sábado, 4 de abril de 2026

    El futuro de la relación industria/distribución

    La relación
    unilateral Industria-Distribución, se transformará de la
    forma oligopolio de productores y atomización de canales (característica
    que permitía a los productores industriales imponer, actuando como
    monopolio, sus condiciones a la distribución) a una relación
    matricial en la cual los canales de distribución actuarán
    como competidores intra industriales.
    En el pasado la figura de oligopolio no competitivo intra industrial era
    la prevaleciente.
    La atomización de los canales con su estructura fragmentada de
    poder negociador era su coto de caza y el consumidor su presa.
    En este esquema la fragmentación indicaba para la totalidad del
    consumo transaccional la total ausencia de factores de poder en la distribución,
    con algunos atisbos de concentración que se daban en mayoristas
    o distribuidores aunque como consecuencia de planes estratégicos
    de la industria y no como emprendimientos de carácter auto sostenible
    por la prestación de un servicio.

    Oligopolio
    bilateral por concentración

    La actual situación puede ser definida como un Oligopolio Bilateral
    dado que los procesos de concentración de la industria y la distribución
    minorista profesional se han dado coetáneamente sin poderse definir
    cual ha originado cual.
    Pese a ello, los especialistas creemos más en un movimiento defensivo
    de la industria frente al mega poder de la distribución como sector
    independiente de aquella, que de una estrategia de anticipación
    o preventiva.
    Esta figura da lugar a un marco de relacionamiento definido como de necesidad
    bilateral excluyente, en el cual los volúmenes consecuencia de
    las economías de escala de las industrias globalizadas dependen
    de la capacidad de venta de los distribuidores globalizados y viceversa.
    Pese a ello la necesidad de la industria de recuperar la soberanía
    decisional en materia de negociación, figura totalmente opuesta
    a la necesidad bilateral excluyente, dará como resultado inevitable
    el desarrollo de una nueva fragmentación de la cadena de valor
    Insumo-Producto-Consumidor.
    Nuestra hipótesis es que la ingenuidad de la industria y el facilismo
    de los hombres de marketing y ventas, que deslumbrados por los volúmenes
    de corto plazo que la distribución ofrecía venderles, terminará
    cuando los accionistas de las empresas productoras de PMARE con marca
    perciban que éstas han perdido valor transaccional con la distribución.
    Será una decisión estratégica crítica, aceptar
    vender productos commodities y con marca de los distribuidores y transformarse
    en faconeros o volver a la dura lucha diaria de posicionar sus marcas
    función específica del marketing.
    En el hemisferio norte (Europa y EE.UU.) las tendencias estratégicas
    e implementaciones tácticas particularmente en las industrias que
    producen bebidas, alimentos, vestimenta, higiene personal y del hogar
    están variando hacia esta última posición.

    Las acciones
    de los que ya están haciendo

    La primera acción en marcha es desarrollar marcas por canales (una
    marca para cada canal) y estará estrechamente vinculada con el
    ingreso disponible de los consumidores del canal específico y la
    forma de su percepción o modalidad de cobro.
    La diferenciación estará más centrada en cuánto
    y cómo perciben sus ingresos que en atributos subjetivos de la
    marca.
    Agrupar consumidores por las características de sus hábitos
    de compra en el PDV y los costos del traslado al PDV será la segunda.
    Los costos de traslado serán un tema central para las clases de
    menores ingresos ya que aquellos serán indefectiblemente restados
    del consumo.
    El tercer concepto será la trazabilidad del producto (camino entre
    fábrica y consumidor) que será reemplazado por la trazabilidad
    de la información del consumidor a partir del PDV.
    Probablemente será este uno de los cambios más importante
    ya que dará lugar a la integración vertical hacia atrás
    de los minoristas que controlan cadenas que producen información
    sobre las demandas insatisfechas del consumidor y las transforman rápidamente
    en productos.
    Los retailers españoles de textiles han sido particularmente exitosos
    con esta fórmula; trazabilidad de necesidades y deseos insatisfechos
    (parcial o totalmente) e integración industrial en tiempo y forma
    para responder a los cambiantes gustos de los consumidores.
    En cuarto lugar aparece como dado y aceptado que las actuales instalaciones
    productivas industriales seguirán atadas a la necesidad excluyente
    siendo el principal objetivo de los accionistas monetizar y rentabilizar
    estas inversiones en activos fijos, produciendo volumen que sólo
    pueden vender los retailers globales.
    Las nuevas inversiones serán evaluadas según un plan sistémico
    que incluya a los canales de distribución como competidores intra
    industriales y no como parte de la cadena de valor.

    Oligopolio de productores y atomización de canales
    Finalmente, habrá profundos cambios en el proceso marketinero del
    posicionamiento de marcas, llevando a éste a usar nuevas herramientas
    para la publicidad y sus colaterales en especial las formas ortodoxas
    promocionales.
    Las industrias dedicarán menos recursos, o más balanceados,
    a la promoción de sus productos con marca en los canales competitivos
    que exhiban marcas propias y de primer precio y a los canales minoristas
    independientes que asistan a los consumidores en sus compras.
    La industria no dedicará más recursos a posicionar marcas
    en la mente del consumidor y luego ser reemplazada tanto por marcas propias
    (que el consumidor sabe o intuye que son producidas por la misma industria)
    o por la indicación de la venta asistida que no valora otro factor
    que no sea la ganancia o margen que percibe por su intermediación.