Nada parece augurar un futuro feliz para la industria automotriz argentina. Con una caída de 40% en la actividad, las proyecciones indican que de las 10 terminales radicadas en el país, sólo cinco permanecerán en un futuro cercano.
Las autopartistas no están exentas de la debacle: el volumen de producción cayó 11% con respecto al 2000 y 30% con relación a 1993. Sin demanda real en el país y con serios problemas de competitividad como para colocar sus productos en Brasil, la suerte parece estar echada. Algunas inversiones externas como las norteamericanas Delphi, dejaron de serlo. Hicieron sus valijas y se reubicaron en Brasil.
La fabricante de motores diesel International Engines, ex Maxion International, no piensa lo mismo. Decidió seguir invirtiendo en su planta cordobesa de Jesús María. Desembolsará en ella US$ 6 millones durante el 2002 y la convertirá en plataforma de exportación. En noviembre comenzaron envíos hacia Inglaterra por un valor de US$ 12 millones anuales y la empresa espera lograr unos seis contratos nuevos. Pero las buenas noticias no finalizan allí: espera poder desarrollar, en todas su letras, piezas para las nuevas familias de motores con la colaboración de su línea de proveedores locales.
El éxito puede convertir a International en el contraejemplo que marca un camino alternativo para la industria. Desde otra perspectiva puede ser percibida como un negocio que sólo es la excepción que confirma la regla.
Un nuevo marco
La planta de Jesús María no es un mundo aparte. Pero una combinación de cualidades técnicas y una política corporativa diferente cimentaron perspectivas más optimistas para el emprendimiento.
La performance registrada a lo largo del año siguió en líneas generales a las del sector. Su producción cayó de 33.000 unidades en el 2000 a 25.000, un volumen equivalente a 55% de su capacidad instalada. A mediados del año pasado había concluido un contrato con Daimler-Chrysler y las estimaciones para el 2002 que se manejaban hasta septiembre pasado proyectaban una caída de 3.000 unidades más.
Las exportaciones mantenían un ritmo decreciente. Ya en el 2000, que había sido un año de crecimiento para la planta, las ventas al extranjero se habían reducido casi 50%. Todas tenían como destino Brasil.
Para fortuna de 270 empleados directos e indirectos que trabajan en la planta y los 32 proveedores locales, el plan global de International Engines Group, decidió redefinir los objetivos para su subsidiaria International Engines South America y sus bases en Canoas, Estado de Río Grande do Sul, y Córdoba.
En el nuevo planteo las instalaciones de la comunidad serrana concentrarán la familia de productos High Speed de la compañía. Son motores de cuatro cilindros, con versiones 2.8 de 135 CV y 2.5 de 115 CV, que se utilizan en utilitarios, jeeps, microbuses y camiones pequeños. Por caso, su versión Power Stroker es la que motoriza las Ford Ranger producidas en el país.
El primer beneficio de esta reestructuración fue el traslado desde Brasil hasta Córdoba de una versión desarrollada para el vehículo Land Rover Defender, producido en el Reino Unido. Este movimiento significará la producción de 8.500 unidades al año, unos US$ 12 millones anuales.
A esta operación con Land Rover se debe sumar la posibilidad de nuevos convenios internacionales. En la estrategia global de International, la subsidiaria sudamericana buscará abrir 20 nuevos negocios fuera del Mercosur, ya sea en otros países latinoamericanos, como en el Nafta, Europa o Asia. Al menos media docena de esos proyectos involucran a la fábrica cordobesa.
Subirse a ese tren es un rasgo de distinción de International Engines. Diseña y desarrolla sus productos en convenio con sus clientes o por estudios de mercado. Pero a su vez traslada parte de esta inversión a su cadena de proveedores.
Las prácticas de la fabricante de motores abren una oportunidad a las firmas locales. La empresa está preparando una nueva familia de productos que se lanzará al mercado a fines del 2003 y para ello “estamos buscando proveedores que puedan participar en el codiseño y desarrollo de piezas”, anuncia Sergio Sgarbi.
Problemas de vivir al sur
International tiene un equipo de 10 personas en la Argentina, 50 en Sudamérica, full time para el desarrollo de los nuevos motores. Durante el 2002 la mitad de los US$ 6 millones que planea invertir estarán destinados a ese objetivo.
El problema es que encontrar ingeniería local es tarea más que difícil. “Es un proceso que no está cerrado, pero es muy difícil encontrar un proveedor local que pueda participar en el proceso”, se lamenta Eduardo Nutti, gerente financiero de International para la Argentina.
Hasta el momento el caso excepcional es la firma Teksit, fabricante de conjuntos de aluminio. Esta empresa del grupo Fiat ya provee a la planta brasileña de International y ahora participa en el diseño de la tapa de cilindros de los futuros motores High Speed y el herramental para su producción.
Como efecto de la transnacionalización del sector, las empresas proveedoras de sistemas son de capital internacional, con centros de ingeniería en otras plazas: en la casa matriz o en el Brasil. Por caso, Filtros Mann, o Dana son proveedores globales con plantas en el país, pero sus centros de ingeniería están en el socio mayor del Mercosur.
Financiamiento, sistemas de cooperación y la búsqueda de mercados son las recomendaciones de los especialistas. Obviamente lo fundamental es la decisión y el management empresario. “Si se buscan oportunidades, se encuentran”, remarca la experiencia de Sgarbi.
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| Juan Schiaretti, ex secretario de Industria Es necesario el comercio administrado –¿Por qué se apostó –Apostamos al sector automotor porque –¿No se percibía una sobreoferta –Eso fue posterior. Cuando lanzamos el –¿Pero no se planificó –La idea es tener un régimen compensado –¿El sector es realmente competitivo? –Para desarrollar las autopartistas que –Bueno, por ejemplo la nueva planta –Sí. Pero la base sobre la cual |
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