Por Martín Cuccorese

Las Moras
Las causas de esta historia hunden sus raíces en la orientación súper productiva que tuvo, durante muchos años, la industria vitícola argentina. Pero ningún mal dura cien años. Hacia mediados de la década anterior y a medida que en todo el país se imponía una orientación que privilegiaba la calidad y la exportación de vinos, San Juan aceptó el desafío de ir aggiornando su vitivinicultura;
desde la reconversión de viñedos e introducción de otros cepajes, hasta la implementación de nuevas técnicas tanto en viñedo como en bodega.
Una de las bodegas pioneras, sin dudas, ha sido Finca Las Moras, perteneciente al grupo Trapiche. Lo que en un comienzo, en 1992, era sólo una bodega experimental se ha convertido en una realidad que bien sirve de muestra para sacarse de encima los prejuicios y observar el potencial de la provincia.
Pablo Moraca (gerente responsable del mercado local de Finca Las Moras) valoriza aquella etapa de experimentación pues se trató de un proceso de aprendizaje y redescubrimiento. Pero también observa que el movimiento de renovación continúa: “El presente encuentra a San Juan en un continuo proceso de reposicionamiento respecto a la calidad de sus productos, hoy fuertemente concentrada en la producción de vinos de alta gama.”
Parte de este reposicionamiento está vinculado a la exploración de vinos varietales que permitan al vinófilo una identificación con sus terruños. Al respecto Pablo Moraca indica que “la visión del consumidor es cada vez más positiva, la uva Syrah que en San Juan encontró su terroir ideal se ha convertido en el emblema de la provincia dejando de lado la antigua visión que la asimilaba con los vinos blancos”.
Sin dudas, la aclimatación del Syrah ha sido fundamental como punta de lanza para el desarrollo de otras variedades como las tintas Tannat y Cabernet Franc, también las blancas Viognier y Pinot Gris.
Uno de los logros importantes de Finca Las Moras ha sido ser una de las primeras bodegas en elaborar un tinto premium: Mora Negra. Más allá de ser un muy buen vino, Mora Negra representó una nueva perspectiva para los vinos sanjuaninos. Al entrar en la franja de precios altos significó que San Juan entraba en la liga mayor de precios pero fundamentalmente de los amantes del vino.
“Mora Negra –señala Pablo Moraca– fue el primer vino premium de San Juan y logró una “sobresatisfacción” en los consumidores que agotó cada una de las cosechas desde su lanzamiento al mercado. El consumidor de Las Moras es abierto y la percepción general sobre San Juan no nos jugó en contra, por el contrario creo que fue una sorpresa en más de un consumidor descubrir la calidad de este vino.”
Luego de los nueve años de experimentación, la bodega ha logrado establecerse en el mercado local a través de las líneas Finca Las Moras y Finca Las Moras Reserva de muy buena relación precio calidad. Que las cosas andan bien lo confirma el propio Pablo Moraca al describir los planes futuros: “Finca Las Moras es una bodega en expansión, que año tras año presenta crecimientos exponenciales en el mercado internacional y un desarrollo sostenido en el país. En los próximos años habrá algunas novedades, en principio estamos proyectando la construcción de una nueva bodega y en breve estaremos presentando nuevos vinos al mercado local”.
Finca Las Moras ha demostrado que es posible quitarse las etiquetas de encima. Probar sus vinos además resulta una buena introducción a la viticultura de una provincia en constante revolución. M
Every Day
Finca Las Moras Viognier 2005
Precio aproximado $9
Una variedad referente de los nuevos varietales blancos de San Juan. Finca Las Moras lo elabora bajo un estilo frutado. Tiene francos aromas a frutas de carozo (damasco, duraznos) y matices florales. En boca, tiene buen volumen, típico de la variedad. Entrada seca y final de persistencia media. En breve, sale la cosecha 2006.
Finca Las Moras Syrah 2004
Precio aproximado $9
Varietal para todos los días. Aromas de persistencia media que recuerdan frutas rojas y negras en contrapunto con matices especiados. Buen paso por boca, taninos redondos y final de persistencia media. Un easy drink, caballito de batalla para cualquier situación.
Finca Las Moras Reserva
Cabernet Sauvignon – Syrah 2004
Precio aproximado $19,50
Corte reconocido mundialmente por los vinos australianos. San Juan sigue de cerca lo que sucede en el país de los canguros. En este caso se trata de un blend en partes iguales. Tiene paso por barricas de roble. Notas especiadas y a frutos negros. De buena y equilibrada estructura. Final de persistencia media.
Top wine

Mora Negra 2004
Precio aproximado $65
Blend de Malbec (70%) con aportes de Bonarda (30 %). Con sensuales aromas a frutas rojas y negras (frutilla, ciruela, grosella), matices especiados (vainilla) y a cacao. Seductora entrada. Por sus características es un full body. Con taninos sedosos. Cierra con un final largo y sabroso.
Wine news
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Las reglas del juego Escala de clasificación * * * * * NB: una estrella entre paréntesis significa que el vino está situado a mitad de camino entre dos apreciaciones. |
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Chakana Sauvignon Blanc Fumé 2006
Bodega: Chakana
Precio aproximado $35
Varietal Sauvignon Blanc, sensual y cautivante. Tiene aromas a hierbas (ruda), frutas cítricas (pomelo) y también un toque ahumado que le suma complejidad. Parte del vino fermentó en barricas, lo que le ha otorgado un volumen en boca. Fresco y con un final largo. Probablemente uno de los mejores Sauvignon Blanc del país.

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Séptima Chardonnay Semillón 2006
Bodega: Séptima
Precio aproximado $12
Chardonnay (60%) y Semillón (40%) para este blend joven, fresco y frutado. Notas aromáticas directas que recuerdan a frutas cítricas, también peras y matiz a miel. Entrada seca y de buen cuerpo. Tiene un leve pétillant que refuerza la sensación de frescura otorgada por una buena acidez. Cierra con un final de persistencia media, donde retornan los aromas encontrados en nariz.

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Navarro Correas Colección Privada
Rosado 2006
Bodega: Navarro Correas
Precio aproximado $19,50
Nuevo exponente esta línea tradicional de vinos. Se trata de un rosado elaborado con uvas Malbec. En nariz, tiene recuerdos florales y sobrios matices a frutas rojas. Tiene buen equilibrio entre acidez y azúcares residuales de la uva. Fresco y joven. Cierra con un final elegante y de persistencia media. En este caso Navarro Correas eligió al artista plástico Roger Mantegani para ilustrar la etiqueta.

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Antá Malbec 2004
Bodega: Telteca
Precio aproximado $35
Varietal de los viñedos de la bodega en Lavalle. Tuvo paso por barricas de roble francés (40%) y americano (60%). En sintonía con todos los vinos de Telteca, se presenta como un tinto bien bebible. Hay aromas a frutas rojas (ciruela), recuerdos a membrillo y matices a vainilla y caramelo. De cuerpo medio y equilibrada estructura, final de posgusto medio.

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Santiago Graffigna 135º Aniversario 2003
Bodega: Santiago Graffigna
Precio aproximado $100
En conmemoración de su 135º Aniversario la tradicional bodega sanjuanina lanzó su primer tinto en el segmento súper premium. Se trata de un blend de Cabernet Sauvignon (40%), Malbec (30%) y Syrah (30%) del Valle de Pedernal (San Juan). Tiene recuerdos a frutas rojas y negras, también matices ahumados. En boca, muy buen volumen. Carnoso paso y largo final de boca. Para beber ya o para guardar: seguirá creciendo en botella.

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Kinién de Don Raúl 2004
Bodega: Ruca Malén
Precio aproximado $150
A partir de una muy buena iniciativa de bodega Ruca Malén, podemos disfrutar de este tinto elaborado por uno de los maestros de la enología argentina: Don Raúl de la Mota. En este caso, y en colaboración con su hija Adriana, logró un raro blend de Malbec, Merlot y Tempranillo. Un tinto sabroso y elegante a la vez, que fue criado en barricas durante 16 meses. Un vino que continuará mejorando en el transcurso de los próximos años. Se trata de una edición única más que nunca.

Fotos: 3estudio
Regreso a la elegancia
Todo pasa, todo vuelve
El año 2006 viene acentuando una tendencia ya entrevista el año pasado. Las barricas de roble cedieron su omnipresencia y, ahora, parece que también los tintos hiper concentrados y de alta graduación alcohólica comienzan a perder terreno. En materia vínica, ¿volvemos a la elegancia del Viejo Mundo?
El título no es más que una de las conclusiones a las que ha llegado este cronista luego de haber catado en los últimos meses, unos mil vinos para la guía “Los buenos vinos argentinos” en coautoría con Elisabeth Checa. Viene bien, con la copa ya casi vacía, adelantar algo de lo olfateado y bebido en dicha maratón vínica. De entrada como ya indicamos en 2005, las pasiones por las barricas de roble –sea francés o americano, no importa– viene moderándose. Existe cierto cansancio en lo que se refiere al refinado amante de los vinos, aunque todavía la popular barriquera hace sentir su peso. Recordemos, dicho de paso, que la barrica –es decir, la llamada bordelesa de 225 litros– fue adoptada primero en Burdeos (Francia) hace más de un siglo, sin temor a la pifia, en 1886 aproximadamente.
Es en dicho momento en que uno podría encontrar el origen de los vinos actuales, desde allí se extendió su uso. Más adelante en el tiempo, ya hacia 1970, el Nuevo Mundo vitícola, encabezado por los bodegueros californianos, introdujo las barricas como elemento primordial de sus vinificaciones. El éxito fue notable pues los aromas cedidos por las bordelesas, sin dudas, resultan seductores: vainilla, cacao, hoja de tabaco, coco, cedro. A tal punto que el propio consumidor estadounidense comenzó a demandar vinos con dichos aromas. ¿Por qué este furor provino de California y no de Burdeos o de Borgoña? Por un simple hecho: por sus características, y en muchos casos, los vinos franceses eran sometidos a una larga crianza en botella que iba mitigando dichos aromas. Al descorchar la botella ya se encontraban fusionados con los aromas primarios; –es decir, los aromas del tipo de uva.
Este cronista probó el primer Chardonnay fermentado en barricas (Catena 1990) elaborado en el país hacia 1994. Se trató de una experiencia súper sensual, algo tan distinto que parecía de otro planeta. Luego, pudo comprobar que se asimilaba a algunos grandes blancos californianos. Hoy día, Chardonnay fermentados en barricas, además del ya clásico de bodega Catena Zapata, hay varios (Salentein, La Rural). Pero también aparecen nuevas propuestas de blancos y tintos sin crianza en barricas. Es que la concepción barricosa que dominó en los años 90 hace rato que viene en merma.
Lo mismo parece estar ocurriendo con los vinos hiper concentrados y de alta graduación alcohólica que comenzaron a circular a partir de 1997. Tintos opulentos y untuosos para beber a sorbitos y de difícil acuerdo a la hora de colocarlos en la mesa.
Uno de los que inauguró aquella tendencia fue el Cadus (Nieto Senetiner) elaborado en su momento bajo el asesoramiento de Alberto Antonini (Altos Las Hormigas). Otra revelación, era (y lo sigue siendo) un tinto que cortaba el aliento, muy definido en su vigor: un full body total. De dicho modelo surgieron otros y también se despegó la carrera por la graduación alcohólica: se pasó de los 13º /13,5º a los 14/14,5º. Y ya se ha superado en varias expresiones tintas, los 15º.
Nadie duda que la Argentina, por características climáticas, da vinos de alto contenido en alcohol. En los súper Premium una alta graduación alcohólica no se nota pero sin embargo está. Es como los años, no pasan, se quedan en uno. Tintos espesos, “para cortar con cuchillo”, dijo alguna vez el enólogo del elegante Pétrus. Eso fue lo que anduvo girando por aquí a principios de este jovencísimo siglo. Sin embargo, en lo catado durante este año resulta saludable ver que varias bodegas han bajado las concentraciones tanto de barrica como del alcohol y también de la untuosidad. Hay una especie de regreso a la elegancia, al vino para la mesa. Por supuesto que esto no significa negar otro tipo de vinos, que por suerte seguirán existiendo. Sólo los snobs son creyentes –aunque momentáneos– de las verdades eternas. Sin apegarse a ningún credo se trata de encontrar el vino para cada momento. M
M.C.

