Desde hace por lo menos treinta años, la gran moda -vestimenta,
adminículos- persigue obsesivamente ganancias, no buen gusto. Pero
también las esconde, paga en negro y lava millones vía los
“off shore” más tradicionales y discretos.
Pero hoy el cuadro se complica. “Tras endiosar durante mucho tiempo
a diseñadores famosos que pierden plata, los empresarios del negocio
comienzan a ajustarles clavijas a nombres legendarios”. Así
señala el “Wall Street Journal” en su página frívola.
Por de pronto, el austríaco Helmut Lang -viste a Maria Shriver porque
fue amigote de Arnold Schwarzenegger en sus tiempos heroicos- acaba de renunciar
a su apellido. A su marca, mejor dicho.
Lang queda en manos de PradaGroup (con sede ostensible en Holanda o sus
posesiones). O sea, del italiano Patrizio Bertelli, hombre afecto a las
cuentas numeradas. ¿Qué pasó? Simple: el admirador
de atletas nunca obtuvo ganancias desde que Bertelli le compró la
firma, hace casi seis años. En 2004, vendió por menos de US$
40 millones.
En general, la industria de la moda -o sea, su parte fabril, comercial y
financiera- ha malgastado insumos, fondos y esfuerzos para rescatar de la
decadencia a “marcas nuevas”.
Louis Vuitton-Moët-Hennessy (LVMH), el mayor grupo mundial de bienes
suntuarios, encara hoy la venta de Christian Lacroix y por lo menos dos
marcas de licores, porque también dan pérdida, “Si Bernard
Arnault vende, es que surge una tendencia capaz de causar muchas bajas”,
apunta la analista sectorial Alexandra Galloni aludiendo al jefe de LVMH.
Por US$ 280.000 millones
Rechazan
otra demanda
federal
contra tabacaleras
En un severo revés para la lucha contra la adicción, una corte
de segunda instancia desestimó una demanda por US$ 280.000 millones
contra la industria del cigarrillo en Estados Unidos. El caso puede ir a
la Corte Suprema.
El litigio había sido planteado por el propio gobierno federal, que
acusa a las empresas del sector de ocultar datos sobre los verdaderos efectos
del tabaco. En particular, uno clave: los cigarrillos livianos (“light”)
no son menos letales para la salud. El tribunal, cuya mayoría fuma
-llamativo detalle, consignado por algunos periódicos norteamericanos-,
dictaminó que las acciones de estas empresas no pueden equipararse
al delito organizado.
Para más información, ver: aquí
El índice glucémico
La nueva dieta GI
La presentó el Sunday Times de Londres con bombos y platillos diciendo
que no es dieta sino una nueva forma de comer para siempre. Tiene, como
todas las anteriores, una buena base de sustentación con argumentos
médicos. ¿Será la dieta del 2005?
Fundamentalmente, esta dieta implica comer carbohidratos (fruta, vegetales
y cereales) además de fuentes muy magras de proteínas (carne,
pollo y pescado) y grasas no saturadas. Pero la clave de esta dieta “baja
en índice glucémico” es que favorece los carbohidratos
de digestión lenta (de bajo GI) como el pan de centeno, la avena
y las pastas. Esos alimentos introducen un goteo de glucosa en el torrente
sanguíneo en lugar de los altísimos
niveles de azúcar en sangre que se producen después de ingerir
carbohidratos de digestión rápida (de alto GI). Permite una
ocasional bebida alcohólica o un trozo de chocolate y no obliga a
pesar la comida ni a contar calorías. En un día normal, se
puede comer avena con leche en el desayuno, un sándwich de pan árabe
relleno con atún para el almuerzo y tal vez un plato de fideos con
salsa para la cena. También permite tres refrigerios al día.
Los científicos han creado una escala para medir la velocidad a la
que los hidratos de carbono y las bebidas afectan el nivel de glucosa (azúcar)
en la sangre. Esa escala, el índice glucémico (GI en inglés)
va de 0 a 100. Básicamente, los alimentos de alto GI son malos (porque
levantan demasiado el nivel de glucosa en la sangre) y los de bajo índice
GI son buenos.
Inusual estrategia
Contra el alto
colesterol
Una aseguradora holandesa de servicios de salud, está subsidiando
el consumo de alimentos no grasos. Reembolsa parte del gasto a aquellos
de sus abonados que consumen margarinas, yogures y productos lácteos
desgrasados.
VGZ, una de las mayores aseguradoras de salud de los Países Bajos
con unos 2, 1 millones de clientes, dijo al hacer el anuncio que es la primera
vez que una aseguradora subsidia alimentos en lugar de remedios. La decisión
obedece al deseo de aportar a la lucha contra la enfermedad coronaria y
de bajar los costos hospitalarios y de medicamentos.
VGZ anunció que los tenedores de pólizas podían reclamar
hasta un máximo de 40 euros (US$ 54,41) al año como reembolso
de compras.