lunes, 22 de junio de 2026

    A la conquista

    Entre enero y mayo de este año, las exportaciones cárnicas alcanzaron los US$ 155 millones y podrían superar los US$ 300 millones a fines de 2002, si se logra la apertura de nuevos mercados. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) comprobó la existencia de exportaciones de carnes bovinas por un total de 78.157 toneladas. El mayor porcentaje de esta cifra corresponde a los envíos de carnes frescas enfriadas y congeladas, que representan ingresos por poco más de US$ 100 millones. Dentro de este rubro, los envíos de cortes Hilton, aquellos de alta calidad para los que la Unión Europea autoriza un cupo a menor tasa arancelaria, llegaron a 20.790 toneladas por un valor de US$ 72 millones.


    Evidentemente, estas cifras se han visto favorecidas por la reapertura, en febrero último, del mercado europeo para cortes frescos, después de haber permanecido cerrado durante 11 meses por la reaparición de la fiebre aftosa. La realización de campañas masivas de vacunación contra la enfermedad y el hecho de que no se registraran nuevos focos permitió que unos 40 países autorizaran nuevamente la importación de carne de origen argentino.


    Los destinos de los cortes Hilton se concentraron en Alemania, Gran Bretaña, Holanda e Italia. Sin embargo, según el informe del Senasa, no sólo los países europeos exhiben un interesante dinamismo comprador. Brasil, por caso, se destaca como el primer importador de carnes frescas con 5.184 toneladas desde enero hasta mayo de este año. También son importantes las ventas con destino a Perú, que llegaron a 702 toneladas en cinco meses. En materia de menudencias y vísceras, el mercado más atractivo es Hong Kong, y en carnes procesadas, Estados Unidos.


    “El sector frigorífico tiene importantes oportunidades de desarrollar mercados de exportación, los cuales se potencian al contar con un tipo de cambio real positivo”, afirma Marcelo Puyol, gerente financiero de Finexcor, compañía que destina más de 90% de su producción a la venta en mercados externos. “No obstante, el haber venido atravesando profundas crisis, no permite mantenernos ajenos a los problemas que afronta la Argentina, como el financiamiento, la estructura productiva o la crisis social.”


    La industria frigorífica aguarda, además, la reapertura de Chile a sus productos, que le daría un potencial de ventas por US$ 100 millones. “Aún faltan reabrir mercados de exportación muy importantes, que antes de la crisis de la aftosa eran de gran interés para la integración del negocio. Ejemplo de ello son los mercados de Estados Unidos y Canadá, países a los cuales Finexcor destinaba gran parte de sus exportaciones”, señala Puyol.


    Lo cierto es que, hasta el momento, el mercado estadounidense permanece cerrado para los cortes frescos, al igual que el canadiense. Sin embargo, si hasta enero próximo no se registra un foco de aftosa, la Argentina estaría en condiciones de obtener la autorización para reanudar las exportaciones con ese destino. “El problema de la aftosa fue trabajado con mucho esfuerzo. Profundizamos nuestra participación en el mercado doméstico y desarrollamos el negocio de las carnes cocidas, que no tenían restricciones sanitarias”, recuerda el ejecutivo.


    Otro dato a tener en cuenta es el considerable aumento de la apertura de nuevos establecimientos frigoríficos a lo largo del país. Sin embargo, Puyol señala: “En general, lo que se está viviendo es la reapertura de plantas que cerraron durante la crisis de la aftosa. No obstante, creo que muchas de ellas, lamentablemente, tendrán un futuro efímero, dada la falta de financiación y los problemas que arrastran de las sucesivas crisis que afectaron al sector”. La mayoría de las empresas centra sus expectativas en la intención de acceder nuevamente a la totalidad de los mercados de exportación que se han perdido, “básicamente los países del Nafta”, enfatiza el gerente de Finexcor.


    Si bien la carne argentina tiene un enorme potencial en el mundo, es fundamental que el Estado asegure la sanidad de los rodeos, aliente políticas de promoción, apoye la tarea empresaria y fomente la producción frigorífica. “De darse este contexto y el desarrollo integral de nuestras líneas de negocios, podremos consolidar una fuerte industria exportadora, que a su vez contribuya a que el país vaya saliendo de la grave crisis que atraviesa”, finaliza Puyol.