¿Sobre qué bases deberá la Argentina negociar su deuda externa? Para los más preocupados por la “reinserción argentina en el escenario global” habría que reconocer el total de la deuda y conseguir plazos estirados excepcionales, además de una gran reducción en las tasas de interés. Para otra corriente de opinión, con la que parecen coincidir el Tesoro de Estados Unidos y académicos de primer nivel de ese país, el proceso pasa por lograr una quita sustancial no menos de 50% del total amén de nuevos plazos y bajísimas tasas de interés. Lo contrario dicen sería condonar a acreedores imprudentes que prestaron en forma excesiva, confiando en que al final habría un rescate por parte de organismos financieros internacionales. Esta vez, y de aquí en adelante, sostienen, deben perder y así aprenderán a correr riesgos más razonables. Es el famoso “riesgo moral” que corren los prestamistas y que no debe ser condonado.
En todo caso, ¿cuál sería, entonces, el procedimiento de negociación? El FMI parece impulsar en el plano internacional un sistema parecido al de la ley de quiebras de cualquier nación, con una nueva función para el Fondo. Para otros, se trata de crear mecanismos excepcionales, donde el FMI tenga un papel que jugar, tal vez, como un fideicomisario. Por último, están los que prefieren el convencional juego del mercado donde deudores y acreedores negocian las condiciones entre sí.
¿Cuándo es el tiempo adecuado para negociar? En el caso argentino no hay que perder perspectiva. La doble d devaluación y default ha provocado tres quiebras simultáneas: la quiebra del Estado, cuya deuda es hoy de aproximadamente 130% del PBI; la quiebra del sistema financiero, con la consiguiente desaparición del crédito; y la quiebra de los contratos privados que estaban denominados en dólares. Está claro que la quiebra del sistema financiero está en el ojo de la tormenta y no se observa una solución para el futuro próximo. En cuanto a la quiebra del Estado, resulta llamativo que el Gobierno ni siquiera haya tomado un contacto informal con los acreedores para iniciar las negociaciones. Se van a necesitar al menos dos años para que la triple quiebra sea recuperada y se vuelva a la normalidad. Quizá sea una visión pesimista, pero brinda una idea de la fractura de las instituciones económicas que ha sufrido la Argentina.
¿Por qué no comienzan ya las negociaciones externas? Hay varios factores que lo explican. El más importante es que no existe certeza acerca del superávit comercial que se va a requerir para pagar las deudas con dólares ni acerca del superávit fiscal primario que hará falta para que el Estado obtenga los pesos para comprar dichos dólares. Hay, como corolario, un interrogante sobre el tipo de cambio real y sobre las cuentas fiscales en el futuro próximo.
Nada se ha avanzado en la renegociación de la deuda pública con los acreedores internacionales y, por lo tanto, es imposible cerrar un trato en 11 meses. La aceptación de una quita de capital importante, como la que va a necesitar la Argentina, requiere perspectivas de crecimiento y solvencia fiscal, algo que las autoridades a cargo no pueden garantizar. En consecuencia, el objetivo debería pasar por comenzar las conversaciones y desalentar cualquier conducta oportunista de los acreedores (por ejemplo juicios) que posteriormente complique la renegociación.
En esta sección, ofrecemos una visión general del tema de la deuda externa en toda América latina; un documento interno del FMI con comentarios a la propuesta de los académicos Adan Merrick y Alan Meltzer; el último trabajo de estos dos especialistas con ideas distintas a las del Fondo; y finalmente la posición de Nouriel Rubini como siempre una de las más originales y heterodoxas, que se encuentra alojado en la sección Grandes Debates del sitio de MERCADO en la Web .
Aunque parezca lejana, esta negociación está a la vuelta de la esquina; de ella dependerá el restablecimiento del crédito internacional del país y la solución que se encuentre será, a todas luces, de excepcional importancia para la recuperación de la economía.
