jueves, 14 de mayo de 2026

    La canasta de las lágrimas

    En 2001, la Canasta Básica ACNielsen que registra la evolución
    de 11 categorías de productos vitales para la alimentación de
    la población argentina, tuvo un descenso en su volumen de ventas de 1,9%.
    En tanto, durante los primeros seis meses de 2002 sumó una caída
    de 2,6%, más del doble de lo que bajó durante igual período
    del año anterior. No es para menos: la prolongación de la recesión,
    sumada al constante aumento de precios y a la incertidumbre laboral de las familias
    argentinas, golpeó hasta los cimientos sobre los que se sustenta el andamiaje
    del consumo típico de alimentos y bebidas que se construyó en
    los últimos años.
    Mientras, por ejemplo, en 1998 la baja del consumo en los vinos de mesa era
    explicada por el corrimiento que los consumidores hicieron hacia bebidas de
    mayor calidad y precio, en 2002, cuatro categorías de la canasta básica
    mostraron aumentos en sus volúmenes de ventas debido a que reemplazan
    otro tipo de comidas y bebidas, que fueron reiteradas veces remarcadas en las
    góndolas de los supermercados y en los estantes de los almacenes.

    Cómo se compone la canasta

    Entre los numerosos indicadores de consumo que elabora, ACNielsen mide
    la evolución de 11 categorías de producto sujetos a variables
    estacionales, que sirven para monitorear el comportamiento del consumo
    doméstico básico. Los artículos que componen la Canasta
    ACNielsen son los siguientes:

    • Aceites comestibles
    • Arroz en grano
    • Caldos
    • Galletitas
    • Leches fluidas
    • Margarina
    • Mermeladas y jaleas
    • Pastas secasenvasadas
    • Tomatados
    • Vinos de mesa
    • Yerba mate

    En el primer semestre de 2002, los vinos de mesa, continuando con el ejemplo
    ya mencionado, sufrieron una baja en el consumo de 7,5%, la segunda más
    importante de la canasta básica, y no fueron reemplazados por los consumidores
    con otras bebidas espirituosas en la mesa cotidiana.
    En contrapartida, el consumo de arroz en grano aumentó en los primeros
    seis meses del año 6,1%, ya que se convirtió en el acompañante
    ideal de cualquier comida, incluso desplazando a vegetales frescos como el tomate.
    Las leches fluidas también acrecentaron su nivel de ventas en el primer
    semestre de 2002 (1,6%) y se constituyeron en el pilar nutritivo de los infantes
    de los hogares en los que escasean las carnes. Para los mayores, la yerba mate
    se convirtió en un buen sustituto del resto de las infusiones, al tiempo
    que las pastas secas se hicieron más comunes para todos los consumidores
    (ver Gráfico 2.2).
    En cuanto a los descensos, galletitas fue la categoría que más
    bajó en el consumo dentro de la canasta básica, con 9,1% de caída
    en el primer semestre de 2002 en contraste con los seis primeros meses del año
    anterior. Esta baja puede explicarse, en parte, por el aumento de precios que
    totalizó 10% en el período. Este incremento, aunque no fue el
    de los más altos (los aceites subieron más de 50% en igual lapso),
    impactó fuertemente en la decisión de compra de los consumidores
    de la crisis, quienes prefieren destinar sus alicaídos ingresos a alimentos
    con mayor valor nutricional. M