viernes, 5 de junio de 2026

    Biotecnología: un arma contra el terrorismo

    Desde septiembre de 2001, Estados Unidos comenzó a advertir lo vulnerable
    que es al terrorismo en gran escala, particularmente en la variante biológica.
    El episodio del ántrax y las inspecciones en Irak generaron pronósticos
    color de rosa en el sector biotecnológico: miles de millones de dólares
    afluirían vía contratos de defensa.
    Docenas de emprendedores inundaron Washington –y otras capitales, a decir
    verdad– en busca de financiamiento. Pero apenas unas pocas firmas –Avant
    Inmunotherapeutics, Cepheid, Elusys, Sangamo– han obtenido contratos. Muy
    pequeños: en total, el sector recibió magros US$ 50 millones de
    noviembre 2001 a octubre 2002.
    Parte del problema reside en que el Congreso estadounidense llega a enero sin
    saber cómo distribuir un presupuesto de defensa interior que, para el
    ejercicio fiscal 2003 (iniciado en octubre), asciende a US$ 37.000 millones.
    Según estimaciones circulantes en diciembre, la biotecnología
    debiera recibir no menos de US$ 6.000 millones; apenas la mitad de lo invertido
    por esa industria en investigación y desarrollo durante 2001. Aun así,
    representa la mayor dosis de fondos federales inyectada a la actividad en toda
    su historia. En contraste, el proyecto del genoma humano insumió US$
    3.000 millones en 15 años.
    A principios de febrero, había consenso en que parecía inevitable
    otro ataque terrorista grave contra Estados Unidos o algún aliado importante.
    Más si George W. Bush ordenase invadir Irak antes de la primavera boreal.
    Tales perspectivas debieran acelerar ya programas de Investigación y
    Desarrollo para afrontar armas biológicas de destrucción masiva.

    Sea cual fuere el curso de los acontecimientos, en un lustro el bioterrorismo
    será prioridad tan relevante como el sida, el cáncer u otras patologías,
    endémicas o epidémicas, a escala nacional, regional y mundial.
    Este tipo de planes, sin duda, fomentará emprendimientos, patentes y
    una gama de productos aplicables también en mercados comerciales. Existe,
    por cierto, necesidad de antibióticos de espectro amplio, sensores móviles
    –quizás hasta implantables– y antídotos de acción
    fulminante contra agentes químicos o patógenos.
    Sin embargo, los contratos del sector público no enriquecerán
    a las empresas de la noche a la mañana. Subsisten todavía incógnitas
    tales como quién aseguraría una vacuna desarrollada por la firma
    X, si la fórmula pudiese reconvertirse en un arma biológica. Aparte,
    empresarios y ejecutivos ven a los gobiernos como aparatos burocráticos,
    rígidos e ineptos para los negocios. En Estados Unidos, por caso, los
    contratos estatales normales sólo permiten márgenes de utilidad
    bruta de 15 a 20%, nada atractivos para capitales de riesgo o grandes compañías
    que invierten mucho en investigación.
    Con independencia de su tamaño, las compañías biotecnológicas
    pueden aprovechar una cláusula, en la legislación sobre licitaciones
    y contrataciones federales, que acelera gestiones relativas a patentes de productos
    y procesos útiles para contraterrorismo de todo tipo. Tras un año
    de pocas novedades, probablemente en 2003 aparezcan más pedidos de patentes
    asociadas a biodefensa.
    Con suerte e incentivos correctos, este sector llegará a 2004 disponiendo
    de mercados dinámicos y lucrativos, quizá más en la Unión
    Europea, Japón e Israel que en Estados Unidos. Hacia 2005, cabe imaginar
    que las firmas biotecnológicas abarquen consumidores dispuestos a pagar
    por productos y sistemas biofensivos de aplicación en hogares, oficinas
    y similares. Por ejemplo, equipos antiántrax, antibióticos versátiles
    y detectores patógenos de empleo fácil. M

    Nace la competencia del MP3
    Radio: clásica, moderna y digital
    Un mercado de 15 millones de suscriptores es lo que en tres años augura
    Yankee Group para la radio digital, un desarrollo que ya está presente
    en Estados Unidos y la Unión Europea.

    La radio es el único medio masivo no digital que queda. De hecho, el
    cine y la televisión ya han adoptado ese formato. Lo cierto es que aunque
    ya hay señales de radio satelitales orientadas a vehículos, desde
    el surgimiento de la FM en 1946 no hubo un cambio como el que asoma hoy.
    Naturalmente, la radio no ofrece al consumidor estadounidense tentaciones estilo
    cable digital, DVD o videograbadores. Tampoco lo hacen las emisoras digitales
    que operan en la Unión Europea, pues su penetración está
    frenada por el alto costo de Eureka 147, la tecnología dominante allá,
    en equipos y licencias de espectro. En cuanto a Estados Unidos las emisoras
    prefieren una norma local, la HDR (high definition radio, radio de alta definición).
    A diferencia de Eureka 147, la HDR no requiere espectro extra. Por cierto, las
    estaciones pueden transmitir señales analógicas y digitales en
    sus bandas actuales, lo cual permitirá al oyente pasar de un modo a otro,
    tal como con AM-FM o, antes, onda larga-onda corta.
    El grupo más nutrido de emisoras apoya a iBiquity Digital, único
    desarrollador HDR, formado en 2000 al fusionarse USA Digital Radio y Lucent
    Digital Radio. La firma cuenta con capitales por US$ 145 millones aportados
    por 14 de las 20 principales estaciones y tres fabricantes de equipos (Harris,
    Texas Instruments, Visteon). Además, en el directorio está Mel
    Karmazin, director operativo de Viacom. En octubre, iBiquity logró que
    la Comisión Federal de Comunicaciones seleccionase la tecnología
    HDR como pauta nacional.
    La HDR competirá eventualmente con dos servicios de radio satelital,
    Sirius y XM. Ambos sectores acabarán disputándose el mismo mercado
    total de oyentes, pero, por ahora, las satelitales tienen la delantera: están
    en escena desde 2000. A fines de 2002, Sirius y XM reunían poco más
    de 150.000 abonados. Según la consultora Yankee Group, la masa de suscriptores
    alcanzará los 15 millones hacia 2006. Pero hay un problema: a mediados
    de 2002, las dos empresas tenían una deuda conjunta a largo plazo de
    US$ 980 millones. Necesitan fondos frescos este mismo año y saben que
    no será fácil obtenerlos.
    La verdadera competencia puede provenir de los archivos MP3, que permiten bajar
    contenidos por Internet, grabarlos y pasarlos en PC o dispositivos manuales.
    Al igual que la AM-FM, el MP3 no cuesta nada; de ahí que Kenwood y PhatNoise
    hayan lanzado “pasaMP3” con disco rígido para coches. Lo mismo
    tendrá que hacer la franja HDR.
    Por eso, iBiquity ha adquirido derechos a Command Audio, firma experta en software
    para almacenar señales digitales en disco rígido. El método
    es similar al usado en videograbadores personales respecto de la TV digital.
    Este factor tecnológico, precisamente, irritará a avisadores y
    compañías grabadoras. Para conformar a éstas, los futuros
    receptores probablemente codifiquen la música con propiedad intelectual
    en formatos que impidan grabarla o redistribuirla.
    En cuanto a la publicidad, hay un problema más serio: el soft de Command
    Audio admite el modo fast forward, que permitirá saltear avisos. Por
    suerte para avisadores y emisoras, éstas pueden “retocar” las
    señales y acotar las zonas de una transmisión pasibles de ser
    salteadas. De una forma u otra, creen las propias emisoras, la HDR significará
    nuevas fuentes de ingresos. Por ejemplo, mientras se pasa un tema, el visor
    de la radio mostrará título y artistas. Quien desee tener el disco
    apretará un botón marcado “compra”, y listo. Si presiona
    dos veces, obtendrá entradas para espectáculos, libros y hasta
    un asiento en el próximo vuelo al lugar del recital. M

    Acceso ultrarrápido
    ¿Será 2003 el año de la TV por cable en Internet?
    A pesar de sus inquietantes deudas, la TV por cable comenzará este año
    a controlar el acceso individual a Internet e incluso al teléfono. Batirá
    a las “chicas Bell” en su propio terreno.

    Sin duda, el cable tiene ya una base estable de clientes reales y potenciales:
    73 millones de familias en Estados Unidos y una cantidad mayor en la Unión
    Europea. Sus operadores –no los telefónicos ni los satelitales–
    pueden llegar más rápido al abonado, ofreciéndole video,
    Internet y telefonía. A cambio, el cliente obtendrá equipos fáciles
    de usar y facturación única, en tanto las firmas de cable dispondrán
    de una plataforma para vender lucrativas prestaciones adicionales. Entre ellas,
    video a pedido, redes hogareñas y videograbadoras personales.
    En esas condiciones, el crecimiento de los operadores principales dependerá
    de brindar acceso ultrarrápido a la Red desde casa. La consultora Yankee
    Group estima que, durante este mismo año, la masa abonada a cable módem
    en Estados Unidos rozará los 14 millones; dos tercios de toda la banda
    ancha.
    Este año, los cables pondrán en marcha una nueva norma que permitirá
    a los operadores reordenar redes. Esto será clave en su servicio telefónico,
    pues el tráfico de voz tendrá prioridad sobre el de datos, por
    razones de calidad. El flamante protocolo se llama “especificación
    1.1 de interfaces en el servicio de datos por cable (DOCSIS 1.1 = data over
    cable service interface specification 1.1). Un operador podrá ofrecer
    velocidad y precio menores para e-mail o velocidades y tarifas mayores para
    voz. Por ende, las empresas podrán llegar a pequeñas empresas
    y clientes con oficinas en casa, nichos a los cuales casi no se apunta hoy.
    La etapa siguiente del negocio abarcará video a pedido y videograbadoras
    personales (VP). Una reciente investigación de Leichtman Research Group
    reveló que 30% de los hogares estadounidenses gasta US$ 15 y más
    por mes en alquilar videos o DVD. Dos tercios de este grupo usaría video
    a pedido con mayor frecuencia, si estuviese disponible. En cuanto a VP, Cox
    Communications estima que, a mediados de 2002, funcionaba un millón de
    VP, 65% atendido por TV satelital. A medida que el cable ofrezca funciones VP,
    el satélite perderá diferenciación competitiva.
    Al mismo tiempo, los cables también ingresan en la telefonía.
    Hasta ahora, sólo AT&T Broadband y Coix ofrecen voz por cable en
    gran escala. Por cierto, las redes todavía se conmutan como las telefónicas,
    sin los ahorros de costos asociados a Internet. No obstante, están desarrollándose
    técnicas para vencer esas limitaciones, porque sólo el rédito
    potencial de los futuros servicios impedirá que la pesada deuda de los
    cables (a enero, más de US$ 75.000 millones entre los grandes proveedores)
    acabe liquidándolos. Por lo menos una firma, Cox, espera un flujo neto
    de caja positivo este mismo año.
    En 1994, la franja satelital representaba 1% de los ingresos de toda la TV rentada
    en Estados Unidos. Este año, llegará a 24%, de acuerdo con especialistas
    de Morgan Stanley. Pero este impulso cederá abruptamente y, hacia 2004,
    esa porción oscilará alrededor de 25%. ¿Por qué?
    Porque el cable irá sacándole negocios al satélite, dado
    que su tecnología resulta singularmente apta para servicios en banda
    ancha más baratos y a mayor velocidad. Especialmente, transmisión
    de datos.
    Finalmente, al revés de las telcos, atosigadas de escándalos,
    malas inversiones y pérdidas, el cable exhibe (hasta este momento) una
    sola oveja negra, Adelphia Communications, cuyo fundador y dos hijos –el
    clan Rigas– están presos por fraude, latrocinio y otras “virtudes”.
    Después de todo, la buena imagen sectorial es también una ventaja
    competitiva. M