Quién lo hubiera dicho un lustro atrás, pero hoy la importancia
de la tecnología comienza a ser cuestionada. Un artículo de la
edición de mayo de la Harvard Business Review que lleva la rúbrica
de Nicholas G. Carr se dedica, justamente, a poner en tela de juicio las ventajas
de las IT, destacando que las mismas se esfuman con el correr del tiempo y subrayando
que su comoditización de la mano de Internet es, prácticamente,
un hecho.
Carr apela a la anécdota para graficar su tesis. De acuerdo con su relato,
en la última edición del Foro Mundial de Davos, en enero de este
año, Bill Joy, cofundador de Sun Microsystems, se preguntó: “¿Y
si la gente ya ha comprado la mayoría de las cosas que quería
tener?”. Según explica el editor de la revista, la gente de la que
hablaba Joy eran, ni más ni menos, los hombres y mujeres de negocios
y, las cosas a las que hacía referencia, en realidad, representaban a
las propuestas de tecnología a escala empresarial.
“Hay buenas razones para creer que las capacidades de IT existentes en
las empresas son más que suficientes para cubrir sus necesidades y, por
lo tanto, la lentitud creciente y generalizada de la demanda es un fenómeno
tan cíclico como estructural”, destaca Carr, al tiempo que subraya
que ya hay muchos proveedores que están reposicionándose en respuesta
a los cambios que plantea el mercado.
Gasto versus inversión
El brillo alcanzado por la tecnología alcanzó durante los años
’90, que se tradujo en altas cotizaciones bursátiles de las empresas
proveedoras, parece haberse opacado. La torta de la IT se achica año
tras año y, por si los números no alcanzaran para expresar el
momento por el que atraviesa hoy el sector, la reconversión del negocio
que plantean algunas de sus protagonistas también puede ser leída
como una señal de cambio.
“Fueron terribles gastos y no inversiones las que se produjeron durante
la década pasada”, admite María Luisa Kun, analyst director
de Gartner. “Aun cuando no estamos de acuerdo con lo que plantea Carr acerca
de la importancia de la IT, tenemos que reconocer que en los ’90, movidas
por las expectativas de eficiencia, las empresas malgastaron en las fatídicas
tres letras”, reflexiona la analista, en referencia a los productos CRM
o ERP, figuras excluyentes del universo tecnológico hasta no mucho tiempo
atrás.
En este marco, confluyen las apreciaciones del fundador de Sun y las predicciones
de comoditización de Carr. Si bien Kun plantea sus diferencias con el
artículo ya citado, la directiva de Gartner reconoce que las empresas
gastaron de más –50% aproximadamente– en la compra de licencias
que en la actualidad no usan. “Los proveedores obligan a incrementar la
capacidad de procesamiento cuando, en realidad, hay sobrecapacidad. De hecho,
las herramientas de escritorio sólo se utilizan en 60% y siguen saliendo
versiones”, subraya la directiva.
Un nuevo commodity
“Pero, en definitiva, ¿qué es un commodity? –se pregunta
Kun–, un elemento cuya diferenciación pasa por el precio. En ese
sentido, podemos decir que las herramientas de aplicación crítica
ahora están al borde de la comoditización; por eso, la competencia
hoy no puede pasar por el precio, sino por la diferenciación”, remata
la analista.
A pesar de que desde Gartner se subraya que la mutación de la IT en commodity
ya no se centra en “la guerra religiosa entre Microsoft y Linux”,
no son pocos los que ven cristalizada esta transformación, precisamente,
en los sistemas operativos y las bases de datos open source. En esta instancia,
desde Microsoft Argentina, Axel Steinman plantea que es difícil que una
tecnología, que es básicamente un recurso técnico, se convierta
en un commodity ya que, por su carácter dinámico y por el hecho
de estar en evolución constante, deja de lado esa posibilidad.
“En todo caso, podría llegar a debatirse si la información
es un commodity; ahí veríamos que algún tipo de información
sí lo es, como los índices bursátiles o las estadísticas
básicas de la economía, a pesar de que se les puede agregar valor,
mucho más, incluso, que a otras materias primas de la era industrial”,
puntualiza Steinman. “No obstante –prosigue– hay información
crítica de cada negocio que claramente seguirá siendo diferencial
y, en tanto la tecnología ayude a generarla, procesarla y utilizarla,
mantendrá su perfil innovador”, remarca.
Como queda demostrado hasta aquí, las posiciones acerca del advenimiento
de la comoditización en el sector son, al menos, encontradas. Si faltara
una radicalmente opuesta a las expresadas hasta ahora, desde la gigante alemana
SAP, Eugenio Pies, director regional y presidente de la compañía
para la región Sur, afirma que las aplicaciones de negocios están
muy lejos de ser un commodity. “Desde ese punto de vista –subraya–
creemos que es fundamental proteger la independencia de nuestros clientes, que
puedan elegir y cambiar las plataformas, integrar las aplicaciones de diferentes
fabricantes, seleccionar a los consultores que deseen y, por supuesto, converger
urgentemente en los estándares”.
En la empresa europea que, según se informa, tiene casi 20.000 clientes
distribuidos en todo el mundo, consideran que la necesidad de consolidación
que expresa el sector obedece a las reglas del mercado. De acuerdo con Pies,
“la industria ha madurado y vamos en camino de tener que disponer de determinadas
economías de escala para sobrevivir”.
Innovación, ¿se busca?
A esta altura del relato, cabe preguntarse si hay demanda de verdadera innovación
por parte de los clientes y, en tal caso, cuál es la oferta con que las
proveedoras la satisfacen. Puestos a contrastar los ’90 con estos primeros
años del siglo XXI, el cambio de escenario económico –la
amenaza de deflación, por ejemplo– también hizo de las suyas
en el ámbito tech. En sintonía con este factor, las empresas clientes
cambiaron radicalmente sus demandas para con la IT. Y la ansiedad por contar
con tal o cual aplicación de vanguardia dio paso a la prudencia.
Leandro Gimeno, managing director de la filial argentina de Progress Software,
proveedora enfocada en el desarrollo, la implantación, la integración
y la administración de aplicaciones empresariales, explica que en la
actualidad los proyectos pasan más por los costos que por la performance.
“Sólo se implementan nuevas versiones que habilitan para ganar en
el negocio, nada más”, precisa.
En este contexto, destaca, el e-business no encarnó a una verdadera revolución:
“Llevar el negocio a la Web fue solamente una vuelta de tuerca”, define.
“Hoy la compañías buscan un retorno de la inversión
que no supere el año y, de ser posible, que se produzca dentro del mismo
ejercicio fiscal”, expone, por su parte, Javier Carrique, director regional
de BMC Software, firma proveedora de soluciones para la administración
de sistemas empresariales, miembro del índice S&P 500. “Dejó
de existir por parte de las empresas la carrera, la competencia por tener la
aplicación de moda. Ahora, el proveedor y la empresa cliente trabajan
de a dos y solamente en proyectos que se justifican”, explica.
En este contexto, y retomando los conceptos del directivo de Microsoft, para
Carrique la innovación en software está dada por la evolución.
“Y también está dada en función de las industrias
–añade el ejecutivo de BMC–. De hecho, aquí, en la Argentina,
el cambio de escenario trajo aparejado otro cambio, en este caso, por el perfil
de las empresas que demandan tecnología en la actualidad”, completa.
La demanda local
En efecto: en lo que se refiere particularmente a la Argentina, el tembladeral
económico trajo consigo un cambio tanto en la oferta de las empresas
proveedoras como así también en los mercados que potencialmente
incorporarán tecnología en el corto plazo.
“Si bien las condiciones actuales y el tipo de cambio hacen que se avance
más lentamente en la incorporación de nueva tecnología,
estamos presenciando proyectos muy interesantes que responden a necesidades
concretas”, detalla Marcelo Lava, gerente general de Novell para el Cono
Sur. “Esto tiene un lado muy sano para el mercado; ya no se trata de comprar
tecnología sin preguntarse antes para qué”, sentencia el
ejecutivo. Y subraya que ésa es la estrategia elegida por la compañía
para este 2003: optimizar los recursos de sus empresas cliente, entregando soluciones
de negocios antes que productos a instalar.
Así las cosas, el cambio en la oferta de las proveedores a escala local
encuentra su correlato en los vaivenes económicos de los últimos
24-36 meses. De hecho, a los factores ya enumerados, la Argentina suma la particularidad
de 10 años de paridad peso-dólar, la cual permitió colocar
al país en la vanguardia tecnológica de Latinoamérica.
Sobre todo en aquellas industrias que, por su foco específico de negocio,
también fueron beneficiadas por la Ley de Convertibilidad.
En este nuevo escenario, se prevén, entonces, inversiones para este año
acotadas a campos muy específicos. Para María Luisa Kun, de Gartner,
será el sector de manufactura el que se llevará los presupuestos
de IT de este año, lo que conducirá a un crecimiento del sector,
“un crecimiento dado sobre la caída formidable a la que se asistió
durante los últimos años”. Coincide con la analista Javier
Carrique, de BMC, quien prevé movimientos en “la industria pesada
con perfil exportador”. Leandro Gimeno, de Progress, predice que será
en los mercados verticales que sustituyen –“vidrios, neumáticos”–
donde las proveedoras de tecnología harán negocios en el plano
local. M
M. V. A. y A. P.
