viernes, 3 de abril de 2026

    El rediseño de la política industrial

    Para
    Miguel Peirano, secretario de Industria, Comercio y Pyme, un tema central
    es que la industria se recupere con un crecimiento armónico e integrado
    de todos los sectores: “No sólo importa la tasa de crecimiento
    sino el tipo de industria que vayamos teniendo en términos cualitativos.
    De nada serviría un crecimiento concentrado en muy pocos sectores
    y una desindustrialización en otros. El desarrollo tiene que ser
    equitativo respecto de las distintas ramas porque cada una tiene un rol
    central, en el impacto regional, en términos de empleos o de exportaciones”.
    De modo ecléctico salva la discusión no resuelta sobre diversificación
    o especialización. La primera pretende, por ejemplo, que cuánto
    más ramas industriales hay, mejor. La especialización propicia
    concentrarse en sectores que transforman los recursos naturales o que demandan
    mano de obra muy calificada, como el software.
    Sin decirlo expresamente, Peirano está cerca de los deseos del Presidente
    Kirchner: “levantar todas las persianas que se bajaron durante la
    década pasada”.
    El punto es si algunas de esas persianas no estuvieron bien cerradas, y
    si la actual posición es la mejor plataforma desde dónde acometer
    el rediseño de la política industrial.
    –¿Se inclina más por una política de diversificación
    que de especialización?
    –Partimos del supuesto de que todos los sectores tienen un papel importante
    y que todos son viables. Es evidente que cada uno de esos sectores va a
    tener un protagonismo distinto, algunos serán líderes en el
    nivel mundial y otros tendrán importancia entre los países
    latinoamericanos o regiones más acotadas. Por otra parte existe una
    especialización que se da por políticas específicas
    de Estado y al mismo tiempo por la propia dinámica del sector privado.

    –¿Teniendo
    en cuenta el fuerte proceso de desindustrialización vivido en los
    ´90, para recuperar terreno habría que volver al punto de
    partida o es mejor trazar un nuevo mapa industrial a partir de los sectores
    que tienen mejores chances de insertarse en la economía global?

    –El proceso de reindustrialización va a tener características
    específicas distintas respecto a la década anterior. Hay
    sectores como el agroindustrial, el automotriz, el siderúrgico
    y el de alta tecnología que serán similares a los procesos
    de los ’90, pero también habrá sectores y políticas
    que tendrán que acompañar los nuevos tiempos y las nuevas
    lógicas del sector industrial.
    Es claro que cuando pensamos hoy la reindustrialización hay que
    tratar de alcanzar niveles de escala que sean compatibles con los procesos
    de integración; el objetivo es lograr una reindustrialización
    que compatibilice sectores que por su escala puedan ser muy competitivos
    en el nivel internacional y al mismo tiempo acompañar los de ramas
    industriales con fuerte presencia de Pymes.

    –¿Hay
    una decisión de proteger la actividad de sectores comprometidos
    por las importaciones como la industria del juguete?
    –Hay sectores más vulnerables por las importaciones, como
    la industria del juguete, del calzado y la textil y en ese sentido se
    adoptan medidas que favorecen su desenvolvimiento como los cupos o las
    licencias no automáticas. Priorizamos las ramas que tienen alto
    impacto en materia de empleo como el calzado, indumentaria, juguetes y
    autopartes.

    –El
    año pasado se tomaron medidas para favorecer la inversión,
    como la amortización acelerada y la devolución anticipada
    del IVA sobre inversiones en bienes de capital. Hubo medio centenar de
    proyectos. ¿Cuáles fueron elegidos y por qué?
    –El proceso de selección incluyó una serie de variables
    vinculadas a las exportaciones futuras, al impacto del empleo, a la incidencia
    regional y a la viabilidad técnica del proyecto. Las decisiones
    se tomaron por un conjunto de factores; pero el criterio decisivo es el
    de las exportaciones. Es decir, los únicos proyectos que pueden
    acceder a estos dos beneficios conjuntos, son las empresas netamente exportadoras.
    El criterio se centra en generar excedentes en la balanza comercial y
    para eso el crecimiento de las exportaciones es determinante, pero también
    otro desafío fundamental es darle más dinamismo a las Pymes.

    –América
    latina es cada vez más importante en la estrategia exportadora
    Argentina, sin embargo el Mercosur parece estar paralizado como motor
    del crecimiento industrial. Al gobierno se lo ve escéptico en esta
    materia.
    –En nuestra área tenemos la convicción de que el Mercosur
    tiene un papel relevante en el desarrollo industrial, pero al mismo tiempo
    creemos en la importancia de definir sobre qué bases o sobre qué
    reglas de juego se desarrolla. En los años ´90 se fue desvirtuando
    en su funcionamiento por las políticas que la Argentina fue adoptando.

    Hoy se avanzó en una revisión, por eso la adopción
    de medidas unilaterales para resguardar determinados sectores y por eso
    también el avance muy significativo que se está haciendo
    en los acuerdos entre privados para encontrar cupos o límites cuantitativos
    en las exportaciones. Brasil debe entender que el Mercosur tiene un papel
    en tanto y en cuanto favorezca el desarrollo de los sectores industriales
    de los dos países.

    –¿Hay
    nuevas medidas que se están estudiando para incentivar las exportaciones
    de origen industrial?
    –Como medida importante –está en estudio su aplicación–
    se piensa en la eliminación de las retenciones por el índice
    de incremento de las exportaciones en el 2005 respecto del 2004. Lo que
    se estudia es que las empresas, a medida que superen el nivel de exportación
    que tuvieron en el 2004, a partir de ese punto no pagarían retenciones
    a las exportaciones. Estamos hablando de las exportaciones de manufacturas
    industriales. Por otra parte el tema financiero es determinante; por ejemplo
    en los últimos meses el BICE tuvo una política de reducción
    de tasas muy fuerte y alargamientos de plazos.
    –¿Cuánto avanzaron los incentivos a proveedores locales
    para que abastezcan a firmas internacionales de gran envergadura? Especialmente
    en el caso de las grandes empresas de servicios públicos.
    –Existe una ley de compre nacional que determina la preferencia
    de precio de 5 % para las compras públicas y de empresas concesionadas,
    y de 7 % en caso de Pymes. Pienso que lo fundamental, por lo menos de
    parte de la Secretaría, es verificar el cumplimiento de esta normativa.

    –¿Pero
    más allá de verificar el cumplimiento de la norma, existe
    un incentivo?
    –Tenemos los programas con las políticas de apoyo que son
    generales; no es que haya políticas específicas para esto.
    Muchas veces las empresas nos plantean dificultades en la vigencia de
    estas normas.

    –¿Existe
    un diseño de política industrial regional dentro del país?
    –Movilizar la política regional implica un conjunto de factores,
    desde medidas de subsidios –como el decreto que se firmó
    recientemente de tasas diferenciales de interés para las empresas
    según la zona de localización, que va a establecer que zonas
    con mayor índice de desocupación o distancia geográfica
    el Estado subsidie 50 % de la tasa de interés que pagan–
    hasta el entender que en cada una de esas regiones hay economías
    que son centrales con producciones determinantes para su desarrollo.
    Estamos otorgando un cupo de $250 millones para la devolución de
    saldo técnico debido a inversión del período 2000-2004.
    Además hay programas de capacitación fuertemente orientados
    al interior del país y las nuevas licitaciones de tasa de interés
    que estamos disponiendo con la existencia de un cupo mínimo obligatorio
    por regiones para evitar que los bancos concentren los créditos
    en las zonas urbanas o en las zonas con alta densidad de actividades económicas.