En 2001, la Canasta Básica ACNielsen que registra la evolución
de 11 categorías de productos vitales para la alimentación de
la población argentina, tuvo un descenso en su volumen de ventas de 1,9%.
En tanto, durante los primeros seis meses de 2002 sumó una caída
de 2,6%, más del doble de lo que bajó durante igual período
del año anterior. No es para menos: la prolongación de la recesión,
sumada al constante aumento de precios y a la incertidumbre laboral de las familias
argentinas, golpeó hasta los cimientos sobre los que se sustenta el andamiaje
del consumo típico de alimentos y bebidas que se construyó en
los últimos años.
Mientras, por ejemplo, en 1998 la baja del consumo en los vinos de mesa era
explicada por el corrimiento que los consumidores hicieron hacia bebidas de
mayor calidad y precio, en 2002, cuatro categorías de la canasta básica
mostraron aumentos en sus volúmenes de ventas debido a que reemplazan
otro tipo de comidas y bebidas, que fueron reiteradas veces remarcadas en las
góndolas de los supermercados y en los estantes de los almacenes.
Cómo se compone la canasta Entre los numerosos indicadores de consumo que elabora, ACNielsen mide
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En el primer semestre de 2002, los vinos de mesa, continuando con el ejemplo
ya mencionado, sufrieron una baja en el consumo de 7,5%, la segunda más
importante de la canasta básica, y no fueron reemplazados por los consumidores
con otras bebidas espirituosas en la mesa cotidiana.
En contrapartida, el consumo de arroz en grano aumentó en los primeros
seis meses del año 6,1%, ya que se convirtió en el acompañante
ideal de cualquier comida, incluso desplazando a vegetales frescos como el tomate.
Las leches fluidas también acrecentaron su nivel de ventas en el primer
semestre de 2002 (1,6%) y se constituyeron en el pilar nutritivo de los infantes
de los hogares en los que escasean las carnes. Para los mayores, la yerba mate
se convirtió en un buen sustituto del resto de las infusiones, al tiempo
que las pastas secas se hicieron más comunes para todos los consumidores
(ver Gráfico 2.2).
En cuanto a los descensos, galletitas fue la categoría que más
bajó en el consumo dentro de la canasta básica, con 9,1% de caída
en el primer semestre de 2002 en contraste con los seis primeros meses del año
anterior. Esta baja puede explicarse, en parte, por el aumento de precios que
totalizó 10% en el período. Este incremento, aunque no fue el
de los más altos (los aceites subieron más de 50% en igual lapso),
impactó fuertemente en la decisión de compra de los consumidores
de la crisis, quienes prefieren destinar sus alicaídos ingresos a alimentos
con mayor valor nutricional. M
