Una sustituta para la 3G
El brillo de la wi fi en telefonía móvil
La alta fidelidad inalámbrica o wi fi se identifica con la expansión de
las redes inalámbricas de área local (wireless local area networks, WLAN). Esta
tecnología se traducirá en redes 20 veces más rápidas y 2.500 veces más baratas
que las que permiten brindar servicios de Tercera Generación.
Hasta no hace mucho, la alta fidelidad inalámbrica se consideraba apenas otra
moda entre fanáticos hogareños de la tecnología. Después, algunos emprendedores
proclives a inversiones de riesgo se interesaron en la cosa. Este año, algunos
Internet Service Providers (ISP) de primera línea apelarán a las WLAN para revivir
a la Tercera Generación (3G) de dispositivos manuales. Las redes en banda 802.11
o wi fi son de alta velocidad, pero su radio no cubre más de 25-30 metros a
la redonda. En realidad, nacieron en barrios de casas bajas, sin edificios que
obstruyeran. Estas redes operan como ethernet, la tecnología matriz de Internet
que todavía vincula computadoras en empresas, oficinas, pero sin cables. Instaladas
en grandes locales aeropuertos, paseos de compras, cafés, generan centros
proactivos (hot spots) que conectan dispositivos manuales, celulares y todo
tipo de computadora a la Red. El secreto de su éxito es sencillo: rapidez, bajo
costo y acceso inmediato. Pero hay otro factor, que es la tendencia a formar
enjambres wi fi. A fines de 2002, los más densos se localizaban en San Francisco-San
José (cuna del fenómeno, con 178.000 redes), Seattle (93.000), Nueva York (88.000),
Dallas (65.000) y Atlanta (50.000). Entre los ISP de ligas mayores, T-Mobile
es el más jugado hasta el momento, ya que aprovechó la quiebra de MobileStar
Network (prestadora se servicios en banda 802-11) para quedarse con sus activos
a través de VoiceStream Wireless. Uno de esos negocios incluirá al cabo de
2004 casi 2000 hot spots que funcionan o se instalarán en la cadena mundial
de cafeterías Starbucks. Por su parte, Sprint ha invertido US$ 15 millones en
Boingo Wireless (otro proveedor wi fi), en tanto AT&T Wireless se apresta a
tender una red experimental en el aeropuerto internacional de Denver, Colorado.
Los síntomas proliferan, ya que Microsoft planea lanzar un equipo casero para
instalar WLAN y, luego, incorporar wi fi a sus futuros sistemas operativos.
Pero las cosas no paran ahí, pues hace algunos meses la firma de Bill Gates
firmó un pacto casi clandestino con AT&T Wireless, IBM, Intel y Verizon para
operar desde mediados de 2003, mediante una compañía ad hoc, una red de redes
802.11 de alcance nacional. Conocido como proyecto arco iris, manos anónimas
lo filtraron por la Red (algunos sospechan de Sun Microsystems). Cristalice
o no esa idea, la veloz difusión de la alta fidelidad inalámbrica es un dato
de la realidad. Varios analistas de mercados proyectan hasta 70% de crecimiento
en esta franja durante el año en curso y 100% en nuevos puntos proactivos. En
el corto plazo, el avance de la wi fi frenará la tercera generación de dispositivos
manuales, ya castigada por los mercados en 2002. El problema de la 3G reside
en su alto costo, su relativa lentitud y su menor disponibilidad. Por el contrario,
las redes locales en banda 802.11 permiten ya hasta 11 megabitios/ segundo (2,7
veces la 3G) y pronto alcanzarán los 54, o sea 20 veces más que la 3G. Un típico
hot spot en WLAN cuesta menos de US$ 200, contra los US$ 500.000 a 900.000 necesarios
para instalar una base 3G. Ante semejantes números, los grandes ISP se dan la
cabeza contra pared por no haber descubierto la wi fi. Sobre todo, antes de
malgastar US$ 100.000 millones en redes y licencias de tercera generación (monto
que sube a más del doble si se incluye la Unión Europea). El éxito de las redes
locales denota un fenómeno de fondo: la transmisión inalámbrica de datos muestra
creciente demanda y, finalmente, el usuario de WLAN ingresará a la 3G, una vez
que el mercado y la propia TI hayan madurado. M
Tecnología para reducir erogaciones y costos
Sistemas rumbo a la virtualización.
El conjunto de técnicas que permite operar entornos diferentes mediante una
sola gama de recursos se denomina tecnología virtualizante. Qué es y qué hace
para que todo funcione bien y en simultáneo.
A la mañana, después de una fiesta, mucha gente precisa algo para eliminar la
resaca. Al sector tecnológico le pasa lo mismo. Tras cinco años de gastar y
gastar en nuevos equipos servidores de Sun Microsystems, ruteadores de Cisco,
plataformas de almacenamiento EMC, los directores informáticos en casi todas
las firmas de la lista Fortune 500 están buscando cómo hacer para que tantas
cosas funcionen juntas y bien. Este año, bases de datos, servidores y dispositivos
en red de diversa catadura empezarán a depender de una consola central, o sistema
de manejo tecnológico, basada en la virtualización. Vale decir, aquel conjunto
de técnicas que permite operar entornos diferentes mediante una sola gama de
recursos. Los servidores Sun para aplicaciones múltiples, por ejemplo, coexistirán
con servidores convencionales tipo Egenera en toda clase de tareas. Los estímulos
de esta tendencia son económicos: los sistemas no se aprovechan a pleno y los
presupuestos de TI son apretados. En el primer caso, informes de IBM revelan
que el uso de servidores promedia apenas 40% de la capacidad instalada. Ello
significa que hay 60% ocioso, pasible de cumplir otras funciones. La virtualización
reduce erogaciones de capital (no hay necesidad de más compras) y costos de
manejar equipos TI. De acuerdo con la consultora Strategic Research, una compañía
paga US$ 1 por megabitio por almacenar datos en un disco rígido, pero la mayoría
abona US$ 8 extras al año para gestionar ese mismo almacenamiento. Con los servidores
ocurre lo mismo: una línea Hewlett-Packard cuesta menos de US$ 50.000, pero
un administrador dedicado a mantener la red en perpetuo funcionamiento sale
US$ 75.000 por año. El almacenamiento virtualizado ha ido ganando ímpetu suficiente
para que alguien como Sun haya resuelto comprar en septiembre Pirus Networks,
una especialista en redes almacenadoras. Ahora, Sun empleará Pirus para cristalizar
su propio proyecto virtualizante, el N1, este mismo año. Tarde o temprano, todos
los productos Sun incorporarán software que facilite la virtualización. Luego
de perder ventas durante la crisis de la vanguardia tecnológica, la firma de
Scott McNealy podría quedar en buena posición con vistas a sacar ventajas del
mercado para sistemas de almacenamiento virtualizado. Los emprendedores tampoco
se quedan quietos. Al desarrollar sistemas semioperativos capaces de asistir
en el manejo de infraestructuras TI, Ensim, Jareva Technologies, Plexus o Third
Dyanamics demuestran que la virtualización es un concepto válido. Ahora es el
momento que aparezcan grandes operadores estilo Cisco, IBM y, claro, Sun, cuyo
objeto sea ampliar la gama de aplicaciones en software y hardware. ¿Qué quiere
decir eso? Sencillamente, que sólo Cisco, Sun, IBM y otras empresas de ese tamaño
disponen de capitales para invertir en esfuerzos de virtualización. Por de pronto,
Sun tiene N1, IBM dos proyectos eLiza, Oceana y Cisco algunas líneas recicladas
para atender demandas de firmas virtualizadas. M
Las inversiones, hacia las empresas maduras
Rentabilidad o liquidez: las metas inmediatas
La prudencia caracterizará el año en materia de inversiones. De acuerdo con
los analistas, en este rubro cabe esperar un 2003 calmo aunque difícil para
los recién llegados al mercado. Este escenario retrotrae al sector de la vanguardia
tecnológica a los años 90.
En materia de inversiones tecnológicas, este año se parecerá bastante a 1990.
Por entonces, había en Estados Unidos apenas 50 fondos de riesgo que colocaban
no más de US$ 2.500 millones anuales. El panorama en la Unión Europea era muchísimo
más pobre. Ambas cifras representaban sólo 5% de sus equivalentes en 2000, año
fatídico. Ahora, en cambio, no se prevé un bajón posterior en materia de capitales
y sólo tendrán problemas quienes aparezcan a la zaga. O los jugadores recién
llegados al tablero que no logren seducir a las firmas que manejan fondos de
riesgo. Sin embargo, el análisis advierte no alegrarse de antemano ante desdichas
ajenas: en 2003 no habrá docenas de inversoras de riesgo quebrando o atiborrándose
de liquidez sin destino. Por otro lado, el núcleo de los capitales obtenidos
durante la burbuja tecnológica de 1998-2000 provenía de compañías grandes, bien
asentadas, y no de débiles emprendedoras. En esta franja de capitales, efectivamente,
los mayores fondos existían antes del auge y continuaron existiendo después.
Aun a ciertas firmas noveles les bastaba con un solo gran negocio que diese
utilidades o varias operaciones que salvaran la inversión. Por lo demás, el
desarrollo de un fondo de riesgo cuando se da, es gradual. Entre 1996 y 2001,
la cantidad de inversores institucionales a riesgo en Estados Unidos subió de
422 a 669. En general, estas firmas son más difíciles de liquidar que otras
y, de todos modos, tardan en caer porque están naturalmente preparadas para
capear tormentas. Un nuevo fondo tiene, por lo común, de siete a 10 años para
realizar inversiones, salir de ellas y distribuir dividendos entre un limitado
número de socios o accionistas. Así, al menos en teoría, una firma iniciada
en 1999 alcanzará 2006 sobreviviendo merced a considerables comisiones y honorarios
percibidos por el propio manejo de sus fondos (su promedio no baja de 2% ad
valorem). A pesar de lo explicado, en 2002 no menos de 12 firmas de primera
línea tuvieron problemas. Entre ellas, Atlas Venture, Charles River Ventures
o Mohr, Dawidow Ventures, cada una de las cuales tenía colocados US$ 1.000 millones
y, sin embargo, debió devolver a sus socios capitales comprometidos y no empleados.
Eso generó una pronunciada baja en las comisiones. Pero, para 2003, no cabe
esperar que las inversoras hagan lo mismo; en particular, porque los capitales
no realizados promedian apenas US$ 100 millones por firma. Por el contrario,
probablemente haya compañías que empleen esos montos, en vez de obtener fondos
frescos. Este año será difícil para los nuevos concurrentes. Por ejemplo, esos
dineros no utilizados irán mayormente a empresas maduras, desprendimientos y
compañías cotizantes en bolsa, cuyo valor de mercado suele ser hoy casi tan
exiguo como el de cualquier recién llegada. Esto es bueno para inversoras de
riesgo muy líquidas, que podrán financiar una empresa de larga trayectoria y
próxima al éxito gastando igual que en un emprendimiento reciente. No obstante,
Tracy Lefteroff, socio gerente del Global Technology Industry Group, división
de la consultora PricewaterhouseCoopers, señala que gran cantidad de firmas
que terminaron de financiarse en 2000 volverá a los capitales de riesgo en pos
de fondos frescos este mismo año. Un informe de la consultora Venture Economics
estima ese número en 11.800. Sólo las que se vean relativamente cercanas a
la rentabilidad tendrán posibilidades de conseguir nuevas inversiones. Eso hace
esperar otra ola de cierres en 2003, supone Lefteroff. El horizonte más probable
prevé un año tortuga, en cuyo curso empresas y firmas inversoras avanzarán
con dificultades hacia las mismas, arduas metas: rentabilidad o liquidez. Lento
y seguro no está mal, sobre todo cuando no hay liebres en carrera. Pero, hacia
2004, los fondos inversores, sus socios y accionistas se pondrán nerviosos y
quizá saquen los pies del plato. Expertos sectoriales estiman que 80% de los
fondos más antiguos y respetados acudirá a sus aportantes en busca de capitales
para nuevos emprendimientos. M
Auge de la seguridad a través de firewalls y chips
Protección por partida doble
Cinco riesgos originados en el ciberespacio jaquean la seguridad de la información.
Durante este año, los expertos elaborarán sus respuestas tanto desde el hardware
como desde el software.
La seguridad informática es algo muy complejo y ha llevado a fracasos. En materia
de software, por ejemplo, algo no marcha bien con los instrumentos convencionales
porque, si hubiesen sido todo lo efectivos que debían ser, en Estados Unidos
las empresas no habrían perdido US$ 1.700 millones vía brechas de seguridad
entre septiembre de 2001 y fines de 2002. Algo menos de 16 meses. Investigadores
de Casio Computer y Nokia, entre otros grupos, identifican cinco riesgos originados
en el ciberespacio: sitios que no verifican la autenticidad de emisores y datos
antes de enviarlos a otro servidor; excesiva permisividad a usuarios (éstos
pueden sacar datos a los que en teoría no debieran tener acceso); escaso blindaje
de contraseñas (passwords) y facilidad de compartirlas; intrusiones cruzadas,
el soft de un sitio es fácil de tergiversar para atacar máquinas de navegantes
comunes; y memorias saturadas, por lo cual ciertos elementos de aplicaciones
Web pueden ser dados vuelta para controlar computadoras o procesos ajenos.
Por naturaleza, el software es soft (débil, blando). O sea, fácil de alterar,
dañar o destruir. A la inversa, los semiconductores son de material duro (hard),
mucho más difícil de vulnerar. Si bien es factible sondear un chip en pos de
sus secretos, los procedimientos no son tan simples como los de copiar o sustituir
software. Además, en muchos casos, resulta casi imposible detectar si un programa
ha sido alterado o copiado. Por el contrario, interferir con el hardware electrónico
suele dejar huellas físicas. Justamente para capitalizar las diferencias, Intel
lanzará este año una generación de microprocesadores más seguros, que se activarán
al prenderse las máquinas. Eso frustrará la treta soft más común de los hackers:
persuadir a la computadora de aceptar un código distinto al del usuario. El
nuevo chip de Intel explica Geoffrey Waters, técnico en aplicaciones de Motorola
verificará el código de acceso, tal como ya lo hacían los semiconductores incorporados
a celulares. La seguridad debe ser no sólo mayor, sino también más rápida.
El complejo software dedicado a tareas de codificación aspecto colateral de
un firewall ocupa precioso espacio (ciclos) en laptops y asistentes personales.
Al instalar procesos protectores en chips, se aumentará de 10 a 10.000 veces
la velocidad de codificación. Motorola ya ofrece procesadores de esas características
en sus dispositivos de precio alto para operar en red. En 2003, los aceleradores
criptográficos aparecerán en celulares y laptops. Hifn y SafeNet figuran entre
las firmas que trabajan con esa meta. Mientras tanto, los firewalls plantean
problemas extras en seguridad. Básicamente, exigen un grado de refinamiento
tal que su función no demore la transmisión de datos. En este momento, los
firewalls son rápidos pero un poco tontos, sostiene William Mark, vicepresidente
de SRI International, consultora especializada en investigación y desarrollo.
Pero las nuevas tecnologías tienden a hacerlos más inteligentes. O sea, capaces
de analizar mejor los contenidos de cada paquete transportado por Internet.
Ese mismo proceso obliga a afinar el hardware porque, si no se les incorporan
chips más avanzados, los firewalls perderán en velocidad lo que ganen en inteligencia.
Empresas como SRI o NetScreen Technologies buscan métodos para que ciertas funciones
de un firewall pasen del soft al hardware y, por ende, a los semiconductores.
Esto va surgiendo en una franja de mercado que representaba en 2001 ventas mundiales
por US$ 1.900 millones, tras expandirse 16% en el año, contra 5% logrado por
los firewalls soft. Las estimaciones provienen de Gartner. Para 2003, se presupone
20% de crecimiento en firewalls hard. M
Debate en la comunidad científica
La nanotecnología acechada por la ética
Además de que sus efectos secundarios están hoy bajo la lupa, no son pocos
los científicos que proponen para la nanotecnología crear una especie de nanoética,
similar a la bioética que, hoy, influye en fármacos, fertilizantes, biogenética
y alimentos tratados.
Nanotecnología es un término que abarca una gama muy amplia de aplicaciones,
aún en fase de ensayo, cuya escala básica parte del nano. Vale decir, el milmillonésimo
(0,000000001) de la menor unidad prevaleciente en cada categoría. A menudo se
confunde esto con la miniaturización, cuya medida es el micrón (0,001 milímetro).
En general, materiales y procesos en escala nano tienen propiedades y conductas
eléctricas, físicas y químicas completamente distintas a todo lo anterior. Como
ocurría con la física nuclear hace 50 años, hoy, con la física cuántica, nadie
está muy seguro de su potencial y, por eso mismo, la fascinación se mezcla con
el miedo. En varios aspectos, además, el universo cuántico y el universo nano
parecen cruzarse; aunque se ignore exactamente cómo, dónde o cuándo. En un simposio
en el Centro de Nanotecnologías Biológicas y Ambientales de la Universidad Rice,
celebrado en octubre pasado, se discutieron los primeros trabajos importantes
sobre el lado oscuro del asunto. Uno de los documentos, luego publicado, procede
de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, más conocida como Nasa
(por sus siglas en inglés). Los tres aportes encaran los efectos tóxicos de
nanotubos y nanopartículas, dos temas favoritos en los laboratorios. Por supuesto,
sus observaciones y conclusiones son preliminares y tentativas; pero una cosa
dejan en claro: nanopartículas y nanotubos plantean riesgos de salud. ¿Qué ocurre,
por ejemplo, si los nanotubos de carbono se liberan accidentalmente en un entorno?,
¿adónde van?, ¿cuánta distancia recorren?, ¿a qué velocidad?, ¿qué daños de
corto y largo plazo pueden causar? Sugestivamente, las investigaciones presentadas
coinciden con un libro de Michael Crichton, Prey (presa), base de un guión de
una película a estrenarse en junio. Quienes han leído el texto, temen que el
filme le cree a la nanotecnología la misma mala fama que Parque jurásico (otra
novela de Crichton fabricada para el cine) a la ingeniería genética. Quizá
con argumentos aún menos plausibles desde el punto de vista científico, advierte
un investigador de Samsung. Por lo pronto, la Agencia Federal de Protección
Ambiental de Estados Unidos ya examina el comportamiento de las nanopartículas.
También lo hacen activistas antindustriales del grupo canadiense ETC (erosión,
tecnología y concentración) y la Fundación Internacional de Progreso Rural (FIPR).
Ambas entidades han logrado que la Fundación Dag Hammarskjöld de Suecia las
ayude para preparar un informe sobre presuntos efectos nocivos de las nanotecnologías.
El coordinador de ese proyecto es Patrick Roy Mooney, viejo militante contra
las biotecnologías y presidente de la FIPR. Como Crichton, lo que ignora en
materia científica lo sustituye con recortes de diarios, fuentes indemostrables
y algo de fundamentalismo. Bien visto, es la antigua fórmula de Erich von Däniken
o la cientología de Ayn Rand y L. Ron Hubbard. Sin embargo, Mooney formula
una advertencia razonable: Debieran adoptarse precauciones para que, a diferencia
de ciertos excesos biotecnológicos, la sociedad no pierda control sobre las
nanotecnologías. Tanta moderación no le impide atacar duramente a Richard Smalley,
premio Nobel de Química y docente en Rice, a quien acusa de complotar para
imponer nanotecnologías en todos los sectores posibles. De una forma u otra,
este tipo de reacciones puede crear una especie de nanoética, similar a la
bioética que, hoy, influye en fármacos, fertilizantes, biogenética y alimentos
tratados. La propia Casa Blanca mantiene un comité específico. Más aún: en septiembre,
la comisión senatorial de Comercio dio luz verde a un proyecto de ley orientado
a regular socialmente investigaciones y desarrollo de nanotecnologías. Por supuesto,
como las biotecnologías a partir de 1999, las nanotecnologías afrontarán dudas,
sospechas, fundamentalismos, cuestiones éticas e incertidumbre sobre su eventual
aplicación y las economías resultantes. Esto será más agudo en la franja que
combina ambas ciencias, la bionanotecnología, cuyo futuro parece hallarse en
la medicina. M
Tiempo de cambios para el staff hi tech
Opciones accionarias: efectos sobre la remuneración
Ya sea porque surgen dudas acerca de cómo valuarlas, o bien porque cobran
protagonismo a través de las reformas impositivas, lo cierto es que las opciones
accionarias estarán en boca de todos los actores del sector durante este 2003.
Antes de que George W. Bush lanzase su segunda propuesta de incentivos tributarios
aplicables de este año a 2012, accionistas, inversores, autoridades regulatorias,
fiscales y legisladores formaban un sólido bloque favorable a asentar como gasto
las bonificaciones mediante opciones accionarias. El sector tecnológico era
la mosca blanca que se oponía a la reforma. Obviamente, la ley Sarbanes-Oxley
de julio de 2002, origen de los cambios contables en marcha, no afectará a firmas
de TI que no emitan volúmenes apreciables de opciones bursátiles. Si, por ejemplo,
Iomega pasase a gastos sus opciones, las pérdidas del ejercicio 2002 subirían
de US$ 93,3 millones a 95,7 millones. Apenas 2,6%. Por eso, las compañías chicas
no se niegan tanto a los cambios. Pero, por otro lado, investigaciones hechas
por la American Electronics Association revelan que las empresas de TI registradas
en bolsa otorgan, en promedio, opciones accionarias a 84% de su personal y 60%
de ellas a todos los empleados. Por ende, muchas verán disminuir rentabilidad
si deben contabilizar las opciones como gastos al momento de otorgarse. Puede
haber casos extremos. Si un gigante como Microsoft hubiese considerado en su
último balance anual las opciones como erogaciones, el rédito neto habría caído
de US$ 7.800 a 5.400 millones. Nada menos que 30,8%. No obstante, el impacto
de tales efectos variará según la perspectiva de análisis. En lo inmediato,
las firmas no registradas en bolsa verán bajar ingresos y réditos netos. Pero
inversores tan curtidos como los capitales de riesgo digerirán bien el impacto.
Por el contrario, las grandes compañías que cotizan en bolsa sufrirán bajas,
porque ahorristas e inversores comunes incluso los institucionales no familiarizados
con el sector TI no captarán el problema. Lamentablemente, al retroceso en
valor de mercado se agregará en el horizonte 2003 la declinación que vive
esta industria desde mediados de 2000. En ese contexto cortoplacista se inserta
el debate sobre opciones accionarias y cómo valuarlas. Surgen aquí dos factores.
Uno hace al modelo matemático Black-Scholes, usado para el procedimiento, que
presume una plaza bursátil de escasa volatilidad. Pero el Nasdaq, que opera
con la vanguardia tecnológica, viene aumentando volatilidad desde la burbuja
de la nueva economía (1998-2000) y su espectacular desinfle posterior. El
otro factor deriva de las propuestas de Bush en materia tributaria. Una de ellas
busca eximir de impuesto a dividendos y otras vías de remuneración ejecutiva,
especialmente en el sector TI. Si el Congreso dejase pasar la concesión, los
futuros efectos de contabilizar opciones accionarias como gastos de personal
serían mucho menos notables. En el largo plazo, sin embargo, los efectos derivarán
menos de las cotizaciones bursátiles y más de la comparación entre firmas TI
y las de otras industrias. Eventualmente, el mercado acompañará ese proceso
y se centrará en el efectivo que generan las compañías en crecimiento, no tanto
en sus peculiaridades contables. A trazos gruesos, los pisos contables de las
firmas TI parecerán siempre anémicos en relación con otros sectores. Esto generará
un incentivo perverso: reducir el monto de opciones distribuidas entre el personal
para inflar ganancias, advierte Richard White, de TechNet, un lobby que opera
en el Congreso contra las reformas. Mientras tanto, las empresas mayores encontrarán
otras formas de remunerar. Por ejemplo, aumentar sueldos, reducir horarios y
demás incentivos menos peligrosos para la contabilidad. Por su parte, las firmas
medianas y chicas tendrán más problemas para mejorar remuneraciones o incentivar
talentos sin apelar a las opciones. Esta asimetría, teme White, podría mellar
la innovación como arma para competir. M
Ola de concursos en el sector
Telcos, con un modelo de negocios cuestionado
El problema es concreto: al parecer las empresas todavía no saben cómo ganar
dinero. Las bancarrotas no terminan y lo peor quizás esté aún por venir entre
las telcos. La continua caída de tarifas en banda ancha sería, además de otros
factores, la causa de esta situación.
Dos poderosas fuerzas determinan la tendencia negativa que los especialistas
auguran para este año en el sector de telecomunicaciones; una es económica y
la otra, de mercado. Desde octubre de 2001, 17 empresas cuyo valor conjunto
suma US$ 96.000 millones se han acogido al título XI de la ley federal estadounidense
para concursos y quiebras. Entre las más prominentes figuran Global Crossing
y WorldCom. En el segundo caso, el valor de libros, US$ 103.800 millones, supera
el total anterior, pues éste sólo refleja la cotización bursátil de las firmas
en crisis a mediados de 2002. Las compañías en convocatoria, naturalmente, estuvieron
(y están) muy ocupadas tratando de arreglar o refinanciar deudas, reorganizar
estructuras cúpulas, en particular y modelos de negocios. Con pocas excepciones,
este grupo emergerá de concurso durante 2003 virtualmente sin deudas y bastante
achicado. ¿Qué hay de malo en eso? Que las empresas todavía no saben cómo ganar
dinero en serio. Así, Viatel una transportadora a larga distancia salió del
concurso en mayo y sigue tratando de competir en precios y tarifas. Esta misma
estrategia había acorralado a muchas otras firmas y provocó 47 pedidos de quiebra
entre enero de 2001 y el último trimestre de 2002. ¿Por qué? Por un problema
de mercado: las tarifas en banda ancha han caído tanto que los prestadores ya
no cubren los costos, pues no hay demanda que baste. Desde inicios de 2001 hasta
septiembre de 2002, esos niveles han descendido 44% en promedio, según un estudio
de Band-X, una firma londinense experta en el segmento. No parece que los valores
vayan a repuntar en un plazo razonable, pues la oferta sigue desbordando enormemente
la demanda. Por ejemplo, en Estados Unidos casi 75 millones de hogares están
listos para instalar cable módem, pero apenas 11% ha optado por este canal para
acceso ultrarrápido a Internet. Así lo demuestra un reciente informe difundido
por la oficina de política tecnológica, del Departamento Federal de Comercio.
Estos problemas se agudizarán en 2003, año de deflación en Estados Unidos, estancamiento
en la Unión Europea y más recesión en Japón. De acuerdo con un estudio dirigido
por Lynn Lopucki (Facultad de Derecho, Universidad de California), 42% de las
firmas que habían recurrido a un solo tribunal de quiebra el de Delaware para
reorganizarse, en el quinquenio 1991-6, volvieron a pedir quiebra. El título
XI las mantuvo meramente en animación suspendida cuando, en verdad, debieron
haber expirado. No hubo consolidación ni fusiones, la oferta no cedió y los
precios no reaccionaron. Las empresas que salen de convocatoria continúan con
dificultades de caja y no obtienen efectivo para saldar deudas. Esto las obligará
pronto a reorganizarse de nuevo, o sea a otro ciclo de concursos, como le ocurriera
a la aeronáutica comercial en las décadas de los 60 y los 70. El caos vivido
desde 2001 indica que las telecomunicaciones van mutando de un negocio integrado
verticalmente a uno de perfil horizontal, con márgenes mínimos. Thomas Evslin,
CEO de IXTC, especializada en servicios, compara los recientes cambios en las
telcos con el paso de computadoras centrales a PC. En esa transición, los fondos
salieron de IBM rumbo a Microsoft e Intel. El experto pronostica una redistribución
de ingresos similar en el área. Los flujos de capital que antes iban hacia
Lucent Technologies o Nortel Networks se reorientarán a empresas que fabriquen
equipos aptos para protocolos de voz por Internet o que sustituyan conmutadores
caros con sistemas más flexibles. La transición será dura y ni los más optimistas
esperan que termine antes de 2004. Para muchas compañías, será demasiado tiempo.
M
Oportunidad de la mano de la biodefensa
Biotecnología: un arma contra el terrorismo
El peligro de una guerra bacteriológica tal vez saque a la biotecnología
de una parálisis que empantana emprendimientos, iniciativas, valores,
negocios y nuevas patentes, afectadas hasta ahora por las magras partidas presupuestarias
dedicadas a investigación y desarrollo.
Desde septiembre de 2001, Estados Unidos comenzó a advertir lo vulnerable
que es al terrorismo en gran escala, particularmente en la variante biológica.
El episodio del ántrax y las inspecciones en Irak generaron pronósticos
color de rosa en el sector biotecnológico: miles de millones de dólares
afluirían vía contratos de defensa.
Docenas de emprendedores inundaron Washington –y otras capitales, a decir
verdad– en busca de financiamiento. Pero apenas unas pocas firmas –Avant
Inmunotherapeutics, Cepheid, Elusys, Sangamo– han obtenido contratos.
Muy pequeños: en total, el sector recibió magros US$ 50 millones
de noviembre 2001 a octubre 2002.
Parte del problema reside en que el Congreso estadounidense llega a enero sin
saber cómo distribuir un presupuesto de defensa interior que, para el
ejercicio fiscal 2003 (iniciado en octubre), asciende a US$ 37.000 millones.
Según estimaciones circulantes en diciembre, la biotecnología
debiera recibir no menos de
US$ 6.000 millones; apenas la mitad de lo invertido por esa industria en investigación
y desarrollo durante 2001. Aun así, representa la mayor dosis de fondos
federales inyectada a la actividad en toda su historia. En contraste, el proyecto
del genoma humano insumió US$ 3.000 millones en 15 años.
A principios de febrero, había consenso en que parecía inevitable
otro ataque terrorista grave contra Estados Unidos o algún aliado importante.
Más si George W. Bush ordenase invadir Irak antes de la primavera boreal.
Tales perspectivas debieran acelerar ya programas de Investigación y
Desarrollo para afrontar armas biológicas de destrucción masiva.
Sea cual fuere el curso de los acontecimientos, en un lustro el bioterrorismo
será prioridad tan relevante como el sida, el cáncer u otras patologías,
endémicas o epidémicas, a escala nacional, regional y mundial.
Este tipo de planes, sin duda, fomentará emprendimientos, patentes y
una gama de productos aplicables también en mercados comerciales. Existe,
por cierto, necesidad de antibióticos de espectro amplio, sensores móviles
–quizás hasta implantables– y antídotos de acción
fulminante contra agentes químicos o patógenos.
Sin embargo, los contratos del sector público no enriquecerán
a las empresas de la noche a la mañana. Subsisten todavía incógnitas
tales como quién aseguraría una vacuna desarrollada por la firma
X, si la fórmula pudiese reconvertirse en un arma biológica. Aparte,
empresarios y ejecutivos ven a los gobiernos como aparatos burocráticos,
rígidos e ineptos para los negocios. En Estados Unidos, por caso, los
contratos estatales normales sólo permiten márgenes de utilidad
bruta de 15 a 20%, nada atractivos para capitales de riesgo o grandes compañías
que invierten mucho en investigación.
Con independencia de su tamaño, las compañías biotecnológicas
pueden aprovechar una cláusula, en la legislación sobre licitaciones
y contrataciones federales, que acelera gestiones relativas a patentes de productos
y procesos útiles para contraterrorismo de todo tipo. Tras un año
de pocas novedades, probablemente en 2003 aparezcan más pedidos de patentes
asociadas a biodefensa.
Con suerte e incentivos correctos, este sector llegará a 2004 disponiendo
de mercados dinámicos y lucrativos, quizá más en la Unión
Europea, Japón e Israel que en Estados Unidos. Hacia 2005, cabe imaginar
que las firmas biotecnológicas abarquen consumidores dispuestos a pagar
por productos y sistemas biofensivos de aplicación en hogares, oficinas
y similares. Por ejemplo, equipos antiántrax, antibióticos versátiles
y detectores patógenos de empleo fácil. M
Nace la competencia del MP3
Radio: clásica, moderna y digital
Un mercado de 15 millones de suscriptores es lo que en tres años augura
Yankee Group para la radio digital, un desarrollo que ya está presente
en Estados Unidos y la Unión Europea.
La radio es el único medio masivo no digital que queda. De hecho, el
cine y la televisión ya han adoptado ese formato. Lo cierto es que aunque
ya hay señales de radio satelitales orientadas a vehículos, desde
el surgimiento de la FM en 1946 no hubo un cambio como el que asoma hoy.
Naturalmente, la radio no ofrece al consumidor estadounidense tentaciones estilo
cable digital, DVD o videograbadores. Tampoco lo hacen las emisoras digitales
que operan en la Unión Europea, pues su penetración está
frenada por el alto costo de Eureka 147, la tecnología dominante allá,
en equipos y licencias de espectro. En cuanto a Estados Unidos las emisoras
prefieren una norma local, la HDR (high definition radio, radio de alta definición).
A diferencia de Eureka 147, la HDR no requiere espectro extra. Por cierto, las
estaciones pueden transmitir señales analógicas y digitales en
sus bandas actuales, lo cual permitirá al oyente pasar de un modo a otro,
tal como con AM-FM o, antes, onda larga-onda corta.
El grupo más nutrido de emisoras apoya a iBiquity Digital, único
desarrollador HDR, formado en 2000 al fusionarse USA Digital Radio y Lucent
Digital Radio. La firma cuenta con capitales por US$ 145 millones aportados
por 14 de las 20 principales estaciones y tres fabricantes de equipos (Harris,
Texas Instruments, Visteon). Además, en el directorio está Mel
Karmazin, director operativo de Viacom. En octubre, iBiquity logró que
la Comisión Federal de Comunicaciones seleccionase la tecnología
HDR como pauta nacional.
La HDR competirá eventualmente con dos servicios de radio satelital,
Sirius y XM. Ambos sectores acabarán disputándose el mismo mercado
total de oyentes, pero, por ahora, las satelitales tienen la delantera: están
en escena desde 2000. A fines de 2002, Sirius y XM reunían poco más
de 150.000 abonados. Según la consultora Yankee Group, la masa de suscriptores
alcanzará los 15 millones hacia 2006. Pero hay un problema: a mediados
de 2002, las dos empresas tenían una deuda conjunta a largo plazo de
US$ 980 millones. Necesitan fondos frescos este mismo año y saben que
no será fácil obtenerlos.
La verdadera competencia puede provenir de los archivos MP3, que permiten bajar
contenidos por Internet, grabarlos y pasarlos en PC o dispositivos manuales.
Al igual que la AM-FM, el MP3 no cuesta nada; de ahí que Kenwood y PhatNoise
hayan lanzado “pasaMP3” con disco rígido para coches. Lo
mismo tendrá que hacer la franja HDR.
Por eso, iBiquity ha adquirido derechos a Command Audio, firma experta en software
para almacenar señales digitales en disco rígido. El método
es similar al usado en videograbadores personales respecto de la TV digital.
Este factor tecnológico, precisamente, irritará a avisadores y
compañías grabadoras. Para conformar a éstas, los futuros
receptores probablemente codifiquen la música con propiedad intelectual
en formatos que impidan grabarla o redistribuirla.
En cuanto a la publicidad, hay un problema más serio: el soft de Command
Audio admite el modo fast forward, que permitirá saltear avisos. Por
suerte para avisadores y emisoras, éstas pueden “retocar”
las señales y acotar las zonas de una transmisión pasibles de
ser salteadas. De una forma u otra, creen las propias emisoras, la HDR significará
nuevas fuentes de ingresos. Por ejemplo, mientras se pasa un tema, el visor
de la radio mostrará título y artistas. Quien desee tener el disco
apretará un botón marcado “compra”, y listo. Si presiona
dos veces, obtendrá entradas para espectáculos, libros y hasta
un asiento en el próximo vuelo al lugar del recital. M
Acceso ultrarrápido
¿Será 2003 el año de la TV por cable en Internet?
A pesar de sus inquietantes deudas, la TV por cable comenzará este
año a controlar el acceso individual a Internet e incluso al teléfono.
Batirá a las “chicas Bell” en su propio terreno.
Sin duda, el cable tiene ya una base estable de clientes reales y potenciales:
73 millones de familias en Estados Unidos y una cantidad mayor en la Unión
Europea. Sus operadores –no los telefónicos ni los satelitales–
pueden llegar más rápido al abonado, ofreciéndole video,
Internet y telefonía. A cambio, el cliente obtendrá equipos fáciles
de usar y facturación única, en tanto las firmas de cable dispondrán
de una plataforma para vender lucrativas prestaciones adicionales. Entre ellas,
video a pedido, redes hogareñas y videograbadoras personales.
En esas condiciones, el crecimiento de los operadores principales dependerá
de brindar acceso ultrarrápido a la Red desde casa. La consultora Yankee
Group estima que, durante este mismo año, la masa abonada a cable módem
en Estados Unidos rozará los 14 millones; dos tercios de toda la banda
ancha.
Este año, los cables pondrán en marcha una nueva norma que permitirá
a los operadores reordenar redes. Esto será clave en su servicio telefónico,
pues el tráfico de voz tendrá prioridad sobre el de datos, por
razones de calidad. El flamante protocolo se llama “especificación
1.1 de interfaces en el servicio de datos por cable (DOCSIS 1.1 = data over
cable service interface specification 1.1). Un operador podrá ofrecer
velocidad y precio menores para e-mail o velocidades y tarifas mayores para
voz. Por ende, las empresas podrán llegar a pequeñas empresas
y clientes con oficinas en casa, nichos a los cuales casi no se apunta hoy.
La etapa siguiente del negocio abarcará video a pedido y videograbadoras
personales (VP). Una reciente investigación de Leichtman Research Group
reveló que 30% de los hogares estadounidenses gasta US$ 15 y más
por mes en alquilar videos o DVD. Dos tercios de este grupo usaría video
a pedido con mayor frecuencia, si estuviese disponible. En cuanto a VP, Cox
Communications estima que, a mediados de 2002, funcionaba un millón de
VP, 65% atendido por TV satelital. A medida que el cable ofrezca funciones VP,
el satélite perderá diferenciación competitiva.
Al mismo tiempo, los cables también ingresan en la telefonía.
Hasta ahora, sólo AT&T Broadband y Coix ofrecen voz por cable en
gran escala. Por cierto, las redes todavía se conmutan como las telefónicas,
sin los ahorros de costos asociados a Internet. No obstante, están desarrollándose
técnicas para vencer esas limitaciones, porque sólo el rédito
potencial de los futuros servicios impedirá que la pesada deuda de los
cables (a enero, más de US$ 75.000 millones entre los grandes proveedores)
acabe liquidándolos. Por lo menos una firma, Cox, espera un flujo neto
de caja positivo este mismo año.
En 1994, la franja satelital representaba 1% de los ingresos de toda la TV rentada
en Estados Unidos. Este año, llegará a 24%, de acuerdo con especialistas
de Morgan Stanley. Pero este impulso cederá abruptamente y, hacia 2004,
esa porción oscilará alrededor de 25%. ¿Por qué?
Porque el cable irá sacándole negocios al satélite, dado
que su tecnología resulta singularmente apta para servicios en banda
ancha más baratos y a mayor velocidad. Especialmente, transmisión
de datos.
Finalmente, al revés de las telcos, atosigadas de escándalos,
malas inversiones y pérdidas, el cable exhibe (hasta este momento) una
sola oveja negra, Adelphia Communications, cuyo fundador y dos hijos –el
clan Rigas– están presos por fraude, latrocinio y otras “virtudes”.
Después de todo, la buena imagen sectorial es también una ventaja
competitiva. M
