
Paul Mitchell
La industria minera está en la vidriera últimamente. En parte,
esto se debe a la magnitud de nuevas inversiones que está recibiendo
en la Argentina (se estima que se habrían invertido US$ 2.900 millones
en 2007) y a la apuesta de la provincia de San Juan para ampliar la exploración
minera. También ha contribuido el énfasis del sector en destacar
buenas prácticas de empresas y asociaciones del sector que buscan establecer
guías de conducta en el cuidado del medioambiente, la seguridad y el
reciclado de materiales y, así, desembarazarse de los peores estigmas
que alguna vez se ganaron las industrias extractivas.
El Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM en sus siglas en
inglés) es una organización concebida por directores ejecutivos
de empresas mineras, que agrupa a distintas empresas líderes en la actividad
de minería y metales, así como asociaciones regionales, nacionales
y de commodities. Estas empresas y asociaciones declaran estar comprometidas
en mejorar su rendimiento en el desarrollo sustentable y la producción
responsable de los recursos de minerales y metales. Las empresas miembros de
ICMM que operan en la Argentina son Alcoa, Anglo American, AngloGold Ashanti,
Falconbridge, Rio Tinto y XStrata.
En agosto de este año, Paul Mitchell, presidente de ICMM, estuvo en Buenos
Aires donde se reunió con ejecutivos del sector y con las autoridades
de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), que adhirió
a ICMM como miembro. Coincidieron en que algunos objetivos son prioritarios
para la minería: un mayor cuidado del medioambiente, tender puentes con
los distintos actores relevantes –el Estado, las organizaciones internaciones,
las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades locales y las empresas
mineras– para contribuir al desarrollo de economías emergentes.
Paul Mitchell opinó que “investigaciones llevadas a cabo en conjunto
por el Banco Mundial, UNCTAD y ICMM, señalan que la inversión
en minería puede estimular el crecimiento económico, reducción
de la pobreza, y la reinserción en la economía global. La clave
para lograr que los beneficios significativos del sector contribuyan al desarrollo
de la economía local está en un esfuerzo conjunto entre empresas,
Gobiernos y ONG. Estos organismos deben actuar en forma colectiva para identificar
prioridades de desarrollo, y para asegurar que los ingresos públicos
provenientes de la minería estén al servicio de estas prioridades”.
