miércoles, 15 de abril de 2026

    La fuerza de las tradiciones

    Si bien el canal de supermercados y autoservicios está muy difundido en la Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México, las grandes superficies comerciales y los locales de self service deben convivir con formatos más tradicionales, cuyos nombres y tamaños, varían de país a país.


    En México, las ferias y mercados en espacios públicos continúan concentrando una importante masa de consumidores. En Chile, el pescado se compra en las ferias que los pescadores organizan en las principales playas y, como se verá en otros capítulos de este informe, en Brasil la venta de electrodomésticos a través de catálogo tiene una penetración envidiada por centros comerciales y supermercados.


    También en Brasil, la actividad de costureros y modistas en el mercado de la indumentaria alcanza una relevancia que sobrevive al embate de los centros comerciales.


    No resulta, en rigor, tan sorprendente que, cuando ACNielsen consultó a 7.699 latinoamericanos acerca de sus canales de venta preferidos, la totalidad de las menciones apunte a las grandes superficies comerciales (supermercados, hipermercados, bodegas ­como se les dicen en Colombia­ y megamercados). Pero sí resulta llamativo que los negocios de barrio (carnicerías, pescaderías, verdulerías y panaderías, además de almacenes) concentren 77% de las menciones, mientras que los shoppings pelean con las tradicionales ferias al aire libre menos de un tercio de las preferencias (32%).


    Claro que cada país exhibe sus propios matices. En la Argentina, por ejemplo, los negocios de barrio acumularon más menciones que el promedio para la región: algo más de 95%. Los autoservicios, por su parte, llegaron a 7,7% de las menciones, cuando la media latinoamericana es de 3,6%.


    En Chile, los centros comerciales y las ferias en espacios públicos acumularon 77,3 y 54,6% respectivamente.


    Colombia, por su parte, representa un interesante caso en cuanto al acceso de los consumidores a las cadenas mayoristas que fueron mencionadas por 6,7% de los entrevistados, cuando el promedio para el continente es de 1%.


    Precios y distancias


    Cuando se les pregunta a los latinoamericanos a qué distancia se encuentra el supermercado donde realizan las compras más frecuentes, las respuestas revelan un promedio de 12 cuadras. Pero la distancia se eleva a 18,1 cuadras en los casos en que se trata de realizar gastos de mayor porte. Las discrepancias en esta materia son notables. Los colombianos, por ejemplo, se trasladan 27,2 cuadras para realizar estas compras importantes, mientras que en Chile el promedio no supera las 10 cuadras. Los argentinos cruzan más de 20 calles para llegar al supermercado donde realizan la compra más fuerte. Para los especialistas de ACNielsen, el caso de Colombia se explica por el bajo costo del transporte en taxi.


    Por otra parte, casi 30% de los latinoamericanos realiza sus compras de mayor gasto en los supermercados, con frecuencias que oscilan entre 10 y 21 días. Algo más de 38% de los consumidores colombianos, presionados por la inflación, realiza este tipo de compras cada 15 días, por lo que el promedio para el lapso definido a escala regional supera 41%, bastante más que en Chile, donde sólo 22,3% realiza su principal consumo en supermercados cada dos o tres semanas.


    Sin embargo, el promedio de visitas mensuales al supermercado para realizar este tipo de compras es, en Chile, de 8,4, mientras que la media en los países analizados en el informe apenas llega a 5,6. Esto se debe a que un tercio de los chilenos prefiere realizar las compras principales más de una vez por semana.


    Sobre ruedas y a pie


    El medio de transporte más utilizado en América latina para realizar las principales compras en los supermercados es el auto particular (34,4%), seguido por el viaje a pie (33,5%), el transporte público de pasajeros (16%) y el taxi (12,8%).


    Las diferencias entre países vuelven a asomar con fuerza cuando se desagregan los datos. Por ejemplo, la utilización del automóvil particular es más importante en la Argentina que en el resto de los países analizados (45,2%), mientras que los chilenos realizan su principal compra a pie en 47,7% de los casos. Los transportes públicos de pasajeros son fuertemente utilizados por los mexicanos (30%).


    La entrega a domicilio y las compras telefónicas o por Internet están poco desarrolladas en la región (con 1,4% de gravitación en la muestra considerada). El consumidor argentino produce un contraste en este caso, ya que 4,9% de los encuestados recibe en su domicilio la principal compra del supermercado.


    Pero esta relación se invierte cuando se explora de qué manera se trasladan los consumidores a los supermercados donde realizan sus compras más frecuentes. La entrega a domicilio por compra telefónica o a través de Internet cae a 1,6% en la Argentina, mientras que en México supera 8% y el automóvil, en el promedio del continente, le deja el podio a las compras a pie entre quienes compran más frecuentemente en un supermercado diferente al que visitan cuando realizan la compra de mayor gasto.


    Pesos y centavos


    Los latinoamericanos gastan US$ 161,2 mensuales en los supermercados donde realizan su mayor compra, y US$ 84 en los supermercados adonde acuden para sus consumos más frecuentes.


    Pero también aquí son llamativas las diferencias entre países. En la Argentina, el gasto mensual en las principales compras supera los US$ 232, casi el doble del promedio que exhiben los mexicanos.


    A la hora de pagar, los latinoamericanos prefieren el efectivo (74,8%). Menos aceptación tienen las tarjetas de crédito que apenas alcanzan 13% de las menciones para las compras en supermercados de mayor gasto. Los tickets y vales sólo alcanzan a 4,9% de los casos.


    En la Argentina es donde más se usa la tarjeta de crédito para pagar este tipo de compras (23%), pero el efectivo exhibe niveles muy altos (70%), cercanos al promedio regional.


    Los niveles de bancarización en Chile quedan de manifiesto cuando se observa que 8% de los consumidores transandinos utilizan las tarjetas para el pago, cuando el promedio para el continente es de 3,3%, mientras que casi 10% de los mexicanos utiliza vales y tickets. En Colombia, las tarjetas de débito son el segundo medio de pago en los supermercados (6,5%), pero es el país donde más se usa el efectivo a la hora de cancelar la compra de mayor gasto en supermercados (85,3%).