viernes, 5 de junio de 2026

    A los confines del mundo

    El proyecto se apoya en la integración turística de ciudades patagónicas
    y en alcanzar la magia que para un viajero simboliza la Antártida. Lo
    llevan a cabo la operadora aérea AeroRed; Líneas Aéreas
    del Estado (Lade, de la Fuerza Aérea Argentina, que aporta los aviones)
    y la consultora Alfacrux, que otorga el asesoramiento técnico para desarrollar
    los programas que unen a Buenos Aires, Ushuaia, Puerto Madryn, El Calafate y
    la Antártida –cuyas conexiones entre sí no implican pasar
    por Capital Federal–, en vuelos que se efectuarán durante esta
    temporada de verano (ver cuadro).
    Según afirma el comodoro Alberto Vicente Borsato, director de la línea
    aérea, desde 1940 Lade funciona con tres objetivos: integración,
    desarrollo económico y turístico. “En turismo, desarrollamos
    las rutas al sur y asistimos a la Patagonia como línea principal hasta
    los años ’80. Cumplimos nuestra misión: la de abrir caminos
    para otras firmas y somos la decana de las líneas aéreas argentinas”.

    Los productos aéreos y las tarifas

    Buenos Aires – Ushuaia:
                      $
    360
    Ushuaia – El Calafate:
                          $
    160

    Ushuaia – Puerto
    Madryn:                $
    220

    Puerto Madryn – Calafate:
                
      $ 230
    Ushuaia – Antártida

    Argentina – Ushuaia:                  alrededor
    de US$ 700

    Es que la estrategia de líneas comerciales gira en torno a las oportunidades
    financieras. Cuando no pueden cubrir la totalidad de la demanda, Lade –con
    29 agencias en el país– brinda en la Argentina el transporte para
    cubrir las necesidades básicas. “No tenemos fines de lucro. Nuestro
    objetivo es generar servicios sin costos negativos para el Estado. Para Lade,
    ganar es no perder”, asegura Borsato.
    Por su parte, Hernán Lombardi, titular de Alfacrux y ex ministro de Turismo
    de la Nación, describe el punto de partida del proyecto: “Hace
    tiempo que escuchamos las demandas de los gobiernos patagónicos y de
    su sector privado para dinamizar a la región. No queremos perder esta
    oportunidad, porque esta mayor conectividad contribuye al producto turístico
    argentino”. Y resalta la idea de consolidar una Patagonia integrada desde
    el punto de vista aéreo: “Hay que entender la cadena de valor en
    turismo, con hoteles y aeropuertos”.

    Qué hay más allá

    Marcelo Álvarez, director general de AeroRed, informa que la empresa
    opera en la plaza desde hace 12 años, cuando comenzaron con vuelos charter,
    ejecutivos y carga aérea. “Ahora con Lade tenemos la posibilidad
    de lanzar estos nuevos programas”, dice.
    El ejecutivo afirma que para sostener el proyecto la empresa invierte algo más
    de $ 1 millón por mes. “Nuestra expectativa se apoya en la gran
    oportunidad que genera el turismo, aunque esto requiere continuidad y tiempo”.

    El negocio implica también la llegada a la Antártida en vuelos
    semanales. Álvarez agrega que su ejecución requiere otros $ 600.000
    mensuales. Según las condiciones climáticas y la autorización
    de los organismos oficiales, estos vuelos se realizan también en temporada
    de verano.
    “Volamos en los Hércules C-130 con capacidad para 70 pasajeros,
    que fueron reacondicionados y tienen servicio de catering. El viaje comienza
    en Ushuaia”, dice Borsato. “No es una operación para nada
    riesgosa. Es costosa”, agrega el director de Lade. “Los turistas
    llegan a la base Vicecomodoro Marambio, que tiene toda la infraestructura necesaria,
    permanecen en la base unas dos horas y vuelven a Ushuaia”, explica el
    comodoro, un experto antártico.
    Por su parte, Lombardi afirma que a la Antártida llegan en cruceros –ninguno
    de bandera argentina– unos 16.000 turistas por año. “Es toda
    una experiencia porque es el último confín del mundo. Hay algo
    que denomino Experiencia Antártida, que va desde la visita a la cabina
    del Hércules hasta la convivencia en la base. El viajero observa cómo
    se desarrolla la vida allí”, detalla Lombardi. Y agrega que la
    operación se ajusta a las regulaciones y al cumplimiento del Tratado
    Antártico en términos turísticos y ambientales.
    “El turista que llega a la Antártida puede beber un whisky con
    hielo diferente. Es que se trata de un hielo que tiene millones de años
    de antigüedad”, remata Borsato. M

    Futuro difícil para
    el negocio aéreo

    American
    Airlines, la mayor compañía del mundo en el sector, eliminará
    7.000 puestos laborales (5,6% de la dotación actual) y sacará
    de servicio 74 aviones (9% de la flota). Ello se debe a pérdidas
    récord desde los ataques terroristas de septiembre. Esta unidad
    de AMR Corporation espera ahorrarse por lo menos US$ 1.100 millones anuales.
    Tiempo antes, ya había despedido 15.000 personas.
    UAL Corporation, matriz de United Airlines –segunda aerolínea
    del mundo– comenzó el año implementando un programa
    de 1.250 despidos. Su objetivo era ahorrar US$ 100 millones anuales y
    achicar la empresa para adaptarla a la demanda. Sin embargo, no logró
    el resultado buscado y tuvo que presentar pedido de quiebra. Los problemas
    financieros se complicaron por un factor gremial: 55% del paquete está
    en manos del personal. Como es lógico, en este marco, también
    cedieron las ganancias de Boeing.