Cuando los coletazos de la crisis financiera del Tequila impulsaron con fuerza
el índice de desocupación hace ya más de cinco años, los argentinos no dejaron
de ser los consumidores que más cuidaban su higiene personal en la región, tal
como quedó demostrado por las facturaciones relativas de los productos que componen
la canasta de higiene y cosmética personal que elabora ACNielsen, las cuales
no registraron variaciones sustanciales aun en ese contexto.
Esta canasta tampoco sufrió grandes alteraciones durante 2001 cuando, aun con
tres años de recesión a cuestas, de cada $ 10 que los argentinos gastaron en
elementos de cosmética y tocador, $ 5 fueron destinados a champúes, desodorantes
corporales, pañales decartables para bebés y protección sanitaria femenina.

Así y todo, algunos productos que tuvieron su auge de consumo no mucho tiempo
atrás, en 2001 vieron limitada su participación de acuerdo con los registros
de ACNielsen. Por caso, en 1998 las tinturas tuvieron un aumento de facturación
de 13,1%, debido a una mayor diversidad de marcas y tipos de productos que ampliaron
sus propiedades, además del ingreso al mercado del segmento masculino que comenzó
a utilizarlas. Pero la aceleración se frenó y el año pasado apenas vieron levemente
incrementada su participación relativa en el volumen de gastos que los argentinos
tienen en el total de la canasta de higiene y cosmética personal. Por cierto,
en 2002 la agudización de la crisis cambió un tanto las cosas: es notable la
baja de la facturación del grupo que componen los productos de higiene y cosmética
personal en los primeros seis meses del año pasado. Durante ese período, estos
productos registraron subas de precios de entre 17% y 25%, aumentos que no impidieron
un derrumbe de su facturación de 0,5% debido a una baja del consumo, especialmente
en hojas y sistemas de afeitar, cremas faciales y para manos y cuerpo (ver Gráficos
3.9 y 3.10). De hecho, en el primer semestre de 2002, los desodorantes corporales
registraron la mayor escalada de precios de la canasta (24,7%), aumentando lo
facturado en apenas 0,5%, hecho que también habla a las claras de una importante
baja de consumo. Los productos de algodón también sufrieron una fuerte derrota.
Especialmente los pañales decartables, cuyo precio relativo subió más de 52%
en los primeros seis meses de 2002 respecto de igual período del año anterior
y, con todo, sólo vieron aumentada su facturación en 28,1%. Lo cierto es que
hasta hace unos meses, pocos se atrevían a imaginar el regreso de los pañales
de tela y sus consecuentes trastornos para las madres que deben dedicarse al
lavado de estas prendas. La realidad demuestra que ésta es hoy una actitud común
en los hogares más pobres. Los más pudientes idearon otra estrategia: comprar
una reducida cantidad de pañales de buena calidad y completar la dotación con
productos de segundas marcas que se consiguen a buen precio en las pañaleras,
que le están haciendo fuerza a los supermercados en la venta de estos productos.
Así los padres con ambos juegos de pañales en mano, reservan para la noche a
los protectores de mejor calidad y dejan para el día los más baratos. M



