miércoles, 24 de junio de 2026

    Certero golpe a la industria

    La segunda posición que ocupa América latina en el ranking elaborado
    por la Business Software Alliance (BSA) nada tiene de honrosa o meritoria como
    cualquier ubicación en un podio podría presuponer. Sucede que,
    en este caso, el escalafón indica el nivel de piratería informática
    de la región, lo que se traduce en perjuicios de distinto tipo para la
    industria tecnológica latinoamericana y para la frágil economía
    de este rincón del mapa, que necesita –y mucho– de sectores
    que generen fuentes de trabajo con un alto valor agregado.
    Para quienes no conocen el sector en profundidad, podría resultar pretencioso
    atribuirle a una simple merma en la piratería un crecimiento tal que
    redunde en 25.000 nuevos empleos, en más de US$ 600 millones en concepto
    de impuestos y en algo así como US$ 6.400 millones extras para la economía
    de la región. Sin embargo, la reducción de 12 puntos ya lograda
    por América latina parecería confirmar lo expuesto por IDC en
    su estudio, en base al cual la BSA elabora sus categorizaciones. Así,
    chequeando lo ocurrido a partir de 1996 hasta el año 2001, y a medida
    que la industria del software redujo la piratería de 69 a 57 puntos porcentuales,
    es posible observar cómo este nicho en particular dentro de la IT creció
    80%, a un ritmo dos veces más rápido que el exhibido por las firmas
    de hard.
    Estos antecedentes sintonizan con las proyecciones del tándem IDC-BSA
    para el período 2002-2006, en el estudio llevado a cabo recientemente
    por la consultora en la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México,
    Chile, Perú, Puerto Rico y Venezuela. De acuerdo con las cifras de la
    dupla, si la tasa de piratería se redujera otros 10 puntos porcentuales,
    la industria del software podría crecer hasta alcanzar ingresos por US$
    38.000 millones y emplear a unas 750.000 personas en un lapso de tres años.
    En este marco, según destaca el estudio, dos grandes ganadores surgirían
    a escala regional: Brasil, que cuenta con el mayor sector IT en esta parte del
    mundo y que añadiría otros US$ 3.200 millones a su economía
    (lo cual equivale a las ganancias de todos los demás países latinoamericanos
    combinados); y la Argentina, que triplicaría los ingresos correspondientes
    a las tecnologías de la información durante el período
    mencionado.

    Piratas
    de los siete mares

    El trabajo conjunto
    de la consultora IDC y la Business Software Alliance también da
    cuenta de lo que sucede con la producción ilegal en otras latitudes.
    Según consigna el informe, las regiones con mayores tasas de piratería
    obtendrían beneficios relativos mayores con la reducción
    de estos guarismos. Entre las más beneficiadas, el área
    Asia-Pacífico, seguida por Europa oriental y occidental serían
    las que más provecho sacarían de un descenso en los registros.


    En el primer caso, 10 puntos menos en la tasa de piratería ayudaría
    a duplicar el tamaño de su sector informático, crearía
    1,1 millón de nuevos empleos e incrementaría las ganancias
    de la industria local en casi US$ 120.000 millones. En lo que se refiere
    al este europeo, reduciendo sus índices actuales de 67 a 57% en
    2006, la región podría sumar US$ 11.200 millones a su economía
    y crear casi 50.000 nuevos puestos de trabajo. Por último, en lo
    que hace a Europa occidental, la merma en los índices llevaría
    a duplicar la cantidad de empleos que actualmente tiene el sector en esa
    parte del mundo, llevándolos a 3,5 millones para el año
    2006.


    Los números de la Argentina

    Un primer vistazo al estado de las cosas en el país delata que la tasa
    de piratería a escala local se encuentra por encima de la media de la
    región. Así, de acuerdo con IDC y Software Legal (SL), representante
    de la BSA en la Argentina, la piratería de software es de aproximadamente
    62% en todo el territorio nacional.
    Una disminución de 10 puntos porcentuales permitiría a este sector
    de la IT generar ingresos por US$ 3.600 millones para 2006, y 4.400 nuevos puestos
    de trabajo directos para la misma fecha. Según destacan, si se tiene
    en cuenta que por cada empleo se crean aproximadamente otros 5,5 puestos de
    trabajo en industrias periféricas al software (gráfica, distribución,
    capacitación y mantenimiento, entre otras), serían 24.200 los
    nuevos trabajos conseguidos con esta reducción. En concepto de impuestos,
    el fisco local añadiría US$ 75 millones a su recaudación
    anual.

    ¿Es posible dimensionar la industria teniendo en cuenta la tasa de reducción
    propuesta? “Perfectamente, debido a que en el país ya se logró
    una reducción similar en el período1995-2001”, apunta Martín
    Carranza Torres, presidente de Software Legal, recordando la etapa en que la
    tasa de piratería en la Argentina cayó 9%. “Además,
    hay otros casos en la región como el de Costa Rica y Colombia que lograron,
    en mercados con características similares, bajar los índices abruptamente”
    (ver recuadro). Según estima el titular de la asociación civil,
    esta producción “en negro” de la Argentina ronda los US$ 950
    millones; o dicho de otro modo, 38% del total que mueve el sector. Para el directivo,
    las cifras que revela el informe de IDC trascienden el presente económico.

    De acuerdo con Carranza Torres, el pirateo de software obedece aquí,
    como en el resto de la región, a razones que se relacionan con lo cultural.
    “El Autocad, el soft que se emplea para diseño arquitectónico,
    es un ejemplo”, puntualiza el presidente de Software Legal. “Se prefiere
    piratear un producto que tiene un precio de US$ 50.000 a pesar de que se va
    a utilizar sólo una pequeña parte de todo aquello que el software
    permite hacer, en lugar de pagar los US$ 400 del producto original que seguramente
    se ajusta más a las necesidades de aquel que optó por la copia
    pirata”.

    Estas causas de índole cultural, en sintonía con Carranza Torres,
    también se ponen de manifiesto, por caso, en el mercado discográfico,
    conjugadas con las pérdidas económicas que generan. Por eso, la
    asociación hace hincapié en la concientización de los beneficios
    que vienen aparejados con el uso de software debidamente producido y comercializado.
    “La laxitud por parte de las autoridades para con el cumplimiento de la
    reglamentación –completa el titular de SL– también tiene
    que ver con eso. Existe laxitud con todo y con la propiedad intelectual en particular”,
    enfatiza. Y subraya, además, que la toma de conciencia a través
    de la divulgación en la cual se encuentra embarcada SL, incluye al fisco
    argentino.

    Beneficios extra de la legalidad

    Los perjuicios que vienen de la mano con la piratería no se limitan a
    las cifras; o por lo menos no directamente. Para plantearlo en positivo, las
    ventajas que trae la legalidad apuntan, por un lado, al incremento de los desarrollos
    locales y, por el otro, a la profundización en las áreas de investigación
    de las distintas empresas. “Los productos pirateados son los productos
    exitosos”, explica Martín Carranza Torres.
    “Lo que hay que tener en cuenta es que por cada software que sale al mercado,
    las empresas invirtieron una equis cantidad de dinero en investigación.
    Cuando se adquiere la copia, desaparece todo el recupero de la inversión,
    el cual posibilita el desarrollo que, a su vez, permite el lanzamiento de nuevos
    productos”, detalla el directivo de SL, recurriendo nuevamente a los números,
    fieles aliados a la hora de reflejar la realidad. Según Carranza Torres,
    sólo en el upgrade del Windows 95 al 98 participaron 5.000 personas,
    trabajando en promedio 10 horas diarias.
    Pero en Software Legal también les interesa destacar cómo la industria
    local se encuentra entre las más beneficiadas por la merma de estos índices
    de piratería: “Como expliqué anteriormente, la ilegalidad
    es selectiva y se concentra únicamente en los programas que han tenido
    repercusión. De esta manera, los desarrollos locales también pierden
    su espacio y su posibilidad de potenciación, con menores posibilidades
    para competir. Por otro lado, el producto argentino suele complementar a otro,
    estableciendo una especie de simbiosis. A través de las copias, la posibilidad
    de que el producto nacional pueda mejorarse se reduce notablemente, ya que la
    piratería no hace distinciones entre la producción argentina y
    la extranjera”, sentencia Carranza Torres.

    De acuerdo con los datos que maneja la asociación de la cual forman parte
    Adobe, Autodesk, Edusoft, Microsoft y Veritas Software Argentina, entre otras,
    los índices de software ilegal aumentan en el interior del país
    en contraste con los números que se registran en la capital federal.
    De este modo, las provincias de Santa Fe (85%), Mendoza (85%) y Córdoba
    (78%) encabezarían los registros de SL en cuanto a la utilización
    extendida de copias, según datos obtenidos durante 2000 y 2001. Por cierto,
    nada indicaría que estos guarismos hayan menguado durante los últimos
    dos años, sino lo contrario.
    Así y todo, las diferencias registradas entre Capital e interior no tienen
    injerencia alguna a la hora de retratar y categorizar al pirata local de acuerdo
    con las pautas establecidas por SL. La empresa reconoce tres estereotipos bien
    definidos, a saber: el light, a quien imaginan como el típico usuario
    hogareño que no paga por el programa que utiliza; el pirata plus, que
    sublicencia o no licencia el soft que usa; y el pro, que vive de generar y vender.

    Más allá de la coyuntura

    Ahora bien, ¿cuánto han tenido que ver la inestabilidad argentina
    y los vaivenes del cambio monetario en los índices que IDC atribuye a
    la piratería local? Los datos que cruza SL parecen deslindar la situación
    por la que atravesó –y atraviesa– la Argentina en los últimos
    meses de las dimensiones que toma la producción ilegal en el país.
    “La desinversión en la adquisición de licencias no se tradujo
    en un aumento en los índices”, razona Carranza Torres, para quien,
    en caso de haber tenido relevancia ese factor, hubiera influido directamente
    en la industria, produciendo un aumento notorio en los guarismos de la piratería.

    Al margen de lo estrictamente coyuntural, todo parece indicar que las posibilidades
    de desarrollo de una industria de software cien por cien nacional, son inversamente
    proporcionales a los registros de producción ilegal que ostenta el país.
    Además de un marco legal que aliente a la producción, el respeto
    a la propiedad intelectual es, a entender del sector, una condición sine
    qua non para que la Argentina se coloque a la vanguardia de la IT en la región
    y en el mundo. M
    M. V. A.

    MERCADO On
    Line le amplía la información:

    • “Ley de desarrollo de software. ¿El despegue de la Argentina
    tech?”. MERCADO, diciembre de 2002.
    https://mercado.com.ar/mercado/vernota.asp?id_producto=1&id_edicion=1020&id_nota=29
    • “Reducir la piratería en software generaría 1,5
    millón de empleos en el mundo”. El Cronista, 3 de abril de 2003.
    http://www.cronista.com/
    • “Séptimo estudio anual de BSA sobre piratería
    de programas informáticos a nivel mundial”. Homepage de la Asociación
    Software Legal.
    http://www.softwarelegal.org.ar/HTML/report.pdf