lunes, 20 de abril de 2026

    De nuevo, la telefonía móvil mira a los consumidores de nivel alto

    Por Julia Rojo


    La penetración de celulares llegará a 54% a finales de 2005 y quizás a 63% al término de 2006, cuando se encontrará con 34% de la población por debajo de la línea de pobreza. A partir de entonces los operadores tendrán un serio dilema sobre la conveniencia o no de avanzar en la penetración y en la conquista de nuevos usuarios que quizás no sean rentables para las compañías.


    Para los proveedores de terminales móviles también cambiará el negocio. El recambio de aparatos en las líneas existentes será en los próximos años tan importante y luego más aún- que la venta de aparatos con nuevas líneas.


    Un nuevo estudio de Convergencia Research (que indagó a 400 hogares de nivel alto y medio alto de todo el país, con 1.200 casos individuales) intenta mostrar las ventajas de enfocar la mirada hacia el segmento atractivo: 20% más alto de la población, o sea, los hogares con ingresos familiares por encima de $ 1.500

    • Por el lado de los proveedores de terminales, este segmento es el que primero comenzará con el recambio de aparatos, y es el que marcará las tendencias.
    • Por el lado de los proveedores de servicios, este segmento es donde habrá aún mayores posibilidades de penetración en jóvenes y niños- cuando el mercado llegue a la saturación, y por otra parte es el segmento que sostendrá los mayores márgenes de rentabilidad por un mayor ingreso medio por cliente (ARPU).

    Una vez que la penetración se acerque a la línea de saturación, a partir de 2007-2008, el parque de teléfonos de Argentina que aún tiene restos analógicos y viejos digitales TDMA- se habrá renovado completamente, lo cual permitirá expandir la utilización de una multiplicidad de servicios adicionales de datos (ringtones, mensajería, mensajería multimedia MMS-, downloads de aplicaciones, juegos, etc.) que actualmente variando según la complejidad- están restringidos a una minoría. Es decir, a partir de 2007 comenzaría a incrementarse con más fuerza el ARPU gracias a estos servicios. El crecimiento explosivo durante 2003-2004 de la mensajería corta (SMS) -que aún no tiene techo- es un ejemplo de lo que podría ocurrir con otros servicios como MMS cuando masivamente existan teléfonos con dicha capacidad.



    Crecimiento de la capilaridad



    Esto debería compensar al menos el declive del ARPU de voz que se estima causará la expansión de las líneas hacia clientes de muy bajos ingresos. Hasta ahora el fenómeno de caída del ARPU por aumento de la penetración no se ha verificado gracias a un fenómeno aún más importante: el crecimiento de la capilaridad de la red móvil; la absorción por ésta de una parte del crecimiento del tráfico que naturalmente iba a la red fija; y un mayor uso de las comunicaciones móviles en general. El crecimiento de las llamadas de móviles ha sido mucho más importante que el de líneas durante 2004 y esta relación parece continuar en 2005, a pesar de que desde comienzos de este año puede notarse una leve pero continua desaceleración.


    El nivel de penetración y el punto de equilibrio entre crecimiento de líneas y caída de tráfico por usuario dependerá exclusivamente de las políticas de los operadores. En Estados Unidos, por ejemplo, la penetración se limitó descartando los sistemas de prepago, que son los que la han impulsado en Latinoamérica. También influye en ello el nivel de subsidios a la compra de teléfonos. Este costo está impactando fuertemente en los balances de los operadores móviles argentinos y en algunos trimestres los ha llevado a números rojos en sus márgenes operativos en aras de la competencia por la base de clientes.


    Las luces de alerta de todas las compañías se han encendido en 2005 y hay indicios de que a partir de 2006 se iniciará una nueva etapa enfocada a los márgenes de rentabilidad y no tanto a la expansión de la base de clientes. Aunque no será fácil salir de la actual dinámica feroz de competencia, para enfocarse en un crecimiento de mayor calidad y segmentado como el que propone el informe de Convergencia Research.