viernes, 3 de abril de 2026

    Ranking de las empresas socialmente responsables

    Hay una teoría de management –en el sentido de orientación
    para la conducción de la organización empresarial– que ha
    adquirido enorme predicamento en los últimos años y que se emparenta
    en forma decisiva con la noción de la RSE.
    Se trata de la tesis que pone en lugar central al stakeholder management
    (gestión de las partes interesadas). Sostiene que la estrategia de una
    empresa es la suma de la estrategia de negocios y de la actividad social. Una
    empresa es –desde esta perspectiva– un conjunto de relaciones o
    contratos con clientes, empleados, proveedores, la comunidad, los bancos, los
    mercados financieros, los gobiernos, etc.
    Entonces lo esencial es que las empresas pueden organizar sus inversiones en
    acción social de una forma consistente con su estrategia de negocios
    y crear una ventaja competitiva sostenible.
    La estrategia social de una empresa involucra un plan para destinar recursos
    significativos a actividades sociales, orientados al logro de un objetivo de
    largo plazo que genere una ventaja competitiva para la empresa.
    En este sentido, la estrategia social presenta los mismos planteamientos que
    la tradicional estrategia de negocios. Pero, hasta ahora, pocas empresas han
    entendido sus programas de acción social de esta forma. En general, se
    los encara como un deber, una posibilidad de devolver algo a la sociedad, o
    como algo positivo para la imagen, pero rara vez como una estrategia empresarial.
    De modo que entre las empresas involucradas en RSE (que todavía no son
    mayoría) están las que desarrollan una verdadera estrategia social,
    y las que promocionan actividades de interés social pero sin estrategia.
    Veamos esta definición:
    “La RSE es el vínculo que cada empresa, en tanto que actor social,
    establece y cultiva con sus stakeholders –empleados, clientes,
    proveedores, vecindad en la cual opera– con el fin de constituir una red
    de vínculos sociales que favorezcan la competitividad y el negocio a
    largo plazo de la empresa al mismo tiempo que contribuyan a mejorar en forma
    sustentable las condiciones de vida de la sociedad” (Roitstein, 2003).
    En este sentido, la RSE apela a la toma en consideración por parte de
    las empresas de nuevos factores-actores (comunidad, sociedad, etc.) –considerados
    tradicionalmente como “exógenos” o “indirectos”
    a la organización– y su incorporación en la planificación
    estratégica a largo plazo, desde la perspectiva de los valores compartidos
    hasta la amplia gama de intervenciones y compromisos posibles con/para dichos
    actores sociales.
    En estos dos planos, la visión interna, dentro de la empresa acerca de
    este concepto, y por consiguiente sobre las acciones que se deben desempeñar
    “hacia afuera”, no siempre coinciden con la perspectiva de la ciudadanía
    que “desde afuera” opina sobre lo que hay que hacer adentro de las
    organizaciones en esta materia.
    Propósito de la investigación
    Esta es la razón por la que Mercado decidió realizar una encuesta
    –que a su vez posibilitara la construcción de un ranking sobre
    RSE– que permitiera clarificar las demandas de la sociedad a las empresas
    respecto de la responsabilidad social, identificar atributos considerados valiosos
    en el enfoque que le den las empresas a la RSE y definir los puntos de una agenda,
    que por ahora no es coincidente.
    Desde esa perspectiva, la visión de la opinión pública
    prometía ricos resultados. Y así ocurrió: no hubo frustraciones
    en la riqueza y variedad del material recolectado. Una conclusión final,
    aunque tardía. Hubiera sido mejor todavía realizar dos encuestas
    simultáneas, una entre una muestra adecuada del universo poblacional,
    y otra exclusivamente entre empresarios. Pero como decía Rudyard Kipling,
    “esa será otra historia”. Es lo que ocurrirá el año
    próximo cuando hagamos las dos encuestas al mismo tiempo.
    La realización de la encuesta y del ranking que es su subproducto, fue
    encomendada a la consultora datosclaros, y la investigación
    y sus resultados fueron supervisados por la directora, licenciada Natalia Gitelman.
    Los objetivos perseguidos eran:
    • Indagar la imagen que tiene la opinión pública sobre diferentes
    actores sociales con relación a la contribución que generan al
    bienestar general de la sociedad.
    • Relevar la percepción y conocimiento que tiene la opinión
    pública respecto de la responsabilidad social empresaria.
    • Definiciones espontáneas de lo que es RSE.
    • Establecer la agenda más y menos valorada de acciones de RSE
    propuestas por la opinión pública.
    • Conformar un ranking de empresas catalogadas como socialmente responsables.

    Ficha metodológica

    Universo: Hogares con teléfono del Área Metropolitana de
    Buenos Aires.
    Muestra: Se realizó sobre una muestra aleatoria de 380 casos. Para
    esta muestra se calcula un margen de error de +/- 5,7 para un nivel de
    confiabilidad de 95%. La misma fue controlada por variables sociodemográficas.
    266 casos en el Conurbano Bonaerense (70% del universo); y 114 casos (30%)
    en Ciudad de Buenos Aires (igual que los criterios seguidos por el Indec).
    Metodología: Se aplicó un cuestionario telefónico
    de 20 minutos de duración, en donde se incluyeron preguntas cerradas
    pre-codificadas y preguntas abiertas. Todas las encuestas se realizaron
    desde el call center de datosclaros a través del sistema OPINO.
    Fecha de campo: 6 al 13 de octubre de 2006.
    El análisis se realizó con base en una escala numérica
    que varía entre 1 y 7.
    Esta escala permite que cada número tenga una nominación
    determinada que el entrevistado puede utilizar ante cada pregunta. Por
    ejemplo, 1 es muy insatisfecho; 3 es algo insatisfecho; 5 es algo satisfecho,
    y 7 es muy satisfecho.

    El trabajo es responsabilidad de datosclaros.
    Dirección: Natalia Gitelman.
    (www.datosclaros.com).
    Guardia Vieja 4281 (C1192AAS).
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
    5411 4107-4107 datosclaros@datosclaros.com

    Los principales hallazgos
    Para la opinión pública, las organizaciones que más contribuyen
    a mejorar la situación de la sociedad, y que se sitúan en la primera
    de las tres franjas definidas por las respuestas, son las ONG y los medios de
    comunicación. Ambas tienen arriba de 60% entre muy bueno y bueno (71%
    y 61%, respectivamente).
    La excelente nota de las ONG no merece cuestionamiento alguno en ningún
    sector. En cuanto a la prensa, cualquier aspecto negativo ha sido eclipsado
    por la percepción de que investigan y dan a luz resultados que a los
    poderes públicos o fácticos les hubiera encantado mantener escondidos.
    En la franja siguiente, con calificación parecida, aparecen la Iglesia
    y las empresas. Ambos actores obtienen 50% de aceptación. No hay duda
    de que las empresas son afortunadas en estar en esta compañía,
    en buena posición relativa. Tal vez incide que el resto de los actores
    ha sido calificado con poca benevolencia.
    En efecto, luego viene el tercer pelotón, donde las Fuerzas Armadas,
    sumando muy bueno y bueno están con 26%, el Poder Judicial, con 21%;
    los gremios, con 20% (antes de los incidentes en San Vicente); los partidos
    políticos con 14%; y por último, los legisladores con 12%.
    42% de los encuestados, cuando se les preguntó por el concepto RSE manifestaron
    conocerlo. 58% admitió que no, que no había escuchado sobre el
    tema. Lo que arroja dos conclusiones.
    La primera: casi 60% de la opinión pública no está familiarizada
    con un concepto usual en el lenguaje de los empresarios.
    La segunda: que no lo conozcan no impide que, cuando se les pregunte en concreto,
    tengan opiniones formadas sobre acciones y temas que la definen.
    Algo interesante ocurre entonces cuando se les pregunta a los entrevistados,
    en forma espontánea, sobre qué se imaginan o creen que es la RSE.
    Hay tres grandes grupos de respuestas, posibles de nuclear según el eje
    que las aglutina.
    La respuesta “ser responsables con la sociedad” es un claro posicionamiento
    en el plano ético/moral, que convocó 30,2% de las respuestas.
    Otro grupo prefirió: “que las empresas contribuyan con la sociedad”,
    declaración que obtuvo 21,1%, aludiendo a la batería de acciones
    o de intervenciones directas.
    Finalmente, el tercer grupo, “trabajo digno, seguro, estable, buenos salarios
    y condiciones laborales”, obtuvo 19,3%.
    Hay que destacar un cambio sustantivo: ya no se reclama como en años
    anteriores, la generación o la creación de nuevo empleo. Las estadísticas
    demuestran que el desempleo ha bajado. El reclamo ahora es por mejores condiciones
    laborales.
    Luego hay varias respuestas que obtuvieron índices mucho menores: por
    ejemplo, asistencialismo y donaciones, 2,6%; consideración del medio
    ambiente, 1,8%; el beneficio propio de las empresas, 0,8%.
    Lo más sorprendente es el alto porcentaje que obtuvo el “no sabe”:
    19,7%.
    Uno de cada cinco entrevistados no tuvo nada que decir al respecto.

    Empleo digno
    Apelando también a la espontaneidad, se preguntó cuáles
    son las acciones que determinan que una empresa merezca ser considerada socialmente
    responsable.
    La primera gran respuesta fue: el empleo, con 56,1%. Pero con dos variantes,
    el trabajo en blanco y el bienestar general de los empleados (con 46%) y la
    capacidad de generar empleo (con 10,1%). Al revés de lo que ocurría
    hasta hace poco, el énfasis no está ya en la creación de
    puestos de trabajo. Es evidente que hubo avances en ese campo. Ahora las demandas
    apuntan a que las empresas garanticen condiciones laborales dignas.
    La segunda respuesta tipificó lo que debe ser una buena conducta empresarial,
    con 24,5% (donde se incluye pagar impuestos y deudas, cumplir con las leyes
    vigentes, producir y vender productos y servicios de buena calidad, y desempeñarse
    con honestidad y responsabilidad).
    Otro grupo de los que respondieron se concentró en lo que se agrupa como
    “intervenciones en la economía” con 16,3%: considerar el
    bienestar de la sociedad, 11,4%; invertir capitales en el país, 2,5%;
    y redistribuir las ganancias con la sociedad, 2,4%.
    Luego aparecen los que eligieron “acciones solidarias”, con 15,7%
    (donaciones y contribuciones, 12,8%; y crear fundaciones, 2,9%).
    Finalmente y con preferencia parecida (15,4% de las respuestas obtenidas) están
    los que se inclinan por cuidado del medio ambiente, 9,9%; contribuciones en
    el campo de la educación y la cultura, 4,1%; y acciones en el área
    de salud, 1,4%.
    Cuando se pregunta por la negativa (es decir, qué acciones merecen que
    una empresa no sea considerada socialmente responsable) se advierte la otra
    cara de la moneda. También está el empleo a la cabeza, con 59%.
    Pero en este caso por tener empleados en negro, sin obra social, no cuidar ni
    capacitar al empleado, horarios abusivos, maltrato, desconsideración
    y bajos sueldos.

    Una agenda con valor
    ¿Cuáles son los temas más valorados, los que van a la cabeza
    de las preferencias de la gente cuando se habla de RSE, el listado de materias
    que genéricamente denominamos la agenda?
    Veamos. Ser transparente en los negocios está en la cima con 74%. Ese
    es el punto de partida desde donde analizar el resto. Es la precondición.
    Luego las actividades en el campo de la salud obtienen un cercano 73%. Una asignación
    de valor explícita que no aparece tan claro cuando se ensayan otras preguntas,
    especialmente en la etapa de respuestas espontáneas.
    Apoyo a la educación con 70% y protección del ambiente con 69%
    se ubican a continuación, a corta distancia entre todas ellas. Lo mismo
    sucede con mejora y creación de empleo, también con 69%.
    En cambio en un escalón más abajo –y pronunciado–
    aparecen actividades de inversión e investigación con 48%. Aunque
    el resultado sea investigar y producir mejores productos, se perciben más
    como parte del activo de las empresas que como propias de la RSE.
    En cuanto a las acciones filantrópicas, no despiertan mucho entusiasmo,
    con 36%. Lo que implica que es correcta la apreciación de las empresas
    que los programas de la materia no pueden agotarse en lo puramente filantrópico.
    Uno de los grandes ejes de debate en torno a la RSE es si el verdadero objetivo
    de las empresas debe ser obtener ganancias y por tanto, olvidarse de este tipo
    de actividades. O si bien, además de ser rentables, las empresas deben
    impulsar el desarrollo y bienestar de quienes están en su entorno.
    Esta muestra, en este momento, no tiene dudas sobre el punto en la Argentina.
    82% piensa que deben generar los retornos más altos para sus dueños
    e inversores, pero simultáneamente balancearlos con contribuciones hacia
    el bien público.

    Un verdadero hallazgo
    Hay un reducido pero importante 17% que sostiene la postura tradicional y le
    dan razón a la famosa observación de Milton Friedman: el objeto
    central de las empresas es obtener la rentabilidad más alta posible para
    sus dueños y accionistas, con la única restricción de que
    sea sin transgredir las leyes y regulaciones vigentes.
    Esta comprobación vale más que mil argumentos y que cien libros
    en favor de la RSE. Lo que la gente está diciendo es que la empresa tiene
    derecho a generar excelentes resultados para retribuir el capital, pero que
    también se espera de ella contribuciones en favor de los otros agentes
    sociales. En síntesis, la más completa justificación de
    la propia existencia y vigencia de la RSE.
    Aquí, los resultados de las preguntas conducen a conceptos trascendentes
    en dos planos: el del ser y del deber ser.
    ¿Por qué las empresas se embarcan en acciones de responsabilidad
    social? 81% de la muestra piensa que lo hacen porque contribuye a mejorar la
    imagen de las empresas. Una conclusión muy utilitaria sobre el campo
    de la realidad.
    Pero la cosa cambia, y mucho, cuando se lleva la cuestión al plano del
    deber ser. 78% opina que deberían hacerlo por un afán genuino
    de devolverle algo a la sociedad que les permite crecer y ganar dinero. Otro
    elemento esencial para el análisis.

    RSE para largo rato
    La percepción de la gente es muy clara. No se trata de una moda efímera.
    Es un concepto que viene creciendo y que tendrá todavía un amplio
    campo de desarrollo.
    55% sostiene que la actividad creció en comparación con la década
    anterior, 15% piensa que se mantuvo igual; y 22% que disminuyó.
    En cambio, si se toma como escenario los próximos cinco años,
    54% cree que aumentará el número de empresas que se verá
    involucrada activamente en RSE. Otro 23% asegura que se mantendrá el
    actual porcentaje de empresas que practican el concepto; y solamente 10% cree
    que disminuirá.
    Una polémica interesante entre las empresas que actúan en este
    campo es en torno a la divulgación de estas actividades. En muchas empresas
    se sostiene que no hay publicitar estas iniciativas; que si se hace, pueden
    ser sospechosas de estrategias de marketing. Con esa lógica el hermetismo
    más que la discreción es lo aconsejable. Para la mayoría,
    sin embargo, la divulgación genuina –sin alardeos excesivos–
    ayuda a multiplicar el potencial percibible sobre las ventajas de la RSE.
    La polémica parece zanjada por la opinión pública en esta
    encuesta: 74% de los consultados cree que es positivo que trascienda públicamente
    lo que se haga. Cierto, 12% se opone con argumentos del tipo: “No
    es necesario”; “La gente debería enterarse sola”; “Es
    vender imagen institucional”; “Deben ser acciones desinteresadas”;
    “Es demagogia”
    .
    Argumentos fuertes, pero insuficientes: tres cuartas partes de la muestra se
    expide en la dirección contraria. (Por cierto, otro 12% se mantiene indeciso).
    Otro hallazgo interesante es en torno al presupuesto del área de RSE.
    Un tema con soluciones bastante imprecisas. A veces, prácticamente sin
    recursos establecidos, a veces tomándolos de otras áreas, y más
    recientemente, con su propia estimación de inversión.
    Esta modalidad es la que favorece la gente. 80% se pronuncia porque las empresas
    tengan un presupuesto específico afectado al área. Apenas 13%
    está en contra, y 7% dice no saber.
    Para detectar opiniones y percepciones se midieron grados de acuerdo con frases
    como estas:
    1) Es bueno que las empresas impulsen cada vez más a sus empleados a
    involucrarse en acciones vinculadas con la comunidad a través de programas
    de voluntariado corporativo.
    73% (42% y 31%) estuvieron de acuerdo, alto o mediano. De modo que esta actividad
    que está creciendo por el beneplácito con que es acogida por los
    propios empleados de las empresas, está en franca sintonía con
    la percepción de la gente.
    2) Cada vez más los consumidores evalúan a las marcas y/o empresas
    por sus acciones socialmente responsables.
    67% está de acuerdo con esta afirmación (30% en alto acuerdo,
    y 37% en mediano acuerdo). Lo que se advierte con claridad cuando se analicen
    luego los resultados del ranking, y las consideraciones especiales que merecen
    productos como la leche y otros del rubro alimenticio.
    3) Las empresas que hacen RSE se encuentran en situaciones menos preocupantes
    ante posibles conflictos sociales.
    Tímido acuerdo con esta afirmación: 47% a favor (26% con alto
    acuerdo y 21% con mediano acuerdo). No se supera 50%. Es que la memoria colectiva
    recuerda que cuando llega una crisis, pocos son los que logran esquivar sus
    efectos.

    Las espontáneas
    Primero, y sin ninguna guía, se le preguntó a los entrevistados
    cuáles creían que eran empresas socialmente responsables (luego
    se preguntó por cada una de las 80 empresas del listado).
    En forma espontánea hubo una enorme dispersión de menciones. Pero
    las cuatro mejor calificadas fueron:
    La Serenísima (también Mastellone Hnos, se la nombró de
    ambas formas), con 15,7%.
    Más lejos quedaron Coca Cola (6,8%; YPF (4,9) y Arcor (4,5).
    Lo interesante es que, en el caso de La Serenísima, cuando se hizo el
    cuestionario guiado con la lista de 80 empresas, también apareció
    en primer lugar.
    En cuanto a los sectores que mejor puntuación obtuvieron –otra
    vez, en forma espontánea– el mejor calificado fue alimentos y bebidas,
    con 41,2%, seguido de electricidad, agua y gas (12%), combustibles/petróleo
    (9,6%); y telecomunicaciones (8,2%).
    Lo destacable –y para extraer conclusiones– es que la nota más
    alta (30,1%), correspondió a la respuesta “no sabe”. Lo que
    implica un enorme desconocimiento sobre cuáles pueden ser empresas responsables.

    El ranking
    En las primeras diez posiciones del ranking aparecen cuatro empresas del sector
    alimentación, dos vinculadas a productos farmacéuticos, dos industriales
    como Philips y Kodak; una del sector financiero y otra del retail.
    Algunas de ellas han trabajado desde hace tiempo en el campo de la RSE –como
    Bagó y Johnson & Johnson– y otras cosechan una correcta estrategia
    de branding y calidad de producto como todas las alimenticias.
    Tan importante como la calificación positiva, es a los efectos de la
    comunicación futura, el grado de desconocimiento sobre las empresas en
    este campo particular de la responsabilidad social.
    En ese sentido, el ranking del “no sé” es uno de los elementos
    más reveladores de esta investigación. Firmas prestigiosas, con
    productos de vanguardia, sobre las cuales la opinión pública tiene
    poco o nada que decir.

    Principales conclusiones
    • Los actores sociales evaluados como los que más contribuyen al
    bienestar general de la sociedad son las ONG y los medios de comunicación.
    Las empresas se posicionan en un rango intermedio junto con la Iglesia. Por
    último, los legisladores, partidos políticos y gremios son los
    que obtienen más baja calificación.
    • Más de 40% de los consultados manifestó conocer o haber
    escuchado sobre RSE.
    • Entre aquello que se sabe o imagina sobre el significado de RSE se vislumbran
    tres grandes tópicos: 1) características que aluden a un posicionamiento
    ético, moral y valorativo de las empresas, 2) aspectos ligados a la acción
    e intervención social impulsada por las empresas y 3) actitudes y comportamientos
    relacionados al empleo. No obstante, el porcentaje de desconocimiento (no
    sabe
    ) resulta significativo, asumiendo el cuarto lugar en términos
    porcentuales.
    • Las acciones que pueden llevar adelante las empresas y que se consideran
    socialmente responsables se dimensionan según a) condiciones de empleo,
    b) conducta empresarial en general, c) intervenciones responsables sobre la
    economía y d) acciones solidarias. Estas mismas dimensiones son aquellas
    que instrumentadas en dirección opuesta impactan y se evalúan
    en forma negativa, convirtiendo a una empresa en socialmente no responsable.
    • Los temas más valorados en la RSE son: transparencia en los negocios,
    programas de salud, de apoyo a la educación, acciones de cuidado al medioambiente
    y programas de mejora y creación de empleo. Los temas menos valorados
    fueron las acciones de investigación e inversión y acciones filantrópicas.
    • 82% de los encuestados consideró que las empresas deben balancear
    sus ganancias a través de contribuciones al bien general de la sociedad,
    por ejemplo, en acciones de RSE.
    • No obstante, 81% de los encuestados considera que en la actualidad las
    empresas llevan adelante acciones de RSE con el propósito de mejorar
    su imagen, aunque consideran que deberían hacerlo por un afán
    genuino de devolver algo a la sociedad.
    • Con relación a la tendencia respecto de los años 90 y
    al futuro, más de la mitad de los encuestados consideran que las acciones
    de RSE aumentaron en comparación con la década precedente y además
    continuarán con una tendencia en aumento durante los próximos
    5 años.
    • 74% de los hogares consultados considera en forma positiva que las empresas
    comuniquen sus acciones de RSE. A su vez, 80% cree conveniente que las mismas
    asignen un presupuesto especial para RSE.
    • La participación de los empleados en acciones de RSE es valorada
    positivamente. En menor medida se considera que estas acciones sean cada vez
    más apreciadas por los consumidores o que eviten la exposición
    de las empresas frente a posibles conflictos sociales. M

    Opinión pública

    Lo que dice que sabe y lo que realmente
    sabe

    Por Natalia Gitelman (*)

    Una interesante conclusión que se desprende de este estudio es
    que existe una brecha importante entre lo que la opinión publica
    conoce del concepto responsabilidad social empresaria (o su sigla RSE)
    y lo que demanda de las empresas.
    En efecto, 6 de cada 10 dicen desconocer qué es la RSE. Pero cuando
    se los consulta acerca de qué es lo que creen que hace que una
    empresa sea socialmente responsable, 9 de cada 10 mencionan temas que
    están dentro de la agenda de la mayoría de las empresas
    involucradas en planes de RSE.
    Esta brecha nos permite advertir que, aunque la gente aún no puede
    verbalizar qué es lo que demanda de las empresas, no significa
    que la demanda no esté presente. El razonamiento lógico
    inmediato es: en la medida en que la práctica de acciones de RSE
    se empiece a comunicar con mayor intensidad, algo que se puede prever
    sucederá mas pronto que tarde, las empresas que ya vienen dando
    respuestas en este sentido estarán mucho mejor posicionadas frente
    a la opinión publica.
    Otro interesante hallazgo es que, dentro de las acciones que para la gente
    determinan que una empresa sea o no socialmente responsable, las que más
    se destacan son la política laboral y la transparencia en la forma
    de hacer negocios, con más de 7 de cada 10 entrevistados que mencionan
    aspectos como “establecimiento de claras políticas laborales”,
    “mejora en las condiciones de empleo”, “trabajo en blanco”,
    “respeto a la ley vigente” y “transparencia”.

    El otro aspecto a destacar es que la opinión pública en
    buena parte acuerda con que las empresas den a conocer las acciones que
    llevan adelante en materia de RSE. De hecho, más de 7 de cada 10
    lo considera positivo. Mientras que 8 de cada 10 consideran que las empresas
    deberían asignar un presupuesto específico a acciones de
    RSE.
    En este juego, la pelota está del lado de las empresas. La opinión
    pública es más exigente que en pasados tiempos de crisis
    y, aunque no esté familiarizada con el término, posee demandas
    concretas y sabrá valorar a aquellos interesados en satisfacerlas
    y en comunicarlo abiertamente.

    (*) La licenciada Natalia Gitelman es directora de datosclaros.

    Aspectos complementarios

    Además del contenido de este informe publicado en estas páginas,
    el trabajo de datosclaros, abarca otros aspectos y datos útiles
    en torno a la RSE, vista desde la opinión pública, cuya
    consulta puede ser de gran utilidad para quienes estén trabajando
    en el tema.
    Todas las preguntas fueron segmentadas por sexo, edad, nivel socioeconómico
    y lugar de residencia.
    Se incluyeron preguntas sobre posesión de bienes. Se buscó
    también establecer la relevancia que tienen para la gente ciertas
    acciones de las empresas, o que podrían realizar, dentro de los
    grandes espacios de actividad que se mencionan en la encuesta.
    Por ejemplo hay cinco temas referidos al empleo y a la educación;
    cuatro sobre la salud, medio ambiente y temas de inversión e investigación.
    Además se incluyen otras tres referidas a acciones filantrópicas.
    Se establecieron cinco categorías de destinatarios posibles de
    las acciones de RSE; la cuestión de si las empresas debieran involucrar
    a los destinatarios en su agenda de RSE, cuál es la institución
    más adecuada para canalizar estas acciones y si debieran implementar
    sus programas en forma directa o a través de otras organizaciones.

    También profundiza sobre el acuerdo o desacuerdo acerca de ciertas
    acciones que no fueron publicadas, y sobre la vía más indicadas
    para que las empresas definan su estrategia de comunicación en
    la materia.

    Quien esté interesado en profundizar estos aspectos puede solicitar
    información adicional a datosclaros, y a su directora Natalia Gitelman,
    al teléfono 4107-4107.