miércoles, 27 de mayo de 2026

    Radiografía de la banca minorista

    El
    XX° Congreso Internacional de Marketing Financiero, bajo el lema “Reinventar
    el negocio: el futuro es distinto”, y el III° Workshop Latinoamericano
    “De la teoría a la acción: casos de probada eficiencia”,
    tendrán lugar en la sede del Consejo Profesional de Ciencias Económicas
    de Buenos Aires, los días 6, 7 y 8 de septiembre.
    Una de las disertaciones centrales estará a cargo de Emilio Luis
    Barreira, especialista en temas de tecnología de la banca y su potencial
    transformador del negocio. En diálogo con MERCADO, brindó
    una visión anticipada de lo que viene en el sector bancario.
    Sin dudas, su especialidad es la banca minorista. ¿Cómo se
    ve el desarrollo en el área?
    Lo que se empieza a notar es que, a diferencia de los ’90 –donde
    el crecimiento estaba en la banca de inversión y trajo aparejados
    fracasos y pérdidas importantes–, en esta primera década
    del siglo la tendencia en fusiones y adquisiciones apunta a la banca minorista,
    en especial en Europa. Esto se hace evidente en las conferencias internacionales
    de la actividad. Los temas y trabajos están centrados en este campo.
    Es que pequeños márgenes obtenidos en forma masiva, atomizando
    el peligro y abriendo un mercado de consumo, generan un buen escenario de
    rentabilidad y riesgo acotado.
    ¿Cómo están los bancos para afrontar este negocio?
    En ambos campos, el tecnológico y el de recursos humanos, los bancos
    presentan dificultades estructurales y culturales nada menores y que se
    evidencian en los temas, papeles de trabajo y proyectos de inversión
    que hoy priorizan.
    ¿Cómo identificaría esas dificultades?
    En un análisis global, el primer factor a considerar es la visión
    del negocio. Desde un foco puesto en la confiabilidad y en el cliente, se
    pasó –a partir de la revolución industrial, por el incremento
    del número de clientes y de riesgos– a una visión más
    centrada en el control contable y la administración financiera. Esto
    trajo como consecuencia la generalización de un cierto de tipo de
    estructuras y culturas que hoy, frente a la revolución tecnológica,
    le impiden a la banca aprovechar la enorme ventaja que representa el factor
    tecnológico para este negocio.
    El testimonio más evidente de esta circunstancia fue la conferencia
    que reunió en Londres 2000 al BAI (Bank Administration Institute)
    de Estados Unidos, a la Efma (European Financial Management Association)
    de Europa y al Lafferty Group del Reino Unido. Bajo el título “Reengineering
    the Legacy Bank”, se analizó cómo las estructuras y las
    tecnologías implementadas eran barreras para el desarrollo y la rentabilidad
    en banca minorista.
    Otro ejemplo evidente, y que motivó un buen trabajo por parte del
    BAI, es el fracaso que han tenido los bancos en el aprovechamiento del CRM
    (Customer Relationship Management), una disciplina que requiere que el recurso
    humano, las estructuras de análisis y control y la tecnología,
    estén centradas en el cliente. Esta herramienta es usada con éxito
    en otras industrias.
    ¿Cómo se visualizan estas barreras?
    Pensemos solamente que las estructuras bancarias fueron diseñadas
    y configuradas para una operación de nueve horas al día y
    cinco días a la semana, lo cual resultaba suficiente para administrar
    las operaciones y atenderlas desde el único canal que poseían:
    las sucursales. La aparición de canales alternativos (home-banking,
    teléfonos celulares, autoservicios y kioscos) plantean necesidades
    operativas de 24 horas durante siete días a la semana, y deben satisfacer
    al cliente donde y cuando él lo decida. Esto plantea cambios en la
    estrategia de la distribución de servicios, requiere un conocimiento
    de los usos y costumbres de los clientes y una continuidad operativa para
    la cual los bancos no estaban preparados. Esta falta de adecuación
    de las arquitecturas y estructuras organizaciones ha impedido aprovechar
    el natural descenso de los costos transaccionales derivados del uso de canales
    alternativos o incrementar la tasa de transferencia de transacciones manuales
    a las de autoservicio. Tampoco se ha implementado una estrategia de sustitución
    de activos, cada día más necesaria en la pelea por la reducción
    de costos.
    ¿Qué soluciones tecnológicas se proponen para superarlas?
    Muchos parches y experiencias se han practicado en la segunda mitad de los
    ’90 para superar esta deficiencia. En el congreso de Londres quedó
    plenamente evidenciada esta problemática de las arquitecturas tecnológicas,
    y para mí fue una sorpresa que también afectara a los grandes
    bancos a escala mundial. Para superarlas, se analizaron básicamente
    tres alternativas. Hoy ya se pueden empezar a evaluar los resultados de
    esas distintas estrategias, que han de traer cambios sustanciales en las
    arquitecturas tecnológicas instaladas.
    Una primera opción –denominada Veneer o “Fachada”–
    se refiere a una capa de servidores que operan 7×24, manteniendo atrás
    la vieja estructura. Desde la perspectiva del cliente, la fachada es un
    banco de 24 horas. La gran mayoría de la banca adoptó esta
    solución, pero sólo han logrado encarecer y complejizar la
    operación, deteriorando el servicio al cliente.
    La segunda teoría propicia el reemplazo de toda la estructura tecnológica
    existente por una nueva, que opera en tiempo real. Ésta es la estrategia
    que definió el Citibank para el reemplazo mundial de su viejo sistema
    Cosmos. Requiere tiempo, es de alto costo y un riesgo no menor, pero resuelve
    en forma integral la problemática.
    Una tercera, llamada Greenfield, consiste en un sistema transaccional 7×24
    delante de la estructura tradicional. Este sistema integra todos los canales
    alternativos y sucursales, posee reglas de negocios centralizadas y se adecua
    bien de cara al cliente. Es más económica que el cambio integral,
    de menor riesgo y supera muchas de las barreras que plantean las arquitecturas
    habituales. El problema reside en que debe convivir con las estructuras
    tradicionales y no resulta tan eficiente de cara al back-end del banco.
    ¿Qué soluciones estructurales se deberían introducir?
    Me he de referir sólo a mi campo de conocimiento, lo que de por sí
    es un impedimento importante. En marketing, las estructuras tradicionales
    de la banca están basadas, por lo general, en el gerente o jefe de
    productos. Cada cual tiene responsabilidad por un conjunto de productos
    y apunta a obtener resultados y optimizaciones sobre ellos. Resulta evidente
    que un cliente usa diferentes servicios del banco, si es que éste
    ha tenido una política de cross-selling razonablemente exitosa. En
    la medida que el foco esté puesto en los productos y no en el cliente,
    no existe una visión global e integrada de su comportamiento y del
    segmento al cual pertenece. Esto dificulta que se establezcan políticas
    pensadas en sus conveniencias y necesidades. Este tipo de organización
    por áreas de servicios aisladas entre sí, muy similar a la
    que se da en la tecnología, fue uno de los factores principales del
    poco éxito del CRM en la banca.
    ¿Cómo ve a la banca minorista local?
    Desde la crisis ha habido una disminución de individuos, algunos
    por deserción y otros por expulsión, según las diferentes
    políticas bancarias. En cambio, se ha incrementado el uso de canales
    alternativos en la sucursal debido, en parte, a que el “corralito”
    forzó el aprendizaje de la banca de autoservicio, la electrónica.
    Y las disposiciones sobre pago de haberes introdujeron un importante número
    de clientes minoristas. Este incremento se ha realizado sobre cuentas con
    rentabilidad marginal decreciente, lo que obliga a poner un marcado acento
    en los costos. Con este escenario, se define una típica banca transaccional
    donde la rentabilidad debe buscarse en el abatimiento de los costos; una
    política tarifaria muy ajustada al uso (y la frecuencia de uso) de
    los canales, y a la construcción de paquetes casi diseñados
    ad-hoc de las necesidades del cliente, de manera que se sienta beneficiado
    al pagar un plus por ese servicio.
    La formulación de estas estrategias están basadas en lo que
    se ha dado en llamar Channel Management y que yo prefiero denominar “contabilidad
    operativa”. Ésta es una disciplina donde el planeamiento estratégico
    analiza y modeliza las inversiones y el retorno de esas inversiones en los
    canales alternativos, así como las modalidades operativas y sus frecuencias
    de uso por cada segmento de clientes. De esta manera, con el apoyo de sistemas
    de inteligencia comercial se pueden diseñar políticas tarifarias
    y paquetes de productos muy ajustados a las necesidades de cada franja,
    obteniendo así una rentabilidad progresiva por el uso de los canales
    alternativos. En este campo, la banca argentina está en deuda consigo
    misma.
    ¿Cuáles serían las estrategias más adecuadas
    hoy en la Argentina?
    Las estrategias más eficientes para lograr rentabilidad se basan
    en la sustitución. Un ejemplo ideal de sustitución de activos
    se encuentra en las PC de los clientes en el caso del home-banking: el cliente
    invierte, amortiza, mantiene y provee los insumos y la mano de obra para
    que el dispositivo opere sobre el banco. El banco sólo cobra por
    proveer el servicio digital de la información