miércoles, 15 de abril de 2026

    El fin del techo de cristal

    Por ahora, hay respuestas provisorias y contradictorias. Pero escrutando todos los datos, hay indicios elocuentes de que las barreras se están levantando.
    Las más recientes investigaciones sobre liderazgo en Estados Unidos han arrojado resultados inesperados. Los estudios muestran que la ejecutiva mujer cuando es evaluada por sus pares, subalternos y jefes obtiene mejores calificaciones que su colega varón en parámetros como, entre otros, calidad de trabajo, metas y trato con los empleados.
    Esto le permitió, a finales del año 2000, a Business Week, sostener en un artículo titulado En liderazgo, mandan las mujeres: Nuevos estudios descubren que las mujeres empresarias superan a sus colegas varones en casi todos los aspectos.
    Lo fascinante del dato es que ninguna de las investigaciones se proponía hacer comparaciones de género. Los investigadores buscaban detectar las cualidades que hacen de una persona un/a líder eficiente, para lo cual compilaban y analizaban cientos de evaluaciones rutinarias de desempeño. Así, tropezaron con un descubrimiento no buscado: las mujeres salían mejor paradas que los hombres en casi todas las habilidades medidas. Todo indica que el famoso techo de cristal, esa barrera invisible que detiene el ascenso de la mujer, ha sufrido algunas fisuras importantes. Durante 2002, en Estados Unidos las mujeres ocupaban uno de cada 13 puestos de poder en las 500 mayores empresas del país. En 1995 la proporción era de una cada 40 y sólo había una CEO en las 500 de Fortune. Hoy, son siete. Basándose en la tendencia, Barrons estima que para 2010 uno de cada siete puestos de poder estará ocupado por mujeres.
    Con el aumento de mujeres en posiciones de comando, dicen los expertos, la cultura empresarial va a experimentar un cambio favorable. Será más solidaria y menos competitiva, más incluyente y menos elitista, más flexible en la manera de manejar el entorno laboral. Como resultado, el ambiente de trabajo será más productivo.

    El viejo debate

    Pero el sexismo sigue fuerte, opinan muchos ejecutivos, cuando se trata de los cargos de la más alta jerarquía. Hasta ahora la mujer venía ocupando posiciones de alto nivel sólo en sectores dirigidos a mujeres; la novedad está en los nuevos territorios, especialmente los tecnológicos.
    En Estados Unidos, por cada dólar que percibe de ingreso un hombre, en promedio, una mujer que realiza idéntica tarea recibe 75 centavos. Hace cinco décadas que este conflicto de dimensiones políticas, económicas, sociales y morales, sigue en debate, con avances y retrocesos en la legislación, en la justicia y en las prácticas laborales.
    Prácticamente se ha extinguido la especie de los que preconizaban a favor de la disparidad. La realidad económica es irrefutable: cada vez hay más mujeres en el ámbito laboral, muchas de ellas son jefas de hogar y/o principal ingreso y, sin embargo, la brecha persiste.
    ¿Cuál es la razón? Una explicación aparece en un reciente libro (Women Dont Ask: Negotiation y the Gender Divide por Linda Babcock y Sara Laschever). La clave está según esta explicación en que, usualmente, las mujeres no negocian con tanta fuerza o éxito como sus contrapartes del sexo masculino. Aunque hayan disminuído barreras culturales y legales, este punto de partida crea una desigualdad que se potencia con el tiempo.
    Hay otra brecha de signo distinto. Según la investigación anual que hace la Cranfield School of Management, de Gran Bretaña, las empresas que tienen más mujeres en sus directorios tienen mejor desempeño que las tienen escasas o ninguna representante del sexo femenino.
    ¿Y cuál es la situación en la Argentina? Son más de la mitad de la población y en muchas carreras universitarias ya son mayoría. Sin embargo, no es frecuente encontrar a una mujer en la conducción ejecutiva de una empresa.
    Si se revisan los directivos de las 100 primeras empresas del ranking de MERCADO por facturación, apenas aparecen unos pocos exponentes femeninos. En muchas de esas firmas, no hay todavía mujeres ejecutivas.
    Es cierto que tampoco todos los hombres llegan a los máximos puestos de conducción y que las mujeres tienen la opción no siempre de buscar otro ámbito laboral más propicio para ascender.
    Conclusión: las mujeres, en el mundo y en nuestro país, han recorrido un largo camino para lograr que sus méritos sean reconocidos. Falta mucho trecho por avanzar, pero el techo de cristal está definitivamente perforado.
    Como telón de fondo, sigue el debate sobre los estilos de conducción de hombres y mujeres entre quienes comprueban diferencias sustanciales, y entre quienes piensan que no son relevantes.
    MERCADO se propuso en esta edición mostrar el pensamiento y la visión de 20 ejecutivas que ocupan puestos de alta responsabilidad en las empresas para las cuales trabajan. En muchos casos las consultadas se explayaron sobre el papel de la mujer en directorios y en posiciones de mando, y también sobre estilos de liderazgo. Otras prefirieron resaltar que los desafíos son comunes a hombres y mujeres.



    Margareth Henríquez, CEO de Bodegas Chandon Argentina.
    Sentí más dificultades por ser joven que por ser mujer

    Conocedora de culturas y costumbres diversas, Margareth Henríquez destaca como una de las claves de su carrera haber sabido capitalizar en cada país aquello que cada país me podía dar. Es que esta ingeniera en Sistemas, CEO de la filial local de Chandon, lleva 26 años de trabajo en mercados tan distantes como México, la Argentina o su Venezuela natal.
    Empezó a trabajar a los 22 años como analista en una firma de cosméticos y perfumería, a cargo del control de sistemas y procesos de desarrollo de la empresa. Eso me dio una visión profunda y completa del negocio, apunta la directiva. Más tarde, y tras realizar un programa avanzado de Gerencia en la Universidad de Harvard, desempeñó distintos cargos en diversas latitudes: directora general de Seagram, en Venezuela, e idéntica posición en Nabisco de México, donde cerró un proceso de fusión mal completado. Tuve que asumir tareas complicadas, pero debo reconocer que disfruto trabajando ante desafíos, dice Henríquez, quien además forma parte del staff de Möet Hennessy-Louis Vouitton, el mayor grupo de marcas de lujo mundial.
    Cuando se instaló en Buenos Aires, fijó su nueva meta: revertir la tendencia negativa de los últimos años de Bodegas Chandon y anticiparse a la crisis que se avecinaba en el país y que conllevaría una baja en el consumo de las marcas de bebidas. Así, elaboró un plan que le permitió salir airosa de la debacle y aumentar las ventas.
    A lo largo de mi vida sentí dificultades por ser joven pero no por ser mujer, comenta la ejecutiva, sin dejar de destacar un aspecto de la condición femenina. En realidad, para mí fue una ventaja y un privilegio, porque en un mundo de ejecutivos hombres es muy fácil que, por ejemplo, los clientes nos reconozcan y recuerden.


    Felisa Miceli, presidenta del Banco de la Nación Argentina.
    Es difícil llegar a los lugares de decisión

    Poco después de registrarse una de las peores crisis financieras del país, la doctora Miceli asumió la titularidad del Banco Nación, convirtiéndose en la primera mujer en presidir la entidad, desde donde aspira a recuperar el financiamiento a largo plazo para que la gente y las empresas vuelvan a tomar créditos bancarios, y modernizar al banco para que sea competitivo.
    Miceli es licenciada en Economía. Trabajó en la Secretaría de Hacienda de la Nación, fue directora del Banco Provincia y consultora en varios proyectos de inversión. En 2002, cuando Roberto Lavagna es designado al frente de Economía, Miceli asume como representante de ese ministerio en el Banco Central, un paso previo a la presidencia del Nación.
    El nombramiento fue todo un desafío, analiza. Primero, porque el proceso que se abrió en la Argentina con el actual gobierno es el deseado durante muchos años por los que conformamos la generación de los 70. Segundo, porque este banco, de 112 años, nunca había sido presidido por una mujer; y tercero porque en esta nueva etapa se quiere dar a la banca pública el papel que debe tener y que había perdido.
    Según Miceli, su liderazgo reside en una mirada distinta. Lo femenino involucra componentes adicionales a lo masculino y, por lo tanto, somos más integrales en el modo de observar las situaciones. Esto no quiere decir que siento que la mujer es superior al hombre, sino que lleva consigo la gran ventaja de la percepción y la intuición, define.
    De acuerdo con la directiva, en la Argentina no siempre es fácil el acceso a puestos jerárquicos por parte de la mujer, a pesar de que en los últimos años muchas se han destacado en diversas posiciones en el ámbito de la ciencia, la política y las empresas. En el caso del Gobierno se puede constatar su presencia en puestos relevantes. Pero, a pesar de todo lo anterior, considero que nos es difícil llegar a los lugares de decisión.


    Clarisa Lifsic, presidenta de Banco Hipotecario.*
    Estamos en más de una cosa a la vez
    *Los textuales pertenecen a entrevistas ya publicadas.

    El Hipotecario es el único banco privado en la Argentina presidido por una mujer cuyo nombramiento tuvo, además, el aval completo de todo el Directorio. Clarisa Lifsic, que de ella se trata, dice que su estilo es participativo y desacartonado; que confía en el delegamiento y prefiere, siempre, involucrar a su equipo. Me gusta estar hasta en los mínimos detalles, pero tomo decisiones en conjunto y escucho mucho. No sé si es un estilo que sólo pueden ejercer las mujeres, creo que no, reflexiona.
    Ex Managing Director de Dolphin Found Management, una empresa controlada por Irsa, y ex directora de la compañía agropecuaria Cresud Argentina, desde que llegó al Hipotecario modificó los estándares de la comunicación interna, organizando reuniones con todo el personal para desmitificar la figura de la presidencia.

    Lifsic dice que las mujeres con cierto liderazgo se diferencian de los hombres porque tienen otra gimnasia que les facilita estar en más de una cosa a la vez. En mi caso, puedo dar instrucciones por teléfono para organizar la cena de los chicos, y, ni bien corto, seguir hablando de millones de pesos, grafica. Sin embargo, aclara que no es fácil moverse en un mundo comandado por hombres. En Davos, después de siete días de participar en disertaciones, volví al país convencida de que el machismo argentino se encuentra en plena etapa de globalización. Aun con mis credenciales, que dejaban en claro cuál era mi cargo, los empresarios se dirigían a mi marido para hablar de temas que eran de mi competencia, se sincera.
    Más allá de la anécdota, lo cierto es que la entidad que conduce supo posicionarse como un leading case de su segmento. El Hipotecario es la primera institución financiera privada que logró reestructurar su pasivo en una renegociación considerada modelo para el resto del sector.


    Rosana Negrini, presidenta de Agrometal.
    Somos pocas las que estamos en puestos clave

    En el caso de Rosana Negrini, el desafío constante que supone presidir una compañía fue alimentado por su padre, el fundador y mentor de Agrometal. Asumí la presidencia interina inmediatamente después de la muerte de mi padre. Y todo el personal me apoyó porque consideraba que era la sucesora natural en el cargo, comenta.
    La presencia de Rosana en Agrometal, empresa dedicada a la fabricación de maquinarias agrícolas, no era nueva: con dos títulos universitarios Contadora Pública y licenciada en Administración de Empresas, la ejecutiva había ocupado previamente un sillón en el directorio para luego acceder a la vicepresidencia de la firma cordobesa.
    Rapidez y capacidad de concreción son, para Negrini, las características distintivas del management femenino. Probablemente la razón es que tenemos menos tiempo; por lo tanto, administramos todo mejor, evalúa, mientras reconoce que hace malabares para comandar la empresa y atender a sus cuatro hijos.
    A raíz de recorrer el país de manera frecuente, dice que la Argentina es definitivamente machista. Somos muy pocas las mujeres que estamos en puestos claves y todo nos cuesta el doble, por lo que hay que tener mucha fuerza y ganas de luchar, requisitos que no siempre son necesarios en los hombres que aspiran y llegan a convertirse en líderes, concluye.


    Graciela Roggio, presidenta de Prominente.
    Hay un estilo de liderazgo que se lleva en la sangre

    La presidenta y fundadora de Prominente, una empresa local de Tecnología de la Información, destaca el desembarco de la compañía en Estados Unidos entre los logros de su gestión. En la ciudad de Houston, a raíz del contrato que cerró con Compaq, Graciela Roggio concretó la apertura de una subsidiaria que se conoce bajo la denominación social Pectra Technology, en alusión al software que comercializan desde Texas.

    Su labor, afirma, se basa en la definición y el control de estrategias. Trabaja directamente con las gerencias de Marketing, Comunicaciones y Relaciones Institucionales, y sigue con suma atención la gerencia de Calidad, un área de la empresa a la que califica como fundamental. Me involucro directamente en los estándares y políticas de desarrollo que son el core de nuestra compañía, precisa.
    Prominente nació hace 17 años en Córdoba para satisfacer las necesidades de otras firmas del grupo Roggio, la corporación familiar. En la ciudad mediterránea, la ejecutiva, quien además es directora de Benito Roggio e Hijos, Metrovías y Doya, entre otras, obtuvo su título de analista de Sistemas de Computación en la Universidad Blas Pascal.

    Aun cuando también trabajo en empresas no familiares, el peso del legado familiar es muy grande, reconoce la ejecutiva, nieta del fundador del holding. He tenido modelos de liderazgo sumamente fuertes remarca, con estilos de conducción que, salvo algunas diferencias mínimas, son y han sido en esencia muy semejantes. Creo personalmente que ese estilo de conducción se lleva en la sangre.


    María Andrea Cavallari, gerenta general de Nortel Networks.
    Tenemos un costado más intuitivo que los hombres

    En la universidad, rodeada de compañeros, aprendió a entender los códigos de comunicación masculina. Comprendí lo frontal y francos que son los hombres en cualquier proyecto que llevan a cabo y lo fácil que resulta manejarse de esa manera, porque así se sabe qué es lo que la otra persona espera de uno, comenta María Andrea Cavallari con referencia a la experiencia universitaria que anticipó su inserción en el mundo de los negocios tecnológicos.

    Sucede que la carrera de esta ingeniera electrónica se desarrolló íntegramente en empresas de perfil tech, comandadas por hombres en su gran mayoría. Primero, ingresó al área comercial de Impsat; luego fue ejecutiva de ventas de Startel y, más adelante, comenzó una meteórica carrera en Nortel Networks.
    Si bien la compañía tiene por principio capacitar por igual a hombres y mujeres para ocupar lugares de liderazgo, luego de observar que muchas importantes ejecutivas abandonaban la empresa, implementó a escala mundial programas de mentorship exclusivos para mujeres con cierto potencial. Cavallari asistió al training pero, lejos de pensar en dejar la compañía, su carrera continuó hasta llegar a comandar los destinos de la filial local.

    Desde lo estrictamente práctico, realza la importancia de la organización un factor de peso cuando en 2001 me nombraron en el cargo y estaba embarazada de mellizos y recomienda trabajar en la oficina en lugar de llevarse tarea a casa. No creo que haya diferencias en el estilo de conducción de hombres y de mujeres, afirma al momento de hablar de management. Pero cuando hay que tomar decisiones, las mujeres tenemos un costado más intuitivo y subjetivo que los hombres.


    Sandra Yachelini, Country Manager de EDS para la Argentina y Chile.
    Es fundamental saber delegar

    Para la ejecutiva que preside el capítulo local de Electronic Data Systems Corporation (EDS), una empresa especializada en servicios informáticos con sede central en Dallas, Texas, llegar al cargo que ocupa hoy fue producto de la preparación y el entrenamiento.

    A efectos de gerenciar un equipo de 1.100 empleados, dice Sandra Yachelini, es necesario fomentar el trabajo en conjunto. Las grandes empresas llevan a la integración. Es un requerimiento cada vez más fuerte para los profesionales tecnológicos, más allá de que la conducción esté en manos de un hombre o una mujer, explica, destacando que en cargos como el que ella desempeña es fundamental saber delegar, porque de esa manera puede concentrarse en que cada uno entregue lo mejor de sí.
    En el equipo latinoamericano de EDS, relata Yachelini, 40% del staff es femenino. Noto que en reuniones de trabajo en las que participan mujeres hay menos tensión, inclusive en la tarea diaria. Normalmente, tendemos a que aflore la parte emocional en cada uno de los temas, acota la directiva, quien designó a cuatro mujeres en puestos claves de la empresa. Esto no tiene que ver con el hecho de que me inspiren más confianza que un hombre. A la hora de conformar mi equipo pienso en lo multidisciplinario que puede ser.

    Creo que tenemos que ser conscientes de hasta qué punto estamos dispuestas a ceder de nuestra vida privada por causa de nuestras funciones en las empresas, se sincera. De hecho, su hija Sofía, de 12 años, le hace reclamos por las horas que pasa en la oficina. Pero, a escala familiar, Yachelini también implementa la filosofía del trabajo conjunto que predica en la empresa: Mi esposo y yo tratamos de pasar todo el tiempo que nos queda libre con ella. En ese sentido, nosotros también funcionamos como un buen equipo.


    Martha Harff, presidenta de El Barrial.*
    Administramos los recursos con mayor efectividad
    *Los textuales pertenecen a entrevistas ya publicadas.

    La experiencia doméstica, la administración del hogar y el cuidado de los hijos convierten a la mujer, según Martha Harff, en el paradigma de los nuevos modelos gerenciales en las empresas. Esta multiplicidad de funciones la habilitan a desempeñarse al mando de proyectos de cualquier tipo y, además, facilita la administración efectiva de recursos.

    Pasados los 40 años, se recupera el valor de estar bien con una misma, luego de haber dedicado mucho tiempo y esfuerzo al trabajo y a la familia, reflexiona la empresaria en relación con el gerenciamiento en clave femenina. En ese momento se produce un reencuentro con nuestros propios deseos que nos lleva a concretar nuevos emprendimientos, lo que no es poca cosa en un país donde encontrar empleo es muy difícil a menos que uno mismo lo cree, apunta la empresaria, quien no ve en el paso del tiempo un obstáculo imposible de superar para llevar a cabo un objetivo.

    En la actualidad, Martha Harff fundadora del negocio de cosmética femenina que aún lleva su nombre trabaja en dos proyectos propios: por un lado, una casa de decoración desde la cual exportará muebles diseñados, cortinas y pinturas a Estados Unidos; por el otro, El Barrial, una iniciativa cuya sede se encuentra en el Valle de Calingasta (San Juan), desde donde exporta productos gourmet como miel, aceites y especies.
    En Estados Unidos, dos de cada tres nuevos emprendimientos exitosos son llevados adelante por mujeres de más de 45 años. Y también en la Argentina se observa que muchas mujeres cercanas a esa edad se encuentran capacitándose para crear sus propias empresas, afirma.


    María Marta Llosa, directora de Relaciones Externas de Coca-Cola América latina.
    Competimos de la misma manera que los hombres

    En su trabajo de todos los días como ejecutiva al frente del grupo que maneja las comunicaciones institucionales de Coca-Cola en la región, María Marta Llosa dice ser directa e ir al punto, características que atribuye a la diversificación de roles que cumple la mujer a diario. Así y todo, a la hora de establecer diferencias entre el liderazgo femenino y el masculino, para ella, la clave pasa por rodearse de un equipo de trabajo talentoso, más allá de que lo encabece un hombre o una mujer.

    Luego de desempeñarse como gerenta de Comunicaciones de Coca-Cola de Argentina, se hizo cargo de la división Río de la Plata (que incluye la Argentina, Uruguay y Paraguay), hasta recalar en el manejo de la región sur de América latina, con siete países a cargo. No me veo como gerenta general de la empresa, responde con respecto al futuro. Lo mío son las comunicaciones, las relaciones externas, asuntos públicos y relaciones institucionales, señala.
    En términos cuantitativos, Llosa lamenta que la Argentina no tenga un número considerable de mujeres en cargos directivos de importancia. Y, como una de esas privilegiadas, comenta que se siente respetada por sus pares hombres, aunque tampoco pretende un trato preferencial por ser mujer. No quiero que exista galantería impuesta por el hecho de ser una directiva, enfatiza.
    Con respecto a la competencia en el lugar de trabajo, Llosa señala que las mujeres no compiten de una manera diferente de los hombres. Creo en la competencia frontal, sentencia. La clave del éxito está en ser honesto con uno mismo y con la gente que se trabaja, precisa.


    Carolina Martin, gerenta de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de American Express.
    El liderazgo no puede calificarse según el género

    Para quien desde 1996 lleva adelante las relaciones institucionales de American Express, la clave del gerenciamiento está en la organización. Me ayuda mucho, lista en mano, establecer prioridades y proceder. Las emergencias, ¡emergencias son! Y allí entra a tallar la flexibilidad de uno, detalla Carolina Martin, encargada, además, de manejar la comunicación interna, las relaciones con la prensa y la tarea filantrópica de la compañía.

    A mi criterio, el liderazgo no puede calificarse o diferenciarse según el género, define cuando se le pregunta si las mujeres tienen un estilo de conducción particular. Tanto en hombres como en mujeres, ser líder o no serlo es un rasgo de la personalidad. Luego influyen la educación, la experiencia, el ambiente en que se mueve el o la ejecutiva. Todos esos factores, que moldean los caracteres de las personas, hacen que se formen líderes positivos o negativos, de masas o de equipos, puntualiza Martin, quien además ocupa la vicepresidencia segunda de la Asociación de Marketing Directo e Interactivo.
    De acuerdo con la ejecutiva, la mujer argentina, en particular, está frente a un mundo de oportunidades. La tendencia vigente es que las mujeres se incorporen al mundo laboral y que puedan competir en igualdad de condiciones. Todavía vivimos en un mundo donde hay más hombres profesionales. Por lo tanto, la percepción es que resulta más difícil que la mujer acceda a un cargo de importancia. Pero esto ha evolucionado muchísimo y, según creo, seguirá evolucionando por la misma senda, finaliza.


    Sara Muzzio, gerenta comercial de establecimientos de Mastercard.
    El éxito depende del compromiso absoluto

    La gerenta comercial de Mastercard opina que el marketing permite un cupo más holgado de mujeres en cargos jerárquicos que el habitual debido a que tiene una cuota de sensibilidad, percepción y de aproximación más cualitativa que cuantitativa. De todas formas analiza Sara Muzzio, el acceso de mujeres a puestos jerárquicos está supeditado al compromiso absoluto con el trabajo que ellas pueden desarrollar.

    Esta contadora, recibida en la Universidad de Rosario, dio sus primeros pasos laborales en televisión donde se desempeñó como conductora, lugar de exposición que, según dice, le sirvió para desinhibirse. Luego, trabajando para el Banco Comercial del Norte, se mudó a Buenos Aires, donde participó en el lanzamiento de productos financieros como la presentación de la red de cajeros Banelco.

    Posteriormente trabajó para BankBoston y el grupo Roberts (hoy HSBC) donde dio a conocer la AFJP Máxima, como gerenta de Marketing y Planeamiento Comercial. Fue una experiencia maravillosa porque era una empresa, una actividad y un producto nuevo que terminaría siendo tremendamente competitivo. Su llegada a Argencard, comenta, fue un desafío porque el cargo implicaba estar en la línea de fuego con el cliente. Me enorgullezco de mi equipo de trabajo y de la relación que hemos logrado con los clientes, agrega.

    Respecto de su condición femenina y el trato con sus pares, oportunamente entendió que tenía una falencia a la que le encontró la vuelta. Cuando estaba creciendo en mi carrera me di cuenta de que los lunes me quedaba fuera de las conversaciones por el fútbol. Entonces comencé a leer los suplementos deportivos y a partir de eso formé parte de la mesa de opiniones. Sucede que no se es par estrictamente desde lo laboral, uno tiene que aprender a incorporar otras cosas; si no, se queda afuera, confiesa.


    Andrea Raggio, directora de Marketing de Productos de Unilever.
    Para ser aceptada, hay que conservar la feminidad

    Define su estilo de liderazgo como abierto y participativo y destaca la importancia del trabajo en equipo, en un ambiente de aprendizaje que la obligue a superarse diariamente. Acepta confundirse y, según dice, busca siempre nuevos desafíos. La radiografía pertenece a la licenciada en Administración de Empresas Andrea Raggio, directora de Marketing de Productos de Cuidado Personal y Belleza de Unilever para la Argentina, Uruguay y Paraguay.
    Ingresó a la compañía hace 14 años, como integrante de un programa de Jóvenes Profesionales y, desde 2001, es la máxima responsable de Marketing de marcas como Axe, Rexona, Dove, Sedal y Lux. De acuerdo con la ejecutiva, sus pasos profesionales siempre fueron dados de a uno por vez. Primero fue trainee, luego asistente, brand manager, marketing manager, hasta que Luis Mario Castro, el presidente de Unilever Argentina, le ofreció su cargo actual vía telefónica, mientras se encontraba en Londres en una reunión de trabajo.

    Pienso que tenemos que conservar nuestra feminidad; ésa es la única forma de que nos acepten en la organización, opina Raggio. Somos mujeres y gerenciamos de una manera diferente, señala, subrayando que ciertas líderes caen en copiar un estilo de liderazgo masculino. Para la ejecutiva, la nueva camada de mujeres que están ingresando en el mercado laboral cuenta con un elevado nivel de preparación. Ya no se cuestionan si trabajan o no, o si entran en una organización para hacer carrera. Tienen más ambiciones y un grado de madurez diferente: incluso se casan y planifican una familia para cuando sean más grandes.


    María Bettina Llapur, directora de Relaciones Externas de Gas Natural BAN.
    Nosotras tenemos que hacer un esfuerzo adicional

    Luego de trabajar en Massalin Particulares como gerenta de Comunicación e Imagen, María Bettina Llapur saltó de la mano de un head hunter a Gas Natural BAN hace ya una década. Primero, asumió la dirección de Relaciones Externas de la empresa, sumando a sus funciones más tarde la dirección de Relaciones Institucionales de la Fundación Gas Natural, cargo que desempeña hasta el día de hoy.
    En todo liderazgo hay cualidades que pueden asociarse con lo masculino o lo femenino. Tanto el hombre como la mujer deben tener la habilidad de coordinarlas, responde la ejecutiva cuando se le pregunta si el género determina un estilo de conducción. Se dice que el estilo masculino es más autoritario y el femenino más comunicativo. En realidad son estereotipos, ambos deben saber combinarse adecuadamente para que un liderazgo sea exitoso, desarrolla.
    Así y todo, Llapur reconoce que, en materia de exigencias, la mujer tiene un plus: debe conseguir equilibrar el trabajo con sus actividades personales. De acuerdo con la ejecutiva, se exige mucha dedicación en el ámbito laboral, pero, necesariamente, la mujer tiene que hacer un esfuerzo adicional ya que debe aprender a compatibilizar el trabajo, con el hogar, la familia, sus estudios y demás actividades recreativas.
    Respecto del famoso techo de cristal que a veces impide a la mujer crecer profesionalmente, Llapur afirma no haberlo sentido jamás, aunque reconoce que, aun hoy, se piensa casi exclusivamente en hombres para determinadas funciones en las que se requiere más carácter. Todavía hay algunos gestos machistas en el comportamiento de algunas empresas, remata la ejecutiva sin dar nombres.


    Patricia Pinnel, Managing Director de AON Consulting.
    No tememos la evaluación negativa porque acostumbramos a sufrirla

    Quien rige los destinos de AON Consulting en la Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay elige a Gilles Payou para hablar de gerenciamiento. Patricia Pinnel cita textualmente: Líder es aquel que crea un mundo al cual los demás desean pertenecer. Según explica, la frase deja en claro que tanto un hombre como una mujer cuentan con esa posibilidad. De todas formas señala, el estilo de liderazgo femenino es diferente del masculino en relación con la manera de comunicar y de resolver conflictos, la toma de decisiones, y los valores y la estrategia, tanto en los negocios como en el logro de objetivos.
    Licenciada en Administración de Empresas, con una especialización en Strategic Human Resources Management de la Universidad de Harvard, Pinnel se desempeña hoy en el campo de las marcas, las estrategias comerciales y las campañas comunicacionales. Su trabajo consiste en dirigir, desarrollar e implementar proyectos de Consultoría, colaborando con la optimización de los servicios de Marketing, Imagen y Recursos Humanos de las empresas cliente.

    Su trayectoria en Mercado de Capitales, juntamente con su experiencia en Diagnóstico Organizacional, le permitió participar en procesos de cambios en empresas nacionales e internacionales. En este contexto, Pinnel afirma que la mujer es poseedora natural de las habilidades requeridas por el escenario de la globalización y regionalización.

    En las negociaciones dice, puede expresar su creatividad abiertamente debido a que tiene menor temor al ridículo o a la evaluación negativa del otro, ya que está acostumbrada a sufrirla. También puede tener gran determinación para manejar la frustración y vencer las dificultades que aparecen focalizándose en los problemas, con empatía, sensibilidad e intuición, finaliza.


    Analía Remedi, directora de Marketing de Hewlett Packard.
    Con observar y escuchar, sabemos cómo funciona el equipo

    La carrera por alcanzar el liderazgo intelectual en una compañía de tecnología implica un esfuerzo máximo a raíz de la constante modernización y caducidad de sus productos y servicios. Y, por cierto, para estar a la altura de las circunstancias, no alcanza con poner el foco en la investigación. Analía Remedi, directora de Marketing de Hewlett Packard (HP), sabe que en este tipo de empresas el desarrollo tecnológico es válido si además transforma paradigmas y reglas de juego y, a la vez, promueve el nacimiento de nuevos sectores dentro de la misma compañía.

    A través de una pasantía, ingresé a HP hace 22 años, en la época en que, de ser una empresa de ingeniería reconocida como tal, pasó a convertirse en una marca ligada al ámbito empresarial y hogareño, recuerda la ejecutiva, quien en los 90 recaló en el área comercial de la firma. Comenzó manejando una pequeña estructura con cinco personas que facturaba US$ 2 millones hasta que, al cabo de 10 años, ese grupo se convirtió en una unidad de negocios que llegó a obtener ingresos por casi US$ 300 millones. Tras la fusión con Compaq, se convirtió en la gerenta general de la unidad de Sistemas Personales.

    Para Remedi, el liderazgo femenino se basa en la inteligencia emocional, combinada con una dosis de intuición. Es que la mujer necesita relacionarse horizontalmente. De esa manera, se involucra con su grupo, logrando un ambiente cercano y de confianza, y fomentando la discusión abierta. En este aspecto, la mujer puede percibir claramente el funcionamiento de su grupo o de la compañía con sólo observar o escuchar, comenta.
    Desde que Carleton Fiorina comanda los destinos de HP, Remedi percibe que en la compañía se manifiesta el espíritu de lo femenino. Creo que la mujer tiene elementos de seducción no siempre presentes en el hombre que, sumados a la inteligencia, producen una herramienta de convencimiento que realmente impresiona, finaliza.


    Alicia Belous, directora general de la consultora de Recursos Humanos Human Integrity.
    La mujer es madre de los proyectos que lidera

    Alicia Belous supo llevar su profesión de psicóloga más allá de los parámetros convencionales. Primero, se preparó para abordar una carrera desde la investigación, y, tras años de desarrollo en el campo científico, se convirtió en consultora y head hunter. Su trabajo, explica, radica principalmente en ayudar a las personas a descubrir sus propios talentos.
    Su fórmula del management, dice, pasa por adquirir la soberanía de uno mismo, gerenciando la vida personal y profesional a partir de un sólido autoconocimiento. Nunca di un paso más allá de lo que me daba la pierna y siempre me apoyé en un logro anterior, analiza Belous. Además de colaborar en el desarrollo potencial de empresas y de los empleados que las integran, también organiza otro tipo de coachings, como por ejemplo cuando Ricardo López Murphy fue candidato presidencial.
    Su búsqueda de crecimiento profesional no impidió que construyera una familia. Mis hijos no fueron un peso, no modificaron en absoluto mi carrera, comenta. Sucede que, según Belous, las mujeres que están al frente de una compañía pueden llevar adelante distintos proyectos al mismo tiempo y además son capaces de relacionarse desde una posición más afectiva. En la Argentina, no obstante, existe el paradigma de que tenemos que ocultar nuestro ser mujer, subraya.
    Para la licenciada Belous, hay ciertas cuestiones del liderazgo femenino que son una condición biológica. Sucede que la mujer siente mucho placer al liderar procesos. Por eso muchos clientes prefieren que seamos nosotras quienes cuidemos la empresa, porque somos seguidoras e intuitivas. Una es, en definitiva, madre de esos proyectos porque es innato en nosotras el generar vida, remata.


    Cecilia Morales, directora de Lancôme Argentina.
    Somos menos burocráticas y más flexibles

    Con sólo 32 años y una licenciatura en Comunicación, Cecilia Morales es la primera mujer en alcanzar la dirección de la marca Lancôme en la Argentina. Trabajar sobre la imagen, desarrollar conceptos internacionales y adaptarlos al mercado local son hoy mis principales metas profesionales, sostiene la ejecutiva, quien accedió a su cargo actual gracias a un programa de desarrollo de talentos que viene implementado la compañía desde años atrás.
    Morales siempre se sintió atraída por el universo del lujo y del cuidado personal. Con anterioridad, se desempeñó en Sevel Argentina, más exactamente en el departamento de Marketing de Peugeot, desde donde produjo el relanzamiento de Citroën en el país. En 1997, con la idea de explorar nuevos mercados, ingresó a LOreal Argentina como jefa de productos de tratamiento para el rostro Lancôme. Luego de encabezar la gerencia de Marketing de esta línea, en 2003 asumió la dirección.
    La ejecutiva sostiene que si bien tanto un hombre como una mujer pueden generar respeto y transparencia, a menudo el rol femenino tiene un espíritu más positivo para con su equipo de trabajo y en su comunicación con clientes. Somos menos burocráticas, más flexibles e inquietas. El hombre está más atado a preconceptos y se fija a sistemas; en cambio, la mujer rompe barreras más fácilmente, grafica Morales.
    Mi experiencia en la empresa me demostró que lo importante es tener iniciativa y desarrollar equipos de trabajo, independientemente de si el líder es hombre o mujer, explica, destacando que, hoy en día, la mujer encuentra una mayor representación dentro del management junior, gracias a cambios producidos en la sociedad, que aleja su imagen de la ama de casa tradicional y brinda igualdad de oportunidades.


    Julita Maristany, prosecretaria de la Cámara Argentina de Comercio.
    En las empresas, reproducimos el esquema familiar tradicional

    Se trata de la única mujer que integra el equipo conductor de la Cámara Argentina de Comercio, posición desde la que llevó adelante la comisión de Pequeñas y Medianas Empresas de la entidad. Tenemos ciertas ventajas competitivas a la hora de conducir una pequeña o mediana empresa porque sabemos, entre otras cosas, hacer relaciones públicas y administrar un hogar con un presupuesto determinado. Si esas acciones se trasladan a la estructura de una empresa, son tareas de un administrador o de un gerente, compara Julita Maristany.
    La dueña de la consultora BQA, que brinda servicios de selección de personal y de organización y reingeniería de sistemas de gestión en empresas, afirma que existen cada vez más mujeres en el país que trabajan en empresas familiares. No son las que ponen la cara porque ese rol generalmente se reserva al hombre. Pero, en la mayoría de estos casos, las mujeres son las que financian y trabajan en la firma, mientras el hombre es quien representa a las empresas en las cámaras. La mujer que trabaja dentro de la empresa reproduce el esquema familiar tradicional, grafica.
    La directiva presidenta, además, de la Asociación Iberoamericana de Mujeres Empresarias, que tiene 280 socias en la Argentina agrega que este esquema comenzó a manifestarse a raíz de un creciente índice de desempleo entre los hombres jefes de familias. Esta tendencia ha persistido, entre otras cosas, porque la crisis no terminó, remarca.


    Cecilia Remiro Valcárcel, abogada asociada senior de Uría & Menéndez.
    El ser mujer puede convertirse en una ventaja

    Justo cuando los intereses de algunas empresas españolas con inversiones en el país se paralizaban, Cecilia Remiro Valcárcel fue designada en Madrid para dirigir una oficina que su estudio decidió abrir en Buenos Aires. Mi función no es actuar como asesora en Derecho explica sino que consiste en acompañar a mi cliente con un abogado argentino que es quien va a llevar su caso.
    Después de un año de trabajar como abogada de Uría & Menéndez que en la Argentina se encuentra asociado a Marval, OFarrell & Mairal, en 1998 fue asociada a la firma y tres años más tarde obtuvo el nombramiento de asociada senior. Especializada en Derecho Mercantil, su nombramiento como titular de la oficina porteña, dice, fue una sorpresa, ya que hasta ese momento nunca se había designado una mujer para dirigir la serie de oficinas que su estudio tiene en Latinoamérica desde 1997.

    Nunca me he sentido discriminada por el hecho de ser mujer. No obstante, es cierto que en un primer contacto ha habido clientes o contrapartes que, no sé si por mi edad o mi sexo, han desconfiado de mi capacidad. En esos casos, el trabajo, el tiempo y el resultado han acabado por demostrarles que lo contrario, afirma la doctora Remiro Valcárcel.
    Asimismo, reconoce que en el mundo del Derecho predominan los hombres, sobre todo en el ámbito de las fusiones y adquisiciones, que constituyen el objeto de su especialidad. Creo que, de todas maneras, el hecho de ser mujer puede llegar a convertirse en una ventaja profesional ¡siempre resulta más fácil recordar aquello que es distinto! Además, en los casos en los que una intuye cierto menosprecio, siempre puede valerse del factor sorpresa.


    Nora Trotta, directora de Compañía Inversora Bursátil, Sociedad de Bolsa del grupo López León.
    Se nos exige mayor calificación

    Su nombre es reconocido como el de una de las mujeres que más sabe sobre el mercado financiero local, dato que no sorprende si se tiene en cuenta que se trata de una de las primeras que enfrentó la barra de la city porteña, integrada mayoritariamente por hombres. Esta experiencia condujo a Nora Trotta, por un lado, a su cargo de directora en la Compañía Inversora Bursátil, Sociedad de Bolsa del grupo López León, donde maneja fideicomisos financieros; y, por el otro, a formar parte de la Federación de Mujeres Ejecutivas (Fame), una agrupación que reúne a las principales mujeres de negocios de la Argentina.

    Trotta, quien con anterioridad se desempeñó como directora de Sudameris Capital Markets y de Generar AFJP, entre otras, destaca que, en lo personal, permanentemente se ocupó en desarrollar un conocimiento técnico. Siempre pensé que para alcanzar un lugar de liderazgo como el que habitualmente ocupa un hombre, la mujer tiene que tener mayor calificación. Sucede que ante igualdad de condiciones, por lo general, se prefiere a un hombre, subraya la ejecutiva, que cuenta con un posgrado en Economía Monetaria y Bancaria.

    Ya desde el ámbito académico estuve acostumbrada a relacionarme y a competir con hombres. No es que me mimetice con el tipo de liderazgo masculino, soy muy femenina, pero en lo laboral supe adoptar ciertos códigos, explica Trotta. Además, somos menos ambiciosas (ya que a veces estamos más calificadas y cobramos un sueldo menor) y más transparentes, porque no tenemos miedo de perder o de expresar lo que sentimos, finaliza.