martes, 28 de abril de 2026

    Lo que mata no es el estrés

    En contra de lo que suele decirse, el estrés es saludable. Es un motivador fundamental que surge a la hora de encarar cualquier tipo de desafío y permite que las personas den lo mejor de sí, sobrevivan y prosperen.


    El problema surge cuando la presión es demasiado alta o persistente. Entonces aparecen los efectos secundarios indeseables. Alrededor de 40% de la gente que trabaja señala que está bajo una excesiva presión, según la International Stress Management Association. Las enfermedades vinculadas con el estrés generan en Estados Unidos un costo equivalente a 10% del PBI anual.


    Los factores típicos que producen estrés se pueden observar en todas las oficinas: estilo de gestión, conflictos con los colegas, problemas con la tecnología, ruido y exceso de trabajo. Pero cada individuo reacciona de manera diferente ante una situación de estrés. Todo depende de la disposición mental y la vida de esa persona.


    Cuando la tensión se torna incontrolable, aparecen síntomas como dolor de espalda, migraña, malestar intestinal, defensas bajas, asma, dermatitis, soriasis y alta presión sanguínea. Algunos de los problemas psicológicos más comunes son ansiedad, depresión e incluso tendencias suicidas. Las personas que padecen esta condición pueden experimentar pérdida temporaria de la memoria, retrasarse con frecuencia y exponerse a un mayor riesgo de accidentes.


    Hay muchas personas que disfrutan de la adrenalina. Pero muchos días de 18 horas cargados de adrenalina generan fatiga corporal. Y, con el paso del tiempo, esto daña el sistema inmunológico.


    Un cansancio prolongado por razones de estrés y exceso de trabajo resulta difícil de tratar para los médicos. Las sensaciones de desgracia y fracaso agobian a las personas que sufren estos problemas. Las soluciones rápidas, como el uso de tranquilizantes, pueden ser efectivas a corto plazo, pero suelen generar dependencia y no atacar el problema de fondo, que tiene que ver con el comportamiento o el trabajo.


    Las recomendaciones más prácticas para enfrentar el estrés apuntan a una vida equilibrada. Esencialmente, se recomienda la dieta y el ejercicio físico.


    Inevitablemente, algunos elementos de la vida laboral no se pueden cambiar. Pero muchos otros sí. Para encontrar una solución a largo plazo, es bueno que cada persona se pregunte si tiende a aceptar trabajo extra con demasiada facilidad, de qué manera maneja el tiempo, delega, resuelve problemas, determina objetivos y se relaciona con sus colegas.


    Pero no todas las personas que sienten que no pueden controlar este problema sufren de una seria enfermedad relacionada con el estrés. “Existen ciertos problemas que tenemos que tolerar”, indica Rob Russell, asesor de desarrollo personal de la Clínica Hale de Londres. “No siempre somos las víctimas que creemos ser. A algunas personas les gusta tener problemas”.


    © The Financial Times/ MERCADO