Los hogares argentinos se están tecnificando. Gracias a los créditos otorgados desde hace más de tres años y al abaratamiento de los electrodomésticos, las viviendas se van equipando con televisores, equipos de audio, hornos a microondas, lavarropas, videograbadoras y teléfonos celulares.
Si se comparan los resultados del Estudio Nielsen de Hábitos y Actitudes (Enha) realizado entre 2.000 hombres y mujeres de 18 a 70 años de todos los niveles socioeconómicos en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán entre mediados de junio y julio de este año, con los resultados que la misma encuesta arrojó en 1999, se observan importantes variaciones entre los 20 principales bienes y servicios de que disponen los consumidores argentinos (ver Gráfico 1.14).
En 1999, la televisión color, la telefonía fija, la heladera con freezer, la videograbadora y el lavarropas ocupaban los cinco primeros puestos de este ranking. Este año, los equipos de audio con CD y el servicio de televisión por cable desplazaron a las video y los lavarropas de los primeros cinco lugares de la nómina, y dejaron al teléfono fijo en el tercer puesto, cuando en la historia de esta encuesta siempre ocupó la segunda posición.
El año pasado, los equipos de audio con capacidad de leer discos láser, ocuparon el quinto puesto. Hoy, casi dos tercios de los hogares argentinos relevados cuentan con equipo de música y algo menos de 70% tiene teléfono fijo.
Si se discriminan los datos del Enha por áreas geográficas, se observa que 75% de los hogares de Capital Federal y 70% de los del Gran Buenos Aires tiene teléfono, en tanto que esa proporción se reduce a 62,5% en la ciudad de Córdoba y 55% en Mendoza.
Móviles para arriba
La telefonía celular, por su parte, se abrió espacios que el teléfono fijo no pudo o no supo ocupar. Algo más de 38% de los consumidores argentinos cuenta con telefonía móvil, en tanto que en 1999 el Enha estableció que el rubro no superaba 20%. Desde esa fecha, y con el impulso de los planes prepagos (se estima que alrededor de 70% del parque de celulares usa este sistema) los móviles ingresaron con más fuerza que en otros segmentos en el estrato socioeconómico más bajo. En 1999, apenas 9% de la población más desfavorecida accedía a este servicio, mientras que la última medición de Enha establece que el servicio ya superó 25% en esta franja. De esta forma, los teléfonos móviles subieron del puesto 11º del ranking de posesión de bienes y servicios al noveno lugar en los últimos dos años, desplazando a las tarjetas de crédito y a las computadoras personales, que ahora están en el 11º y 12º puesto, respectivamente.
También la cobertura de obra social penetró con fuerza en los hogares argentinos. El año pasado, el Enha había registrado que 47% de los encuestados de Capital Federal y Gran Buenos Aires accedía a este servicio. Para este año, esa cifra se eleva a 54,4% en la misma región y a poco más de 53% para todo el país, con lo que pasó del octavo al sexto puesto del ranking.
Autos marcha atrás
A pesar del Plan Canje y de las recientes rebajas en los precios de los vehículos, apenas poco más de un tercio de la población consultada por ACNielsen dice tener un auto (Gráfico 1.15)
Es más, si se compara esta estadística con la que el Enha arrojó hace dos años en las principales ciudades del país, se observa que cada vez son menos los argentinos que tienen auto. En 1999, respondió afirmativamente a esta pregunta 37% de los encuestados. Si se examinan en detalle las estadísticas, se observa que en 1999 casi 63% de los encuestados del nivel socioeconómico ABC1 disponía de automóvil, cifra que superó el nivel de 70% este año. Pero, entre los consumidores del segmento C2-C3, los dueños de un rodado descendieron de 49,2% a menos de 45% en estos dos últimos años.
El crédito que no alcanza
La crisis cambió no sólo las razones por las que los consumidores se endeudan, sino también el perfil de quienes piden el préstamo.
En 1999, el Enha indicó que los principales motivos que originaron el crédito eran: adquisición de electrodomésticos, compra de indumentaria, pago de otras deudas y la compra de una vivienda. Pero para este año, el estudio refleja que, entre la minoría que tiene acceso al crédito, la necesidad de pagar otras deudas asciende un escalón y aumenta su participación en 4%.
Por otra parte, mientras en 1999 la mayoría de quienes pedían préstamos para adquirir electrodomésticos eran mujeres, este año se observa que los hombres son los que más deciden sobre estos temas. La razón de este cambio puede encontrarse en el nuevo papel que vienen asumiendo las mujeres, trabajando fuera de la casa, mientras los hombres sufren con más intensidad el desempleo.
Otro indicio del mismo fenómeno se encuentra en el dato de que, en 1999, los hombres duplicaban a las mujeres que pedían crédito para pagar otras deudas, mientras que durante este año la relación entre géneros es exactamente inversa.
En las estadísticas del 2001 se puede observar, además, que las mujeres son más activas en el uso del crédito a través de tarjetas y el sistema bancario. Pero, a la hora de solicitar un préstamo en algún comercio para la compra de electrodomésticos e indumentaria, hombres y mujeres lo utilizan con la misma intensidad (ver Gráfico 1.19).
En cuanto al tipo de crédito o préstamo se observa que, mientras los que pertenecen al segmento ABC1 tienden a endeudarse con los bancos, los del segmento D-E recurren básicamente a los comercios.
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