sábado, 30 de mayo de 2026

    La más lujosa, ahora en Nueva York

    Ya inauguró,
    en el número 723 de la Quinta Avenida de Nueva York, Asprey, la antigua
    marca británica de artículos de lujo fundada en 1781. El lugar,
    diseñado por Sir Norman Foster y David Mlinaric, es el más
    grande del mundo en venta al público de artículos de gran
    lujo. Una bomba ha estallado en el centro justo del mundo del lujo, uno
    de negocios pequeños e individuales, donde cada casa se dedica con
    exclusividad y recato a una sola marca. En la nueva sede neoyorkina, la
    exclusivísima tienda británica Asprey obligó a insumir:
    6.000 metros cuadrados, 131 toneladas de piedra caliza, 337 toneladas de
    cemento, 10 toneladas de bronce, 60 toneladas de vidrio y 31.000 nuevos
    productos.
    En un mundo acostumbrado a las marcas especialistas con tiendas individuales,
    se propone un modelo de tienda general del lujo que venderá diamantes,
    habanos, pieles, juegos de ajedrez y todo lo que cabe en el exclusivo mundo
    de las marcas selectas.
    En un ambiente hasta ahora monopolizado por franceses e italianos, la marca
    reclama un lugar para Gran Bretaña.

    En pos del mercado que habla castellano

    Conglomerados financieros y de los otros han salido a la conquista de los
    hispanos en Estados Unidos. Hay cada día más marketing, publicidad
    y servicios de todo tipo en castellano.
    Nadie menos que General Electric Capital, el poderosos brazo crediticio
    e inversor del grupo, publica avisos instando a “marcar 1-866-llameGE”.
    Ofrece seguros de vida con renta vitalicia, financiamientos varios y una
    amplia gama. Por su parte, Citibank ha lanzado el sitio www.cuidaTuCredito.com.
    Entre 1990 y 2003, por cierto, los hispanófonos han pasado de representar
    5,2 a 7,9% del ingreso personal. En cifras, han ido de US$ 208.000 a 760.000
    millones, con una proyección de 940.000 millones para 2008. A fines
    de 2003, apenas 49% de ellos aún no usaba dinero plástico,
    contra 62% de negros, 75% de blancos y 89% de asiáticos. También
    son remisos a tener cuentas bancarias, tomar créditos, financiar
    el consumo y -especialmente- contratar seguros (sólo 33% lo hizo
    o lo hace).
    En promedio, la familia de habla castellana tuvo en 2001 entradas anuales
    por US$ 45.300, contra 66.900 de media nacional.