lunes, 22 de junio de 2026

    Vidas no tan paralelas en la economía regional

    Son el núcleo duro del Mercosur. El entendimiento entre Argentina y Brasil
    es central para contar con un mercado interno ampliado, que no puede quedarse en
    la eliminación concertada de aranceles. El PBI sumado de la Argentina, Brasil,
    Paraguay y Uruguay es US$ 638.800 millones de dólares. Más que el PIB sumado
    de 13 de los 25 países de la Unión Europea. Una unión efectiva entre ambos
    socios, más los otros países del Mercosur, dará origen a un mercado de casi
    189.400.000 personas: más habitantes que Italia, Gran Bretaña y Francia juntas
    (176.700.000). Inversiones que hoy no podemos atraer, se sentirán atraídas por
    ese mercado ampliado. De ahí la importancia de la marcha de la relación
    bilateral para el progreso del proyecto, y para inspirar confianza en la
    economía local. Para entender el estado de esta decisiva relación entre los
    dos países, está este informe elaborado por abeceb.com, el think tank de
    análisis económico que dirige Dante Sica.

    Revisión del proceso

    Durante una primera etapa, los avances institucionales del Mercosur se daban
    en paralelo con los registrados en lo económico y en lo comercial. Había
    trayectorias ascendentes a nivel macro en la producción, el consumo, el
    comercio y la recepción de inversión extranjera. Las ganancias de la
    integración eran generalizadas, el comercio intraindustrial se acrecentaba y
    las diferencias entre las dimensiones productivas de Argentina y Brasil
    parecían reducirse. Pero luego de esa primera fase de ganancias más o menos
    equitativamente distribuidas, las deficiencias institucionales en el proceso de
    integración, y las sucesivas crisis macroeconómicas de los países socios,
    perturbaron el desarrollo, generando un ambiente desfavorable y propicio al
    surgimiento de diversos conflictos de tipo comercial. Brasil comenzó a
    potenciarse como proveedor de productos de mayor valor agregado, acentuando su
    perfil industrial, mientras en el resto de los socios, incluida la Argentina, se
    comienza a advertir una tendencia hacia la precarización de su estructura
    productiva. En términos generales, las asimetrías entre Argentina y Brasil
    pueden ser clasificadas en tres categorías diferentes: estructurales,
    coyunturales, y de políticas. Las asimetrías estructurales remiten a las
    diferencias de tamaño existentes entre los países, lo que otorga a Brasil
    ventajas naturales en términos de economías de escala, derivadas de una mayor
    dotación de factores. En cuanto a las asimetrías coyunturales, se destacan las
    asincronías de los ciclos económicos, signados por las diferencias en las
    políticas económicas de ambos. Finalmente, 

    ¿Cuántas veces más grande es la economía
    brasileña que la Argentina? PBI de Brasil en relación al de Argentina
    Por décadas U$S U$S PPA
    Prom.
    1980-1989
                
    2,4
                
    2,8
    Prom.
    1990-1999
                
    2,4
                
    2,8
    Prom.
    2000-2005
                
    3,5
                
    3,0
    Prom.
    1980-2005
                
    2,6
                
    2,8
    Años
    seleccionados
    U$S U$S PPA
    1994             
    2,1
                
    2,7
    1998             
    2,6
                
    2,6
    2005             
    4,5
                
    3,0
    Fuente: abeceb.com    

    las asimetrías de políticas se
    refieren a las diferentes formas de intervención estatal en la economía a
    través de la adopción de políticas tales como ayudas internas y mecanismos de
    incentivos. Estos instrumentos se encuentran vinculados al tamaño de las
    economías y a los recursos económicos e institucionales de las mismas, de
    manera que en Brasil tienen mayor fuerza y extensión que en Argentina.

    El tamaño relativo de las economías

    Comparando el PBI de Argentina y el de Brasil en dólares, según el tipo de
    cambio nominal observado, resulta que la economía brasileña sólo fue 1,1
    veces mayor que la de Argentina en 1980, pasando la diferencia a 5,1 en 1989,
    1,7 en 1992, 4,9 en el 2002 y 3,8 en el 2003, sólo por citar algunos años.
    Pero esta medición presenta muchas fluctuaciones que no responden a la realidad
    de las economías sino a las variaciones del tipo de cambio. Por lo tanto,
    también se optó por una comparación de los PBI valuados en dólares,
    utilizando el tipo de cambio de Paridad de Poder Adquisitivo (US$ PPA). Según
    esta medición, el nivel de producción de Brasil era 2,5 veces superior al de
    Argentina en 1989, llegando a la mayor brecha en 1989 (3,4 veces) para luego
    comenzar una trayectoria descendente en los primeros años del proceso de
    integración del Mercosur. En 1994, la brecha era de 2,7 veces y en 1998 se
    redujo a 2,6, pero desde entonces se amplió ininterrumpidamente hasta el 2002
    cuando llegó a 3,4. Finalmente, en el 2005 esta brecha se habría reducido a 3
    veces. En síntesis, durante los ´80 la Argentina fue perdiendo relevancia en
    relación con Brasil. Esta situación se revirtió en la primera mitad de los
    ´90, debido al crecimiento económico argentino mayor al brasileño en términos
    relativos, y a los primeros resultados de la integración. Pero, ya en la
    segunda mitad de la década, los problemas propios de ambas economías (rezago
    cambiario y acumulación de deuda en Brasil, e inicio de la crisis en Argentina)
    y la falta de definición institucional en la evolución del Mercosur, jugaron
    un rol negativo para nuestro país, lo cual terminó incrementando las
    diferencias de dimensión.

    La inversión extranjera directa (IED)

    Durante los años ´90, el flujo de IED en el nivel internacional se volcó
    hacia los países en desarrollo, con lo que Argentina y Brasil, como países
    emergentes, fueron grandes beneficiarios. Tomando los niveles de inversión de
    ambos como región (IED regional) con relación al total mundial, la
    participación conjunta de Argentina y Brasil pasó de 1,2%, a 3,0% en 1995 y a
    3,1% en el 2000. Aunque a partir de 1991 empezó a crecer la afluencia de IED en
    la región, el gran salto se dio a partir de 1994. En el caso de Brasil, en 1991
    el nivel de IED era de US$ 1.102 millones, en 1994 pasó a ser de US$ 2.150
    millones, y la tendencia ascendente se prolongó hasta el 2000 cuando se
    alcanzó el pico histórico de US$ 32.779 millones. Esto permitió que en
    términos del PBI, la IED pasara de 0,3% en 1991 a 5,4% en el 2000. De todas
    maneras, a partir de ese último año el flujo de inversiones se redujo, y en el
    2004 se situó en US$ 18.166 millones, o sea 2,6% del PBI. Por su parte, en
    Argentina la situación fue similar, con un gran crecimiento hasta 1999 y una
    fuerte caída desde entonces. Mientras en 1991 la IED era de sólo US$ 828
    millones (0,4% del PBI), en 1999 llegaba a US$ 23.988 millones (8,5% del PBI),
    para reducirse a partir de entonces. La posterior crisis en nuestro país
    determinó que la IED en el 2004 sea sólo de US$ 1.800 millones, 1% del PBI.

    Distribución de la IED en la región (Argentina + Brasil). En %

    Fuente: abeceb.com en base a Dirección de Cuentas Internacionales y Banco
    Central de Brasil.

    La reducción en la recepción de IED en la región en los últimos tiempos no
    fue proporcional en ambos países, siendo la más perjudicada Argentina. Entre
    1990 y 2000, Brasil se llevó 60% de la IED destinada a la región; pero en el
    período 2001-2004 este porcentaje se incrementó fuertemente hasta 91,7%.

    La relación comercial

    El contexto internacional cambió drásticamente desde inicios de los ´90,
    dando lugar a la aparición de un renovado impulso al regionalismo, con la
    aparición del Mercosur como

    Argentina y Brasil. Inversión extranjera directa/PBI. En %

    Fuente: abeceb.com en base a Dirección de Cuentas Internacionales y Banco Central de Brasil.

     máxima expresión de esa nueva tendencia en
    Sudamérica. Asimismo, los procesos de reformas estructurales, sobre todo en
    Argentina, entre las que figuraba la apertura comercial, generaban efectos de
    ampliación del mercado en la región. El comercio bilateral se expandió
    rápidamente a partir de 1991, pudiéndose delinear dos etapas diferenciadas
    desde entonces. La primera de ellas, que va desde su inicio hasta 1998, muestra
    un paulatino crecimiento del intercambio, explicado tanto por la expansión
    macroeconómica de ambos países como por el incipiente proceso de integración
    que favoreció la ampliación de mercados y propició el aumento del comercio
    intraindustrial. La segunda etapa, en cambio, estuvo signada por las recurrentes
    crisis macroeconómicas en el escenario regional y su impacto negativo sobre el
    intercambio. Desde 1998 hasta la actualidad se produjo una mayor volatilidad de
    los flujos comerciales, consecuencia inevitable de los rezagos cambiarios y de
    las situaciones de sobreendeudamiento que afligían a ambas economías, y que
    desembocaron en la devaluación del real, a comienzos de 1999, y la devaluación
    del peso a inicios de 2002. Brasil ha sido el principal destino de las
    manufacturas de origen industrial (MOI) argentinas, dadas las dificultades de
    inserción internacional de estos productos. Sin embargo, en la actualidad más
    de 90% de las exportaciones de Brasil a la Argentina pueden clasificarse como
    MOI, mientras que de las ventas argentinas a Brasil sólo 53% son de esta
    categoría, en tanto los productos básicos han ganado una mayor participación.
    A este desequilibrio pronunciado en términos de valor agregado incorporado a
    los flujos comerciales, se agrega un desbalance creciente de los valores del
    intercambio. Así, mientras en 2003 el saldo comercial bilateral fue neutro, en
    2004 arrojó un rojo para Argentina de US$ 1.816 millones, que

     ascenderá en el
    presente año a US$ 3.600 millones. Teniendo en cuenta que en 2004 el déficit
    con Brasil ya era preocupante, la situación se ve agravada por esta
    duplicación del déficit. A su vez, en 2006 no hay razones para esperar una
    reversión de la tendencia actual en el comercio bilateral, por lo que el rojo
    continuaría ampliándose hasta superar los US$ 4.500 millones.

    Intercambio comercial bilateral entre Argentina y Brasil,
    proyectado hasta 2006. En millones de dólares.

    Fuente: abeceb.com en
    base a datos oficiales de Brasil.

    Este desequilibrio se manifiesta a pesar de ciertos factores coyunturales
    favorables a la producción argentina: un tipo de cambio nominal apreciado en
    Brasil, y tasas de interés muchos más reducidas en nuestro país. Sin embargo,
    existen varias cuestiones a tener en cuenta, y una de ellas es que el volumen
    del comercio depende más de la velocidad de expansión de las economías que
    del tipo de cambio nominal. A lo que debe agregarse que fundamentals tales como
    la productividad y los factores de escala son mucho más importantes para el
    crecimiento de la producción y las inversiones que la tasa de interés. Como
    consecuencia, las exportaciones de Brasil a Argentina se han incrementado no
    sólo en volumen sino también en valor agregado y en diversificación de
    productos, consiguiendo ganar una fuerte participación en los mercados
    argentinos. Por el contrario, la Argentina ha perdido inserción en Brasil,
    sobre todo en términos de productos industriales, a manos de la creciente
    producción industrial brasileña. En los primeros 10 meses de 2005, el saldo
    comercial con Brasil registró un déficit de US$ 3.137 millones de acuerdo con
    fuentes oficiales argentinas, US$ 1.500 millones superior al registrado entre
    enero y octubre de 2004. Esta situación se generó en un crecimiento más
    pronunciado en las importaciones (33,5%) que en las exportaciones argentinas al
    país vecino (11,9%). Solamente en vehículos, el déficit fue 26,6% del
    déficit total. El saldo de los 10 sectores con mayor déficit en el comercio
    bilateral equivale a 80,7% del déficit total para los primeros 10 meses del
    corriente año, 

    Principales superávits sectoriales con Brasil, período enero octubre de 2004/2005. En millones de dólares.
    Fuente: abeceb.com en base a INDEC.

    Principales déficits sectoriales con Brasil, período enero octubre de 2004/2005. En millones de dólares.

    Fuente: abeceb.com en base a INDEC.

    mientras que el déficit de estos mismos sectores en 2004
    superaba al total. Los principales sectores con balance comercial negativo en el
    comercio con Brasil corresponden a vehículos particulares, emisores de
    radiotelefonía, minerales de hierro y tractores, lo que a su vez son los
    principales rubros de las importaciones totales argentinas. Se observa que la
    casi totalidad de los principales rubros importados desde Brasil son
    manufacturas industriales, de alto valor agregado.


    Por otra parte, los sectores con mayores saldos comerciales positivos en
    igual período, corresponden a trigo, aceite de petróleo, gas de petróleo y
    aceite crudo de petróleo, corroborándose una vez más la característica del
    intercambio bilateral, donde Argentina importa productos de alto valor agregado
    y concentra sus exportaciones en productos agropecuarios de bajo valor.
    Otra característica que se observa es que tanto para los sectores con déficits
    como para los que poseen superávit el saldo bilateral se ha deteriorado con
    respecto a los primeros 10 meses de 2004.