Supongamos por un momento que sus bolsillos están llenos de morlacos,
que recién llega a una ciudad como Buenos Aires y que tiene poco tiempo
para hacer compras. Pero sabe también, porque es un viajero ilustrado,
que la Reina del Plata desborda de antigüedades, de buenos y extravagantes
vinos y cigarros, de diseñadores de moda y de objetos bien posicionados
en el exterior, y que ofrece productos de calidad dignos del “primer mundo”.
Digamos también, que sabe que el cambio dólar-peso lo favorece,
y quiere aprovechar esta oportunidad para regresar con sus valijas llenas.
No es fácil, para quien no conoce el lugar, encontrar el camino correcto
que conduce a esos objetos. La mayoría de las veces, los turistas recurren
a los atinados consejos de los conserjes de los hoteles (figuras claves que
disponen de muchísima información, pero no pueden ofrecer datos
personalizados) o a los recorridos típicos que marcan las guías
de turismo. En general, encuentran poco de lo que buscan y muchos regresan a
sus hoteles con el gusto amargo de haber pagado de más sólo por
ser extranjeros.
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Para evitar esos inconvenientes, el Alvear Palace Hotel, posicionado como uno
de los 20 mejores hoteles del mundo y el primero en Centro y Sudamérica,
según publicaciones especializadas como Andrew Harper’s Hideaway
Report y The Greatest Hotels in the World (entre otras), inauguró un
nuevo servicio pensado especialmente para sus pasajeros VIP: el personal shopper.
Tal como explica Cecilia Nigro, la responsable de las Relaciones Públicas
y Prensa del hotel, este servicio se creó como respuesta a una necesidad
de numerosos clientes: “Después de recoger información de
varias encuestas internas y siempre con la intención de estar a tono
con las tendencias mundiales, pensamos que ofrecer esta posibilidad sería
de gran ayuda para nuestros huéspedes. Nos ha pasado muchas veces que
nos preguntaran dónde se podían conseguir diferentes cosas y,
entonces, pensamos que sería mejor brindar un asesoramiento organizado
y por profesionales”. Para eso, el Alvear contrató a tres personal
shoppers, quienes trabajaron durante más de 20 años como productoras
de moda de grandes publicaciones nacionales y son expertas también en
moda y diseño, en antigüedades, en vinos, en arte, en cueros y tabaco,
entre otras disciplinas. Además, tienen contactos exclusivos con las
personalidades más importantes de Buenos Aires en esos rubros.
Por supuesto, lo ideal es que el huésped, al momento de realizar la reserva
de habitación, también confirme que va a utilizar el servicio
de personal shopper y, en ese caso, se le realizan varias preguntas sobre sus
gustos, su perfil, su deseo, sus medidas, etc., para poder organizar con tiempo
su compra. También puede contratarlo en el momento y el costo es de US$
20 la hora. Lo recomendado es un mínimo de tres horas, que incluye también
los traslados en remise. De esta manera, el Alvear brinda un servicio de lujo
destinado a viajeros con poco tiempo o que quieren comprar objetos muy específicos.
Además, otorga seguridad porque los turistas no tienen que andar por
la calle solos, con los riesgos que se corren en la actualidad. Y, por supuesto,
no se trata de llevarlos a un shopping común y corriente, sino de ir
al atelier de Gino Bogani, o al taller de Pallarols o a comprar diseños
de joyas únicas en el salón de Celedonio Lohidoy”.
Una bicoca
En el Hotel Four Seasons de Nueva York los huéspedes pueden salir de
compras de la mano de Marina Crispo, ex gerenta general de Barneys, Gucci y
Hermes, y contar con su asesoramiento personalizado por US$ 125 la hora. Y en
el hotel Tribeca Grand se puede recurrir a los servicios de Visual Therapy (Terapia
Visual), una firma consultora en vestuario que lleva ropa y accesorios hasta
las habitaciones. Estos servicios, según reza la página Web oficial
de la empresa, cuestan US$ 450 la hora o US$ 3.600 el día entero.
En París, Judy Price, ex directora de una revista de modas, organiza
recorridos a salones de alta costura por US$ 8.500 durante cuatro días.
Sin embargo, existe una diferencia entre las tareas que realizan los personal
shoppers del extranjero y los locales: allí, son expertos en bargains,
es decir, en ofertas de objetos e indumentaria que, aunque cuestan fortunas,
ellos pueden conseguirlos a precios más accesibles.
En todos los casos, el personal shopper también se convierte en una especie
de asesor de imagen, pues sus trayectorias les dan la experiencia necesaria
para aconsejar a cada persona cómo mejorar su look y encontrar su estilo
personal.
Un servicio, no un negocio
Cecilia Nigro, del Alvear , se encarga de aclarar que el hotel no tiene contratos
o acuerdos con ninguna casa de modas o de otro rubro: “Nosotros entendemos
esto como un servicio al cliente; no es un negocio para el hotel. Por eso, cada
personal shopper está capacitado sobre todas las prestaciones para los
huéspedes y no puede hacer contratos en nombre del hotel para vender
ningún objeto. Entre otras virtudes, se los contrató porque son
honestos y confiamos en ellos. En gran medida, serán también parte
de la imagen que el pasajero se lleve del Alvear”.
En el Four Seasons de Buenos Aires, la información a los clientes sobre
los lugares de compra está en manos de los conserjes, y lo mismo sucede
en el Caesar Park, donde el personal shopper todavía no desembarcó.
Pero ésta es una tendencia que crece y es de esperar que el Alvear abra
el camino para todos los demás. M
