jueves, 5 de marzo de 2026

    El ranking mundial de la creatividad publicitaria

    La sexta
    edición anual del Gunn Report –que ranquea por creatividad
    el desempeño de los protagonistas del negocio publicitario durante
    2004– no sólo ratifica los méritos de los anteriores
    sino que introduce novedades interesantes. Su mayor virtud, la rigurosidad
    a la hora de elegir los certámenes en cuyos premios se basan las
    calificaciones, permanece inalterable. Este año seleccionó
    32 para avisos televisivos y 20 para gráfica y, aunque Donald Gunn
    rehusa publicar la lista para no “herir gratuitamente a los que no
    figuran en ella”, todo el mundo en la actividad sabe cuáles
    son trigo y cuáles paja en materia de festivales.
    La primera sorpresa agradable llega por el bolsillo: de las 225 libras
    esterlinas que costaba la caja, el ahora libro se consigue a 60 libras,
    e incluye el DVD y todos los materiales habituales. Más allá
    del cambio de formato, esta drástica reducción del precio
    parece directamente vinculada con el flamante auspicio de Procter &
    Gamble. Así, Jim Stengel, Global Marketing Officer del gigante,
    es el primero en aparecer en escena y explicar por qué: “Los
    marketineros sabemos que debemos cambiar continuamente la forma en que
    presentamos nuestras marcas a los consumidores, pero muchos de nosotros
    no lo hacemos con la suficiente rapidez. A través de nuestro auspicio
    P&G comparte nuestra convicción acerca del poder de la creatividad.
    Donald Gunn ha sido un campeón para nosotros, anunciantes, en nuestro
    tránsito para probar que la publicidad que gana premios también
    produce mejores resultados de negocios”.
    La obra incluye también pequeños ensayos elaborados por
    invitados como John Hunt, Worldwide Creative Director de TBWA Worldwide,
    Bob Scarpelli, Chief Creative Officer de DDB de Estados Unidos, Jacques
    Seguela, CCO y Vice Chairman del grupo Havas, o Bob Isherwood, Worldwide
    Creative Director de Saatchi & Saatchi.
    En cuanto al contenido del reporte en sí, Gunn señala que
    los hechos destacados son que “Gran Bretaña acapara el tope
    de la lista tanto en comerciales de televisión como en avisos gráficos
    (aunque en el balance general la supera Estados Unidos), a nivel países
    se da un corrimiento de poder del Bloque Latino (Brasil, Argentina, España)
    hacia la Europa Mainstream (liderada por Francia y Alemania), Volkswagen
    insiste en ocupar el primer lugar entre los anunciantes (cinco veces en
    los últimos seis años) y Latinoamérica (Almap BBDO,
    de Brasil) encabeza el ranking de agencias”.
    La performance de la Argentina en la tabla de países la ubica empatando
    el quinto puesto con Brasil, ya que esta vez Francia y Alemania los desalojaron
    del tercer y cuarto lugar por el que los latinoamericanos solían
    competir. En comerciales de televisión, Sombra, de JWT para Aerolíneas
    Argentinas, se sube al quinceavo escalón del Top 20, mientras que
    en gráfica la mejor posición para los locales es la 32,
    obtenida por la campaña de Ogilvy para lapiceras Parker. Dentro
    del rango agencias, BBDO Argentina se ubica en el puesto 22 (con 13 puntos),
    seguida por JWT Buenos Aires (con 12 puntos), que se da el lujo de ser
    la filial de su red mejor ubicada.

    ¿A
    quién le interesan los premios?

    En su artículo de este último Gunn Report, Bob Scarpelli
    se plantea la meneadísima pregunta ¿a quién le interesan
    los premios? Y despliega una batería de argumentos para afirmar
    que “en DDB ganar premios es más que un objetivo, es parte
    de nuestra filosofía”.
    Frente a la misma pregunta, Ricardo Fitz Simon, presidente de JWT Argentina,
    dice que está “muy cerca de Scarpelli en cuanto a que todos
    tienen un implícito interés en los premios, y en algunos,
    es explícito. Con el correr de los años se han achicado
    los implícitos y son más los explícitos. La pregunta
    se le podría haber hecho a JWT Buenos Aires hace 6 o 7 años,
    pero la respuesta hubiera sido muy hipócrita desde lo explícito,
    porque la verdad era que no teníamos los recursos para poder llegar
    a ellos. Cualquier agencia que se precie está buscando un premio,
    porque esto sale a la palestra y los anunciantes perciben que esa agencia
    puede darles un valor agregado. También es cierto que durante muchos
    años el tema premios no estuvo atado a los resultados de la marca,
    pero hoy el anunciante lo ve. Muchas veces las agencias eran criticadas
    por perseguir un premio como si fuera algo inadecuado o pecaminoso, cuando
    el anunciante también lo hace: quiere ser primero en el market
    share, que lo elija el consumidor, que cuando haya un ranking de opinión
    pública sobre imagen su empresa esté en los primeros lugares.
    Y el latiguillo de las agencias que priorizan los premios sobre el resultado
    del negocio es una falacia total, porque el premio dura un suspiro si
    el cliente está insatisfecho”.
    Según Fitz Simon, el drástico cambio de perfil en JWT se
    dio por una suma de factores. “Nosotros presentamos nuestro caso
    para el premio Mercurio de la Asociación Argentina de Marketing,
    y allí yo contaba que estábamos muertos y nadie nos había
    avisado, pero por otro lado mirábamos nuestros números y
    daban bien; a principios de los 90, cuando Argentina hace su segundo push
    creativo con la entrada de Agulla&Baccetti, Del Campo, Savaglio, VOP,
    CraveroLanis, que florecieron entre el 93 y el 96 con un país ‘pum
    para arriba’, yo decía ‘estos son fuegos artificiales,
    es una burbuja que rápidamente va a desaparecer’. Esa era
    la errada visión que tenía. En el 99 un estudio extranjero
    hizo una investigación de mercado muy completa en la que intervenían
    anunciantes, agencias y medios opinando sobre publicidad y ranqueando
    a las agencias en función de distintos parámetros. Cuando
    la recibí hicimos una fiesta, porque nos había dado número
    uno en casi todo: tamaño, historia, perfil, red, credibilidad,
    pensamiento estratégico, seriedad… Pero cuando ponías
    el rubro creatividad caíamos al puesto 12 o 14. Meses después
    me puse a jugar con esos números, y les pregunté a quienes
    habían hecho el trabajo cómo ponderaban los distintos rubros
    para ver qué nos daba esa relación. Cuando terminé,
    casi le pido a todos los que habían estado en la fiesta que devolvieran
    la plata del champán que se habían tomado porque primeros
    o segundos pasábamos a 9 o 10, y de seducción, atracción,
    ni hablar. Es que esa cosa de país ‘pum para arriba’
    se había convertido en un nivel del que no se quería bajar,
    y no el que lo estaba haciendo sino el que miraba de afuera, que eran
    nuestros clientes”.
    Al mismo tiempo, había algo que lo desconcertaba: “Pasaba
    algo llamativo, porque las evaluaciones de la agencia por parte del cliente
    eran buenas, inclusive en el ítem creatividad, pero cuando yo iba
    a verlos, me contaban los avisos de los otros. Entonces fui a los clientes
    con un globo de ensayo, les dije ‘acabo de cambiar a todos los creativos,
    voy a ofrecerte una creatividad totalmente nueva, diferente’, y la
    respuesta de todos fue aplausos, quiero. Los mismos que me decían
    que nuestra creatividad estaba bien. Empecé a ver qué nombres
    había en el mercado, y supón que estaban X, Y y Z que daban
    bárbaro para JWT, pero no sé por qué se me ocurrió
    preguntar al revés: ¿cuáles son los creativos que
    jamás podrían estar en JWT? Y el común denominador
    fueron los que convoqué, los que el mercado me dijo que nunca lograría
    tener en la agencia”. Habla del ex Agulla&Baccetti Leandro Raposo
    y su equipo completo.

    De la
    rutina al caos creativo

    El figurar por primera vez en el puesto 15 del ranking mundial del Gunn
    Report es un logro que ratifica la apuesta de la filial argentina que,
    según señala su presidente, se constituyó en un modelo
    replicado a nivel global. “Sorrell (Martin, chairman del grupo WPP),
    un financiero por naturaleza, empezó a usar la palabra creatividad
    hace apenas unos tres años, no estaba en su vocabulario; se dio
    cuenta de que la exigencia de sus negocios para el mercado de Londres
    o Wall Street tenía que ver con ésto, si las empresas no
    se diferenciaban por el valor agregado de la creatividad y la innovación
    quedaban planchadas, y empezó a empujar la creatividad. Tanto así
    que hoy tenemos a un Neil French, pope de la creatividad mundial, que
    está ayudando a todas las empresas del grupo WPP a mejorar su aspecto
    creativo, nos ha puesto una vara muy alta y hay que llegar a ella. Y no
    es casual que el índice con el que mide Neil cuáles son
    los premios, las categorías y el ranking sea 99% igual al Gunn
    Report”.
    Fitz Simon reconoce que aquel punto de inflexión transformó
    toda la estructura de la agencia, su tamaño –pasaron de 200
    empleados a 80–, la actitud de sus miembros. “Hemos aprendido
    a vivir en un caos positivo; hubo muchos cambios, el área creativa
    tiene el poder absoluto de definir qué creatividad se presenta
    o no se presenta, ni yo puedo influir: me comprometí con los chicos
    a que no tenía derecho a veto, y lo cumplo hace cuatro años
    a rajatabla. Hoy tenemos esta cultura: pensar, ser creativos, innovadores,
    y si podemos divertirnos, mejor”.