Para
Miguel Peirano, secretario de Industria, Comercio y Pyme, un tema central
es que la industria se recupere con un crecimiento armónico e integrado
de todos los sectores: “No sólo importa la tasa de crecimiento
sino el tipo de industria que vayamos teniendo en términos cualitativos.
De nada serviría un crecimiento concentrado en muy pocos sectores
y una desindustrialización en otros. El desarrollo tiene que ser
equitativo respecto de las distintas ramas porque cada una tiene un rol
central, en el impacto regional, en términos de empleos o de exportaciones”.
De modo ecléctico salva la discusión no resuelta sobre diversificación
o especialización. La primera pretende, por ejemplo, que cuánto
más ramas industriales hay, mejor. La especialización propicia
concentrarse en sectores que transforman los recursos naturales o que demandan
mano de obra muy calificada, como el software.
Sin decirlo expresamente, Peirano está cerca de los deseos del Presidente
Kirchner: “levantar todas las persianas que se bajaron durante la
década pasada”.
El punto es si algunas de esas persianas no estuvieron bien cerradas, y
si la actual posición es la mejor plataforma desde dónde acometer
el rediseño de la política industrial.
–¿Se inclina más por una política de diversificación
que de especialización?
–Partimos del supuesto de que todos los sectores tienen un papel importante
y que todos son viables. Es evidente que cada uno de esos sectores va a
tener un protagonismo distinto, algunos serán líderes en el
nivel mundial y otros tendrán importancia entre los países
latinoamericanos o regiones más acotadas. Por otra parte existe una
especialización que se da por políticas específicas
de Estado y al mismo tiempo por la propia dinámica del sector privado.
–¿Teniendo
en cuenta el fuerte proceso de desindustrialización vivido en los
´90, para recuperar terreno habría que volver al punto de
partida o es mejor trazar un nuevo mapa industrial a partir de los sectores
que tienen mejores chances de insertarse en la economía global?
–El proceso de reindustrialización va a tener características
específicas distintas respecto a la década anterior. Hay
sectores como el agroindustrial, el automotriz, el siderúrgico
y el de alta tecnología que serán similares a los procesos
de los ’90, pero también habrá sectores y políticas
que tendrán que acompañar los nuevos tiempos y las nuevas
lógicas del sector industrial.
Es claro que cuando pensamos hoy la reindustrialización hay que
tratar de alcanzar niveles de escala que sean compatibles con los procesos
de integración; el objetivo es lograr una reindustrialización
que compatibilice sectores que por su escala puedan ser muy competitivos
en el nivel internacional y al mismo tiempo acompañar los de ramas
industriales con fuerte presencia de Pymes.
–¿Hay
una decisión de proteger la actividad de sectores comprometidos
por las importaciones como la industria del juguete?
–Hay sectores más vulnerables por las importaciones, como
la industria del juguete, del calzado y la textil y en ese sentido se
adoptan medidas que favorecen su desenvolvimiento como los cupos o las
licencias no automáticas. Priorizamos las ramas que tienen alto
impacto en materia de empleo como el calzado, indumentaria, juguetes y
autopartes.
–El
año pasado se tomaron medidas para favorecer la inversión,
como la amortización acelerada y la devolución anticipada
del IVA sobre inversiones en bienes de capital. Hubo medio centenar de
proyectos. ¿Cuáles fueron elegidos y por qué?
–El proceso de selección incluyó una serie de variables
vinculadas a las exportaciones futuras, al impacto del empleo, a la incidencia
regional y a la viabilidad técnica del proyecto. Las decisiones
se tomaron por un conjunto de factores; pero el criterio decisivo es el
de las exportaciones. Es decir, los únicos proyectos que pueden
acceder a estos dos beneficios conjuntos, son las empresas netamente exportadoras.
El criterio se centra en generar excedentes en la balanza comercial y
para eso el crecimiento de las exportaciones es determinante, pero también
otro desafío fundamental es darle más dinamismo a las Pymes.
–América
latina es cada vez más importante en la estrategia exportadora
Argentina, sin embargo el Mercosur parece estar paralizado como motor
del crecimiento industrial. Al gobierno se lo ve escéptico en esta
materia.
–En nuestra área tenemos la convicción de que el Mercosur
tiene un papel relevante en el desarrollo industrial, pero al mismo tiempo
creemos en la importancia de definir sobre qué bases o sobre qué
reglas de juego se desarrolla. En los años ´90 se fue desvirtuando
en su funcionamiento por las políticas que la Argentina fue adoptando.
Hoy se avanzó en una revisión, por eso la adopción
de medidas unilaterales para resguardar determinados sectores y por eso
también el avance muy significativo que se está haciendo
en los acuerdos entre privados para encontrar cupos o límites cuantitativos
en las exportaciones. Brasil debe entender que el Mercosur tiene un papel
en tanto y en cuanto favorezca el desarrollo de los sectores industriales
de los dos países.
–¿Hay
nuevas medidas que se están estudiando para incentivar las exportaciones
de origen industrial?
–Como medida importante –está en estudio su aplicación–
se piensa en la eliminación de las retenciones por el índice
de incremento de las exportaciones en el 2005 respecto del 2004. Lo que
se estudia es que las empresas, a medida que superen el nivel de exportación
que tuvieron en el 2004, a partir de ese punto no pagarían retenciones
a las exportaciones. Estamos hablando de las exportaciones de manufacturas
industriales. Por otra parte el tema financiero es determinante; por ejemplo
en los últimos meses el BICE tuvo una política de reducción
de tasas muy fuerte y alargamientos de plazos.
–¿Cuánto avanzaron los incentivos a proveedores locales
para que abastezcan a firmas internacionales de gran envergadura? Especialmente
en el caso de las grandes empresas de servicios públicos.
–Existe una ley de compre nacional que determina la preferencia
de precio de 5 % para las compras públicas y de empresas concesionadas,
y de 7 % en caso de Pymes. Pienso que lo fundamental, por lo menos de
parte de la Secretaría, es verificar el cumplimiento de esta normativa.
–¿Pero
más allá de verificar el cumplimiento de la norma, existe
un incentivo?
–Tenemos los programas con las políticas de apoyo que son
generales; no es que haya políticas específicas para esto.
Muchas veces las empresas nos plantean dificultades en la vigencia de
estas normas.
–¿Existe
un diseño de política industrial regional dentro del país?
–Movilizar la política regional implica un conjunto de factores,
desde medidas de subsidios –como el decreto que se firmó
recientemente de tasas diferenciales de interés para las empresas
según la zona de localización, que va a establecer que zonas
con mayor índice de desocupación o distancia geográfica
el Estado subsidie 50 % de la tasa de interés que pagan–
hasta el entender que en cada una de esas regiones hay economías
que son centrales con producciones determinantes para su desarrollo.
Estamos otorgando un cupo de $250 millones para la devolución de
saldo técnico debido a inversión del período 2000-2004.
Además hay programas de capacitación fuertemente orientados
al interior del país y las nuevas licitaciones de tasa de interés
que estamos disponiendo con la existencia de un cupo mínimo obligatorio
por regiones para evitar que los bancos concentren los créditos
en las zonas urbanas o en las zonas con alta densidad de actividades económicas.
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