La segunda posición que ocupa América latina en el ranking elaborado
por la Business Software Alliance (BSA) nada tiene de honrosa o meritoria como
cualquier ubicación en un podio podría presuponer. Sucede que,
en este caso, el escalafón indica el nivel de piratería informática
de la región, lo que se traduce en perjuicios de distinto tipo para la
industria tecnológica latinoamericana y para la frágil economía
de este rincón del mapa, que necesita –y mucho– de sectores
que generen fuentes de trabajo con un alto valor agregado.
Para quienes no conocen el sector en profundidad, podría resultar pretencioso
atribuirle a una simple merma en la piratería un crecimiento tal que
redunde en 25.000 nuevos empleos, en más de US$ 600 millones en concepto
de impuestos y en algo así como US$ 6.400 millones extras para la economía
de la región. Sin embargo, la reducción de 12 puntos ya lograda
por América latina parecería confirmar lo expuesto por IDC en
su estudio, en base al cual la BSA elabora sus categorizaciones. Así,
chequeando lo ocurrido a partir de 1996 hasta el año 2001, y a medida
que la industria del software redujo la piratería de 69 a 57 puntos porcentuales,
es posible observar cómo este nicho en particular dentro de la IT creció
80%, a un ritmo dos veces más rápido que el exhibido por las firmas
de hard.
Estos antecedentes sintonizan con las proyecciones del tándem IDC-BSA
para el período 2002-2006, en el estudio llevado a cabo recientemente
por la consultora en la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México,
Chile, Perú, Puerto Rico y Venezuela. De acuerdo con las cifras de la
dupla, si la tasa de piratería se redujera otros 10 puntos porcentuales,
la industria del software podría crecer hasta alcanzar ingresos por US$
38.000 millones y emplear a unas 750.000 personas en un lapso de tres años.
En este marco, según destaca el estudio, dos grandes ganadores surgirían
a escala regional: Brasil, que cuenta con el mayor sector IT en esta parte del
mundo y que añadiría otros US$ 3.200 millones a su economía
(lo cual equivale a las ganancias de todos los demás países latinoamericanos
combinados); y la Argentina, que triplicaría los ingresos correspondientes
a las tecnologías de la información durante el período
mencionado.
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Piratas El trabajo conjunto
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Los números de la Argentina
Un primer vistazo al estado de las cosas en el país delata que la tasa
de piratería a escala local se encuentra por encima de la media de la
región. Así, de acuerdo con IDC y Software Legal (SL), representante
de la BSA en la Argentina, la piratería de software es de aproximadamente
62% en todo el territorio nacional.
Una disminución de 10 puntos porcentuales permitiría a este sector
de la IT generar ingresos por US$ 3.600 millones para 2006, y 4.400 nuevos puestos
de trabajo directos para la misma fecha. Según destacan, si se tiene
en cuenta que por cada empleo se crean aproximadamente otros 5,5 puestos de
trabajo en industrias periféricas al software (gráfica, distribución,
capacitación y mantenimiento, entre otras), serían 24.200 los
nuevos trabajos conseguidos con esta reducción. En concepto de impuestos,
el fisco local añadiría US$ 75 millones a su recaudación
anual.

¿Es posible dimensionar la industria teniendo en cuenta la tasa de reducción
propuesta? “Perfectamente, debido a que en el país ya se logró
una reducción similar en el período1995-2001”, apunta Martín
Carranza Torres, presidente de Software Legal, recordando la etapa en que la
tasa de piratería en la Argentina cayó 9%. “Además,
hay otros casos en la región como el de Costa Rica y Colombia que lograron,
en mercados con características similares, bajar los índices abruptamente”
(ver recuadro). Según estima el titular de la asociación civil,
esta producción “en negro” de la Argentina ronda los US$ 950
millones; o dicho de otro modo, 38% del total que mueve el sector. Para el directivo,
las cifras que revela el informe de IDC trascienden el presente económico.
De acuerdo con Carranza Torres, el pirateo de software obedece aquí,
como en el resto de la región, a razones que se relacionan con lo cultural.
“El Autocad, el soft que se emplea para diseño arquitectónico,
es un ejemplo”, puntualiza el presidente de Software Legal. “Se prefiere
piratear un producto que tiene un precio de US$ 50.000 a pesar de que se va
a utilizar sólo una pequeña parte de todo aquello que el software
permite hacer, en lugar de pagar los US$ 400 del producto original que seguramente
se ajusta más a las necesidades de aquel que optó por la copia
pirata”.

Estas causas de índole cultural, en sintonía con Carranza Torres,
también se ponen de manifiesto, por caso, en el mercado discográfico,
conjugadas con las pérdidas económicas que generan. Por eso, la
asociación hace hincapié en la concientización de los beneficios
que vienen aparejados con el uso de software debidamente producido y comercializado.
“La laxitud por parte de las autoridades para con el cumplimiento de la
reglamentación –completa el titular de SL– también tiene
que ver con eso. Existe laxitud con todo y con la propiedad intelectual en particular”,
enfatiza. Y subraya, además, que la toma de conciencia a través
de la divulgación en la cual se encuentra embarcada SL, incluye al fisco
argentino.
Beneficios extra de la legalidad
Los perjuicios que vienen de la mano con la piratería no se limitan a
las cifras; o por lo menos no directamente. Para plantearlo en positivo, las
ventajas que trae la legalidad apuntan, por un lado, al incremento de los desarrollos
locales y, por el otro, a la profundización en las áreas de investigación
de las distintas empresas. “Los productos pirateados son los productos
exitosos”, explica Martín Carranza Torres.
“Lo que hay que tener en cuenta es que por cada software que sale al mercado,
las empresas invirtieron una equis cantidad de dinero en investigación.
Cuando se adquiere la copia, desaparece todo el recupero de la inversión,
el cual posibilita el desarrollo que, a su vez, permite el lanzamiento de nuevos
productos”, detalla el directivo de SL, recurriendo nuevamente a los números,
fieles aliados a la hora de reflejar la realidad. Según Carranza Torres,
sólo en el upgrade del Windows 95 al 98 participaron 5.000 personas,
trabajando en promedio 10 horas diarias.
Pero en Software Legal también les interesa destacar cómo la industria
local se encuentra entre las más beneficiadas por la merma de estos índices
de piratería: “Como expliqué anteriormente, la ilegalidad
es selectiva y se concentra únicamente en los programas que han tenido
repercusión. De esta manera, los desarrollos locales también pierden
su espacio y su posibilidad de potenciación, con menores posibilidades
para competir. Por otro lado, el producto argentino suele complementar a otro,
estableciendo una especie de simbiosis. A través de las copias, la posibilidad
de que el producto nacional pueda mejorarse se reduce notablemente, ya que la
piratería no hace distinciones entre la producción argentina y
la extranjera”, sentencia Carranza Torres.

De acuerdo con los datos que maneja la asociación de la cual forman parte
Adobe, Autodesk, Edusoft, Microsoft y Veritas Software Argentina, entre otras,
los índices de software ilegal aumentan en el interior del país
en contraste con los números que se registran en la capital federal.
De este modo, las provincias de Santa Fe (85%), Mendoza (85%) y Córdoba
(78%) encabezarían los registros de SL en cuanto a la utilización
extendida de copias, según datos obtenidos durante 2000 y 2001. Por cierto,
nada indicaría que estos guarismos hayan menguado durante los últimos
dos años, sino lo contrario.
Así y todo, las diferencias registradas entre Capital e interior no tienen
injerencia alguna a la hora de retratar y categorizar al pirata local de acuerdo
con las pautas establecidas por SL. La empresa reconoce tres estereotipos bien
definidos, a saber: el light, a quien imaginan como el típico usuario
hogareño que no paga por el programa que utiliza; el pirata plus, que
sublicencia o no licencia el soft que usa; y el pro, que vive de generar y vender.
Más allá de la coyuntura
Ahora bien, ¿cuánto han tenido que ver la inestabilidad argentina
y los vaivenes del cambio monetario en los índices que IDC atribuye a
la piratería local? Los datos que cruza SL parecen deslindar la situación
por la que atravesó –y atraviesa– la Argentina en los últimos
meses de las dimensiones que toma la producción ilegal en el país.
“La desinversión en la adquisición de licencias no se tradujo
en un aumento en los índices”, razona Carranza Torres, para quien,
en caso de haber tenido relevancia ese factor, hubiera influido directamente
en la industria, produciendo un aumento notorio en los guarismos de la piratería.
Al margen de lo estrictamente coyuntural, todo parece indicar que las posibilidades
de desarrollo de una industria de software cien por cien nacional, son inversamente
proporcionales a los registros de producción ilegal que ostenta el país.
Además de un marco legal que aliente a la producción, el respeto
a la propiedad intelectual es, a entender del sector, una condición sine
qua non para que la Argentina se coloque a la vanguardia de la IT en la región
y en el mundo. M
M. V. A.
| MERCADO On Line le amplía la información: • “Ley de desarrollo de software. ¿El despegue de la Argentina tech?”. MERCADO, diciembre de 2002. https://mercado.com.ar/mercado/vernota.asp?id_producto=1&id_edicion=1020&id_nota=29 • “Reducir la piratería en software generaría 1,5 millón de empleos en el mundo”. El Cronista, 3 de abril de 2003. http://www.cronista.com/ • “Séptimo estudio anual de BSA sobre piratería de programas informáticos a nivel mundial”. Homepage de la Asociación Software Legal. http://www.softwarelegal.org.ar/HTML/report.pdf |

