Son el núcleo duro del Mercosur. El entendimiento entre Argentina y Brasil
es central para contar con un mercado interno ampliado, que no puede quedarse en
la eliminación concertada de aranceles. El PBI sumado de la Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay es US$ 638.800 millones de dólares. Más que el PIB sumado
de 13 de los 25 países de la Unión Europea. Una unión efectiva entre ambos
socios, más los otros países del Mercosur, dará origen a un mercado de casi
189.400.000 personas: más habitantes que Italia, Gran Bretaña y Francia juntas
(176.700.000). Inversiones que hoy no podemos atraer, se sentirán atraídas por
ese mercado ampliado. De ahí la importancia de la marcha de la relación
bilateral para el progreso del proyecto, y para inspirar confianza en la
economía local. Para entender el estado de esta decisiva relación entre los
dos países, está este informe elaborado por abeceb.com, el think tank de
análisis económico que dirige Dante Sica.
Revisión del proceso
Durante una primera etapa, los avances institucionales del Mercosur se daban
en paralelo con los registrados en lo económico y en lo comercial. Había
trayectorias ascendentes a nivel macro en la producción, el consumo, el
comercio y la recepción de inversión extranjera. Las ganancias de la
integración eran generalizadas, el comercio intraindustrial se acrecentaba y
las diferencias entre las dimensiones productivas de Argentina y Brasil
parecían reducirse. Pero luego de esa primera fase de ganancias más o menos
equitativamente distribuidas, las deficiencias institucionales en el proceso de
integración, y las sucesivas crisis macroeconómicas de los países socios,
perturbaron el desarrollo, generando un ambiente desfavorable y propicio al
surgimiento de diversos conflictos de tipo comercial. Brasil comenzó a
potenciarse como proveedor de productos de mayor valor agregado, acentuando su
perfil industrial, mientras en el resto de los socios, incluida la Argentina, se
comienza a advertir una tendencia hacia la precarización de su estructura
productiva. En términos generales, las asimetrías entre Argentina y Brasil
pueden ser clasificadas en tres categorías diferentes: estructurales,
coyunturales, y de políticas. Las asimetrías estructurales remiten a las
diferencias de tamaño existentes entre los países, lo que otorga a Brasil
ventajas naturales en términos de economías de escala, derivadas de una mayor
dotación de factores. En cuanto a las asimetrías coyunturales, se destacan las
asincronías de los ciclos económicos, signados por las diferencias en las
políticas económicas de ambos. Finalmente,
| ¿Cuántas veces más grande es la economía brasileña que la Argentina? PBI de Brasil en relación al de Argentina |
||
| Por décadas | U$S | U$S PPA |
| Prom. 1980-1989 |
2,4 |
2,8 |
| Prom. 1990-1999 |
2,4 |
2,8 |
| Prom. 2000-2005 |
3,5 |
3,0 |
| Prom. 1980-2005 |
2,6 |
2,8 |
| Años seleccionados |
U$S | U$S PPA |
| 1994 | 2,1 |
2,7 |
| 1998 | 2,6 |
2,6 |
| 2005 | 4,5 |
3,0 |
| Fuente: abeceb.com | ||
las asimetrías de políticas se
refieren a las diferentes formas de intervención estatal en la economía a
través de la adopción de políticas tales como ayudas internas y mecanismos de
incentivos. Estos instrumentos se encuentran vinculados al tamaño de las
economías y a los recursos económicos e institucionales de las mismas, de
manera que en Brasil tienen mayor fuerza y extensión que en Argentina.
El tamaño relativo de las economías
Comparando el PBI de Argentina y el de Brasil en dólares, según el tipo de
cambio nominal observado, resulta que la economía brasileña sólo fue 1,1
veces mayor que la de Argentina en 1980, pasando la diferencia a 5,1 en 1989,
1,7 en 1992, 4,9 en el 2002 y 3,8 en el 2003, sólo por citar algunos años.
Pero esta medición presenta muchas fluctuaciones que no responden a la realidad
de las economías sino a las variaciones del tipo de cambio. Por lo tanto,
también se optó por una comparación de los PBI valuados en dólares,
utilizando el tipo de cambio de Paridad de Poder Adquisitivo (US$ PPA). Según
esta medición, el nivel de producción de Brasil era 2,5 veces superior al de
Argentina en 1989, llegando a la mayor brecha en 1989 (3,4 veces) para luego
comenzar una trayectoria descendente en los primeros años del proceso de
integración del Mercosur. En 1994, la brecha era de 2,7 veces y en 1998 se
redujo a 2,6, pero desde entonces se amplió ininterrumpidamente hasta el 2002
cuando llegó a 3,4. Finalmente, en el 2005 esta brecha se habría reducido a 3
veces. En síntesis, durante los ´80 la Argentina fue perdiendo relevancia en
relación con Brasil. Esta situación se revirtió en la primera mitad de los
´90, debido al crecimiento económico argentino mayor al brasileño en términos
relativos, y a los primeros resultados de la integración. Pero, ya en la
segunda mitad de la década, los problemas propios de ambas economías (rezago
cambiario y acumulación de deuda en Brasil, e inicio de la crisis en Argentina)
y la falta de definición institucional en la evolución del Mercosur, jugaron
un rol negativo para nuestro país, lo cual terminó incrementando las
diferencias de dimensión.
La inversión extranjera directa (IED)
Durante los años ´90, el flujo de IED en el nivel internacional se volcó
hacia los países en desarrollo, con lo que Argentina y Brasil, como países
emergentes, fueron grandes beneficiarios. Tomando los niveles de inversión de
ambos como región (IED regional) con relación al total mundial, la
participación conjunta de Argentina y Brasil pasó de 1,2%, a 3,0% en 1995 y a
3,1% en el 2000. Aunque a partir de 1991 empezó a crecer la afluencia de IED en
la región, el gran salto se dio a partir de 1994. En el caso de Brasil, en 1991
el nivel de IED era de US$ 1.102 millones, en 1994 pasó a ser de US$ 2.150
millones, y la tendencia ascendente se prolongó hasta el 2000 cuando se
alcanzó el pico histórico de US$ 32.779 millones. Esto permitió que en
términos del PBI, la IED pasara de 0,3% en 1991 a 5,4% en el 2000. De todas
maneras, a partir de ese último año el flujo de inversiones se redujo, y en el
2004 se situó en US$ 18.166 millones, o sea 2,6% del PBI. Por su parte, en
Argentina la situación fue similar, con un gran crecimiento hasta 1999 y una
fuerte caída desde entonces. Mientras en 1991 la IED era de sólo US$ 828
millones (0,4% del PBI), en 1999 llegaba a US$ 23.988 millones (8,5% del PBI),
para reducirse a partir de entonces. La posterior crisis en nuestro país
determinó que la IED en el 2004 sea sólo de US$ 1.800 millones, 1% del PBI.
|
Distribución de la IED en la región (Argentina + Brasil). En % Fuente: abeceb.com en base a Dirección de Cuentas Internacionales y Banco |
La reducción en la recepción de IED en la región en los últimos tiempos no
fue proporcional en ambos países, siendo la más perjudicada Argentina. Entre
1990 y 2000, Brasil se llevó 60% de la IED destinada a la región; pero en el
período 2001-2004 este porcentaje se incrementó fuertemente hasta 91,7%.
La relación comercial
El contexto internacional cambió drásticamente desde inicios de los ´90,
dando lugar a la aparición de un renovado impulso al regionalismo, con la
aparición del Mercosur como
|
Argentina y Brasil. Inversión extranjera directa/PBI. En % |
máxima expresión de esa nueva tendencia en
Sudamérica. Asimismo, los procesos de reformas estructurales, sobre todo en
Argentina, entre las que figuraba la apertura comercial, generaban efectos de
ampliación del mercado en la región. El comercio bilateral se expandió
rápidamente a partir de 1991, pudiéndose delinear dos etapas diferenciadas
desde entonces. La primera de ellas, que va desde su inicio hasta 1998, muestra
un paulatino crecimiento del intercambio, explicado tanto por la expansión
macroeconómica de ambos países como por el incipiente proceso de integración
que favoreció la ampliación de mercados y propició el aumento del comercio
intraindustrial. La segunda etapa, en cambio, estuvo signada por las recurrentes
crisis macroeconómicas en el escenario regional y su impacto negativo sobre el
intercambio. Desde 1998 hasta la actualidad se produjo una mayor volatilidad de
los flujos comerciales, consecuencia inevitable de los rezagos cambiarios y de
las situaciones de sobreendeudamiento que afligían a ambas economías, y que
desembocaron en la devaluación del real, a comienzos de 1999, y la devaluación
del peso a inicios de 2002. Brasil ha sido el principal destino de las
manufacturas de origen industrial (MOI) argentinas, dadas las dificultades de
inserción internacional de estos productos. Sin embargo, en la actualidad más
de 90% de las exportaciones de Brasil a la Argentina pueden clasificarse como
MOI, mientras que de las ventas argentinas a Brasil sólo 53% son de esta
categoría, en tanto los productos básicos han ganado una mayor participación.
A este desequilibrio pronunciado en términos de valor agregado incorporado a
los flujos comerciales, se agrega un desbalance creciente de los valores del
intercambio. Así, mientras en 2003 el saldo comercial bilateral fue neutro, en
2004 arrojó un rojo para Argentina de US$ 1.816 millones, que
ascenderá en el
presente año a US$ 3.600 millones. Teniendo en cuenta que en 2004 el déficit
con Brasil ya era preocupante, la situación se ve agravada por esta
duplicación del déficit. A su vez, en 2006 no hay razones para esperar una
reversión de la tendencia actual en el comercio bilateral, por lo que el rojo
continuaría ampliándose hasta superar los US$ 4.500 millones.
|
Intercambio comercial bilateral entre Argentina y Brasil, |
Este desequilibrio se manifiesta a pesar de ciertos factores coyunturales
favorables a la producción argentina: un tipo de cambio nominal apreciado en
Brasil, y tasas de interés muchos más reducidas en nuestro país. Sin embargo,
existen varias cuestiones a tener en cuenta, y una de ellas es que el volumen
del comercio depende más de la velocidad de expansión de las economías que
del tipo de cambio nominal. A lo que debe agregarse que fundamentals tales como
la productividad y los factores de escala son mucho más importantes para el
crecimiento de la producción y las inversiones que la tasa de interés. Como
consecuencia, las exportaciones de Brasil a Argentina se han incrementado no
sólo en volumen sino también en valor agregado y en diversificación de
productos, consiguiendo ganar una fuerte participación en los mercados
argentinos. Por el contrario, la Argentina ha perdido inserción en Brasil,
sobre todo en términos de productos industriales, a manos de la creciente
producción industrial brasileña. En los primeros 10 meses de 2005, el saldo
comercial con Brasil registró un déficit de US$ 3.137 millones de acuerdo con
fuentes oficiales argentinas, US$ 1.500 millones superior al registrado entre
enero y octubre de 2004. Esta situación se generó en un crecimiento más
pronunciado en las importaciones (33,5%) que en las exportaciones argentinas al
país vecino (11,9%). Solamente en vehículos, el déficit fue 26,6% del
déficit total. El saldo de los 10 sectores con mayor déficit en el comercio
bilateral equivale a 80,7% del déficit total para los primeros 10 meses del
corriente año,
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Principales superávits sectoriales con Brasil, período enero octubre de 2004/2005. En millones de dólares. |
Principales déficits sectoriales con Brasil, período enero octubre de 2004/2005. En millones de dólares. |
mientras que el déficit de estos mismos sectores en 2004
superaba al total. Los principales sectores con balance comercial negativo en el
comercio con Brasil corresponden a vehículos particulares, emisores de
radiotelefonía, minerales de hierro y tractores, lo que a su vez son los
principales rubros de las importaciones totales argentinas. Se observa que la
casi totalidad de los principales rubros importados desde Brasil son
manufacturas industriales, de alto valor agregado.
Por otra parte, los sectores con mayores saldos comerciales positivos en
igual período, corresponden a trigo, aceite de petróleo, gas de petróleo y
aceite crudo de petróleo, corroborándose una vez más la característica del
intercambio bilateral, donde Argentina importa productos de alto valor agregado
y concentra sus exportaciones en productos agropecuarios de bajo valor.
Otra característica que se observa es que tanto para los sectores con déficits
como para los que poseen superávit el saldo bilateral se ha deteriorado con
respecto a los primeros 10 meses de 2004.





