Por Daniel Alciro
Los estadistas y diplomáticos de envergadura desdeñan la diplomacia del megáfono. Llaman así a las negociaciones que se hacen en voz alta, a la espera de que el público juegue a favor del más estentóreo.
La IV Cumbre de las Américas, celebrada en Mar del Plata, fue un ejemplo de algo que superó largamente a la diplomacia del megáfono.
En primer lugar, casi no hubo negociaciones privadas. Hubo, en cambio, una serie de discursos y declaraciones, por parte de jefes de estado que más que hablar entre sí– hablaban con o para los periodistas. Muchos de tales gobernantes parecían tener, más que un megáfono, una FM; y Chávez, un canal de TV abierta.
Las emisiones en paralelo crearon una gran confusión, amplificada por algunos periodistas, que no comprendían cuál era el fondo de la discusión y se ocupaban del espectáculo.
Así, el tren de Maradona, un adolescente venido de Cuba, los gritos de Chávez y, la iconografía del Che Guevara y los incidentes en la avenida Colón, ocuparon el primer plano.
Un falso análisis
En cuanto al eventual mercado hemisférico, las informaciones sugerían que la cumbre estaba dividida en dos:
- Estados Unidos (cuyo vocero habría sido el presidente de México), trataba de crear ahí mismo, en Mar del Plata, el área de libre comercio; pero sin levantar los subsidios a los agricultores norteamericanos ni el régimen de cuotas que restringe el acceso al gran mercado del Norte.
- Mercosur y Venezuela, bloquearon exitosamente semejante intento; y el presidente venezolano extendió la partida de defunción al ALCA.
Sin duda, alguien le daba letra al periodismo.
Por un lado estaban los participantes de la cumbre de los pueblos, interesados en transmitir esta versión maniquea, que terminaba con la derrota del imperialismo. Por otro lado, había algunos miembros del gabinete argentino, interesados en mostrar que (esta vez sí) Kirchner le había ganado por knock out.
Entre los sospechados de infidentes, no estaba el ministro Roberto Lavagna: un hombre ponderado y cauteloso. Sin embargo, el 9 de noviembre, durante un seminario organizado por el diario Clarín, Lavagna se sumó a esa interpretación distorsionada de las discusiones sobre el ALCA.
El ministro dijo, sin el menor esfuerzo por parecer diplomático, que en el hemisferio hay tres partes:
- Mercosur, que es gran exportador de productos agrícolas, y al cual no le conviene un acuerdo que no parta de la supresión de subsidios a la agricultura norteamericana.
- México, que no tiene nada que perder ni ganar, porque ya está asociado a Estados Unidos y Canadá en el NAFTA: una experiencia de resultados disímiles que se permitió destacar el ministro– no le resultó favorable a los agricultores mexicanos del sur. Chile no estaría lejos de este grupo porque tiene su propio tratado con Estados Unidos y su producción agrícola es insignificante.
- Las islas y pequeños países, con una producción de tan poco volumen que, con tal que Estados Unidos les abra una ventanita, ya están conformes.
No es que al ministro le falte razón en la descripción de las estructuras productivas y las asociaciones pre-existentes. Lo que llama la atención es que se apoye en eso para sugerir que un acuerdo de libre comercio no es conveniente.
La supresión de subsidios (y otras medidas de competencia desleal) es una condición sine qua non. La Argentina no debería cerrar un tratado con Estados Unidos si esta cuestión no fuera resuelta antes. Y debería recordar a los norteamericanos que, al momento de lanzar la idea de ALCA en 1994 (ver Nos los representantes) Estados Unidos aceptó que no puede haber integración si no se eliminan las barreras, los subsidios y las prácticas desleales.
Hay un largo trecho entre esa postura firme y la postura que parece haber tomado el gobierno, incluido uno de sus miembros más sensatos: Como hay asimetrías, y todavía nos se eliminaron los subsidios, entonces ni siquiera hablamos. No sólo que no firmamos. No seguimos discutiendo la idea.
El presidente chileno, Ricardo Lagos, se volvió a su país azorado. No podía creer que ése hubiese sido el mensaje transmitido por algunos presidentes, y no comprendía cómo Kirchner no se había valido de su condición de anfitrión para lograr un acuerdo mínimo: seguir discutiendo el ALCA, sobre las bases ya trazadas hace once años en Miami, que obligaba a Estados Unidos a eliminar distorsiones.
Borrador de acuerdo
A nivel técnico, en ALCA se han discutido las bases de la futura asociación. El 21 de noviembre de 2003 se aprobó el tercer borrador.
El solo índice del documento prueba el grado de avance al cual se ha llegado en las negociaciones que más importan: las que realizan, a puertas cerradas, los funcionarios que discuten la letra chica:
| CAPÃTULO |
CONTENIDO |
| I |
Asuntos institucionales |
| II |
Disposiciones generales |
| III |
Definiciones |
| IV |
Transferencia |
| V |
Tratamiento de las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías |
| VI |
Disposiciones medioambientales |
| VII |
Disposiciones laborales y procedimientos relativos al incumplimiento de disposiciones ambientales y laborales |
| VIII |
Aranceles y medidas no arancelarias |
| IX |
Agricultura |
| X |
Régimen de origen |
| XI |
Procedimientos aduaneros relacionados con el régimen de origen |
| XII |
Procedimientos asuntos aduaneros |
| XIII |
Normas y barreras técnicas al comercio |
| XIV |
Medidas de salvaguardia |
| XV |
Subvenciones, antidumping y derechos compensatorios |
| XVI |
Servicios |
| XVII |
Inversión |
| XVIII |
Compras, contrataciones y adquisiciones del sector público |
| XIX |
Política de competencia |
| XX |
Derechos de propiedad intelectual |
| XXI |
Marco institucional |
| XXII |
Excepciones generales |
| XXIII |
Solución de controversias |
| XXIV |
Disposiciones finales |
Para consultar los numerosos artículos que integran cada capítulo de este borrador del acuerdo, debe recurrirse a:
http://www.ftaa-alca.org/FTAADraft03/TOCWord_s.asp
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Los verdaderos protagonistas
Detrás de una discusión tan rústicamente planteada por la Argentina, hubo dos posiciones a las cuales no les faltó sustancia.
De un lado, la de Lula: el defensor más racional, juicioso e inteligente de los intereses de Mercosur.
Del otro lado, la de Fox, que no era el títere de Estados Unidos, sino un mandatario interesado en evitar que él y sus 34 colegas del continente hicieran un papelón.
Analicemos, primero, la posición del presidente brasileño. Lula decía:
En octubre, Estados Unidos anunció que está dispuesto a reducir subsidios, siempre que Europa también la haga. La Unión Europea respondió desde Bruselas que estaba dispuesta a bajar los subsidios, en cinco años, a 40% del valor actual. Eso es lo que se va a discutir en diciembre en Hong Kong, cuando se reanude la ronda Doha de la OMC. El objetivo de esta ronda es llegar un acuerdo global de libre comercio. Falta muy poco. Veamos qué pasa en Hong Kong, porque si las conversaciones allá tuvieran éxito, Estados Unidos tendría que reducir subsidios; no como una concesión al ALCA sino como parte de sus compromisos internacionales. Comenzar a discutir subsidios ahora, a nivel hemisférico, es correr el riesgo de que los norteamericanos terminen facturándonos lo que podríamos tener gratis. Y si no es así, si las conversaciones de Hong Kong fracasan, entonces podremos reanudar las negociaciones del ALCA. No se habrá perdido nada.
Frente a este planteo táctico, Fox sostenía: Nadie está sugiriendo que firmemos aquí mismo el Tratado de Libre Comercio de las Américas. Se trata, simplemente, de ratificar las cartas de intención que venimos firmando desde hace once años. La idea de crear el ALCA fue aprobada por unanimidad en 1994, y desde entonces los 34 países hemos ratificado nuestra voluntad en diversas oportunidades (ver Paso a Paso). Se puede proclamar que no habrá acuerdo hasta que no se cumpla ésta o aquella condición, pero no es comprensible que nos neguemos a seguir platicando. Si un grupo de países dijera eso ahorita, nos pondría a los demás en la situación de replicar que nosotros sí seguimos platicando. Sería dividir el frente latinoamericano, y con ello no se reforzaría sino que debilitaría nuestra capacidad negociadora.
Un observador desapasionado puede inclinarse hacia la posición de Lula o hacia la de Fox, pero no puede trazar las caricaturas que algunos exaltados trazaron de ambos presidentes.
Se dijo que Lula navegaba a dos aguas, porque se oponía al ALCA por ahora, y no estaba tan interesado en mostrar solidaridad con Kirchner como en volver cuanto antes a Brasilia, adonde tendría un tête-à- tête con Bush.
Se dijo que Fox era un correveidile del presidente norteamericano, y que, en su empeño por servir a Bush, no defendía los intereses de la región ni los de México.
Conceptos demasiado duros y, en ciertos aspectos, injustos.
El discurso de Lula fue el que mejor marcó la cancha a Estados Unidos.
Fox, por su parte, ha sido siempre un amigo de Mercosur y, a punto de que, antes de resultar electo, consideró la posibilidad de una asociación entre México y esta sub-región. Fue durante una reunión que mantuvo con líderes argentinos y brasileños en San Pablo, precisamente en el estudio del intelectual de izquierda Roberto Mangabeira Unger. Luego, apenas convertido en presidente de su país, Fox anunció su deseo de sumar a México, Argentina y Brasil en una alianza estratégica latinoamericana de corte progresista. No encontró gran receptividad porque aquí muchos sospechan que está demasiado cerca del Infierno. Sin embargo, el mexicano en 2003 dio un ejemplo que no siguieron sus colegas más radicales: habló a su pueblo por radio y TV para condenar la invasión a Irak. En esa oportunidad dijo: ´Compartimos valores, metas y propósitos con Estados Unidos, el Reino Unido y España. No obstante, discrepamos en esta ocasión con los tiempos y los procedimientos. Mantenemos nuestra creencia de que las vías diplomáticas no se han agotado.
Ni Lula es un oportunista ni Fox un amanuense. Uno y otro fueron los dos polos de una discusión seria, ajena a ese clima de misterio que crearon otras delegaciones, que montaron en Mar del Plata una obra de intriga y suspenso cuya trama pocos entendieron.
La posición triunfante fue la de Lula. Es una lástima que nadie (el anfitrión, por ejemplo) haya advertido que, en realidad, lo que decían el brasileño y el mexicano era compatible.
La declaración, que al final de cuentas es sólo eso (una declaración) bien pudo haber insistido en la vocación de los 34 países por tener un ALCA y lo cortés no quita lo valiente– subordinar la constitución del área a una efectiva liberalización del comercio por parte de todos los países miembros.
El club de los 34
Estos son los 34 países que integran el ALCA:
Antigua y Barbuda
Argentina
Bahamas
Barbados
Belice
Bolivia
Brasil
Canadá
Chile
Colombia
Costa Rica
Dominica Ecuador
El Salvador
Estados Unidos
Grenada
Guatemala
Guyana
Haití
Honduras
Jamaica
México
Nicaragua
Panamá Paraguay
Perú
República Dominicana
Saint Kitts y Nevis
San Vicente y las Granadinas
Santa Lucía
Suriname
Trinidad y Tobago
Uruguay
Venezuela
Por supuesto hay, entre ellos, diferencias enormes.
El PBI per cápita de Estados Unidos es de US$ 41.400; el de Haití, 390.
Brasil tiene 180 millones de habitantes; St. Kitts y Nevis, 40.000.
La diversidad no juega siempre a favor del grande. Es claro que si encuentra un nicho– St. Kitts puede beneficiarse del gigantesco mercado brasileño, y para Brasil la población de St. Kitts no significa nada.
En otras relaciones, la disparidad puede perjudicar al más débil.
Las asimetrías, en todo caso, deben ser tenidas en cuenta.
Las asociaciones de libre comercio no se fundan en la homogeneidad, sino en la armonización.
Sin llegar a los extremos de las Américas, también Europa muestra asimetrías. El PBI per cápita de Gran Bretaña es casi dos veces y media superior al de Portugal.
Alemania tiene 83 millones de habitantes; Luxemburgo, 470.000.
En la construcción de la Unión Europea se tuvo en cuenta las disparidades. Hubo un lento proceso de convergencia macroeconómica, y una serie de acuerdos compensatorios.
En un momento se discutió la idea de tener una Europa de dos velocidades, con metas diferentes para unos países y otros.
Aun hoy, con una moneda única, un banco central regional y un parlamento, la Unión Europea está signada por los conflictos de intereses. En gran medida, el beneficio de la unidad consiste en que existen instancias superior para dirimirlos.
Afirmar que las Américas tienen economías disímiles es caer en una obviedad. Las diferencias entre países no son una razón para no unirlos. Son una razón para tener en cuenta las condiciones de cualquier acuerdo. Y para no suscribirlo mientras esas diferencias no estén compensadas.
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Nos los representantes
La idea fue lanzada desde Florida, hace 11 años. Fue durante la Primera Cumbre de las Américas (Miami, 9 al 11 de diciembre de 1994).
Los jefes de estado y de gobierno suscribieron entonces el Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad: Democracia, Libre Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas.
El pacto estaba precedido de una declaración de principios. Una suerte de preámbulo constitucional.
El texto, de 1.997 palabras, trasuntaba una idea más ambiciosa que la creación de un área de libre comercio:
- El compromiso era fomentar la prosperidad, la democracia representativa y la seguridad en el Hemisferio.
- Olvidándose de Cuba, o tratando de aislarla aun más, la declaración aseguraba: Por primera vez en la historia, las Américas son una comunidad de sociedades democráticas. Esto es, naciones donde los gobiernos surgen de elecciones libres y transparentes.
- Los signatarios se obligaban a respetar la igualdad soberana de los Estados, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacifica de controversias.
- En consonancia con la moda de los ´90, el documento incluía referencias a la modernización del Estado y las reformas estructurales.
- La independencia del poder judicial era considerada un requisito esencial de toda sociedad democrática.
- En el terreno social, los mandatarios declaraban su intención de proteger a los sectores más necesitados, especialmente las mujeres y los grupos más vulnerables, incluidos las poblaciones indígenas, los discapacitados, los niños ancianos y las minorías.
- También sostenían que la corrupción debía ser combatida de manera integral, toda vez que constituye un factor de desintegración social y de distorsión del sistema económico que socava la legitimidad de las instituciones políticas.
- Por cierto, se dedicaba un extenso párrafo al crimen organizado y las drogas ilícitas y había una promesa de unidad hemisférica contra el consumo, la producción, el tráfico y la distribución de narcóticos, así como en contra del lavado de dinero y el tráfico ilícito de armas y de sustancias químicas precursoras.
- Como no podía ser de otro modo, los firmantes condenaban el terrorismo en todas sus formas y se juramentaban a combatir conjunta y firmemente los actos terroristas en cualquier parte de las Américas, a través de todos los medios legales.
- Luego de todo lo precedente, recién aparecía la idea de promover la integración económica y el libre comercio. Eso requería el comercio sin barreras, sin subsidios, sin prácticas desleales y con un creciente flujo de inversiones productivas. En esto hubo acuerdo total: La eliminación de los obstáculos para el acceso al mercado de los bienes y servicios entre nuestros países promoverá nuestro crecimiento económico. Una economía mundial en crecimiento aumentará también nuestra prosperidad interna. El libre comercio y una mayor integración económica son factores clave para elevar el nivel de vida, mejorar las condiciones de trabajo de los pueblos de las Américas y proteger mejor el medio ambiente.
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Nueve grupos de trabajo
A nivel técnico, ALCA está compuesto por nueve equipos de trabajo:
- Acceso a los mercados. Su objetivo es la progresiva eliminación de aranceles y barreras para-arancelarias.
- Agricultura. Este es el grupo al cual le toca negociar el aspecto tan meneado en Mar del Plata: todas las prácticas que distorsionan el comercio de productos agrícolas, incluyendo los subsidios. También se ocupa de las barreras sanitarias y fitosanitarias, que a veces disimulan políticas proteccionistas.
- Inversiones. Tiene por finalidad establecer un marco legal justo un ambiente previsible, que favorezca la inversión.
- Subsidios, antidumping y salvaguardias. Desde un punto más específico, este punto toma las medidas proteccionistas y analiza las contramedidas que suelen adoptar los países afectados.
- Competencia. Debe asegurar que los beneficios del libre comercio no sean contrarrestados por monopolios, carteles y prácticas anti-competitivas.
- Servicios. Se ocupa de la progresiva liberalización de los servicios, con el propósito de lograr un intercambio hemisférico totalmente libre.
- Licitaciones oficiales. Si cumple su finalidad, debe asegurar que cuando el gobierno de un país del ALCA llame a licitación– puedan presentarse empresas de cualquier otro país del área, en pie de igualdad con las locales.
- Resolución de disputas. Debería crear un mecanismo justo, transparente y efectivo para resolver los diferendos entre países del ALCA.
- Derechos de propiedad intelectual. Procura la protección de los derechos intelectuales en la región y, a la vez, trata de evitar que esa protección se convierta en excusa para levantar barreras al comercio legítimo.
Se ha señalado que no hay grupos de trabajo sobre derechos humanos, derecho laboral y medio ambiente. Esto sería, según algunos críticos, una prueba del sesgo mercantil del ALCA.
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Temor, fear
El ALCA (FTAA en inglés) inspira temores en América Latina y Estados Unidos. Demoler fronteras es una aventura y son muchos quienes, aquí y allá, temen ser las víctimas de un huracán.
En América latina, se teme que el ALCA sea un caballo de Troya, del cual salgan los intereses norteamericanos a ocupar la zona. Muchos imaginan que, si el acuerdo se concreta, todo el Hemisferio tendrá los colores de Estados Unidos.
En Estados Unidos, hay quienes quieren prohibir el paso al libre comercio hemisférico. Los sindicatos encabezan el movimiento que reclama: Stop the FTAA. Creen que, si se construye un mercado único, la mano de obra barata de Latinoamérica provocará desempleo generalizado en Estados Unidos.
Los temores de unos y otros tienen no son totalmente arbitrarios. Estados Unidos puede utilizar el ALCA para afirmar su hegemonía política; a la vez, la competencia puede afectar a empresas y trabajadores norteamericanos. Lo importante es que unos y otros preserven sus respectivos intereses, coadyuvando a una negociación inteligente.
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Lo sustancial
La declaración final es políticamente correcta
El periodismo, en general, informó sobre las dificultades para llegar a una declaración final que convenciera a todos. Sin embargo, cuando por fin se acordó el texto, nadie lo reprodujo. Hay una razón atendible: es exageradamente largo. Y otra: gran parte de los 76 artículos están consagrados a decir lo politically correct.
No obstante, es importante saber qué acordaron por fin los 34 jefes de estado o gobierno, después de tanto alboroto y discordia.
Este es un extracto, que comienza por lo sustancial. La diferencia en cuanto a la marcha del ALCA:
- Algunos miembros (…) mantenemos nuestro compromiso con el logro de un Acuerdo ALCA equilibrado y comprensivo, dirigido a la expansión de los flujos comerciales y, en el nivel global, un comercio libre de subsidios y de prácticas que lo distorsionen, con beneficios concretos y sustantivos para todos.
- Instruimos a nuestros responsables de las negociaciones comerciales a reanudar sus reuniones en el primer semestre de 2006, para examinar las dificultades del proceso ALCA, a fin de superarlas y avanzar en las negociaciones, de acuerdo con el marco adoptado en Miami, en noviembre de 2003.
- Otros miembros sostienen que todavía no están dadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio equilibrado y equitativo, con acceso efectivo de los mercados libre de subsidios y practicas de comercio distorsivas y que tome en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios, así como las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías.
- En función de lo expuesto hemos coincidido en explorar ambas posiciones a la luz de los resultados de la próxima reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC). A tal efecto el gobierno de Colombia realizará consultas con miras a una reunión de responsables de negociaciones comerciales.
Al margen de esto, los mandatarios suscribieron acuerdos sobre puntos que difícilmente pudieran ser objetados.
No obstante, Venezuela hizo reserva en uno de esos puntos. Sugestivamente, dejó constancia de su disconformidad con este párrafo del artículo 58: Estamos convencidos de que la democracia representativa es una condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región.
A las siguientes declaraciones, nadie opuso reservas:
- Reafirmamos nuestro compromiso de combatir la pobreza, la desigualdad, el hambre y la exclusión social
- Le asignamos al derecho al trabajo un lugar central en la agenda hemisférica.
- Impulsaremos el bienestar social y una distribución equitativa de los beneficios del crecimiento económico.
- Nos comprometemos a continuar instrumentando políticas macroeconómicas sólidas.
- Destacamos la importancia de la participación del sector empresarial.
- Reconocemos que las PYMEs constituyen un componente fundamental para el crecimiento económico, la creación de empleo y la reducción de la pobreza.
- Reconocemos que algunas economías de la región han confrontado perturbaciones externas negativas con consecuentes ajustes internos que afectan su capacidad de generar empleo adecuado.
- Manifestamos nuestra preocupación por el incremento de la intensidad de los desastres naturales o causados por el hombre. Hacemos un llamado a la acción a nivel nacional, regional e internacional para fortalecer los programas de manejo de desastres.
- Para los países más pobres y con menor capacidad crediticia, apoyamos un aumento del financiamiento de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), con carácter no reembolsable, sobre la base de resultados.
- Participaremos activamente para asegurar un resultado significativo de la Ronda de Doha.
- Combatiremos la discriminación de género.
- Reafirmamos nuestro firme compromiso para enfrentar el flagelo del racismo.
- Nos comprometemos a proteger a los niños y las niñas de la explotación económica y de la realización de tareas que puedan interferir con su educación y desarrollo integral.
- irmamos que debe dársele a todo migrante, sin importar su condición migratoria, la protección plena de sus derechos humanos y la observancia plena de las leyes laborales.
- timaremos esfuerzos para lograr la abolición inmediata y completa del trabajo forzoso u obligatorio en las Américas.
- Firmamos nuestro compromiso de respetar los derechos de los pueblos indígenas.
- Afirmamos nuestro compromiso de respetar los derechos de los afro-descendientes.
- Promoveremos marcos integrados de políticas públicas ambientales, de empleo, de salud y de seguridad social para proteger la salud y seguridad de todos los trabajadores y trabajadoras.
- Impulsaremos una cultura de prevención y control de riesgos ocupacionales en el Hemisferio.
- Fortaleceremos la cooperación y los intercambios de información en la lucha contra enfermedades crónicas así como enfermedades emergentes y reemergentes tales como el VIH/SIDA, SARS, malaria, tuberculosis, gripe aviar y otros riesgos de salud.
- Examinaremos los dispositivos de seguridad social, para la protección de los desempleados.
- Continuaremos incrementando las inversiones en el área de ciencia y tecnología.
- Fortaleceremos el intercambio oportuno de información y la más amplia asistencia jurídica mutua para prevenir, combatir y eliminar el terrorismo.
Para una versión completa de la declaración:Click aqui
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