En la Argentina, Brasil, Chile y Colombia, los supermercados concentran la mayor parte de la venta de alimentos. Sin embargo, es en Brasil, la octava economía del mundo, donde las grandes superficies comerciales tienen menos participación en la facturación del rubro alimentario. Casi un tercio de la facturación del segmento (30,2%) proviene de autoservicios. En Chile, en cambio, los pequeños supermercados de barrio se llevan apenas 2% de las ventas de alimentos, en tanto que más de 73% corresponde a los supermercados.
En Colombia la situación es distinta. Los negocios tradicionales (básicamente, almacenes) generan 37% de las ventas de alimentos. En Brasil, ese canal apenas absorbe 13,2% de la facturación de comestibles, el nivel más bajo de los países analizados.
Y esto se debe a que, en Colombia, los negocios tradicionales representan 99% de las unidades comerciales que venden alimentos, mientras que en Brasil, esa proporción baja a poco más de 82%.
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A pesar de que las marcas de segunda línea y las marcas propias de supermercados son moneda corriente en todo el supermercadismo latinoamericano, los consumidores siguen prefiriendo a las primeras marcas a la hora de alimentarse.
El relevamiento regional de ACNielsen indica que, en materia de alimentos, algo más de la mitad (51%) de los encuestados compra “productos de primera marca aunque tenga que pagar un poco más”. Sólo 26% dice que “si encuentra una marca que no es la más conocida y está a buen precio, la compra”. Y los que siempre buscan el precio más bajo representan 21% de la muestra.
Pero también en el rubro alimentos los consumidores latinoamericanos suelen tener una actitud de puertas abiertas para los nuevos productos. Algo más de 27% de los consultados aseguró ser “de los primeros en comprar nuevos productos”. Sin embargo hay una mayoría conservadora que espera a que los nuevos productos sean recomendados por alguien antes de comprarlos (37,1%) y otra importante porción (34,6%) que nunca los compra.
Entre los consumidores más abiertos a comprar nuevas marcas de alimentos están los brasileños. Más de un tercio de los encuestados en Brasil (35%) es de los que compra nuevos productos y 40% espera a que alguien se los recomiende para hacerlo. En contrapartida, 43% de los encuestados mexicanos aseguran que nunca compran nuevos productos.
Dónde y cómo
El estudio de ACNielsen también desagregó la afluencia a los canales de distribución, por productos y países.
Algo más de dos tercios de los latinoamericanos compran carne en las grandes superficies comerciales, es decir, supermercados, hipermercados, bodegas y megamercados, mientras que 23% lo hace en los negocios de barrio y carnicerías. Sin embargo, 6,3% opta por las ferias al aire libre. Esto ocurre, sobre todo, en México, donde este tradicional canal de ventas atrae a algo más de 17% de los que compran carnes.
Para el caso de la compra de pollo, las ferias en espacios públicos se quedan con casi 21% de las ventas. En la Argentina, 34% de los consumidores compran aves en los negocios de barrio, cuando el promedio para la región es 22,3%.
Una gran mayoría (81,1%) de los brasileños compran pollo en las grandes superficies comerciales, una cifra bastante más alta que el promedio para la región, que es 66%.
El caso de la compra de pescado también resulta interesante, si se tiene en cuenta que 13% de la población consultada no lo consume. Y los argentinos llevan esta cifra al extremo de 17,4%. Entre los argentinos que sí lo incluyen en su dieta, 31% prefiere las pescaderías de barrio y 42,5% los supermercados. En Chile, además de los supermercados (45,3%), ir a comprar el pescado de la mano de los pescadores, que instalan ferias en espacios públicos para venderlos es una costumbre entre 36,7% de los consumidores.
En Brasil, 1,9% de los consumidores no compra queso. Y en la región, la venta de este producto se realiza predominantemente a través de los supermercados. Sólo en México los negocios de barrio y las ferias le diputan a las grandes superficies comerciales la supremacía en el rubro.
Pero los segmentos en los que más se cuestiona la hegemonía de los supermercados es en frutas y verduras. Los resultados generales indican que en todo el continente, 53% de los consumidores opta por comprar estos productos en las grandes superficies comerciales. Algo más de 21% de los latinoamericanos compra frutas y verduras en las ferias abiertas en espacios públicos y 20% en las verdulerías y fruterías de barrio.
La Argentina es el país en donde los consumidores asisten menos a las ferias para comprar estos productos (5,1%), mientras que en el vecino Chile esta participación llega prácticamente a 50%.
La venta de pastas frescas presenta otro dato llamativo: 17% del total de encuestados asegura que no las consume y el país donde más se marca esta tendencia es Colombia, donde casi cinco de cada diez encuestados informan que no las consumen. En el caso de Chile, 38% no las tiene incorporadas a su dieta.
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