viernes, 19 de junio de 2026

    Sun logró transformar su innovación en rentabilidad

    Por Mario Lia


    Jonathan Schwartz

    Peter Drucker, el reconocido experto en management, recomendaba que la prioridad de un CEO debía ser “satisfacer a los accionistas.” Fiel al principio, lo primero que hizo Jonathan Schwartz al tomar la conducción de Sun Microsystems, fue reunirse con los accionistas y prometer un margen de utilidad de 10% para el año 2009. Seguramente eso puso contentos a los preocupados accionistas, pero como prometer cualquiera promete, Schwartz debió presentar un plan estratégico confiable, creíble y, lo que es tan importante como el mismísimo plan: que resultara ejecutable.
    “Hacemos tecnología para gente que la utiliza como un arma competitiva. Nosotros hacemos dinero con el producto de nuestra investigación y desarrollo”, arrancó diciendo Schwartz en la reciente conferencia de prensa realizada en Menlo Park, California. Esta declaración de algo casi obvio, marca una diferencia básica en la estrategia de negocio de Sun respecto a su pasado, aunque no tanto en su filosofía, como en su ejecución y percepción del sector de IT en su conjunto.
    Schwartz concibe un escenario donde el protagonista es la red. En esa red, se ha iniciado una era donde imperan los contenidos generados y compartidos por los usuarios, donde la libertad de esos usuarios es amplia. Siempre del lado del usuario, aparecen muy bajas barreras para acceder a la red a la vez que aumenta la disponibilidad de servicios y aplicaciones comunitarias, muchas de ellas sin cargo.
    Ya no se accede solamente desde una PC o notebook. Hoy proliferan los llamados “clientes enriquecidos” de red (llamémosle clientes a las interfaces o medios de acceso a la red), con tecnologías de programación que permiten que casi cualquier dispositivo electrónico pueda comunicarse.
    “Nuestra misión es hacer que la red sea accesible. Hoy esa red es cada vez más abierta y la mayoría de los clientes son teléfonos celulares. Al llevar innovación a quienes operan esas redes, se genera demanda y aparecen modelos como el de Google, que subsidia aplicaciones con publicidad, y ofrece cosas como la telefonía gratuita”, prosigue Schwartz.
     
    Innovar no es complejo
    Sun es un proveedor que durante años generó una percepción de fabricante de productos para minorías sofisticadas y aplicaciones especializadas. Resultaba de alguna forma algo “excéntrico” respecto a sus competidores. Algunas de sus avanzadas propuestas solían ser difíciles de digerir para los clientes. Tampoco resultaba fácil conseguir profesionales y especialistas capaces de soportar sus plataformas operativas. Era visto como fabricante de sistemas Unix y una utópica plataforma llamada Java, que vivía en permanente conflicto con la cara amigable de la moneda representada por el mundo Microsoft Windows.
    No cabe duda de que la innovación mediante el desarrollo de tecnología sigue teniendo su componente de complejidad en cuanto a la aplicación de los productos fruto de la investigación permanente. Pero Sun ha realizado un interesante trabajo al segmentar sus tecnologías y productos para que lleguen a cada target o segmento con la conformación adecuada a cada uno de ellos. Pongamos el ejemplo de vender tecnología compleja a quien construye una represa y tecnología fácil de usar para quien compra un tanque de agua. Los usuarios son distintos y los márgenes también.
    “El desafío es el de brindar diferentes soluciones que se sustentan en una misma tecnología”, dice Schwartz. “Es como si Colgate pudiera vender su pasta dental abierta por frescura, sabor, etc. Sun ahora quiere que su sistema operativo Solaris esté en servidores de otras marcas y que otros sistemas operativos corran en servidores Sun. Java corre en más de 50% de los teléfonos celulares del mundo y a Sun le conviene vender propiedad intelectual porque los consumidores finales van a pagar cada vez menos por software y servicios, aunque los precios de los dispositivos puedan ser más elevados”.
    Schwartz, el CEO de Sun, plantea una paradoja de especialización y escalas.
    La investigación y desarrollo ya no es patrimonio de las empresas “de punta.” Así lo entiende Schwartz, quien destaca que el universo de la red requiere de una calidad y potencia tecnológica cada vez mayor. Su visión del universo proveedor destaca los siguientes factores clave:
    • Aumento del empleo de sistemas de propósito general.
    • Diferenciación a través de la Investigación y Desarrollo.
    • Uso masivo del procesamiento paralelo, multithreading y escalabilidad.
    • Eficiencia brutal: las empresas proveedoras quieren tener un aprovechamiento de 95% de sus recursos de procesamiento.
    • Barreras de ingreso que crecen debido a la dificultad que encierra contar con la ingeniería necesaria para operar en altas escalas.
     
    La computación, ese commodity
    Los cerebros de Sun visualizan una industria de la información en la que la computación fluye hacia los usuarios en un modelo utility, o sea como si fuese energía eléctrica, agua corriente o gas. En un escenario como este, la computadora es para Sun solamente un commodity.
    Queda claro que la estrategia de Sun es la de proveer elementos para una infraestructura de red y computación capaz de servir a las más diversas necesidades de los usuarios finales. El hecho de que las computadoras sean vistas como un commodity es algo que no debe confundirse con la otra cara de este planteo: la de la comoditización de la computación, que es algo muy diferente.
    La comparación válida sería la de un equipo generador de electricidad (que vendría a ser una computadora) versus una usina eléctrica, que sería la computación en gran escala o computación comoditizada.
    Resumiendo: Sun quiere vender usinas de computación (potencia para el data center) y redes de distribución, además de herramientas para administrarlas y tecnología para que funcionen los artefactos conectados a la red.
    La computación en gran escala será necesaria para alimentar la multitud de servicios y aplicaciones que el usuario podrá obtener de la red. Esa potencia alimentada a través de la red, cambiará la forma en que trabajan las comunidades de desarrolladores; tendrá un impacto ecológico (menos gente yendo a trabajar a oficinas, etc.); modificará el papel de los sistemas operativos y hasta las estrategias de fabricación de electrónicos.
    Sun entiende que su principal fortaleza es la innovación a través de la investigación y desarrollo. En la estrategia que Schwartz viene aplicando desde hace casi un año, Sun aplica el valor de esa investigación y desarrollo a través de la venta a operadores de gran escala.
     
    Las cuatro puntas de la estrategia son:
    • El sistema operativo Solaris.
    • La plataforma Java.
    • Sus procesadores UltraSPARC.
    • La plataforma de almacenamiento StorageTek.

    Para la ejecución de esta estrategia, Sun ha reestructurado su organización y los roles de sus ejecutivos, especialmente en las áreas de ingeniería e investigación y desarrollo. La inversión de Sun Microsystems en innovación alcanza una proporción de 15% de los ingresos totales de la empresa. La única otra gran empresa del mercado de IT que alcanza esta proporción, es Microsoft.

    Protección del ecosistema
    Sun ha creado una división de “Eco Innovation” cuya misión es la de tener productos y servicios que respeten el medio ambiente. Lo mismo vale para las operaciones que la empresa realiza para manufacturar los productos y entregar los servicios. Definitivamente no se trata de una actividad relacionada con la producción de imagen corporativa, como ocurre en muchos otros casos.
    Sun ha trazado un mapa de ruta coherente con su cambio estratégico y ha mimetizado su estrategia con la forma en que la sociedad toda reacciona ante la amenaza del cambio ambiental. El punto de partida en lo ecológico corre paralelo con otros valores recientemente incorporados por la compañía. Esos valores son los del mundo open source, donde se persigue la cooperación comunitaria y la transparencia.
    Muchos pensaban que la protección del ecosistema no hace a la esencia de una actividad de negocio. Veían la preocupación por los aspectos ecológicos como algo que se expresaba a través de envases reciclables, control de los desperdicios de manufactura y reducción de la contaminación. Al ver cómo Sun ha encontrado un correlato entre la innovación, el negocio y la protección de ese ecosistema, esta visión puede cambiar sustancialmente.
    La compañía asume un escenario que no es ajeno a las necesidades signadas por la época en que vivimos. La realidad es que existe una sólida tendencia en la que la computación y los servicios en la red a gran escala atraen nuevos usuarios y crean nuevos prestadores de servicios.
    Con tecnologías como las de sus servidores o las de Solaris y Java, Sun promueve la virtualización de recursos, algo que conlleva una reducción de la cantidad de equipos necesarios. A su vez, su hardware de servidores y almacenamientos de datos es constantemente optimizado en términos de la relación entre la potencia obtenida y la energía consumida.
    En los últimos dos años, Sun adoptó la tecnología de procesadores de AMD e Intel, además de la de su propio procesador UltraSPARC, mostrando que no va a dejar de aprovechar los avances que esos otros grandes proveedores puedan lograr en cuanto al aprovechamiento de la energía y la potencia de procesamiento.
    Sun también ofrece los servicios de su organización Network.com, dirigidos a la optimización de las arquitecturas de los centros de datos y su plataforma de almacenamiento StorageTek, con la que apunta a la reducción del desperdicio de espacio de almacenamiento y a la eliminación de la redundancia y duplicación innecesaria de datos.

    “Eficiencia brutal”
    Esta comoditización de la computación que es entregada a todo el que se conecta a la red de Internet u otras formas de comunicación, requiere de altísimos niveles de potencia de procesamiento, estabilidad en los niveles de prestación de servicios y, por sobre todo, escalabilidad. Hay que disponer de toda la potencia que haga falta, cuando haga falta y con los mismos niveles de estabilidad y confiabilidad.
    Con el objeto de soportar una infraestructura capaz de responder a un escenario de esa naturaleza, Sun ha puesto su foco en elementos como la computación de alta performance, también llamada HPC (por High Performance Computing), el multi procesamiento simétrico o SMP (por Symmetric MultiProcessing).
    SMP es una propuesta que tuvo su cuarto de hora allá por el año 1997. Su complejidad, el tamaño de los equipos y su elevado costo, hicieron que perdiera su popularidad rápidamente. Hoy, Sun aplica este mismo esquema a escala de un microprocesador. Su procesador “Niagara 2” puede manejar hasta 64 hilos de programación simultáneamente, una práctica de multiprocesamiento paralelo a la que conocemos como multithreading y que hace al aprovechamiento de la capacidad de los procesadores permitiendo que los programas ejecuten en forma paralela aquellas instrucciones que no son obligatoriamente correlativas. El resultado: un procesador hace más cosas al mismo tiempo y no una a la vez. Si usted está pensando en que un procesador mucho más veloz puede ejecutar una cosa a la vez y aun así terminar antes, digamos que esa velocidad todavía no existe. La capacidad multithread o paralelismo, son fundamentales a la computación de alta performance y a la velocidad de respuesta de las aplicaciones.

    La evolución de SMP
    Para cerrar este resumen, digamos que Sun Microsystems vuelve a afianzarse en su papel de competidor de primera línea. Ha elegido un espacio en el que hace valer sus competencias centrales y su flexibilidad. La estrategia de “muchas soluciones con las mismas tecnologías” parece estar dando el resultado esperado. El crecimiento en ventas y market share podrían ser el premio para esta combinación de innovación, foco e imaginación que hoy protagoniza Sun Microsystems. M