
En un famoso memo escrito a fines de 2005, el Nº 1 del negocio del software
en Microsoft, Ray Ozzie, decía que “la amplia y rica base sobre
la que se sustenta Internet va a desatar una ola de aplicaciones de servicios”.
Una ola que cambiará la naturaleza y los costos de las soluciones al
alcance de las empresas medias y pequeñas”.
El memo explicaba que “el progreso en computación y tecnologías
de comunicaciones es de tal magnitud que permite la viabilidad de un modelo
con base en los servicios. Cada vez más la gente está recurriendo
a economías de escala con base en servicios para reducir los costos de
infraestructura y buscar soluciones en el momento en que las necesitan”.
Pero lo más interesante de este movimiento tectónico es que probablemente
no sean las grandes empresas las primeras en adoptar el nuevo modelo. Ellas
ya han instalado costosas infraestructuras propias de TI y tienen procesos de
negocios demasiado dependientes de sus sistemas propios. En cambio, la oportunidad
será aprovechada por las empresas pequeñas y medianas (Pyme),
que no pueden ni quieren hacer las cuantiosas inversiones en TI de las grandes
empresas pero sí tienen necesidades semejantes.
La viabilidad de aplicaciones y capacidades de sistemas que se entregan hoy
a través de Internet mediante conexiones de banda ancha ya permite a
empresas medianas conseguir el mismo resultado de negocios que podría
esperarse de una sofisticada implementación Sap u Oracle. Pero al disponer
de esas aplicaciones en la Web –sin costos de mantenimiento,
ni instalación, ni problemas de licencia o de escalamiento– pueden
conseguir el mismo resultado sin los costos de rigor.
Antes, esa opción existía sólo para aplicaciones relativamente
simples como e-mail y automatización de fuerza de ventas, pero
ahora se está extendiendo a los grandes servicios que permiten a las
compañías operar con muy pocas habilidades tecnológicas,
y hasta sin gerente o director de informática.
Las tecnologías y servicios que se ensamblan hoy para permitir esto –almacenamiento
y hosteo en servidores, actualizaciones automatizadas, software como servicio
y otras ofertas posibilitadas por la banda ancha– han alcanzado tal grado
de madurez que las hace confiables y universalmente aplicables.
Servicios múltiples
En muchos casos, las organizaciones están contratando proveedores de
servicios múltiples que brindan las estructuras de aplicación
que necesitan para manejar sus negocios desde sistemas remotos. Pero aun en
el caso de que la organización quiera mantener los sistemas in-house,
pueden encontrar socios para la administración de la infraestructura
tecnológica, quienes los acondicionarán para el manejo remoto.
Les indicarán, por ejemplo, qué tocar, qué no tocar y la
organización tendrá su propio servidor, sus propios datos guardados
localmente, pero necesitará un mínimo de conocimiento in-house
para manejar y mantener todo eso.
“La automatización, cada vez más avanzada, permite que alguien,
en forma remota, nos ayude a controlar y manejar ese servidor. Claro que esas
opciones existen desde hace años; lo que ocurre es que los estándares
y el gran ancho de banda las pone cada vez más al alcance de cualquiera,
a un precio accesible”, dice Steve Mills, jefe del negocio de software
de IBM.
Ése es el argumento central de The Big Switch, el último
libro de Nicholas Carr, ex director de la Harvard Business. Carr dice
allí que sólo en los últimos años se ha derrumbado
el principal obstáculo que impedía entregar todo tipo de servicios
de aplicación desde la Web. Y que eso ha sido posible gracias
a los kilómetros de cable de fibra óptica que tendieron las empresas
de comunicaciones durante el boom de las puntocom y también
a que el ancho de banda no sólo es mayor sino mucho más barato.
“No importa”, dice, “si el servidor que maneja su programa
está en el centro de datos en el cuarto de al lado o en el otro extremo
del país, todas las máquinas ahora están conectadas y pueden
ser compartidas”.
Y agrega: “Internet de fibra óptica hace que la ubicación
de los equipos ya no tenga importancia para el usuario. Al proveer un medio
universal para la transmisión y traducción de datos, Internet
está acelerando la creación de plantas centralizadas de computación
que pueden atender simultáneamente a miles o millones de clientes. Aquello
que antes las empresas tenían que salir a comprárselo por su cuenta,
ahora pueden comprarlo como servicio por una cuota mensual”.
“Ahora se acepta mucho más pasarse a una solución hosteada
por un tercero; la gente confía mucho más,” dice Robert
Epstein, jefe de ventas y marketing a Pyme de Microsoft UK. “El servicio
es mejor, la banda ancha está disponible y eso hace que la gente decida
que en lugar de manejar la infraestructura detrás de sus pantallas es
mejor pagar una cuota mensual y aumentar o reducir la tecnología según
los requerimientos de la compañía y su crecimiento”.
En definitiva, la idea es que “no hay necesidad de comprar la vaca si
lo único que se necesita es la leche”.
El deseo de atender los requerimientos de las compañías de tamaño
medio con mayor eficiencia se manifiesta en áreas igualmente fundamentales.
Los vendedores de software reconocen desde hace tiempo que los requerimientos
de las empresas de tamaño medio son diferentes de los de las grandes
y pequeñas, y que sin embargo ellos no siempre han sido rápidos
en atenderlos.
En opinión de David Pinches, Nº 1 de Sage, una empresa de software
dedicada al mercado de empresas medianas, se están produciendo algunos
cambios importantes: “Lo que comenzamos a ver en el mercado mediano de
software empresario es que las empresas medianas quieren todo lo que las grandes
ya tienen en términos de infraestructura de software –una
infraestructura que permita compartir información, que permita el flujo
de procesos y a la que se pueda acceder desde diferentes redes locales–
pero no están dispuestas a pagar lo mismo que las grandes corporaciones,
o a contratar personal para que implemente y cuide todo el sistema”.
También se ha producido un desarrollo paralelo. La comunidad revendedora
está actuando cada vez más como un departamento de TI tercerizado
que entrega servicios de muy buen nivel. En muchos casos, esto permite a las
Pyme obtener un mejor servicio y prescindir de un gerente o director de servicios
informáticos.
No son pocas las organizaciones que ya han prescindido del director de TI para
reemplazarlo con servicios de alta calidad que pueden obtener de empresas asociadas
mediante un contrato de tercerización.
Pero esto es sólo el comienzo. Hay desarrollos y cambios estructurales
en evolución –en tecnología y servicios– que irán
reduciendo cada vez más la necesidad de una gerencia de informática
en muchas organizaciones, o que al menos aliviarán la presión
en los que tienen esa responsabilidad.
