miércoles, 4 de marzo de 2026

    Cuando la gran moda no consigue ganancias

    Desde hace por lo menos treinta años, la gran moda -vestimenta,
    adminículos- persigue obsesivamente ganancias, no buen gusto. Pero
    también las esconde, paga en negro y lava millones vía los
    “off shore” más tradicionales y discretos.
    Pero hoy el cuadro se complica. “Tras endiosar durante mucho tiempo
    a diseñadores famosos que pierden plata, los empresarios del negocio
    comienzan a ajustarles clavijas a nombres legendarios”. Así
    señala el “Wall Street Journal” en su página frívola.
    Por de pronto, el austríaco Helmut Lang -viste a Maria Shriver porque
    fue amigote de Arnold Schwarzenegger en sus tiempos heroicos- acaba de renunciar
    a su apellido. A su marca, mejor dicho.
    Lang queda en manos de PradaGroup (con sede ostensible en Holanda o sus
    posesiones). O sea, del italiano Patrizio Bertelli, hombre afecto a las
    cuentas numeradas. ¿Qué pasó? Simple: el admirador
    de atletas nunca obtuvo ganancias desde que Bertelli le compró la
    firma, hace casi seis años. En 2004, vendió por menos de US$
    40 millones.
    En general, la industria de la moda -o sea, su parte fabril, comercial y
    financiera- ha malgastado insumos, fondos y esfuerzos para rescatar de la
    decadencia a “marcas nuevas”.
    Louis Vuitton-Moët-Hennessy (LVMH), el mayor grupo mundial de bienes
    suntuarios, encara hoy la venta de Christian Lacroix y por lo menos dos
    marcas de licores, porque también dan pérdida, “Si Bernard
    Arnault vende, es que surge una tendencia capaz de causar muchas bajas”,
    apunta la analista sectorial Alexandra Galloni aludiendo al jefe de LVMH.

    Por US$ 280.000 millones
    Rechazan
    otra demanda
    federal
    contra tabacaleras

    En un severo revés para la lucha contra la adicción, una corte
    de segunda instancia desestimó una demanda por US$ 280.000 millones
    contra la industria del cigarrillo en Estados Unidos. El caso puede ir a
    la Corte Suprema.
    El litigio había sido planteado por el propio gobierno federal, que
    acusa a las empresas del sector de ocultar datos sobre los verdaderos efectos
    del tabaco. En particular, uno clave: los cigarrillos livianos (“light”)
    no son menos letales para la salud. El tribunal, cuya mayoría fuma
    -llamativo detalle, consignado por algunos periódicos norteamericanos-,
    dictaminó que las acciones de estas empresas no pueden equipararse
    al delito organizado.
    Para más información, ver: aquí

    El índice glucémico
    La nueva dieta GI
    La presentó el Sunday Times de Londres con bombos y platillos diciendo
    que no es dieta sino una nueva forma de comer para siempre. Tiene, como
    todas las anteriores, una buena base de sustentación con argumentos
    médicos. ¿Será la dieta del 2005?
    Fundamentalmente, esta dieta implica comer carbohidratos (fruta, vegetales
    y cereales) además de fuentes muy magras de proteínas (carne,
    pollo y pescado) y grasas no saturadas. Pero la clave de esta dieta “baja
    en índice glucémico” es que favorece los carbohidratos
    de digestión lenta (de bajo GI) como el pan de centeno, la avena
    y las pastas. Esos alimentos introducen un goteo de glucosa en el torrente
    sanguíneo en lugar de los altísimos
    niveles de azúcar en sangre que se producen después de ingerir
    carbohidratos de digestión rápida (de alto GI). Permite una
    ocasional bebida alcohólica o un trozo de chocolate y no obliga a
    pesar la comida ni a contar calorías. En un día normal, se
    puede comer avena con leche en el desayuno, un sándwich de pan árabe
    relleno con atún para el almuerzo y tal vez un plato de fideos con
    salsa para la cena. También permite tres refrigerios al día.

    Los científicos han creado una escala para medir la velocidad a la
    que los hidratos de carbono y las bebidas afectan el nivel de glucosa (azúcar)
    en la sangre. Esa escala, el índice glucémico (GI en inglés)
    va de 0 a 100. Básicamente, los alimentos de alto GI son malos (porque
    levantan demasiado el nivel de glucosa en la sangre) y los de bajo índice
    GI son buenos.

    Inusual estrategia
    Contra el alto
    colesterol

    Una aseguradora holandesa de servicios de salud, está subsidiando
    el consumo de alimentos no grasos. Reembolsa parte del gasto a aquellos
    de sus abonados que consumen margarinas, yogures y productos lácteos
    desgrasados.
    VGZ, una de las mayores aseguradoras de salud de los Países Bajos
    con unos 2, 1 millones de clientes, dijo al hacer el anuncio que es la primera
    vez que una aseguradora subsidia alimentos en lugar de remedios. La decisión
    obedece al deseo de aportar a la lucha contra la enfermedad coronaria y
    de bajar los costos hospitalarios y de medicamentos.
    VGZ anunció que los tenedores de pólizas podían reclamar
    hasta un máximo de 40 euros (US$ 54,41) al año como reembolso
    de compras.