    del lugar y de la industria alimentaria provincial. Sufrió hace poco
    un grave incendio que no hizo mella en el ánimo de su fundador, Averaldo
    Giacosa, quien la creó el 13 de agosto de 1953, a los 26 años
    y con nada de capital. Emplea a 400 personas y si bien es fuerte en el interior,
    en los últimos años se dedicó a atacar el mercado de Buenos
    Aires.

    Son de fierro
    La fabricación de maquinarias agrícolas es uno de los motores
    principales para la economía de varias ciudades y pueblos de lo que se
    denomina “la pampa gringa”. Esa industria ocupa en la provincia
    de Córdoba a más de 12.000 personas y, con el auge exportador
    consolidado, se piensa que el requerimiento de nueva mano de obra tiene un margen
    de 10% a 15% para seguir subiendo.
    Además, las empresas de agromáquinas de la provincia de Córdoba
    están en condiciones de sumar 1.800 empleados en un corto plazo –siempre
    dentro de un marco de actividad normal–, aunque muchas veces deben recortar
    sus expectativas de expansión por la imposibilidad de encontrar personal
    idóneo para las tareas.
    Las empresas “fierreras” cordobesas son fieles exponentes de ese
    tipo de firmas familiares, fundadas por inmigrantes o hijos de italianos, cuya
    descendencia toma la posta y las mantiene en la vanguardia.
    Se puede nombrar a Mainero, que desde Bell Ville es líder en el mercado
    nacional y sostiene un importante flujo exportador que hoy cubre 12% de su facturación.
    Las operaciones más importantes las está concretando con Estados
    Unidos, Canadá, Venezuela y Australia. También está incorporando
    clientes europeos de Italia, Francia y Alemania.
    En San Francisco, la compañía Micron Fresar se distingue con su
    marca Akron en el universo agropecuario. Como en el caso anterior, también
    se abrió a los mercados externos y llega a Estados Unidos, Canadá,
    Kazajstán, Sudáfrica, Australia, China, Rusia y México,
    además de algunos países limítrofes.
    Agrometal es la obra que hizo Juan Carlos Negrini en la localidad de Monte Maíz.
    Hace 47 años fue la primera empresa de maquinarias agrícolas del
    país en cotizar en la Bolsa de Valores de Buenos Aires y hoy queda como
    la única en esa condición.
    Actualmente tiene 25% de participación en el mercado de sembradoras,
    un rubro del que se vendieron 25.120 unidades en los últimos cinco años
    para implantar los suelos argentinos.
    En Cruz Alta, la empresa Pierobón festeja en 2008 sus 50 años
    de funcionamiento, haciendo gala de las innovaciones que, como Agrometal, introdujo
    en la tecnología de llevar las semillas a la tierra.
    En un país donde ya se cosechan casi 100 millones de toneladas que requieren
    de máquinas recolectoras eficientes, una Pyme familiar como Piersanti,
    de Noetinger, se especializó en fabricar las plataformas que demandan
    las cosechadoras líderes.
    En la ciudad de Marcos Juárez, cabecera del departamento homónimo,
    hay un conglomerado de agroindustrias que fabrican máquinas y agropartes.
    Está Metalfor, una empresa que viene transitando un ambicioso plan de
    inversiones. Después de instalar una planta de equipos pulverizadores
    en Ponta Grossa, Brasil, en la que trabajan más de 100 operarios, lanzó
    un modelo nacional de cosechadora.
    Para este último logro invirtió $4 millones en la planta que ocupaba
    la firma Araus en Noetinger. Además, diversifica sus mercados externos
    con envíos a países limítrofes y a mercados como Rusia.

    Software

    Tecnología con tonada

    Pocas ciudades lograron la radicación de las principales empresas tecnológicas.
    Córdoba no sólo atrajo a una, sino a las más importantes
    del mundo, con chances de seguir sumando jugadores de peso, al punto que hoy
    hay alrededor de 200 empresas en la provincia y casi la mitad conforma el Cluster
    Córdoba Technology.

    El desembarco de Motorola en el año 2000 –luego de ganarle la
    pulseada a Santa Fe atraída por beneficios impositivos y el compromiso
    de construir un edificio propio– fue el puntapié inicial para sumar
    otros gigantes como Intel, Electronic Data System (EDS), Indra e IBM, con planes
    a mediano y largo plazo.
    EDS destina unos US$ 15 millones al Centro de Servicios Globales de Córdoba
    y tiene previsto sumar unos 250 técnicos para conformar un equipo de
    trabajo de 1.000 profesionales y llegar a los 1.500 durante el año próximo
    en el único centro de la compañía en América latina
    (tiene siete centros de excelencia internacional).
    Por su parte, Intel comenzó a operar en 2006 y cuenta con algo más
    de 80 profesionales, estimando llegar a 100 en los próximos meses para
    encarar un proyecto estratégico de la compañía: generar
    más de 400 puestos de trabajo en un lapso de cinco años para desarrollar
    soluciones de software tanto para el mercado interno como externo.

    La empresa brasilera Datasul, con una inversión de $1,5 millones, tiene
    presencia en las tierras mediterráneas a través de un centro de
    innovación y desarrollo de aplicativos, desde donde se presta soporte
    a países de habla hispana. De acuerdo a las estimaciones, en los próximos
    tres años se crearán 200 nuevos empleos.
    En tanto, la francesa GameLoft, desarrolladora de video juegos para celulares,
    realiza desembolsos por unos US$ 4 millones para poner en marcha un centro de
    desarrollo, para lo cual se crearán 200 empleos en una primera etapa
    y proyectan alcanzar los 500 en los próximos tres años. Puntualmente,
    en el centro se desarrollarán video juegos en dos y tres dimensiones
    y a diferencia del resto de los grandes jugadores, la mitad de los recursos
    humanos serán testeadores jóvenes que puedan detectar errores
    en las creaciones.
    El “Silicom Sierras” también atrajo a IBM e Indra. La española
    acaba de iniciar sus operaciones para producir software de gestión
    empresarial y una división de tecnología para el transporte aéreo.
    En una primera etapa, se desempeña un centenar de profesionales, pero
    proyectan crear 500 empleos en tres años.
    El último desembarco fue el de IBM, el cuarto jugador de peso en la ciudad,
    y se produjo sin hacer demasiado ruido, pero con un proyecto a largo plazo.
    Por el momento, hay 15 ingenieros trabajando en aplicaciones Unix, cifra que
    se duplicará en los próximos meses.
    El interés por Córdoba fue manifestado también por empresas
    indias y por HP, que puso un pie con una oficina comercial por el momento.

    Las locales
    A medida que se desarrollaba la presencia de las compañías internacionales
    se fortalecieron las pequeñas y medianas empresas locales, creadoras
    de software con calidad internacional.
    Por ejemplo, Vates, una de las compañías cordobesas de mayor peso,
    fue la primera firma de capitales nacionales en obtener la certificación
    CMMI5, la cuarta de capitales latinoamericanos y la 270 a escala mundial de
    un total de 150.000. Vates acaba de cerrar un acuerdo comercial con Intouch
    System, la principal distribuidora de ERP en España.
    Las empresas locales conformaron el cluster Córdoba Technology,
    agrupación que surgió en 2001 de la mano de una decena de Pyme
    de la ciudad. En la actualidad, el cluster está conformado por
    casi 100 empresas, representando a uno de los sectores generadores de mayor
    cantidad de puestos de trabajo de los últimos años: casi 10.000
    personas, sumando a las empresas vinculadas a la tecnología.
    Los objetivos de la creación pasaron por la necesidad de incrementar
    la capacidad de vinculación con el entorno, mejorar la competitividad
    y promover la innovación así como también facilitar la
    internacionalización del sector tecnológico.
    El año pasado, el cluster presentó un plan estratégico
    para el sector IT hasta 2011, con base en cinco líneas de trabajo: educación
    y capacitación, masificación del acceso a la tecnología,
    Estado en línea, desarrollo tecnológico de las Pyme y crecimiento
    del sector de empresas tecnológicas con el objetivo de organizar y prever
    la actividad de este sector para evitar inconvenientes.
    Entre las metas del cluster figura la conformación de consorcios
    de exportación, que serían media docena en 2008. En principio,
    hay dos consorcios de software integrados por las compañías
    Vates, Corebi, Stratzone, Cba Solutions, Emser, ADV, Y2K, Networks, Kanav, Sea
    Consulting y Horovitz, Kravetz y Asociados.

    Desafíos
    En el año 2001 el sector empleaba a 800 personas y en la actualidad va
    camino a las 10.000, con una tendencia ascendente (este año se incorporarían
    entre 800 y 1.000 personas). La falta de recursos humanos calificados es una
    dificultad que puede desalentar nuevas radicaciones o derivar proyectos a otros
    centros tecnológicos, así como la pérdida de competitividad
    por la suba de costos.
    De acuerdo a las estimaciones, en el corto y mediano plazo se necesitarán
    reclutar unos 1.000 profesionales y, tanto las compañías locales
    como internacionales, están atentas a las posibilidades que surjan en
    el mercado.
    Una de las opciones del cluster es captar recursos humanos a través
    del Programa Internacional de Intercambios que AIESEC desarrolla a escala mundial.
    Puntualmente, las tecnológicas asociadas al cluster podrán
    contar con unos 350 jóvenes ingenieros y estudiantes extranjeros, quienes
    se incorporarán durante un tiempo determinado al plantel para desarrollar
    una práctica laboral en el área informática.
    “Hoy se compite por los recursos humanos, pero el problema se convierte
    también en una oportunidad”, consideró Mario Barra, presidente
    del cluster. Para ello, es indispensable que la totalidad del sector,
    incluido el Gobierno provincial, a través de los distintos ministerios,
    y el Gobierno nacional trabajen en conjunto en pos de fortalecer el sector y
    despertar interés para que los jóvenes opten por carreras técnicas.
    “Es una gran oportunidad de potenciar lo que se ha logrado y definir un
    plan estratégico a largo plazo”, agregó el directivo.
    Barra se mostró optimista, en la medida en que se encare un trabajo continuo
    y coordinado, de lograr que Córdoba sea uno de las ciudades tecnológicas
    más importante de Latinoamérica.

    Call y contact centers

    Córdoba tiene 40% del mercado nacional

    La prestación de servicios, fundamentalmente de la mano del desarrollo
    de call y contact centers, posicionó a Córdoba
    en un lugar destacado dentro y fuera de las fronteras. En pocos años,
    la actividad registró un crecimiento explosivo, convirtiéndose
    en uno de los rubros más dinámicos, de mayor crecimiento y responsable
    de generar las primeras experiencias laborales.

    Con unas 20 firmas radicadas en la provincia de distinto tamaño y perfil,
    la mitad de las cuales conforma la Cámara de Empresas de Servicios de
    Contactos para Terceros de la Provincia de Córdoba (CESCT), el sector
    estima crecer 20% durante el corriente año, pasando de unas 18.510 personas
    empleadas a 22.212 a fin de año. En cuanto a las posiciones, al cierre
    de 2007 había 9.720 y crecerá a 11.664 a diciembre de este período.

    24% de los recursos cordobeses está destinado a la venta de servicios
    al exterior, lo que traducido en posiciones significa 32% debido a los distintos
    husos horarios de los países a los que se les presta el servicio. La
    exportación es básicamente a Estados Unidos y España y
    en menor medida, a países latinoamericanos.
    Este crecimiento ubica a Córdoba con aproximadamente 40% de participación
    en el mercado nacional y una facturación que supera los US$ 90 millones.
    El interior del país empieza a ganarle inversiones a Capital Federal,
    lo cual es interesante y entusiasma a los empresarios locales.
    Actualmente, la Argentina ocupa el puesto 23 en el ranking de los países
    más ventajosos para la instalación de centros de contacto. Sin
    embargo, aparecen nubarrones que requieren soluciones urgentes, como la suba
    de costos, principalmente por los incrementos salariales –los sueldos
    representan 70% de los costos totales–, y la agresiva competencia de mercados
    regionales por captar inversiones a través de incentivos fiscales y subsidios.
    De hecho, el país es hoy 12% más caro que Chile y 25% respecto
    a Perú y esto inclina la balanza al momento de decidir radicaciones,
    incluso de las compañías de capitales cordobeses, algunas de las
    cuales desembarcaron en países vecinos, donde están fortaleciendo
    su presencia.
    La pérdida de competitividad es consecuencia directa de que los precios
    de exportación son fijos, mientras que los salarios se incrementan anualmente
    (el reciente aumento fue de 26%) a raíz de índices inflacionarios
    elevados, lo cual asusta a los clientes extranjeros.
    Ante este escenario, y teniendo en cuenta el objetivo gubernamental de posicionar
    a la Argentina entre los 10 mayores países exportadores de servicios
    del mundo, el sector presentó al ex ministro de Economía, Martín
    Lousteau, el “Plan federal para la creación de 100.000 nuevos empleos”.
    Esta iniciativa prevé duplicar en dos años el nivel de inversiones
    que el país obtuvo hasta el momento y alcanzar más de $500 millones
    en obras de infraestructura y equipamiento.
    Para lograr esto, que no implica reducir los salarios, el sector pidió
    que se otorguen los beneficios de la Ley de Software: estabilidad fiscal,
    reducciones de 70% de las cargas patronales y de 60% en el Impuesto a las Ganancias,
    argumentando que los call y contact centers generan más
    empleo que la industria del software.
    Las perspectivas empresarias son buenas, a pesar de los inconvenientes señalados.
    “Tenemos buenos recursos humanos, buena tecnología, buenos empresarios
    y el know how y el interés del Gobierno por lograr revertir
    la pérdida de competitividad”, explicó José Romero
    Victorica, presidente de la CESCT.

    Industria automotriz

    Los autos vuelven al centro de la escena

    Córdoba vuelve a recuperar la industria automotriz y el protagonismo
    que tuvo en la década del 90. A la reactivación de la planta de
    Fiat se suman las ampliaciones en Renault e Iveco e importantes inversiones
    en autopartistas.

    En 2007, de las terminales radicadas en la provincia (Renault e Iveco) salieron
    71.494 unidades, lo que significó un incremento de 48,5% de la producción
    en comparación con el año anterior. Y la tendencia indica que
    continuará el fortalecimiento sectorial en los próximos años.
    Los anuncios de inversión en la provincia superan los US$ 500 millones
    en el mediano plazo: Fiat desembolsará US$ 300 millones, de los cuales
    US$ 100 millones se destinarán a la fábrica de autos y otros US$
    200 millones a la división Fiat Powertrain Technologies (FTP), el área
    en que se producen motores y cajas de cambio. Renault invertirá US$ 100
    millones hasta 2010 en la planta de Santa Isabel para incrementar los niveles
    de producción de Clío y Kangoo e incorporar un nuevo modelo mediano.
    Iveco prevé desembolsos por US$ 20 millones para duplicar este año
    su producción de camiones. Y Volkswagen, si bien no fabrica vehículos
    en Córdoba, aporta otros US$ 100 millones a la lista de inversiones para
    aumentar en 300.000 unidades anuales la fabricación de cajas de cambios.
    A estos guarismos deben sumarse los de los proveedores, sector que acompaña
    el despliegue. Por ejemplo, la planta de Gestamp, dedicada a estampados de chapa
    para carrocerías, desembolsa US$ 6 millones para responder al incremento
    de la demanda; mientras que Montich (chasis para camiones y buses) invierte
    US$ 3 millones de dólares para duplicar la performance. En tanto,
    Dayco, propiedad del grupo internacional Mark IV, destinará US$ 12 millones
    para aumentar 60% la producción de correas, destinadas a las automotrices
    de Estados Unidos.
    A pesar de esos anuncios, se necesita desarrollar aún más el mercado
    de autopartes locales, para lo cual hay disponibles líneas de financiación
    a tasa subsidiada.
    La reactivación del sector se traduce en la generación de nuevos
    empleos directos e indirectos. Sólo el nuevo modelo de Renault sumará
    300 puestos de trabajo en Santa Isabel y unos 1.000 de manera indirecta, más
    los 400 directos de Iveco y 800 de Fiat.
    Ese salto productivo permite ganar participación en el mercado nacional,
    al pasar de 12% en 2007 a 14,2% en el primer trimestre del año. Los especialistas
    vaticinan que la participación de Córdoba continuará en
    ascenso, motorizada por la fabricación de un nuevo modelo de Renault,
    la producción de 200 vehículos diarios del modelo Siena en la
    planta de Fiat, el lanzamiento de la pick-up Tata en la misma planta
    de Ferreyra y la posibilidad de sumar un segundo vehículo –el Palio
    tiene las mayores chances– de la marca italiana.

    También las “dos ruedas”
    La industria motociclística siguió un camino similar a la actividad
    automotriz, con la reactivación de la planta de Zanella, en Cruz del
    Eje, y el surgimiento de fábricas de ensamblado. La compañía
    encabezada por Walter Steiner, Cerro Motos e Importadora Mediterránea
    (Kymco) invirtió más de $60 millones de pesos, generando entre
    700 y 1.000 empleos en forma directa y otros tantos de manera indirecta en el
    mediano plazo. A estos proyectos, se sumarían el de Motomel, que estudia
    abrir una planta de ensamblado para abastecer el centro y norte del país
    y otras iniciativas que están en estudio.
    De esta forma, Córdoba se acomoda en un lugar destacado a escala nacional
    y se prepara para hacer frente a la demanda de motocicletas. En el período
    2010-2012 se proyecta alcanzar entre 900.000 y 1.000.000 de unidades en el país,
    respondiendo así al creciente y sostenido mercado de las “dos ruedas”.
    De acuerdo a las estimaciones de los empresarios, en tres años habrá
    200.000 vehículos “made in Córdoba”, cifra
    que podría incrementarse si cobran impulso otros proyectos; ubicando
    a la provincia en un polo productivo de ciclomotores.







    Montañas de ladrillos


    El auge inmobiliario –traducido en 530 edificaciones en marcha
    en toda la trama urbana de la ciudad de Córdoba– está
    transformando varias zonas de la capital, como las que bordean el río
    Suquía, la corriente de agua que llega desde las sierras para
    partir en dos a la ciudad.
    Sólo uno de los proyectos más recientes, como Capitalinas,
    representa a la vera del río un megaemprendiento de US$ 50 millones,
    con oficinas corporativas de lujo, un centro de convenciones, un zócalo
    comercial, un hotel y dos torres residenciales de 90 metros de altura.
    Además, y aunque lejos del mar, la ciudad de Córdoba ha
    podido vivir de la tierra. En los barrios donde el boom de la construcción
    es impactante, como Nueva Córdoba (una suerte de Recoleta), ocho
    de cada 10 departamentos se han vendido a productores de soja. El peso
    de los ladrillos se siente con fuerza en la actividad económica.
    El gremio local de la construcción registra ahora 19.500 afiliados,
    cuando 10 años atrás, en el mejor momento de la década
    pasada, reunía a 12.000 trabajadores.


     

    Comercio y servicios

    Atractivo imán para el consumo y el turismo

    Después de la crisis de 2001/02, la provincia se ha destacado como uno
    de los distritos de mayor crecimiento en consumo del país. El patentamiento
    de autos, un indicador clásico de la temperatura económica, aumentó
    21,1% en la jurisdicción a lo largo del año pasado.

    El incremento de vehículos en tránsito hace colapsar el centro
    de la capital provincial. No alcanzan las 253 playas de estacionamiento con
    11.677 plazas habilitadas por la municipalidad. Este factor, junto a otros,
    disparó el surgimiento en los últimos tres años de desarrollos
    inmobiliarios específicos para corporaciones que necesitan ordenar e
    integrar su funcionamiento.
    Un reflejo de la vitalidad económica está en la nueva ola de shoppings
    centers
    . A los “históricos” (Córdoba Shopping
    Villa Cabrera, Nuevocentro y Patio Olmos) se agregaron el paseo de compras del
    hipermercado Libertad y el Dinosaurio Mall y otros de formato street center,
    en el norte y el sur de la capital. Los shoppings mueven un promedio de $2,5
    millones por día, considerando otros centros de compras.
    Carrefour ya tiene tres sucursales en la ciudad de Córdoba, mientras
    Euclides Bugliotti, el creador del híper Libertad luego comprado por
    capitales franceses, abrió dos bocas más de Dinosaurio, su nueva
    nave insignia. A esos emprendimientos le sumó el Orfeo Suites Hotel.

    Wal-Mart se expandió al interior provincial y abrió un local en
    la ciudad de Río Cuarto, al tiempo que Easy llegó a su tercera
    sucursal en la capital cordobesa.
    En conjunto, las cadenas de híper y supermercados que operan en la provincia,
    abrieron 12 bocas en los últimos dos años, con una inversión
    superior a $200 millones. Es un monto similar a la masa de dinero que mensualmente
    mueve el retail de todo el territorio cordobés.
    La terminal de ómnibus de la ciudad desborda de colectivos y micros,
    demandando un espacio más grande porque es el centro de llegada y partida
    desde y hacia el norte de la Argentina. Además, se convierte en un enclave
    comercial en el que diariamente pasan entre 60.000 y 70.000 personas (se calcula
    que 20% compra algún producto). La cantidad asciende a 150.000 personas/día
    en temporada alta y fines de semana largos.
    La fiebre del consumo ha promovido la proliferación de herramientas financieras
    a tal punto que hoy en día, cada hogar cordobés, en promedio,
    debe más de $2.000 entre préstamos hipotecarios, prendarios, personales
    y tarjetas de crédito financiadas por las entidades bancarias.
    Los plásticos de cuño cordobés (Naranja, Cordobesa, Kadicard
    y Provencred) financian cerca de $250 millones por mes. La suma se alarga cuando
    se añaden Visa y Mastercard. Es más de la mitad de los salarios
    que perciben los empleados privados que están registrados en la provincia.

    Jugosas vacaciones
    La oferta turística de Córdoba para el verano, con todo el encanto
    de sus sierras, se refuerza con los festivales y con la temporada de espectáculos
    que tiene a Villa Carlos Paz como escenario.
    En el verano de 2008 se pusieron en cartel 33 obras en esa ciudad del Valle
    de Punilla que fueron vistas, en total, por 200.000 personas. Las dos obras
    principales se montaron con un costo de $2 millones y los productores llegaron
    a pagar US$ 20.000 la temporada por el alquiler de una casa de tres habitaciones
    y piscina para un artista y su familia.
    Además, otras 320.000 personas asistieron a las cuatro principales convocatorias
    festivaleras: Cosquín (folclore), Jesús María, Cosquín
    Rock y el festival de peñas de Villa María. Si se añaden
    los 120.000 asistentes al Encuentro de Colectividades en Alta Gracia y a otros
    espectáculos en distintas partes de la provincia, se redondea una cifra
    de un millón de personas involucradas en el negocio.
    A ese flujo turístico hay que agregar aquel generado por el legado jesuítico,
    que tanto en la ciudad de Córdoba como en otros lugares de la provincia,
    encierra un valor cultural apreciado por turistas internos y de otras naciones
    que llegan atraídos por el pasado, hoy a la vista en iglesias y estancias.
    Hay otra veta explotada que es el denominado turismo cinegético (caza
    de palomas). Casi 10.000 extranjeros (85% estadounidenses) llegan cada año
    a Córdoba para protagonizar esta actividad que ha provocado controversias
    con organizaciones ambientalistas. Lo cierto es que 1.000 familias viven de
    esta singular rama del turismo y cada visitante gasta, en promedio, $1.200 al
    día.
    En materia de servicios, el aeropuerto de Córdoba es el tercero del país
    en cantidad de pasajeros, detrás de Ezeiza y Aeroparque. En el año
    2006, Córdoba renovó su aeropuerto, buscando recuperar una posición
    estratégica en la distribución de vuelos. Pasó de un tráfico
    posible de 1,1 millón de pasajeros anuales a más de 2,4 millones.

    Respecto al mercado informático y de telecomunicaciones, mientras en
    el país hay 16 millones de usuarios de Internet, para Córdoba
    se calcula un nivel de 1,3 millones. Además, están registrados
    300.000 titulares de servicios de acceso a la Web, en buena medida
    correspondientes a banda ancha.
    Los puntos oscuros de la evolución económica de Córdoba,
    vinculados con el turismo y el bienestar de la población local, tienen
    que ver con la infraestructura.
    Hace 63 años, cuando se habilitó el dique San Roque para abastecer
    en gran escala a la ciudad de Córdoba, la población era de 380.000
    personas. Ahora, casi 1.600.000 habitantes de la capital y el Gran Córdoba
    generan una demanda que, en un plazo estimado en 10 años, llevará
    al colapso el suministro de agua potable. Ni hablar de las cloacas: 60% de la
    ciudad carece del servicio.
    Además, en las zonas serranas, cuando el clima no acompaña con
    lluvias hasta diciembre o principios de enero (como en los dos últimos
    años), la provisión de agua para consumo humano se restringe o
    directamente desaparece. Es otra consecuencia de la falta de obras para brindar
    servicios a habitantes y turistas.
    Por otra parte, hay quienes critican el desarrollo de la capital por su anarquía
    y por estar librado a los impulsos privados y sin la tutela oficial. Trazando
    un eje en diagonal, la ciudad quedaría con un atractivo desarrollo inmobiliario
    en el sureste, el centro y el noroeste, y con bolsones de atraso (ya históricos)
    en el este y el oeste.
    Otra mirada de mayor alcance permite comprobar que Córdoba es un enclave
    urbano situado en medio de rutas que, en 90% de los casos, tienen un estado
    de regular a malo. No es un detalle menor si se tiene en cuenta que 60% de las
    exportaciones cordobesas usan el transporte por camiones.
    En el plano turístico, la ciudad de Córdoba basa su atractivo
    en lo histórico-cultural, pero los entendidos dicen que falta asociatividad
    del sector para resolver algunas cuestiones, como la ausencia de un lugar con
    capacidad para albergar a miles de personas en jornadas simultáneas.
    Faltan, dicen, un centro de congresos y convenciones que sea un ícono
    de la ciudad.