Gaseosas, cervezas y jugos frutales por el lado de las bebidas, y galletitas
y leches fluidas por el lado de los alimentos, siguen a la vanguardia de las
preferencias de los consumidores argentinos. En conjunto, absorben casi la mitad
de la facturación de la canasta total de alimentos y bebidas elaborada por ACNielsen,
compuesta por más de 50 categorías, de las cuales las 20 primeras concentran
78% de la facturación. En efecto, de cada $ 10 que los consumidores gastan en
alimentos y bebidas, casi $ 5 son canalizados en las categorías mencionadas.
Esta composición no varía sustancialmente desde hace más de cuatro años y fue
confirmada nuevamente en 2001, cuando a la recesión todavía no se le sumaba
el efecto de la devaluación y su consecuente inflación de precios. (ver Gráfico
3.1).
En el ranking de facturación de alimentos y bebidas de 2001 no se registran
muchas variaciones respecto de años anteriores. Ni siquiera cuando se lo compara
con años como 1998, cuando la recesión comenzaba a discutirse y tanto los precios
como los volúmenes de venta tendieron a la baja. Platos calientes Una situación
distinta se encuentra si se analiza el comportamiento de cada categoría. Por
ejemplo, los productos envasados para preparar platos calientes que en 1998
habían sufrido una baja en la facturación de 2,7%, en 2001 descendieron 4,7%.
Contrariamente, en los primeros seis meses de 2002 estas categorías obtuvieron
una suba de 19,4% en su facturación, a fuerza de inflación.
Por otra parte, cuando se analiza cada tipo de alimento que compone la canasta
para preparar platos calientes, algunos aumentos de consumo se unen a la suba
de precios. Ejemplo de ello es el caso de las pastas secas, que fue la categoría
que más ganó en facturación en el primer semestre de 2002, lo que se explica
por la remarcación en las góndolas y al aumento del consumo de fideos guiseros,
un plato típico de los tiempos de crisis (ver Gráfico 3.2).
Así las cosas, tampoco resulta extraño que en los primeros seis meses del año
pasado, y dentro del rubro de productos envasados para platos calientes, el
segundo puesto del aumento de la facturación lo haya ocupado el arroz en grano,
categoría que fue empujada en este ranking tanto por el aumento de precios como
por la suba del consumo en los hogares donde las carnes brillan por su ausencia
y son reemplazadas por productos de menor valor.
El sabor de la mayonesa
A la hora de observar lo complejo de la elasticidad de la demanda en cuanto
al precio de algunos alimentos, es importante ver qué ocurre con los condimentos,
una categoría considerada no tan esencial dentro de las comidas.
En promedio, durante los primeros seis meses de 2002, la mayonesa tuvo un aumento
en el precio de 28,1% respecto de igual período de 2001, al tiempo que facturó
13% más de enero a junio del año pasado, respecto de los seis primeros meses
de 2001. En contrapartida, la salsa golf tuvo un aumento en su precio muy inferior
al de la mayonesa (12,6% en el primer semestre), pero una caída en la facturación
(12,3%) (Gráfico 3.3). Golosinas amargas Más de la mitad del dinero que los
consumidores argentinos gastan en golosinas van a chocolates o productos que
contienen ese ingrediente. Esa tendencia no ha variado con el tiempo y se explica
no tanto por las preferencias del cliente sino, sobre todo, por el precio relativo
que las categorías de alimentos con base de cacao tienen sobre el resto de las
golosinas (ver Gráfico 3.4).
Pero también es cierto que el negocio de las golosinas no es muy dulce en la
Argentina. En abril de 1999, MERCADO publicó un informe especial en el que se
señalaba que el consumo de golosinas per cápita en la Argentina era de 3,7 kilos
por año, muy bajo comparado con países como Alemania o Estados Unidos, donde
el índice se eleva a 11 y 12 kilos respectivamente. ACNielsen indicaba ese mismo
año que las ventas de chocolates, gomas de mascar y caramelos duros registraban
caídas de casi 30%, tanto a raíz de la reducción de sus precios cuanto a la
baja de consumo.

Sin embargo, durante 2000, la facturación de golosinas aumentó 4,7%, impulsada
por la suba del consumo de productos chocolatados. Pero el péndulo del consumo
hizo que en 2001 la facturación de esta canasta cayera levemente (0,5%). Durante
los primeros seis meses de 2002, lo facturado por el rubro golosinas aumentó
5,4%. Los productos chocolatados vendieron 4,4% más que en igual período de
2001, mientras que los caramelos duros y las gomas de mascar vieron incrementadas
sus ventas en 3,2% y 8,7%, respectivamente.
Siempre dentro de los productos chocolatados hubo algunas bajas destacables,
como las tabletas, los bombones y los bocaditos de hasta 25 gramos, y el maní
con chocolate, que hace años era el preferido de los niños que asistían a las
matinés en los cines.



El sabor del encuentro
Durante los primeros seis meses de 2002, el volumen de facturación de bebidas
alcohólicas y no alcohólicas cayó casi por igual (7,1% las primeras y 7,6% las
segundas), comparado con igual período del año anterior. Dentro de las bebidas
espirituosas, el champagne, que últimamente había logrado desestacionalizarse
y emparejar su consumo durante todo el año, sufrió una caída de 28,8% en las
ventas, impulsada por una fuerte reducción de precios de 8,2%. De hecho, fue
la única categoría de la canasta de bebidas alcohólicas que monitorea ACNielsen
que vio bajar su precio (ver Gráfico 3.5).


En contrapartida, los whiskies tuvieron el mayor aumento de precios de esta
canasta (16,9%), dado su importante componente importado, sufriendo paralelamente
una reducción de 3,4% en su facturación. No está de más decir que, tradicionalmente,
más de 45% del dinero que los argentinos invierten en bebidas alcohólicas es
destinado a cervezas. Esa cifra llegaba a 46,2% en 1998, y durante 2001 su participación
fue de 49,3%. En el primer semestre del año que pasó, las cervezas aglutinaron
53,2% de las ventas de bebidas alcohólicas, recibiendo a los consumidores que
abandonaron otros productos que componen esta canasta, como los aperitivos y
el ya mencionado champagne. M
