jueves, 30 de abril de 2026

    Temporada a salvo

    Hace poco más de 12 meses, dos inmobiliarias chilenas llegaron a Mendoza para ofrecer créditos hipotecarios especiales. La idea era tentar a los mendocinos para que compraran departamentos y casas con vista a la playa. El proyecto tenía sustento económico y estadístico: 50% del turismo receptivo chileno lo concentraban los argentinos y esa industria generaba unos US$ 900 millones, cerca de 4,5% del total de las exportaciones de bienes y servicios del país trasandino.


    Pocos meses después la torta se dio vuelta. La depreciación del peso encareció las vacaciones en el Océano Pacífico y, como contrapartida, las calles mendocinas empezaron a congestionarse con ciudadanos chilenos; toda una bocanada de aire fresco para los alicaídos comerciantes locales.


    Lejos de frenarse, el fenómeno se ha ido incrementando desde Semana Santa en adelante. La ocupación hotelera es de 80% en forma casi constante, un nivel que sólo se alcanzaba en marzo durante la realización de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Fuentes del sector estiman que en las últimas 10 semanas se alojaron en la provincia alrededor de 50.000 chilenos.


    El ex subsecretario de Turismo (acaba de asumir como diputado), Gabriel Fidel, le pone números al fenómeno: “Cada visitante se hospeda por lo menos dos noches en alguna de las 8.500 plazas que tiene Mendoza y gasta unos US$ 90 por jornada por todo concepto. Si hacemos un cálculo muy pesimista y hablamos de 50% de ocupación, deducimos que hay cerca de 5.000 turistas por fin de semana que gastan más de US$ 800.000”.


    Según el razonamiento de Fidel, en poco más dos meses hubo un derrame económico de casi US$ 10 millones, una cifra significativa para una provincia acostumbrada a concentrar US$ 50 millones en turismo al año. Algunos especulan que los negocios vinculados al sector facturarán en este semestre lo que antes les demandaba un año.

    ¿Reactivación?


    Suena raro, pero se percibe una tenue reactivación en los sectores gastronómico y hotelero. Algunos restaurantes que cerraron por la crisis reabrieron sus puertas y las inversiones hoteleras retomaron impulso. ¿Un ejemplo? La cadena internacional Howard Johnson, que opera ocho hoteles en el país, analiza desembarcar en Mendoza con dos hoteles de nivel medio; uno en la ciudad y otro en el complejo invernal Valle de Las Leñas. La cadena pertenece a la corporación Cendant que controla más de 6.300 hoteles en el mundo.


    Por su parte, los españoles de la cadena NH, que habían paralizado las obras de un cuatro estrellas en pleno centro mendocino, retomaron hace unas semanas los trabajos. Al impulso inversor también se sumó el tradicional hotel Aconcagua que remozó completamente sus instalaciones justo a tiempo para recibir a los turistas chilenos y, como renaciendo de sus cenizas, se rumorea que hay un consorcio chileno que quiere adquirir el Marriot que quedó a medio construir frente al Mendoza Plaza Shopping.


    Un dato del boom turístico es la recaudación provincial. Según los informes preliminares, porque todavía no hay números definitivos, la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos creció –por lo menos– cinco puntos en el primer cuatrimestre.

    Un respiro para el negocio de la nieve

    Por primera vez en la última década,
    la temporada turística invernal se perfila como récord.
    Tanto los técnicos del Departamento General de Irrigación
    como los del Centro Regional de Investigación Científica
    y Tecnológica (Cricyt) aseguran que habrá abundante nieve
    en los centros de esquí de Mendoza.

    Nevadas y tráfico turístico
    garantizan una buena temporada. El tema no es menor ya que, por ejemplo,
    el principal complejo invernal de la provincia, el del Valle de Las Leñas,
    atraviesa problemas financieros desde hace 10 años. Y el centro
    Los Penitentes sólo estuvo abierto durante dos temporadas en ese
    mismo período.