miércoles, 1 de abril de 2026

    Seguros, la excepción del sistema financiero

    El sector que siempre fue tan criticado por aspectos como la letra chica de los contratos, esta vez salió muy bien parado con una actitud cauta y responsable de todos los actores, asegura Roberto Sollitto, presidente de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros (AACSRA).
    Con todo, es cierto que el mercado no es el mismo que existió hasta la explosión de la convertibilidad, cuando el segmento Vida con Ahorro brillaba con luz propia y atraía la atención de jugadores internacionales. La crisis impactó de lleno en este negocio, que tiene una víctima común con la plaza bancaria: la confianza de la población, un factor que habría actuado promoviendo la extranjerización de las pólizas. Ocurre que el sistema fue sorprendido en diciembre de 2001 con 53% de sus activos en títulos públicos y 20% en plazos fijos, inversiones que ­default y corralito mediante­ impidieron que muchas compañías pudieran hacer frente a los rescates de seguros nominados en dólares.

    Diferente por donde se lo mire es el panorama en Patrimoniales. En este sector, la sorprendente caída en el índice de robos de automotores de los últimos meses y una mejora en los resultados técnicos en el rubro Incendios, podrían permitirle cerrar el año en equilibrio y, en algunos casos, con ganancias.

    Por lo demás, está claro que algunos efectos de la crisis son comunes a los diferentes negocios del sector, como la imposibilidad de compensar las pérdidas técnicas o las caídas de producción con ganancias financieras, como se hacía hasta hace un par de años. Sin olvidar los coletazos del mercado internacional, que enfrenta una grave crisis desde los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York y de las grandes inundaciones de Europa el año pasado. Una situación que no sólo sirvió de excusa a las grandes compañías internacionales que se negaban a capitalizar las filiales locales, sino que también ayudó a que aumentara el desinterés de las reaseguradoras internacionales en el mercado argentino.

    Concentración y liquidez

    Los años 90 habían resultado la época de oro del mercado de seguros. Nacieron las ART (Aseguradoras de Riesgo de Trabajo) y las entidades de ahorro previsional. Entraron compañías internacionales, crecieron las ventas en Patrimoniales, y los bancos extranjeros apostaron fuertemente al negocio. Paralelamente, y en parte como consecuencia de toda esa movida, la estructura del mercado sufrió un ajuste importante. De 208 compañías de seguros patrimoniales que había en 1991, pasaron a 126 en 2000 y hoy suman 107. En el mismo lapso, las empresas de Vida aumentaron de 6 a 60 y hoy son 53.

    El mercado viene de una fuerte reestructuración y exhibe un grado de concentración cercana a los estándares internacionales: los 20 primeros grupos empresariales retienen 80% del mercado. Eso, sumado a la liquidez alcanzada a partir de la adopción de algunas medidas puntuales, ayuda a entender la recuperación del sector en los últimos meses, sin cierre de compañías, dice Claudio Moroni, superintendente de Seguros de la Nación.

    Pero nadie en el mercado parece desconocer que la clave de ese comportamiento ­y acaso la gran diferencia con lo sucedido en el sistema bancario­ fue una decisión estratégica del organismo que dirige el propio Moroni: la ausencia de normas generales para hacer frente al reclamo de los asegurados, de modo que cada compañía respondiera con su patrimonio. En todo caso, lo más parecido a una disposición global, fue la autorización a las entidades, en febrero de 2002, a retirar hasta 25% de sus activos en el corralito bancario para afrontar el pago de siniestros.

    Por su parte, las entidades también dieron pasos concretos para recomponer liquidez. Así lo explica Roberto Sollitto: Primero las compañías aceptaron la conversión de los títulos públicos en Préstamos Garantizados. Y luego la mayoría de ellas optó por su pesificación. De esa forma, no se salvaron del default pero, por lo menos, están cobrando intereses. Y Evelyn Paradela, especialista en seguros de la calificadora Fitch, aporta otro dato: Las compañías que calificamos, entre las que están varias de las líderes del mercado, dirigieron sus inversiones hacia bonos del tesoro de otros países o fondos de inversión, haciendo uso de una normativa previa al default que autoriza a las entidades a invertir hasta 50% de sus activos en el exterior. Según Paradela, esta decisión le habría permitido a las compañías hacerse de un interesante colchón de liquidez, aunque a riesgo de enfrentar pérdidas financieras por eventuales apreciaciones del peso.

    Esta sucesión de recaudos permitió que el mercado siguiera cumpliendo con los contratos y no se registraran caídas importantes de primas. A excepción, claro, de los productos dolarizados de Vida.

    Cada cual atiende su juego

    El decreto 558 marca uno de los rasgos distintivos del mercado de seguros frente a la crisis. Allí se dispuso que cada aseguradora respondiera con una fórmula propia a los reclamos de los tenedores de seguros de Vida con Ahorro o Retiro en moneda estadounidense. El menú abarcó desde el piso de 1 dólar = un peso más CER, hasta la inmejorable oferta de dólar por dólar.

    Las alternativas que se ofrecieron fueron distintas en cuanto a los valores pero con un común denominador: cuanto más esté dispuesto a esperar el asegurado a través de la renovación de su póliza, mejor la calidad del rescate en términos de dólares, afirma Ricardo Fernández Figini, director de Tillinghast, Marcu y Asociados.

    En Mapfre realizaron tres campañas de conversión voluntaria de contratos, a través de barrido telefónico y con la participación de la red de productores. Nuestras propuestas formales incluyeron desde la pesificación con un plan de beneficios y descuentos en otras coberturas, hasta el mantenimiento de la moneda dólar ajustando la variable plazos. En general hemos tenido buena receptividad de aquellos que por su situación particular podían mantener su nivel económico, señala Diego Sobrini, vicepresidente ejecutivo de Mapfre Argentina Seguros.

    Datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) revelan que 80% de los ahorristas aceptó las propuestas; 5% las rechazó y, en consecuencia, fue a juicio. Y los restantes aún no se decidieron.

    Eagle Star, Prudential Seguros y Mass Mutual, figuran entre las pocas que ofrecieron devolver 100% en dólares. Con una diferencia importante: la primera fue la única compañía que en los años 90 tuvo el raro privilegio de poder invertir sus activos en el exterior.

    En este escenario, conviene repasar qué pasó con las pólizas contratadas antes y después de la devaluación. La recaudación de las pólizas viejas no se resintió tanto porque se autorizó a pesificar uno a uno; o sea que la persona que pagaba US$ 100 de prima pasó a pagar $ 100 y, obviamente, la cobertura también se pesificó. Pero la venta nueva de Vida con capitalización se cayó a pedazos, resume Fernández Figini.

    La nueva realidad estaría cambiando el perfil de las compañías de este segmento. Hay un cambio de enfoque. Cada vez más el seguro de Vida es percibido como instrumento de protección, a diferencia de lo que sucedió hasta fines de 2001, cuando se enfatizaba su característica de ahorro, sostiene Martín Gauto, presidente de la Asociación de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (Avira).
    Pero el derrumbe de la confianza de los ahorristas también se reflejó en otras aristas del mercado: la facturación cayó 48%; el empleo, sobre todo entre la fuerza de venta, se habría reducido de 20 a 30% y algunas fuentes hablan de 100.000 pólizas en productos off shore, lo que revelaría un fuerte repunte con respecto a años anteriores.

    Moroni admite las versiones sobre el crecimiento del mercado off shore pero no las comparte. No ha quedado tanta población con la capacidad de ahorro que requieren estas operaciones con primas que van de US$ 2.000 a 3.000, dice.
    Para Gauto, el círculo de esta actividad ilegal se está cerrando de a poco, dado que las normas sobre lavado de dinero hacen prácticamente imposible que los fondos eventualmente cobrados en el exterior ingresen al país sin ser detectados. Además, en abril pasado, el Poder Ejecutivo dictó dos decretos que confirman las multas impuestas por la Afip a tomadores de estos seguros.

    Cuando el robo es parte del precio
    El dato no es menor. Según Roberto Sollito, presidente de la Asociación de Compañías de Seguros de la República Argentina, 60% del precio de los seguros es una variable vinculada al nivel de siniestralidad, en tanto que el restante 40% responde a gastos fijos de administración y comercialización. En el caso del seguro automotor que, en promedio, el año pasado ajustó sus precios 30%, la acción de los amigos de lo ajeno, tuvo una incidencia capital. Buena parte del incremento en las primas, obedeció a la tasa de robos, que había llegado a 6 mensual, cuando el índice histórico es algo más de 2, dice Claudio Moroni, superintendente de Seguros de la Nación.
    En la actualidad, la gran noticia del mercado, es la fuerte reducción en los índices de robo, que algunos ubican en torno a 50% con relación a las cifras del año pasado. Pero Claudio Ballerini, gerente general de San Cristóbal Compañía de Seguros, tiene una visión diferente: Es cierto que en algunas regiones se produjo una baja en los robos de autos como consecuencia de la política de seguridad aplicada por el Estado. Pero los robos continúan, sólo que se han trasladado a otras poblaciones.
    Para los especialistas, la baja de la tasa de robos en Buenos Aires, no autoriza a pensar en menores precios de los seguros de autos pero, al menos por ahora, alcanza para neutralizar las presiones alcistas. La pregunta que se hacen es qué política van a seguir las compañías en aquellas zonas donde los robos siguen siendo moneda corriente y en aumento.

    Recuperando velocidad

    En el segmento de Patrimoniales, donde prevalece el rubro Autos, la crisis no golpeó tanto como en los productos de Vida con capitalización. Salvada la dificultad que supuso la falta de liquidez para enfrentar el pago de siniestros, entre enero y febrero del año pasado, el posterior deterioro de las variables del segmento estuvo fuertemente ligado a la marcha de la economía y al nivel de siniestralidad.

    Las primas y coberturas se incrementaron 30% en promedio, tanto en Autos como en Incendios. Este último rubro resultó ser el más rentable del último año, al mostrar un resultado positivo de 25% sobre las primas devengadas, a partir de la renovación en pesos de las pólizas originalmente en dólares. Por esta razón, las compañías que operan el segmento debieron renegociar sus contratos con las reaseguradoras.
    El aumento en los costos de repuestos y en los robos son señalados como los factores que motorizaron los mayores precios en el rubro automotor, donde el derrumbe económico tuvo diversas expresiones. Una caída en las ventas del orden de 34%, el cambio en la calidad de las coberturas (por ejemplo, de total a responsabilidad civil) y una no menor cantidad de gente que dejó de pagar su seguro, son las principales consecuencias. Cálculos no oficiales estiman que más de 50% del parque automotor de todo el país circula actualmente sin ningún tipo de cobertura.
    Pero en los últimos meses la situación en Patrimoniales cambió sustancialmente, coinciden las fuentes consultadas. Para nuestra sorpresa, la producción de seguros en pesos se recupera rápidamente y en forma paralela a los operativos cerrojo de la Policía Federal y a las acciones tomadas contra los desarmaderos de autos, que permitieron reducir a la mitad el robo de vehículos con respecto a las cifras del año, afirma Sollito.
    A pesar de la caída en los índices de robos, en el mercado se descarta que el precio del seguro automotor pueda exhibir un ajuste a la baja. Cuando los siniestros aumentaban, los precios no se actualizaban en la misma proporción, por la caída del poder adquisitivo de la población. En cambio, sí se podrían descartar nuevos aumentos de precios, dice Sollito.

    Según Horacio Contino, especialista en seguros y gerente de Deloitte &Touche, en la actualidad existe un atraso tarifario, porque los ajustes que se realizaron hasta el momento están en relación con la capacidad de pago de los asegurados y no compensan los aumentos de costos que sufrió el sector. Por su parte, la caída que se viene registrando en el robo de automotores, sólo permitirá ir recomponiendo el resultado del sector.
    En general, las compañías de seguros patrimoniales tuvieron una buena performance porque la mayor parte de los activos se incrementó a $ 1,40 + CER; mientras que los pasivos, muchos de los cuales son reservas de siniestros pendientes, aún no tuvieron ajuste y se desconoce cómo van a fallar los jueces. En este caso, las alternativas van desde aplicar la tasa pasiva hasta la más extrema de dolarizar, señala Fernández Figini, de Tillinghast, Marcu y Asociados.
    Uno de los factores señalados como importantes a favor de la rápida regularización del mercado de patrimoniales, fue la reducción del tiempo de las pólizas que, de anuales pasaron a mensuales o trimestrales. De esa forma, los operadores pudieron achicar la potencial brecha que se abría entre las sumas aseguradas y lo que podían llegar a pagar en caso de siniestro, a partir de la aparición de la inflación.

    Inversiones de las compañías de seguros – Año 2002
    Por sectores (en $ millones)
     
    Tipo de inversión Patrimoniales Vida ART Retiro
    Títulos públicos 2.120,0 1.378,7 610,8 3.858,7
    Acciones 402,1 307,2 8,9 6,7
    Depósitos a plazo 785,9 112,2 376,4 929,2
    Fondos comunes de inversión 199,1 154,4 62,9 49,7
    Obligaciones negociables 168,1 96,7 90,5 280,5
    Otras inversiones 292,4 150,6 23,7 88,9
    Total 3.967,6 2.199,8 1.173,2 5.213,7
    Fuente: Asociación Argentina de Compañías de Seguros.

    Balance y perspectivas

    Gran parte de las empresas logró recomponerse rápidamente de la crisis. Y el menor costo sufrido con respecto al sector bancario se explica porque, a pesar de las dificultades, las compañías aseguradoras no dejaron de cumplir con sus compromisos, afirma Claudio Ballerini, gerente general de San Cristóbal Seguros Generales.
    Más allá de la coincidencia en el diagnóstico, los operadores del mercado trasuntan una cautela que, para algunos, revela cierto grado de incertidumbre. Tienen claro que sin confianza no habrá recuperación del mercado de Vida con Ahorro o Retiro y saben que para consolidar la mejora en Patrimoniales se requiere que la economía siga creciendo y que el Estado no baje los brazos en la lucha contra el robo de automotores. Pero no faltan reclamos puntuales de un sinceramiento de productos y operadores, mientras el mercado en general parece pendiente del futuro de la variable precios. Un capítulo, sobre el que hay tanta conciencia de la necesidad de una recomposición, como de la dificultad que, para ello, implica la degradación del poder adquisitivo de la población.

    Otro motivo de preocupación subyace en torno a la relación con las reaseguradoras, en la que se reconoce un endurecimiento de las condiciones y no se descarta que algún jugador deje el país en los próximos meses. El mercado argentino dejó de ser atractivo para las reaseguradoras porque la devaluación transformó los US$ 800 millones que se reaseguraban hasta diciembre de 2001, en algo menos de US$ 300 millones que se negocian en la actualidad, señala Sollito.

    En medio de todo este reacomodamiento del mercado, desde el Estado se impulsan algunas medidas destinadas a reforzar la recuperación de esta actividad que, tras mover $ 8.900 millones durante 2002, este año se encamina a superar los $ 9.500 millones. Por un lado, en julio entró en vigencia la obligación de aumentar las reservas en concepto de siniestros incurridos pero no denunciados, una cláusula de seguridad conocida en la jerga como IBNR, que constituye la previsión de lo que la compañía deberá enfrentar en materia de juicios.

    Y a mediados de agosto se conoció una resolución de la Superintendencia de Seguros que, para algunos analistas, podría constituirse en una sólida muleta para el tullido mercado de Ahorro y Retiro. La normativa permite a las compañías constituir fondos de afectación específica y fideicomisos de garantías, con el propósito de poner los ahorros a resguardo de crisis financieras y otras yerbas.
    Entre las exigencias para la estructuración de fideicomisos, un instrumento que no presentó casos de default durante el año pasado y ofrece importantes ventajas impositivas, figura que el fiduciario no puede ser parte del mismo grupo económico de la compañía que aporta los fondos.

    Hay operadores que están muy entusiasmados con la idea de invertir en un mecanismo muy usado en Estados Unidos, bajo el nombre de Cuentas separadas, donde un determinado grupo de pólizas tiene una afectación de activos específica. De ese modo, identifica claramente la tasa de rentabilidad y cuenta con una mayor certeza jurídica, afirma Claudio Moroni, responsable de la SSN.

    Para Horacio Contino, de Deloitte &Touche, la iniciativa tendrá efectos favorables debido a que hasta ahora no había forma de segregar activos de manera que los fondos de los asegurados queden protegidos ante eventuales problemas de la compañía.

    El objetivo es que estos fondos se inviertan de acuerdo con el Manual de Inversiones que cada compañía deberá conformar, ateniéndose a determinados parámetros de seguridad y de calificación. Al cierre de esta edición, la mayoría de las compañías evaluaba la implementación de ambos instrumentos, descontándose que la financiación de exportaciones será uno de los destinos de los fondos.

    Crisis global
    Independientemente de las vicisitudes del mercado local a partir de la debacle financiera del año pasado, la industria aseguradora de buena parte del mundo atraviesa por una crisis de proporciones. Los quebrantos están a la orden del día en Europa y Japón y, por primera vez en décadas, el fantasma de la insolvencia sobrevuela a jugadores top. ¿Algunos nombres conocidos?: Zurich Financial Services acusó pérdidas el año pasado del orden de US$ 3.400 millones, en tanto que la británica Prudential se vio obligada a ajustar el pago por siniestros en £ 2.000 millones. En Japón, en tanto, el estigma de la bancarrota persigue desde 1998 a las compañías de Vida y se prevén pérdidas multimillonarias para este año.

    Por extraño que parezca, la crisis global tiene un punto en común con el desaguisado argentino: la mayoría de las compañías está sospechada de haber invertido mal sus activos, multiplicando los problemas de iliquidez del mercado. Un dato: las acciones de las compañías aseguradoras europeas cayeron el año pasado 23 puntos porcentuales por debajo del promedio del mercado bursátil.

    Producción de seguros/PBI Producción/habitantes
    (en %) (en %)
     
    Patrimoniales 2,25 Patrimoniales 142,54
    Vida 1,09 Vida 68,86
    Riesgo de trabajo 0,37 Riesgo de trabajo 23,16
    Total mercado 3,71 Total por habitante 234,56
    Fuente: Asociación Argentina de Compañías de Seguros. Fuente: Asociación Argentina de Compañías de Seguros.