jueves, 2 de abril de 2026

    Curva peligrosa

    La prolongada recesión logró lo que pocos se animaban a pronosticar: el consumo de alimentos básicos, como leche, galletitas y pastas mostró una retracción de 1,2% en los primeros seis meses del 2001, en comparación con el mismo período del 2000.


    A pesar de que la Canasta Básica ACNielsen ­que registra la evolución de 11 categorías de productos considerados básicos para la alimentación de la población argentina­ indicó, durante el primer semestre, una reducción de precios de 3,6%, durante el bimestre junio-julio el consumo de estos artículos cayó 4,7% frente al mismo lapso del 2000.


    Durante el año pasado, todas las categorías que componen la Canasta Básica ACNielsen mostraron una tendencia negativa en su facturación, pero esto se debió a una importante baja (de 7,2%) en los precios y no a una caída en el volumen de ventas.


    Ya en 1998, cinco de las 11 categorías de la canasta exhibían caídas en el volumen de ventas, si se las comparaba con las cifras de 1997. Entonces, las bajas variaban desde 1,3% para el caso del arroz en grano, hasta 16,5% para los vinos comunes.


    Pero en el primer semestre del 2001 (comparado con enero-junio del 2000) todas las categorías, excepto las leches fluidas, perdieron facturación. Hay que tener en cuenta que las leches habían bajado sus precios en más de 4% durante el 2000, pero aumentaron casi 2% en los primeros seis meses del 2001.


    El rubro de aceites comestibles fue el que más facturación perdió durante el primer semestre de este año, y también mostró una mala performance en la comparación anual. El precio de los aceites descendió algo más de 10% durante el período enero-junio del 2001 con respecto a los primeros seis meses del 2000, y durante el año pasado la retracción de precios alcanzó 15%.


    Las razones de que la canasta básica de alimentos se estanque tienen que ver con la falta de confianza de los consumidores, que cada vez se vuelven más selectivos y no se llevan reservas a sus hogares.


    De hecho, mientras los productos de la canasta básica registraban su importante caída de consumo en los meses de junio y julio, un estudio de la Universidad Torcuato Di Tella relevaba que ocho de cada diez argentinos creían que la situación del país empeoraría. Semejante apreciación no sólo impacta en el consumo de bienes durables e inmuebles, sino que se traslada a las compras más básicas, como los alimentos.

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