En Estados Unidos 65% de la población padece de sobrepeso y 25% es obesa.
Con esas cifras, los especialistas norteamericanos ya consideran que el problema
de “los kilitos de más” alcanzó el grado de epidemia
nacional. Tanto abogados como médicos tienden a responsabilizar del progresivo
aumento de peso de la población (actualmente, un norteamericano promedio
consume, por día, unas 200 calorías más que hace 30 años
y, en el mismo período, la cantidad de niños obesos se triplicó)
a la comida “chatarra”, a las marcas que las producen y a las cadenas
que la comercializan. De hecho, en los últimos meses, varios grupos de
personas (los más notorios, un grupo de estudiantes obesas del Bronx)
intentaron llevar a juicio a diferentes empresas porque entienden que sus productos
son causantes de su aumento de peso, hecho que, dado que está comprobado
que la obesidad está asociada a enfermedades cardiovasculares y a ciertos
tipos de cáncer, pondría en riesgo sus vidas.
La primera crisis, en Estados Unidos, vino de la mano de las políticas
de marketing que apuntan a los niños. Desde siempre, la publicidad de
productos saludables para los chicos se orienta a los padres y las de productos
potencialmente perjudiciales, como las golosinas y las gaseosas, a los niños.
Los críticos afirman que la novedad de los últimos tiempos es
que los medios alcanzaron una saturación inédita de mensajes dirigidos
a consumidores infantiles, desde personajes salidos de programas populares que
promocionan alimentos cuyos valores son cuestionables, hasta jugosos contratos
de escuelas para otorgar exclusividad a determinadas marcas en sus expendedores
de comida y bebidas. El eje de la cuestión es que, sólo en Estados
Unidos, el mercado de niños de hasta 12 años mueve, si se considera
exclusivamente lo que los chicos gastan por sí mismos, US$ 30.000 millones
al año; pero si se incluye en la ecuación lo que los padres gastan
debido a la influencia de sus hijos sobre ellos, la cifra se eleva a US$ 600.000
millones.
En el mes de julio, Kraft Foods, una de las compañías de alimentación
más importantes, con operaciones en 140 países y, en la Argentina,
comercializadora de Terrabusi, Oreo, Canale, Don Felipe y Royal entre muchas
otras marcas, anunció una iniciativa global para combatir la obesidad.
“El aumento de la obesidad es el resultado de factores complejos y no hay
soluciones simples. Aun así Kraft se compromete a una selección
de productos y a prácticas de marketing que estimulen un modo de vida
saludable”, dice Aurora González, directora de Asuntos Corporativos
de Kraft Foods América Latina. “Este compromiso se centrará
en cuatro áreas claves: nutrición, marketing, información
al consumidor y difusión pública”.
En términos concretos, el compromiso global de Kraft consiste en reducir
las porciones individuales de sus productos, mejorar la información nutricional
en la publicidad y etiquetas, eliminar el marketing dentro de escuelas, promover
comportamientos apropiados de alimentación y estilos de vida activos
e incentivar el diálogo con los consumidores. “Desde hace años
venimos enfocándonos en construir un portafolio de productos saludables,
en asegurarnos que nuestras prácticas de marketing sean responsables
y en promocionar estilos de vida sano y activos”, afirma González.
A escala local, las cosas tienen matices distintos. Según Alco, la Asociación
de Lucha contra la Obesidad, en la Argentina hay unas 12 millones de personas
con sobrepeso; es decir, un tercio de la población. El trágico
hecho de que en nuestro país exista desnutrición infantil y que
la mitad de la población sea pobre no implica que la obesidad no exista.
Es más, los alimentos altos en calorías pero de bajo nivel nutricional
son mucho más accesibles que los que contienen hierro, calcio y vitaminas.
“Considerando que la desnutrición infantil es una de las problemáticas
más graves que afectan hoy a la Argentina y que, asociadas a la falta
de hierro en la alimentación diaria, hemos incorporado Nutrihierro a
uno de los productos básicos como es la harina Favorita, presentando
una nueva fórmula fortificada que cubre 50% de los requerimientos diarios
de hierro que los niños necesitan”, afirman fuentes de la empresa
Molinos. Al mismo tiempo, la empresa destaca algunos cambios en su productos,
tendientes a reducir grasas y mantener una dieta más sana: “Lanzamos
nuevos rellenos para la marca Patitas, como el de espinaca y el de pescado y
calabaza. Tanto la espinaca como el pescado son productos clásicos de
una dieta saludable y aunque no tengan tanta aceptación en los más
chicos, creemos que es importante ofrecerlos”. M
