viernes, 6 de febrero de 2026

    Cuando el negocio es la esencia

    Los rubros de perfumería y limpieza, así como la industria alimentaria, representan dos de los campos de acción de Esenciar SRL, una empresa argentina dedicada a la fabricación de fragancias, saborizantes artificiales y aceites esenciales. Fundada en julio de 2000 gracias a la iniciativa de dos amigos -Guido Tavanti, licenciado en Administración de Empresas y ex ejecutivo de Industrias Matas, una compañía dedicada a los aceites esenciales y agroalimentos; y Alejandro Zungri, gerente administrativo y financiero de otras firmas del sector por más de 10 años-, Esenciar es fruto de una inversión inicial que ascendió a $ 20.000.


    Los socios tenían buenas expectativas en el proyecto, pero nunca imaginaron que su pequeña empresa crecería siete veces en dos años, con una facturación estimada para el cierre de 2002 en $ 850.000, aunque esperan superar la previsión al finalizar el presente ejercicio. “Nuestra política siempre fue ir paso a paso, con austeridad y mucha agresividad comercial”, comenta Zungri. “Al año de estar en actividad, nuestra facturación ya alcanzaba los $ 130.000. Logramos atravesar, no sin problemas, todas las desafortunadas medidas económicas, pero no imaginábamos lo que sucedió en diciembre último. Después de un año y medio desde nuestra apertura, teníamos una cartera de clientes interesante pero que no movía en su conjunto el volumen de negocios que mueve hoy”.


    Cuando la devaluación y la incertidumbre generaron en la mayoría de las empresas una parálisis absoluta a la espera de definiciones en el rumbo económico, Esenciar decidió continuar vendiendo a sus clientes, aun a costa de no reponer su stock. “Ese trabajo dio sus frutos en plena crisis, cuando la mayoría de los proveedores de esencias dejaron de entregar la mercadería, especulando con el futuro precio del dólar. Esenciar no tenía deudas ni debía soportar grandes costos financieros. En gran medida, fue nuestra actitud la que les permitió a otras industrias continuar trabajando. Eso fue agradecido por los clientes, y por eso pudimos aumentar nuestra cartera y ganar una porción mayor del mercado”, explica Guido Tavanti.


    Proyectos


    A corto y mediano plazo, Esenciar tiene tres objetivos concretos: exportar, iniciar el proceso de certificación de las normas ISO y conseguir la representación de una empresa extranjera. Además, están finalizando la negociación para representar a Vicente Trapani, una firma tucumana productora de limón, para la venta de aceites esenciales naturales ante algunos clientes de mercado interno.


    En el ámbito técnico, la empresa está tratando de incorporar destiladores propios y todos los procedimientos necesarios para analizar cada materia prima que contiene una esencia, lo que le permitiría bajar sus costos. Mientras tanto, continúan con la consolidación de sus nuevas instalaciones de Villa Martelli, un predio de tres pisos en el que se encuentran las oficinas, la planta de sabores y fragancias, el laboratorio técnico y el depósito, al que accedieron en julio pasado.


    Entre los principales clientes de Esenciar se encuentran Cadbury Stani, Nobleza Piccardo, Fortunato Arrufat y Laboratorios NAF. Para proveer a estas empresas, el emprendimiento local compite con multinacionales del sector como la suiza Firmenich, Haarmann y Reimer, de origen alemán, y la estadounidense International Flavours & Fragances, entre otras. “Por supuesto que tenemos competencia nacional y multinacional; pero, básicamente, creo que Esenciar se posicionó bien en el mercado a partir de una buena gestión comercial”, finaliza Zungri.