miércoles, 29 de abril de 2026

    La excepción que confirma la regla

    Nada parece augurar un futuro feliz para la industria automotriz argentina. Con una caída de 40% en la actividad, las proyecciones indican que de las 10 terminales radicadas en el país, sólo cinco permanecerán en un futuro cercano.


    Las autopartistas no están exentas de la debacle: el volumen de producción cayó 11% con respecto al 2000 y 30% con relación a 1993. Sin demanda real en el país y con serios problemas de competitividad como para colocar sus productos en Brasil, la suerte parece estar echada. Algunas inversiones externas como las norteamericanas Delphi, dejaron de serlo. Hicieron sus valijas y se reubicaron en Brasil.


    La fabricante de motores diesel International Engines, ex Maxion International, no piensa lo mismo. Decidió seguir invirtiendo en su planta cordobesa de Jesús María. Desembolsará en ella US$ 6 millones durante el 2002 y la convertirá en plataforma de exportación. En noviembre comenzaron envíos hacia Inglaterra por un valor de US$ 12 millones anuales y la empresa espera lograr unos seis contratos nuevos. Pero las buenas noticias no finalizan allí: espera poder desarrollar, en todas su letras, piezas para las nuevas familias de motores con la colaboración de su línea de proveedores locales.


    El éxito puede convertir a International en el contraejemplo que marca un camino alternativo para la industria. Desde otra perspectiva puede ser percibida como un negocio que sólo es la excepción que confirma la regla.

    Un nuevo marco


    La planta de Jesús María no es un mundo aparte. Pero una combinación de cualidades técnicas y una política corporativa diferente cimentaron perspectivas más optimistas para el emprendimiento.


    La performance registrada a lo largo del año siguió en líneas generales a las del sector. Su producción cayó de 33.000 unidades en el 2000 a 25.000, un volumen equivalente a 55% de su capacidad instalada. A mediados del año pasado había concluido un contrato con Daimler-Chrysler y las estimaciones para el 2002 que se manejaban hasta septiembre pasado proyectaban una caída de 3.000 unidades más.


    Las exportaciones mantenían un ritmo decreciente. Ya en el 2000, que había sido un año de crecimiento para la planta, las ventas al extranjero se habían reducido casi 50%. Todas tenían como destino Brasil.


    Para fortuna de 270 empleados directos e indirectos que trabajan en la planta y los 32 proveedores locales, el plan global de International Engines Group, decidió redefinir los objetivos para su subsidiaria International Engines South America y sus bases en Canoas, Estado de Río Grande do Sul, y Córdoba.


    En el nuevo planteo las instalaciones de la comunidad serrana concentrarán la familia de productos High Speed de la compañía. Son motores de cuatro cilindros, con versiones 2.8 de 135 CV y 2.5 de 115 CV, que se utilizan en utilitarios, jeeps, microbuses y camiones pequeños. Por caso, su versión Power Stroker es la que motoriza las Ford Ranger producidas en el país.


    El primer beneficio de esta reestructuración fue el traslado desde Brasil hasta Córdoba de una versión desarrollada para el vehículo Land Rover Defender, producido en el Reino Unido. Este movimiento significará la producción de 8.500 unidades al año, unos US$ 12 millones anuales.


    A esta operación con Land Rover se debe sumar la posibilidad de nuevos convenios internacionales. En la estrategia global de International, la subsidiaria sudamericana buscará abrir 20 nuevos negocios fuera del Mercosur, ya sea en otros países latinoamericanos, como en el Nafta, Europa o Asia. Al menos media docena de esos proyectos involucran a la fábrica cordobesa.


    Subirse a ese tren es un rasgo de distinción de International Engines. Diseña y desarrolla sus productos en convenio con sus clientes o por estudios de mercado. Pero a su vez traslada parte de esta inversión a su cadena de proveedores.


    Las prácticas de la fabricante de motores abren una oportunidad a las firmas locales. La empresa está preparando una nueva familia de productos que se lanzará al mercado a fines del 2003 y para ello “estamos buscando proveedores que puedan participar en el codiseño y desarrollo de piezas”, anuncia Sergio Sgarbi.

    Problemas de vivir al sur


    International tiene un equipo de 10 personas en la Argentina, 50 en Sudamérica, full time para el desarrollo de los nuevos motores. Durante el 2002 la mitad de los US$ 6 millones que planea invertir estarán destinados a ese objetivo.


    El problema es que encontrar ingeniería local es tarea más que difícil. “Es un proceso que no está cerrado, pero es muy difícil encontrar un proveedor local que pueda participar en el proceso”, se lamenta Eduardo Nutti, gerente financiero de International para la Argentina.


    Hasta el momento el caso excepcional es la firma Teksit, fabricante de conjuntos de aluminio. Esta empresa del grupo Fiat ya provee a la planta brasileña de International y ahora participa en el diseño de la tapa de cilindros de los futuros motores High Speed y el herramental para su producción.


    Como efecto de la transnacionalización del sector, las empresas proveedoras de sistemas son de capital internacional, con centros de ingeniería en otras plazas: en la casa matriz o en el Brasil. Por caso, Filtros Mann, o Dana son proveedores globales con plantas en el país, pero sus centros de ingeniería están en el socio mayor del Mercosur.


    Financiamiento, sistemas de cooperación y la búsqueda de mercados son las recomendaciones de los especialistas. Obviamente lo fundamental es la decisión y el management empresario. “Si se buscan oportunidades, se encuentran”, remarca la experiencia de Sgarbi.

    International Engines
    Southamerica
    Facturación 2000 US$ 132.373.782
    Facturación 1999 US$ 96.040.776
    Exportaciones 2000 US$ 11.580.878
    Exportaciones 1999 US$ 21.071.731
    Resultados 2000 US$ 5.812.480
    Resultados 1999 US$ 105.335
    Nivel de ocupación 2000 73%
    Capacidad instalada 45.000 unidades
    Personal 210

    Juan Schiaretti, ex secretario de Industria
    Es necesario
    el comercio administrado

    –¿Por qué se apostó
    a la industria automotriz durante su gestión en la Secretaría
    de Industria, en la presidencia de Carlos Menem?

    –Apostamos al sector automotor porque
    los países con capacidad de producir automóviles son menos
    de 20. Uno de ellos es la Argentina. A mí me parecía que
    servía para reactivar el país, que depende 90% del mercado
    interno. Fíjese que la recesión se potencia cuando cae el
    consumo de bienes durables.

    –¿No se percibía una sobreoferta
    en la industria?

    –Eso fue posterior. Cuando lanzamos el
    régimen en el ´91, la Argentina no tenía una gran capacidad
    instalada. Nosotros dijimos que la Argentina tenía capacidad de
    consumir 500.000 unidades. El tiempo me dio la razón: ese fue el
    consumo que se dio del ´94 al ´97. Ahora se instaló una capacidad
    como para un millón. De 500.000 a un millón hay una diferencia.
    Pero hoy lo que estamos pagando no es el sobredimensionamiento, sino la
    caída brutal de la demanda interna.

    –¿Pero no se planificó
    para tener un perfil internacional?

    –La idea es tener un régimen compensado
    con el resto del mundo. Ahora se está trabajando en un régimen
    compensado con México que es muy importante porque permitirá
    el ingreso al Nafta. En el Mercosur se cometió un error con el
    tratado de Ouro Preto del año 1994, cuando se quitaron las cláusulas
    de salvaguardia. Como funcionario de cancillería redacté
    el tratado de Asunción, de 1991, y ahí se planteaba con
    total claridad que mientras no hubiera coordinación de políticas
    macroeconómicas, como el tipo de cambio, se debía tener
    salvaguardas como comercio administrado.

    –¿El sector es realmente competitivo?

    –Para desarrollar las autopartistas que
    son la base de la competitividad del sector, necesitamos algo de economía
    de escala y esto significa mejorar del mercado interno.

    –Bueno, por ejemplo la nueva planta
    de Volkswagen apunta al mercado externo…

    –Sí. Pero la base sobre la cual
    se asentó es el trabajo de 15 años en el mercado interno.
    Si lo mejoramos, seremos competitivos haciendo autopartes, que es lo que
    la Argentina lógicamente puede exportar al resto del mundo.

    Exportaciones
    autopartistas
    Año Exportación
    (en US$ millones)
    1992 425
    1993 689
    1994 754
    1995 803
    1996 945
    1997 1.173
    1998 1.064
    1999 1.094
    2000 1.215
    Enero-Agosto 2000 1.070
    Enero-Agosto 2001 985
    Fuente:
    Afac.

    Exportaciones,
    por piezas
    Sector %
    Motor y sus componentes 22,7
    Sistema de transmisión 18,3
    Equipamiento interior 17,2
    Sistema eléctrico 9,4
    Ruedas, neumáticos,
    cámaras
    7,5
    Forja, fundición,
    inyección
    3,3
    Carrocería 2,4
    Aire acondicionado,
    calefacción, sus partes
    1,9
    Amortiguación,
    dirección, suspensión
    1,1
    Sistemas de frenos 1,0
    Otros 15,3
    Datos
    de enero a agosto del 2001. Fuente: Afac.