La construcción es un factor clave para medir la evolución de la macroeconomía de un país. En la Argentina, el sector acentuó en 2003 el proceso de recuperación que había comenzado en el segundo trimestre de 2002, después de la abrupta caída que se produjo en 2001. Pasados los primeros ocho meses de este año, la actividad creció 36,5% con respecto al mismo período del año anterior, aunque aún se encuentra 30% por debajo de lo que registró en 1998. La particularidad: la recuperación fue motorizada por la obra privada, fundamentalmente destinada a edificios de vivienda de pequeña y mediana envergadura. En tanto, las grandes constructoras esperan que la inversión pública revierta esa tendencia a partir de 2004.
Antes de comenzar el análisis es necesario aclarar que los datos confiables del sector de la construcción no son muchos. Debido a la informalidad de algunas de sus variables como por ejemplo la producción de ladrillos o la reticencia de miembros del sector a brindar información, como ocurre con los dueños de corralones, es habitual que se produzcan fluctuaciones exageradas en algunos indicadores. Por eso es conveniente no reparar en lapsos breves mensuales sino en períodos largos, que manifiesten mejor las tendencias.
El informe se apoya en los datos oficiales brindados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), tanto en el caso del indicador sintético de la actividad de la construcción (Isac), como en el de insumos representativos de la construcción.
La tendencia-ciclo del gráfico 1 muestra claramente el crecimiento acumulado de los ocho primeros meses de este año con respecto a 2002, además de la diferencia que se mantiene con los niveles de 1998. Al analizar las variables que componen el Isac se percibe un aumento de todos los tipos de construcción con respecto al año pasado. Sin embargo, entre las obras de infraestructura, las viales mostraron el menor incremento del sector. En tanto que los edificios para vivienda se mantuvieron por encima de las construcciones de su tipo.
| Isac: serie con estacionalidad, desestacionalizada y tendencia-ciclo |
4.7.1 |
| (Base: 1997 = 100) |
 |
| Fuente: Indec. |
| Insumos representativos de la construcción |
4.7.2 |
| Variables porcentuales de los despachos al mercado interno y producción – Agosto de 2003 |
| |
Variación porcentual |
| Insumo |
con respecto al mes anterior |
con respecto a igual mes del año anterior |
del acumulado enero-agosto de 2003 con respecto a igual período del año anterior |
| Asfalto |
0,7 |
14,3 |
19,2 |
| Cemento Portland |
1,6 |
20,9 |
23,9 |
| Hierro redondo p/hormigón |
2,8 |
37,8 |
35,8 |
| Ladrillos huecos |
3,5 |
139,5 |
97,7 |
| Pisos y revest. cerámicos |
1,6 |
23,7 |
47,1 |
| Pinturas p/ construcción |
23,4 |
52,0 |
60,0 |
| Fuente: Indec. |
| Variaciones porcentuales |
4.7.1 |
| Primeros ocho meses de 2003 con respecto a igual período de 2002 |
 |
| Fuente: Indec. |
El motor de la actividad en lo que va de 2003 fue la ejecución de pequeñas obras privadas o mini obras, en especial destinadas a viviendas. Según datos extraoficiales brindados por miembros del sector, 85% de los despachos de cemento y materiales para la construcción se comercializa a través de corralones y sólo el porcentaje restante se compra directamente a los fabricantes. En 1998 la relación era exactamente inversa. Los porcentuales hablan de la primacía de la obra pequeña, ya que las empresas dedicadas a las grandes construcciones no tienen la necesidad de recurrir a los corralones para adquirir sus insumos.
En cuanto a las razones que motivaron la inversión en mini obras, se debe reparar en el estancamiento del dólar y la utilización del dinero que se mantuvo fuera del sistema financiero. Estos factores posibilitaron el aumento de la construcción y la ampliación de viviendas impulsadas por capital privado.
En el caso de los insumos despachados al mercado interno, los datos más significativos surgen al analizar los primeros ocho meses del año en su conjunto. En la última columna del cuadro 4.7.2, los porcentajes muestran una variación positiva en todos los casos, pero el incremento del consumo es menor en los insumos relacionados con las grandes obras (asfalto, cemento, hierro redondo para hormigón). En síntesis, el cuadro refuerza el argumento de la supremacía de la obra chica.
En tanto, los jugadores fuertes del sector esperan que, en el corto plazo, la tendencia se revierta, no por la caída de la pequeña obra sino por el crecimiento de las grandes construcciones, motorizadas principalmente por la inversión pública. De hecho, el presupuesto nacional para 2004 aprobado por el Congreso, destina $ 1.500 millones a la obra pública, contra los $ 700 millones que se consignaron en el de 2003. Sin embargo, en este punto se debe tener en cuenta la diferencia entre lo presupuestado y lo ejecutado, ya que en 2003, por ejemplo, de los $ 700 millones presupuestados sólo se ejecutaron $ 250 millones. Es en la concreción efectiva de la obra pública de gran envergadura donde están depositadas las esperanzas de los jugadores de peso del sector.