domingo, 31 de mayo de 2026

    Cuesta abajo

    Las ventas de automóviles en el mercado interno han disminuido hasta niveles históricos. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), en los primeros ocho meses del año se comercializaron cerca de 128 .000 vehículos, 41% menos que en el mismo período del 2000. Si las cifras finales de este año no logran superar ­como pronostican observadores del sector­ las 200.000 unidades, el 2001 pasará a ser el peor año de la industria en la última década.


    En 1995, la crisis del tequila había llevado al consumo local a alrededor de 320.000 vehículos. Y mucho más lejano parece el resultado récord de 1998, cuando se colocaron algo más de 450.000 unidades.


    La expansión del sector en los años ´90, favorecida por un escenario de estabilidad económica, por cierto dinamismo del mercado interno y por el impulso del Mercosur, parece ser sólo un recuerdo borroso. Desde 1998, alrededor de 350 concesionarias tuvieron que cerrar. Actualmente, las automotrices operan con 35% de su capacidad y, ante una progresiva caída de la demanda brasileña, las exportaciones ­el único motor de la industria­ habrían alcanzado, en agosto, la escasa suma de 15.400 unidades despachadas.


    Si bien las automotrices esperaban, a principios de año, un repunte de la demanda interna luego de un período de estancamiento posterior al Plan Canje ­que propulsó las ventas en gran parte de 1999 y principios del 2000­ las expectativas se desplomaron en muy poco tiempo.


    Competitividad sin consumo


    El plan de competitividad que benefició al sector con la eliminación de varios impuestos y que se tradujo en una reducción de alrededor de 10% en el precio final de los automóviles, tampoco logró atraer al consumidor y reactivar la demanda. Entre mayo y junio de este año las ventas crecieron 16,3%, con un aumento de 13.169 a 15.380 unidades, pero la tendencia de los dos meses siguientes demostró que no se superaría ese techo. Los más optimistas habían calculado que se podía alcanzar la comercialización de 20.000 vehículos mensuales.


    Entre las principales causas que determinaron la retracción del consumo local figurarían las altas tasas de interés para tomar créditos, la rebaja de salarios, la persistencia de altos niveles de desempleo y la incertidumbre frente a la evolución del escenario económico. Los analistas del sector aseguran que, por más que los precios sigan una tendencia negativa, hasta que el consumidor no recupere la confianza en la economía local, la situación no avanzará hacia una clara posibilidad de cambio.


    En estas circunstancias, factores que tradicionalmente impulsaban la compra de un vehículo, como la importancia de la marca, la calidad o tecnología de los diferentes modelos o las ofertas de los concesionarios, quedaron relegados a un segundo plano. Ni siquiera los amplios planes de financiación, la oferta por parte de las empresas automotrices de créditos a tasa cero y el lanzamiento de nuevos y exclusivos modelos pudieron seducir al potencial comprador.


    Nacionales e importados


    Los autos de fabricación nacional fueron, entre enero y agosto de este año, los más afectados por la recesión: apenas se colocaron poco más de 67.000 unidades, casi la mitad que en los primeros ocho meses del año pasado. Por su parte, la venta de los importados por las terminales se redujo en casi 25% y la de vehículos traídos por distribuidores y particulares cayó 42%.


    Entre las marcas de autos más favorecidas en el primer semestre de 2001 aparece Renault con 15.614 vehículos vendidos a concesionarios, seguida por Peugeot-Citroën con 14.297. Las automotrices más afectadas fueron Ford, que registró una baja de 50% con respecto a los seis primeros meses del 2000, y Fiat Auto, con una reducción de las ventas de alrededor de 62%.


    En julio, los modelos líderes del mercado fueron, según los números de Adefa, el Peugeot 206 con 3.969 unidades despachadas, Renault Clio II (2.218) y Ford Focus (2.011). Vale aclarar que el índice de fidelidad hacia las marcas en la Argentina se sitúa en alrededor de 60%.


    En el caso de los utilitarios, a pesar de que Ford y Toyota toman la delantera, las dos empresas ­junto a Renault­ fueron las que peor performance registraron en el primer semestre del 2001 en comparación con el mismo período del año anterior. Chevrolet y Peugeot-Citroën mantuvieron, con algunos altibajos, la producción.

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